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Nieves Concostrina
En la cadena ser. Cualquier tiempo pasado fue anterior con nieves con costrina. 14 de agosto del año 2000. El Concilio Episcopal de la Iglesia Ortodoxa Rusa, tras unos días de kafkianas deliberaciones y unas conclusiones aún más absurdas, vota por unanimidad la canonización de la familia imperial rusa asesinada por los bolcheviques una madrugada del verano de 1918. Alejo II, patriarca de Moscú y de todas las Rusias, que es como decir el Papa, pero en plan ruso y con barba, presidió luego el solemne acto de aquellas siete canonizaciones que se argumentaron así Los sufrimientos de la familia imperial en el cautiverio, la humildad y resignación cristiana con que aceptaron su martirio, son una victoria de la fe de Cristo sobre el mal. En fin, una conclusión delirante. Pero es que la historia que se avecina es un delirio desde que el zar, su mujer, sus hijos, su médico y tres criados fueran asesinados en el sótano de una casa de la ciudad rusa de Ekaterimburgo, casi en los límites con Siberia. La masacre, los intentos de hacer desaparecer los cuerpos, las idas y venidas con los restos, las confesiones, los hallazgos, las investigaciones para su identificación, las broncas dentro de la propia Iglesia rusa, los entierros en plan espectáculo, la canonización. Todo, absolutamente todo lo que rodea el final de los Romanov es un disparate de principio a fin. Esta es la historia de un delirio que dura ya más de 100 años. ¿Life it's a candy With the red hot chili Pepper Filming inside live Are you ready? You be butterfly In the ultimate fight light treats you gently like Virgin Mary But then strikes back Like Chris Eubank El asesinato del zar Nicolás II, su esposa, la zarina Alejandra, sus hijas, las grandes duquesas Olga, Tatiana, María y Anastasia, su hijo, el heredero Alexei, el médico y tres sirvientes de los Románov, fue un episodio cruel, inhumano, desalmado. Fue brutal, feroz, le caben los peores. Doce bolcheviques, sin un ápice de humanidad, ciegos de odio y probablemente de vodka, ejecutaron a esas 11 personas la madrugada del 17 de julio de 1918, pese a que el zar era el gobernante más canalla y cruel que alguien se pueda echar a la cara, capaz de ordenar que sus soldados dispararan contra 100.000 trabajadores, que se manifestaban pacíficamente porque se morían literalmente de hambre. Los bolcheviques sabían que el mundo no entendería que se le pagara con la misma moneda la revolución rusa. Lo último que necesitaba era decirle al mundo Hola, hemos asesinado a toda la familia real, a su médico y a tres obreros cuyo único delito fue servirla. Nosotros, en el nombre del proletariado, nos hemos cargado a un cocinero, a una doncella y a un lacayo. Pues muy bien, genial. Es imposible detenerse en los antecedentes del hecho de la revolución rusa porque, bueno, no hay resumen posible ni suficiente programa para tantísima historia. Así que no queda más remedio que partir de la masacre en sí. Pero para llegar a la actualidad, solo insistir en que el Zar fue lo peor que le pudo pasar a Rusia. Que cuando estalló la revolución, la familia fue capturada. Que el plan era que se trasladaran todos a Gran Bretaña bajo la protección de su pariente, el rey Jorge V. Pero vamos, que ni siquiera el rey inglés quiso correr el riesgo de acoger a su primo, el zar Nicolás II, un sanguinario que no era bien recibido en una Europa sumida en la Gran Guerra. Así que aquella familia y las cuatro personas que la atendían se convirtieron convirtieron en un incordio para sus captores. Había que deshacerse de ellos. 12 bolcheviques trasladaron a la familia Romanov y a los cuatro sirvientes al sótano de la casa de Caterimburgo. Descargaron sus armas cortas contra aquellas 11 personas, tres de ellas menores, y las remataron a bayonetazos. Horrible. Lo siguiente era hacer desaparecer los cadáveres. Se trataba de que los prozaristas no encontraran ni el más mínimo hueso. Primero, para que por mucho que pudieran sospecharlo, nunca tuvieran pruebas de la masacre. Y segundo, para que nadie utilizara como reliquia cualquier rest. Llevaron los 11 cuerpos a una mina abandonada a unos 20 kilómetros del lugar del crimen. Al desnudarlos, descubrieron que las seis mujeres llevaban cosidas a los corsés numerosas joyas que ocultaban de los bolcheviques. Por eso su muerte fue más agónica, porque las alhajas hicieron las veces de chalecos antibalas. Se recuperaron 8 kilos de diamantes. Los cadáveres fueron arrojados a un pozo de dos metros y medio de profundidad. Y sobre ellos se lanzaron varias granadas de mano que desmembraron los restos y sellaron el agujero. Punto final. Los Romanov desaparecerían para siempre o no, porque el vodka es muy malo, sobre todo cuando lo beben fanfarrones. Alguno se fue de la lengua jactándose del magnicidio y del lugar del entierro. Así que hubo que desenterrar deprisa y corriendo aquel destrozo, cargar los restos embarrados en un camión y trasladarlos a otro lugar. Hasta hace dos o tres años, los investigadores creyeron que los encargados de hacer desaparecer los cuerpos habían improvisado una pira funeraria para reducirlos a cenizas y que habían también utilizado ácido sulfúrico para deshacer cualquier mínimo resto. Pero no. En 2019, cuando ya se habían completado 37 análisis, se descartaron esos mé ni fuego, ni ácido. El mundo no volvió a saber nada de la familia Romanov durante los siguientes 73 años. Bueno, en realidad, antes. Porque en 1979, un escritor y un geofísico rusos, tras muchos años reuniendo testimonios y haciendo entrevistas, localizaron una de las fosas en donde fueron enterrados los estos desmembrados del zar, su familia y sus sirvientes. Pero tuvieron miedo de hacerlo público, porque con los soviéticos, poca broma. Esperaron hasta 1991 para hablar. Y fue en ese año, con la Unión Soviética todavía viva pero flojeando ya en sus maneras, cuando las autoridades se encontraron sobre una mesa de laboratorio con los restos de los Románov. Había llegado el momento de enfrentar el crimen bolchevique e intentar repararlo en la medida de lo posible, ante el mundo. Había que identificar los restos y entender como es debido. Soviéticos y estadounidenses unieron esfuerzos científicos y tecnológicos para poner las cosas en su sitio. Aquello era el reto soñado por cualquier antropólogo, genetista o investigador de cualquier materia forense. Y aquellos muertos empezaron a hablar por los codos. Contaron todo el horror por el que pasaron y se identificaron fragmentos de nueve esqueletos. Nueve. Fueron once los asesinados. ¿Dónde estaban los otros dos? Y sobre todo, ¿Quiénes eran los dos que faltaban? Lo primero fue poner nombre a cada hueso, separando los restos por sexos. Y se concluyó que había cinco mujeres y cuatro hombres. Los de Ana, la doncella, fueron identificados gracias a la deformación de sus articulaciones tan maltrechas que estaba claro que aquella mujer se había pasado media vida fregando de rodillas por la edad, por sus oficios y por descarte. También se pudo poner nombre a los huesos del médico Eugene, del cocinero Iván y del lacayo Alexei. Los restos de la zarina Alejandra tuvieron nombre gracias a los exquisitos arreglos de su dentadura realizados con oro, platino y porcelana, y por los datos que dieron el desarrollo de los huesos de aquella mujer de solo 46 años. También así se identificaron los restos de las tres grandes duquesas Olga, de 22 años, Tatiana, de 21 y Anastasia, de 17 de María, de 19 años y del pequeño zarévich Alexei, de 14 de no se encontró ni un meñique. El que más despistó fue el cráneo de Nicolás II. Tenía la boca hecha polvo y no se entendía cómo todo un señor zar podía tener tal desastre dental. Al final se le identificó y se llegó a una conclusión Nicolás II era un cagueta y como era un tirano, a ver quién era el listo que lo sentaba de una oreja en el sillón del dentista. Pero el que vino a sentenciar definitivamente las identidades de los romano fue Mr. ADN, cómo no. ¿Quién dirían que fue el que dio unas gotitas de sangre para hacer la comparativa? Pues Felipe, el duque de Edimburgo, el marido de la reina de Inglaterra, el que se murió en 2021 a sólo dos meses de cumplir los 100. Ese.
José Miguel Mulet
Inglés Rem.
Nieves Concostrina
¿Y qué pinta en todo este fregao genético Felipe de Edimburgo? Pues que al final todos son parientes. Recuerden que al principio de esta historia les dije que uno de los que dejó tirados al zar y a su familia fue el rey Jorge V de Inglaterra, que pese a ser de su misma sangre, decidió no darle refugio porque Nicolás II era un sanguinario gobernante responsable de haber puesto Rusia boca abajo, antidemócrata, tirano y de ninguna manera lo iba a recibir en Gran Bretaña porque se perjudicaría la imagen de la corona británica. Anda, ten familia para esto. Y es que casi todos los descendientes de la reina Victoria de Inglaterra emparentaron con miembros de las casas reales europeas. Hijos, hijas, nietos, nietas, bisnietos. La mayoría acabaron encajados en las monarquías que conocemos. Son unos pillos que saben cómo hacer negocios entre ellos. Y sí, también llevan ADN de la reina Victoria I de Inglaterra los que nos han tocado a nosotros, tanto los corruptos ex reyes Juan Carlos y Sofía, como el actual. La Zarina Alejandra era nieta de la Reina Victoria y también tía abuela de Felipe de Edimburgo. La abuela Victoria, como toda madre mamífera, transmitió su ADN mitocondrial a hembras y varones, ADN que permanece invariable vía materna durante generaciones. Por tanto, el ADN de Felipe de Edimburgo debía ser clavadito al de la zarina y sus hijos. Y así fue, todo encajó. Por eso llaman a Victoria de Inglaterra la abuela de Europa. Pinchen a cualquier príncipe o infante europeo y seguro que aparece la abuela Vicky por algún lado. Pero bueno, tampoco se sorprenda si pinchan a un plebeyo y resulta descender de la Reina Victoria. Sus Cristianísimas Majestades no paran de dejar bastardos por el mundo. Y a estas alturas del programa, les recuerdo que tenemos a dos miembros de la familia Romanov sin aparecer, a la Gran Duquesa María y a Zarevich Alexei. Pero terminaron apareciendo. En el año 2007 se halló otra fosa con escasos restos, que tras la comparativa de ADN se determinó que eran de los dos miembros de la familia que faltaban. Esto trajo todavía trae, un tremendo lío con los cuentistas de la secta ortodoxa rusa. Para saber más de este asunto tendrán que esperar al cuento final del programa. Y es que además de haber canonizado a los siete Romanov en el año 2000, pese a que sólo tenían identificados entonces a cinco de ellos, resulta que dos años antes, en 1998, esos cinco identificados ya habían sido enterrados solemnemente en la Catedral de San Petersburgo durante unos funerales de Estado que montó para su mayor gloria televisiva el estrafalario Boris Yeltsin. Que aquello fue también tremendo ver a aquel ex dirigente comunista furibundo perdido, inclinando la testud ante el féretro del zar Nicolás II, verdugo del proletariado. Bueno, aquello tuvo mucha guasa. Y es que así era el bueno de Boris. Hoy aquí, mañana aquí, pero sin soltar la botella de vodka. ¿Se acuerdan de él, verdad, o algo habrán leído sobre él? Lo teníamos un día así y otro también en los informativos, casi siempre pedo y haciendo gracietas como tocarle el culo a las traductoras o a las secretarias. Un imbécil. Veodo Cuando se murió no se atrevieron a incinerarlo por si luego no podían apagar el horno crematorio. ¿Quién te ha visto, amigo, y quién te ve cómo te va la vida? A mí me ha ido bien.
Ana Baltierra
Tan lejano al paraíso aquel Estoy acostumbrado.
Nieves Concostrina
A vivir a respet. Y es que Boris Yeltsin fue ateo hasta 1991, momento en el que le convino hacerse cristiano ortodoxo. No sé quién dijo o a quién se atribuye eso de que la religión es algo cierto para la gente incauta, común, falsa para los sabios y útil para los poderosos. Dicen que fue Séneca. Pues eso, que a Boris Yeltsin le beneficiaba políticamente para traerse a la plebe incauta, común, el hacerse cristiano ortodoxo en 1991, justo, justo el año que se presentó a las elecciones para presidir Rusia. Vamos, que descubrió adiós a los 60. Así se explica que en 1977, fíjense en el año aún no se habían encontrado los restos de los Romanov. Boris Yeltsin, cuando era un dirigente soviético muy y mucho ateo, ordenara derribar la casa de Ekaterimburgo donde se produjo la matanza. Lo hizo porque ya era un secreto a voces que allí había sido asesinado el zar, su familia y sus sirvientes, y se estaba convirtiendo en un lugar de peregrinación. Un soviético ateo como Yeltsin no podía permitir que se idolatrara el lugar donde murió el látigo de los obreros. Pero fíjense si es útil la religión para los poderosos, para los Yeltsin, para los Putin, que ahora en el mismo lugar donde estaba la casa, se consagró en el año 2003 un templo ortodoxo que se llama. Voy a coger aire. Iglesia sobre la sangre, en nombre de todos los santos que resplandecieron en la tierra de Rusia, o sea que los ex comunistas rusos, ahora de ultraderecha y fieles devotos de la secta ortodoxa cristiana, no querían que peregrinara nadie al lugar donde ejecutaron a la familia Romanov y a sus criados y luego construyen un templo para animar a que peregrinen hasta allí, porque con la casa no se podía hacer negocio, pero con la iglesia sí. Ay, la religión tan útil para los poderosos gracias a la credulidad de la gente común. Historias con sonido cara A con Emma Vallespinos Y vamos ya con la primera historia con sonido del programa de hoy. Hola, Emma, ¿Cómo estás?
Emma Vallespinos
Hola, Nieves, ¿Qué tal? Decías que Boris Yeltsin descubrió a Dios a los 60, pero cosas más raras se han visto. Mira. El ex niño prodigio y ex malote Justin Bieber descubrió a Jesús hace pocos años y lo anunció vía Jesús ha cambiado mi vida, posteó. Ignoró si puso morritos o mirada intensa al infinito. Richard Ger abrazó el budismo a los 20 años. A finales de los 70, K. Stevens se convirtió al Islam y pasó a llamarse Yusuf. Tom Cruise se metió en la Cienciología y Lady Gaga dice ser cristiana, pero algunos cristianos dicen que. Bueno, que eso está por ver. A todos ellos. Aquí nuestra cara de hoy. El tema ateo de C. Tangana y Nati Peluso.
Nieves Concostrina
Bueno, ¿Y ese perreo en la capital de Toledo que hizo hiperventilar al arzobispado? Bueno, hizo hiperventilar hasta que trincaron los 30.000 euros para saca la. Escuchamos.
Ana Baltierra
Asuntos peligrosos del pasado me persiguen todavía. Historias que la gente no olvidó y que me recuerdan cada día. Si llegué vivo aquí, no me va.
Nieves Concostrina
A matar una vieja herida.
Ana Baltierra
Déjales que hablen mal, se mueran de envidia.
Nieves Concostrina
Yo ahora creo.
Ana Baltierra
Pero ahora creo porque un milagro como tú ha tenido que bajar del cielo.
Nieves Concostrina
Yo era ateo. Pero ahora creo.
Ana Baltierra
Porque un milagro como tú ha tenido que bajar del cielo.
Nieves Concostrina
Yo era ateo.
Ana Baltierra
Pero ahora creo porque un milagro bajo del cielo.
Nieves Concostrina
Yo era ateo.
Ana Baltierra
Pero ahora creo.
Nieves Concostrina
Cualquier tiempo pasado fue anterior con Nieves con costrina. Y sonó la trompetilla.
Ana Baltierra
Cállase, ganas, comparse millonaria.
Nieves Concostrina
Un día Parmumba. Ya saben, a Malta.
Ana Baltierra
Siempre viene escultada.
Nieves Concostrina
Probada bala, el cabundrillo.
José Miguel Mulet
Es tan invelida.
Nieves Concostrina
Culo blandota.
Ana Baltierra
Yo.
Nieves Concostrina
Con todo este asunto de los Romanov, doy por hecho que alguien estará echando de menos que le demos su espacio a la gran duquesa Anastasia, la más pequeña de las hermanas. La imaginería popular, el cine y la literatura dieron pie a que unas cuantas espabiladas aseguraran durante el siglo XX que ellas eran Anastasia romana. No es que aspiraran al trono de Rusia. Aspiraban a una herencia millonaria en dólares que se calcula aún guardan los bancos estadounidenses y europeos. De aquel sótano de la casa de Katerimburgo, donde toda la familia Romanov fue ejecutada en 1918, sólo salieron vivos sus asesinos. Pero dado el misterio que rodeó a aquella masacre, la ausencia de pruebas hasta que se identificaron los cadáveres y la fabulación popular, muchísimos impostores se hicieron pasar por alguno de los hijos del zar. Unos decían que habían podido escapar, otros que fueron ayudados por sus verdugos. Y la que más juego ha dado de los hijos ha sido anastasia. Alrededor de 30 mujeres desde los años 20 del siglo pasado aseguraron ser Anastasia. Alguna todavía en el año 2015 y con 104 años, reclamaba ser reconocida como la auténtica Anastasia Románov. La más famosa, sin embargo, fue una Mujer rescatada en 1920 de un canal de Berlín que relató con todo detalle cómo consiguió escapar de la masacre de su familia dos años antes. Mantuvo que era Anastasia hasta su muerte en 1984 y muchos la creyeron, aunque en realidad era una polaca llamada Francisca, que no estaba muy bien de la cabeza la pobre mujer. Pero también hemos tenido algún Romanov en casa. En un pueblo de Lleida, en Torres de Segre, una vecina solicitó al juez en 2002 que exhumara a su madre enterrada en el cementerio de Girona, porque sospechaba que ella, su madre, era no Anastasia, sino María Romanov. Y por tanto esta vecina léridana sería nieta del penúltimo zar de Rusia. Digo penúltimo porque Después de Nicolás II hubo otro, pero como duró menos de 24 horas en el cargo, nunca lo contamos con mozar. La exhumación no llegó a autorizarse, evidentemente, sobre todo porque la única prueba que se aportaba era una foto en donde la señora enterrada y la hija del zar se parecían mucho contarte el arte. Ana Baltierra. Ana Baltierra, doctora en Historia del Arte, encargada en cada programa de darle el punto artístico justo y oportuno al asunto que tratamos. Y como la cosa hoy va de rusos, pues doy por hecho que la cosa artística también será rusa. Hola, Ana.
Ana Baltierra
Hola, Nieves. Es rusa y casi casi Romanov. Por lo menos de pega. Vamos a hablar hoy de una de las grandes mecenas y coleccionistas de arte de todos los tiempos. Y me refiero a Catalina II, conocida como la Grande. Fue la zarina que gobernó en Rusia en el siglo XVIII. Aunque en realidad ni era rusa, ni se llamaba Catalina, ni era una romana pura cepa. En fin, se llamaba Sofía y era una princesa alemana menor que nació en Prusia.
Nieves Concostrina
Fake.
Ana Baltierra
Fake total. Y aún así fue la mejor. Y aún así fue la mejor. Para que veas lo mal que andaban por allí. Bueno, la eligieron para ser la esposa del zar Pedro III, como quien elige los zapatos más adecuados para llevar una boda. Se trasladó a Rusia, se bautizó con el nombre de Catalina. Yo lo he traducido para entendernos. Era un hombre más enrevesado y empezó a estudiar lengua y cultura rusa. Bueno, su marido, el zar, que sí que era un Romanov, tenía poco interés por todo lo que no fuera la caza y jugar con soldados de plomo. Así que Catalina, apoyada por la corte, dio un golpe de estado para quitarle el poder. Bueno, ella. Ahí va. Ella se coronó zarina y él no puso mucha pega. Con tal de poder retirarse a una lujosa villa con su amante y de que le enviaran vino bueno de calidad, de manera regular, pasó a ser lo que en España conocemos con el nombre de Borbónemérito. Ya sabéis que cada uno tiene lo suyo. Ahí. ¿Ves? ¿Ves? Claro que este les salió a los rusos más barato que el nuestro, porque duró poco. Le mataron al mes. Catalina gobernó 35 años. A pesar de no ser una Romanov de nacimiento, demostró un interés por su país de adopción mucho mayor que su marido. Y como decíamos, se convirtió en una de las grandes mecenas y protectoras de las artes.
Nieves Concostrina
Sé que hizo algo grande, porque por algo era Catalina la Grande, eso es indiscutible.
Ana Baltierra
Hombre, para que se lo pongan a una mujer, ojo. Lo que hizo es que se unió a los ideales de la Ilustración que abogaban por dar una educación al pueblo. Hasta se consideró una filósofa en el trono. Ya se llamaba así. De hecho, fue la gobernante que más impulsó las artes en Rusia. Durante el tiempo que duró su gobierno, remodeló o reconstruyó el complejo de edificios que forman hoy el Museo de l'. Ermitage. Este complejo está formado por varios antiguos palacios de los zares y varios de ellos fueron remodelados o construidos de cero por esta zarina. Aquí Catalina II guardó su colección privada de arte. Agárrate a la silla. Estaba compuesta por la friolera cifra de más de 10.000 esculturas y 10.000 pinturas y grabados. También tenía una biblioteca que haría las delicias de Emma Vallespinos. Tenía más de 38.000 volúmenes. Casi, casi como la de Emma. Los que la conocemos.
Nieves Concostrina
Emma con eso.
Ana Baltierra
No tiene ni para empezar. Es verdad, nuestra Emma. Mucho a Emma. Y porque todo que dentro del programa, la colección de arte haría mis delicias. Por supuesto. Tenía obras de Rafael, de Rembrandt, de Van Dyck, de Rubens, esculturas griegas, romanas. Todas ellas están hoy en el Museo de Lhermitage de San Petersburgo. Y podríamos disfrutarla todos y todas si no fuera por el demente que tienen al volante del país ahora mismo. Y está complicado ir.
Nieves Concostrina
Al menos conformémonos con que nos cuentes cómo es el Museo de Lhermitas.
Ana Baltierra
Bueno, es uno de los museos más grandes e importantes del mundo. Las obras están dentro de varios edificios que pertenecían a los zares rusos. De hecho, el edificio principal de este museo es el antiguo Palacio de invierno, donde vivieron estos señores entre 1732 y 1917. Ojo, solo en invierno. Ya sabes, Nieves, que ser gobernador por la gracia de la sangre, uno de los privilegios que te da es tener una residencia para cada momento del año. Madrid en agosto está fatal. ¿Por qué no cambiar? También incluye un pequeño palacio mandado construir por Catalina II y al que llamó Pequeño Ermitage, que de pequeño sólo tenía el nombre y que tenía hasta unos jardines colgantes. Tú imagínate, al puro estilo Babilonia. La misma zarina construyó poco después otro edificio llamado Viejo Ermitage. Y el teatro Lhermitage, que servía para proyectar obras de arte. Bueno, este despropósito gigantesco de palacios de los zares terminó siendo usado tras la Revolución rusa para exponer unos. Y vuélvete a agarrar a la silla. Tres millones de obras de arte repartidos en 400 salas.
Nieves Concostrina
Menos mal que no me había soltado.
Ana Baltierra
De la silla, ¿Verdad? Sigue agarrada, sigue agarrada. Para que veas. Se ha hecho un cálculo, no lo he hecho yo. Se ha hecho un cálculo que. Bueno, pues si una persona visitara este museo y dedicara al menos un minuto, uno, en contemplar cada una de las obras que contiene, el Museo Ermitage estaría dedicado a ver obras durante ocho horas diarias, es decir, jornada laboral. Tardaría más de una década en ver el museo completo, o sea, ocho horas al día dedicado un minuto a cada obra, más de una década, más de diez años en ver el museo al completo. En fin, un museo impresionante, desde luego. Sí, sí. Muchas de estas obras pertenecieron a los propios zares, otras fueron robadas aprovechando las guerras en las que se metieron, y gran parte de ellas fueron adquiridas, como Decíamos, por Catalina II, que a mí esta señora me cae bien. Pero es una auténtica locura de acumulación de riqueza. Que pueden tener unos pocos. Por razones solo de nacimiento.
Nieves Concostrina
A mí me cae fatal. Perdóname. Todos se llame Catalina, pero un poquito mejor.
Ana Baltierra
Catalina. No, Entre Catalina y Fernando VII, ninguno. En serio.
Nieves Concostrina
¿De dónde sacaba Catalina II tanta obra de arte?
Ana Baltierra
Pues es que compraba colecciones enteras. No te creas que iba a la subasta. Iba de una en una. No, no. Compraba colecciones enteras a herederos que se querían deshacer de ellas. Por ejemplo, una de las más famosas. Es la que conocemos como colección Crozat o Crozat. Que era una de las colecciones de arte más importantes de la época. Es una compilación de obras que empezó Pierre Crozat, De ahí su nombre. Entre 1683 y 1740. Es decir, que se tiró casi 60 años. Comprando compulsivamente obras de arte. Yo quiero esa billetera para mí. No hay nada como tener dinero en esta vida.
Nieves Concostrina
Por lo que me cae fatal.
Ana Baltierra
¿Ves? Porque tienen dinero. Bueno, fue la mayor colección. Es verdad que yo con tu billetera compraría más a gusto que con la mía. Eso te doy toda la razón. Bueno, fue la mayor colección de la época. Y tenía sobre todo pinturas italianas y flamencas. La colección terminó en manos de Louis Antoine Crozat, barón de Thiers. Y al morir en 1770, sus tres hijas deciden venderla. Y no adivinarás quién actuó como mediador. Para que Catalina II comprara la colección. Famosísimo.
Nieves Concostrina
Ni repajolé la idea. No sé quién.
Ana Baltierra
Denise Diderot. ¿Diderot?
Nieves Concostrina
Hombre intelectual.
Ana Baltierra
Ahí, ahí, ahí. Para que veas con quién se codeaba esta señora. Era una de las figuras más importantes de la Ilustración. Escritor, filósofo y enciclopedista francés. Catalina fue, como decíamos, la pica de lanza en la Ilustración. En Rusia. Era una mujer portentosa. Escribió un manual sobre la educación de los niños. Comedias, libros de ficción. Fundó el Instituto Smolny para mujeres. Uno de los mejores de Europa. Atrajo economistas, científicos y artistas a nivel internacional a su corte. Como ves, efectivamente, con pólvora ajena. Sin duda, una de las mejores gobernantes que ha tenido Rusia. A todos los niveles, no solo artístico. Estas relaciones le permitieron estar muy al tanto. De lo que se compraba y vendía en Europa. Así que no sólo compró la colección Croissat. Sino también la colección Walpole.
Nieves Concostrina
Anda, otra cole. ¿Quién era el tal Walpole?
Ana Baltierra
Pues la colección que perteneció a un tal Robert Walpole, que como ves, mucha imaginación, ya sabes que no tenemos los historiadores, fue el primer ministro inglés durante 20 años en el siglo XVIII. Este señor pertenecía a una familia noble y después de dedicarse tantos años a una de las profesiones menos lucrativas de la historia, la política, se juntó con una buena colección de pinturas. Seguro que lo ganó todo de manera legal. Parte de esta colección la compró, pero otra fueron regalos de amigos o gente que necesitaba su apoyo político. Lo explico bien, porque sé que esto ahora no pasa y no te haces una idea clara de cómo iba. Yo estoy en el poder y necesitamos, por ejemplo, mascarillas en medio de una crisis mundial con miles de muertos. Pues como el político de turno o de cada época, decide a quién le da el contrato para ayudarle a decidirse, siempre ayuda darle un regalito o ser familia. Esta situación en el poder y un mal uso de él, ayudó a Walpole, a este coleccionista, a amontonar unas cuantas obras de arte de primera línea. Sí, ya sé que no te hacías eras capaz de entenderlo y por eso ya no pasa. Claro, esto no pasa. Walpole se juntó así, comisión por arriba, comisión por abajo, con pinturas de Van Dyck, Poussin, Rubens y Rembrandt. Casi nada. Una colección de bustos romanos espectacular. Y un par de enfriadores de vino de plata. Esto me hace mucha gracia, que hoy están en el Metropolitan Museum de Nueva York. Con esto, los enfriadores, como digo, me entran hasta la risa floja, porque cuando alguien se ha enriquecido de manera sospechosa y se junta con mucho dinero, ya no sabe qué hacer con él y acaba como este, comprando enfriadores para vino, que imagínate cómo son, para terminar en un museo americano.
Nieves Concostrina
¿Y todo esto se lo compró Catalina?
Ana Baltierra
Hasta los enfriadores también, o sobre todo los enfriadores, que un buen vino es un buen vino. Bueno, sí. Ella compró gran parte de la colección, o sobre todo las pinturas de los antiguos maestros, en concreto 206 obras de esta colección en concreto, viajaron hasta el Ermitage para decorar las estancias de Catalina. Hoy muchas siguen allí, otras se trasladaron a otros museos rusos. Otra parte fue vendida por los rusos en el siglo XX para subvencionar guerras. Ya ves, tienen un gobernante brillante que consigue reunir una colección espectacular. Y luego otros que lo malvenden la historia de todos los países. Hoy todavía el Museo del Ermitage tiene en su posesión 127 pinturas de esta macrocompra de Catalina II a Walpole. Eso sí, desgraciadamente nos tenemos que conformar con imaginarnos esas maravillas esperando que vengan gobernantes mejores para un país que ha demostrado poder tenerlos.
Nieves Concostrina
Desde luego que sí, pero ya sabes, malos tiempos para la lírica, para el arte, para el mundo y para los rusos también. Bueno, muchas gracias Ana y de nuevo, esta ha sido una lección magistral.
Ana Baltierra
Gracias, Nieves.
Nieves Concostrina
El invitado con Jesús Pozo. Momento para Jesús Pozo y su invitado que hoy viene con un experto en biotecnología forense que nos aclarará la importancia de la ciencia para evitar que nos engañen y nos estafen. Hola Jesús.
Jesús Pozo
Hola, Concostrina. Nuestro invitado es José Miguel Murió, doctor en Química y Biología Molecular por la Universidad de Valencia, profesor de Biotecnología Criminal y Forense y es autor del libro La ciencia en la sombra en la que cuenta desde su especialidad el caso Romanov y otros muchos casos. Aquí nos va a explicar quién construyó la leyenda de la superviviente Anastasia, uno.
José Miguel Mulet
De los presuntos fraudes que fue Ana Anderson, que dijo que era la princesa Anastasia que había huido. Ha sido el caso judicial que más tiempo ha estado abierto en la historia judicial de Alemania. Pero es que lo más divertido que todo esto fue una cosa que hicieron con toda la mala idea la gente que les ajustició, es decir, el Igur Iztonákov, que se sabe quién fue y lo que hicieron fue para que en caso que los rusos blancos encontraran la fosa, para que tuvieran la duda, lo que hicieron fue hacer dos fosas comunes y Anastasia y Alexei enterrarlos en otro lugar. Y de ahí surge toda la leyenda. No surge de otro sitio directamente. La leyenda está construida por los propios que asesinaron a la familia real.
Jesús Pozo
Vamos a entrar directamente en el asunto genético, si te parece. Primera explicación. ¿Qué es y para qué sirve un análisis de ADN?
José Miguel Mulet
Un análisis de ADN lo que te busca son unas determinadas secuencias y las compara para tener un análisis de ADN para identificar una persona. Si no tienes ADN de esa persona y lo tienes que comparar con familiares, tienes que tener siempre una referencia. Es decir, una persona, tú encuentras restos cadavéricos de alguien que no sabes nada y no supones quién es su padre, quién es su madre o algún familiar. Y realmente hasta hace unos años no podías hacer nada. Ahora ya puedes hacer algo. Ahora ya tenemos suficiente información para saber su color de piel, su color de ojos. Podrías hacer un retrato robot. Pero obviamente, si tú tienes una persona que sospechas que es esa persona que has encontrado, y tienes una muestra de ADN, entonces lo puedes asegurar.
Jesús Pozo
Y como no quería quedarme con la duda, también le pregunté a Mulet, ¿Por qué nunca es el 100%?
José Miguel Mulet
Imagínate que hacemos una prueba genética. Puede haber mil millones de personas que la tengan en todo el mundo. Como somos siete mil millones, hemos descartado a seis mil millones. Luego hacemos otra prueba genética, y esa prueba genética, pues puede que la tengan 400 millones. Entonces sería ya multiplicar de esos mil que nos quedan por 0,4, 0,5 y vamos acotando. Bueno, pues al final se hace para que las posibilidades de que dos personas que sean diferentes tengan el mismo resultado en la prueba genética, sea menor a una entre 7.000 millones. ¿Por qué se hace así? Porque, hombre, 7.000 millones es la población que hay en el planeta. Pues hombre, si la probabilidad es menor que la población, la probabilidad de que dos personas diferentes tengan el mismo perfil es prácticamente cero. ¿Pero ¿Por qué no se dice que es cero? Porque es que son matemáticas. Al final es uno entre no sé cuántos millones. La única forma que puedes hacer para asegurarte es que ese número de millones sea muy grande. Pero nunca puedes decir que es cero, porque siempre existe una posibilidad. Y eso tiene que ver con la propia naturaleza de la propiedad.
Nieves Concostrina
Está muy bien explicado. Aunque yo la verdad, yo tengo una hibernación desde siempre, el hemisferio izquierdo del cerebro, que creo que es donde están los números. Sigo sin entender que siempre sea un 99,99% y nunca lleguemos al cero.
Jesús Pozo
Es que dice Mulet que a los científicos el cero le da mucho miedo.
José Miguel Mulet
Te puedo decir que a los científicos, sobre todo los que hacemos análisis, el cero nos da mucho miedo. ¿Por qué? Porque siempre hay un margen de error. Si por ejemplo, tú estás midiendo, no sé, cualquier cosa, ponte lo que más mido yo, sodio, litio, potasio. En un aparato que sabes que lo mínimo que mide es 0,001. Si el aparato te da 0, tú nunca vas a decir que te ha dado 0. Tú vas a decir que te va a dar menos de 0,001. Porque es el límite inferior que mide el aparato. Pero claro, hay un margen entre lo que mides y el cero que no sabes nada. ¿Qué pasa? Que ese margen es ínfimo, es pequeño. Pero tú como científico, si dices un cero no te quedas tranquilo.
Nieves Concostrina
El inquietante está claro. ¿Y es cierto que ya hay análisis de ADN que pueden predecir enfermedades?
Jesús Pozo
Totalmente cierto. También se lo pregunté a Mulet y es relativamente muy reciente.
José Miguel Mulet
Cuando yo escribí el libro no se podía hacer lo que sí que se puede hacer ahora de comprarte un kit en cualquier sitio, enviar una muestra de ADN y que te hagan un estudio de ancestro o que te hagan un análisis de si tienes probabilidad de tener alguna enfermedad o no. Cuando yo escribí el libro todavía era muy caro y ahora yo creo que lo venden por 80-90 euros el estudio de ancestros. Tú mandas una muestra de ADN y te dicen de tu ADN el porcentaje que tiene origen judío, el porcentaje que tiene origen ibérico, vamos, básicamente de dónde vienes. Y con las otras te dicen la probabilidad que tienes de tener alguna enfermedad o incluso para el tema de la dieta. Por ejemplo, yo tengo un amigo que empezó a trabajar por una empresa muy potente y le hicieron un test de ADN completo. Estos ya te digo yo que son muy caros, no están al alcance de todo el mundo, pero le dijeron por ejemplo, que no tomara mucho café porque le sentaba mal porque. Y él se había dado cuenta que le sentaba mal, pero es que tenía uno de los genes implicados en la degradación de la CAF que no le funcionaba bien. Y eso en un test genético lo pueden ver.
Nieves Concostrina
Bueno, recordemos El libro del profesor Mulet, La ciencia en la sombra, fue editado en 2016. Supongo que estas pruebas eran muy prácticas en familias con enfermedades graves y hereditarias.
Jesús Pozo
Si te puedes adelantar para prevenir, desde luego. Pero vamos ahora a dejar el ADN y vamos a cambiar de escenario. Imaginemos que a la presunta Anastasia le hubieran puesto el detector de Hay que.
José Miguel Mulet
Dejar muy claro que el detector de mentiras no tiene ninguna validez jurídica en España. Y lo que he podido investigar yo con gente de policía y de policía científica me han dicho que no tiene ningún uso en España. Ninguno de los que yo le he preguntado me ha dicho que tenía constancia que se hubiera utilizado nunca. En EEUU tampoco tiene ninguna validez jurídica, es decir, una prueba de detector de mentira no sirve en un juicio como prueba. Como mucho. Sí que es verdad que allí se utiliza en pruebas de selección de personal, se utilizan interrogatorios, pero es una prueba que no tiene ningún valor y tiene muchos problemas. Ese aparato lo único que te mide son determinados parámetros fisiológicos, es decir, la sudoración, el pulso, la tensión. Y se supone que cuando tú estás mintiendo eso cambia.
Nieves Concostrina
No hay detectores en el mundo para tantas Anastasia que en el mundo han sido metemog.
Jesús Pozo
Pero fíjate, fíjate que sería muy posible que el detector diera por válida a todas las Anastasias y a todos los. Ale, escucha. ¿Por qué?
José Miguel Mulet
Primer problema, tiene que haber un experto, que es el del polígrafo, que es el que evalúa si estás mintiendo o no. No es un parámetro objetivo. Es decir, que el mismo análisis revisado por dos técnicos diferentes da dos resultados diferentes. Primer problema. Segundo problema, pues hay gente que sabe mentir muy bien, que no le cambian los parámetros fisiológicos y entonces pues podría superar la prueba sin ningún problema. Y de hecho eso pasa. Y luego hay otro problema muy serio. La gente que tiene patologías psiquiátricas, una persona que tenga algún tipo de paranoia, algún tipo de alucinación, su realidad, lo que ha visto, él no está mintiendo. Si una persona que sufre algún tipo de problema psiquiátrico te dice que ha visto un dragón volando y lo pones en la máquina de la verdad, obviamente te va a decir que no está mintiendo porque él lo ha visto. Lo ha visto, pero porque él tiene un problema psiquiátrico, no porque ese dragón existiera. Si tú a la máquina de la verdad le das valor jurídico y metes en la máquina de la verdad una persona que te está contando la verdad, pero es su verdad y no lo que pasó de verdad, al final acabas dando por bueno un testimonio que es falso.
Nieves Concostrina
Claro, más didáctico y mejor explicado no puede ser.
Jesús Pozo
Y pues ya aproveché esta manera tan buena que tiene de relatar Mulet y le pedí que nos explicara qué es una momia, sobre todo por el tema de los fraudes de santos, santa y mártires varios.
José Miguel Mulet
Si un cadáver está en un terreno muy seco, puede ser que se momifique. Claro, eso es un problema. Cuando van a limpiar los nichos y se encuentran el cadáver momificado, que si tienen que reutilizar al niño, el nicho tiene que hacer crec crack y romperlo. Entonces la momificación es básicamente como hacer un jamón o una cecina, es que la carne se seque y como la carne está seca, los microbios no la pueden descomponer. Es un fenómeno que con que estés en un sitio con clima seco es muy frecuente que te pase. Hay otro proceso que se llama la corificación, es cuando se da en ataúdes metálicos, sobre todo de 5 de plomo, que ahora ya prácticamente no se utilizan, pero en el siglo XVII, XVIII, los utilizaba mucho, sobre todo la clase alta, la nobleza, y si sobre sellaban el ataúd, que sólo hacían no hay oxígeno, entonces las bacterias se mueren, no se descompone el cadáver y la piel se queda así como si fuera cuero. Por eso se llama codificación, es como que te encurten el cadáver.
Jesús Pozo
Ya sé por dónde vas a ir.
Nieves Concostrina
Si, además fíjate. Claro, porque no andaban desorientados en la aduana de EEUU con el brazo garrapiñado de Teresa de Jesús, cuando tuvieron que dejar que pasara y lo clasificaron como mojamas y salazones.
Jesús Pozo
Vamos a terminar ya con Mulet, Le dije que me explicara también qué es la saponificación.
José Miguel Mulet
Y luego hay otro proceso que éste se da cuando se entierra alguien en tierra sin ataúd. Si la tierra es alcalina y el suelo, en España casi todo el suelo es alcalino. La grasa del cuerpo en contacto con el suelo que es alcalino, se descompone y se forman ácidos grasos, que es jabón, básicamente.
Nieves Concostrina
Claro.
José Miguel Mulet
¿Qué pasa? Que el jabón también mata las bacterias. Entonces esa capa de jabón que se llama dipocira, protege el cadáver y también evita que se descomponga. Hay que decir que esto de la saponificación es muy útil para resolver casos criminales, porque claro, un cuerpo que está enterrado en tierra sin ataúd ni nada, pues muchas veces es un cuerpo que ha sido víctima de un asesinato o de un acto violento.
Nieves Concostrina
Oye, interesantísimo todo. Ese es el verdadero más allá, o momias o saponificados, grasa, grasa o polvo, ceniza. Y nada, gracias Jesús por habernos traído a tan sabio invitado a José Miguel Mulet.
Jesús Pozo
Adiós.
Nieves Concostrina
Esto era un gato con los pies de trapo y la cabeza al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?
Ana Baltierra
Cuéntame un cuento y verás que contento. Me voy, voy a la cama y tengo lindas uñas Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo lindos sueños.
Nieves Concostrina
Todos somos culpables al enterrar los restos de inocentes asesinados. Queremos espiar el pecado de nuestros ancestros. Fin de la hipócrita cita que se marcó el cuentista Boris Yeltsin, presidente de Rusia, en aquel 1995 durante el entierro y los funerales de Estado de la familia Románov en San Petersburgo, en la Catedral de San Pedro y San Pablo. El sarao catedralicio en el que tuvieron la deferencia de enterrar también los restos del médico del zar y de los tres sirvientes, lo montaron justo cuando se cumplían 80 años de la matanza, el 17 de julio de 1998. Eso sí, en ningún momento de aquellas solemnes honras fúnebres Boris Yeltsin mencionó ni un solo nombre. Y es que en aquel entierro había más malos rollos que en la familia Rivera Pantoja. El primer problema vino con la propia Iglesia Ortodoxa Rusa, que boicoteó durante meses la celebración del entierro porque no aceptaba la identificación de los restos. Decía la cerril jerarquía cristiana que aquel tipo no era el zar y que no iba a prestarse a la farsa. La ciencia podía decir misa. Que si el portavoz de un dios inventado dice que ese no es el zar. Vamos, ese no es el zar. Isaac acabó. Por eso el discurso de Yeltsin, que les recuerdo se había hecho cristiano por arte de birli birloque, estuvo muy medido y sin mencionar nombres. Ese era el acuerdo con la secta ortodoxa, no dar nombres. El presidente ruso se refirió en sentido amplio, como disimulando, a la carnicería de Ekaterimburgo, literal. Y estuvo pensándose muy mucho si acudía al entierro de los Románov. En Rusia había una buena bronca política montada sobre si debía estar o no presente la máxima autoridad rusa en el entierro del zar, el opresor del proletariado, Yeltsin. Se pensó tanto si acudir o no acudir, que lo decidió justo el día antes. Y al confirmar Yeltsin su asistencia, también tuvo que acudir un montón de funcionarios estatales. Así que cuando todo el acto protocolario estuvo organizado, hubo que levantar todas las sillas deprisa y corriendo, y en menos de 24 horas reorganizar la colocación de las delegaciones diplomáticas y sacar sitio de donde donde no había. Desde una hora antes del comienzo de las exequias, las campanas de San Petersburgo estuvieron repicando y a las 12 en punto del 17 de julio de 1999 la ciudad quedó en absoluto silencio. Después de la ceremonia y los discursos, los féretros fueron depositados en la cripta de los Romanov, donde están todos los zares de Rusia desde Pedro el Grande. Por cierto, los criados también fueron enterrados allí. Son los únicos plebeyos que duermen en un panteón real, que se sepa. Y ya llega el loco momento de la canonización. Tras aquel entierro en el que Yeltsin no sabía si ir o no, en el que se dio sagrada sepultura a nueve personas a las que ni siquiera se mencionó, y en el que la jerarquía de la secta seguía sin aceptar que los huesos hubieran sido identificados, ocurrió que en el año 2000 la iglesia ortodoxa Rusa tuvo al final que tragar con la canonización de la familia Romanov. Porque parte de los creyentes rusos se pusieron muy plastas. Se inventaron que la familia imperial hacía milagros, que había retratos del zar que lloraban sangre. En fin, ya saben, lo típico de estos espectáculos cristianos. La jerarquía ortodoxa decía que no podía santificar aquellos huesos porque no estaba seguro de que fueran suyos. Y dale con que no eran suyos. Y dale con la identificación, porque sabrás tú lo que subyacía en el fondo. Es que efectivamente, el zar y su familia pasaron por un calvario. Pero también es cierto que no eran ningunos santos. El zar era un sanguinario, la zarina era una estúpida engreída y los hijos unos pijos malcriados que no se vieron privados de ningún lobo mientras los rusos morían de hambre. Tenían de santos lo que yo de Gamusí.
Ana Baltierra
Todos mis amigos se llaman Cayetano, zapatillas Pompey.
Nieves Concostrina
¿Alguno tiene barco?
Ana Baltierra
Siempre tras botones desabrochados.
Nieves Concostrina
Menudo pedazo Zeus. San Pablo.
Ana Baltierra
Joder, como mola el verano.
Nieves Concostrina
Y quizá más bella.
Ana Baltierra
Todos cadita.
Nieves Concostrina
Pero el caso es que ya tenemos a San Nicolás II, Santa Alejandra, Santa Tatiana, Santa Olga, Santa María, Santa Anastasia y San Alexei. Los canonizaron a todos, A los siete miembros de la familia. De locos. Porque resulta que los inconvenientes ortodoxos para darles un solemne funeral de Estado y luego canonizarlos. Inicialmente era que los huesos no estaban del todo confirmados, pero luego van y elevan a los altares hasta a los dos miembros de los que aún no se había encontrado. Vamos, ni un metatarso. Porque estamos hablando del año 2000. Y los restos de María y Alexei no aparecieron hasta 2007. Ni se molesten en entenderlo, porque es que no hay nada que entender. Si para las cabezas razonables y razonadoras resulta muy extravagante la parafernalia y los argumentos para proceder a las canonizaciones cristianas católicas, pues lo mismo ocurre con las de los cristianos rusos ortodoxos. Son de traca también. Por cierto, a la royal family Romanov, pese a ser lo que eran, los canonizaron. Pero sus criados, que fueron igualmente víctimas, que pasaron por el mismo horror y que fueron encontrados a la vez que sus señores, a estos no los canonizaron. Estos eran plebe. Y llegó el momento de la identificación de los restos encontrados en 2007 y de confirmarse que eran Alexei y María, proceder a su entierro en la cripta de los Romanov en San Petersburgo para que se reunieran con los de sus padres y hermanas. Y sí, se confirmó científicamente. Así que el gobierno ruso, con el canalla de Putin en la presidencia, se puso a organizar el nuevo Sarau funerario en 2015 hace nada. Pero en estas que hacen otra de las suyas los jefazos ortodoxos y dicen que no se creen que esos supuestos restos sean de San Alexei Nikolayevich Románov y Santa María Nikola Yeravna Romanova. Ay, qué mal se me da el ruso, de verdad. Es más, que también dudaban de que el zar fuera el zar. A los mandamases ortodoxos se les puso en la peineta exigir más pruebas y que un miembro de la secta estuviera presente durante los nuevos análisis. Como si con el carné de cristiano ortodoxo ruso te dieran también el de genetista y el de antropólogo forense. En fin, que ni entierro ni leches. Que la investigación sigue abierta y que lo que menos nos importa a nadie después de la que nos han liado son los Romanov y la madre que los parió a todos, Incluida la madre que parió al patriarca cristiano ortodoxo ruso que apoya incondicionalmente al ultraderechista Putin y a la madre que lo parió. Historias con sonido cara B Con Emma Vallespinós Terminamos el programa de hoy con música como siempre, con nuestra cara B que pone ma Vallespinos.
Emma Vallespinos
Hablabas antes de los fregaos genéticos de la monarquía europea, que es como la fiesta del ADN compartido. Y así se entienden ciertas cosas. Porque si en una sobremesa con un cuñado y un primo ya hay tensiones, si añades tanto gen a la fuerza, cavas con cuñadas enemistadas, matrimonios que no conviven y cursos acelerados de Photoshop para poder tener alguna foto familiar en la mesilla de noche. Hoy terminamos con un tema inspirado en la monarquía, la canción El rey de España de la banda granadina Los Planetas. Un tema que lanzaron en 2021 y que pertenece a su álbum Las canciones del agua.
Nieves Concostrina
El rey de España Tú siempre dándome disgustos antes de escucharla. Les recordamos que este programa ha sido posible gracias a Jesús, a Ana Baltierra, a Emma Valle Espinos, a Pepe Rubio, a la técnico de sonido María Jesús Rodríguez y a mí misma, Nieves con costrina, que también suelo venir.
Pepe Rubio
Lo siento mucho, me he equivocado. Demasiadas mujeres reclamaban mi afecto.
Nieves Concostrina
Y no.
Pepe Rubio
He cumplido con todas, pero prometo que no volverá a ocurrir. La culpa nunca fue de una medios que consiguieron venderte un producto que carecía de las mínimas medidas de seguridad. La culpa fue el programa Rol Satánico. Esa música nueva sin parar que te lleva a la droga y a la muerte y de la muerte ya no puedes regresar. Siento mucho, no volverá a ocurrir. Mezclé la medicación con el whisky.
Nieves Concostrina
Y.
Pepe Rubio
No me acuerdo de nada, pero seguro que algo no he hecho. La culpa nunca fue una estructura dedicada a oprimirte. No fue de los responsables ni de los que dirigieron la operación. La culpa fue del rock roll salvaje, Esa música hecha por Satán que te lleva a relaciones sexuales y después te tienes que drogar. La culpa es de las que están de fiesta y se salta toda restricción incumpliendo el toque de que da ignorando. El que manda aquí soy yo.
Podcast: Todo Concostrina
Episodio: "Cualquier tiempo pasado fue anterior | El crimen de los Romanov, crónica de un delirio"
Fecha: 26 de junio, 2022
Host: Nieves Concostrina (SER Podcast)
Colaboradores: Ana Baltierra, Jesús Pozo, Emma Vallespinos, José Miguel Mulet
Un repaso ácido, crítico y muy documentado sobre el brutal asesinato de la familia Romanov, el disparatado devenir de sus restos, la fabricación de leyendas (especialmente las de Anastasia), el papel de la Iglesia Ortodoxa rusa y la Rusia contemporánea en la “gestión” del legado Romanov, y el papel de la ciencia en desentrañar la verdad.
El programa desmenuza cómo política, religión, espectáculo mediático y ciencia se han dado cita en torno al fin de la dinastía Romanov, sin perder el característico tono irónico de Nieves Concostrina.
Apertura impactante: Nieves relata la canonización de la familia imperial rusa por la Iglesia Ortodoxa en 2000, calificando todo como “un delirio desde que el zar, su mujer, sus hijos, su médico y tres criados fueran asesinados en el sótano...”
“Todo, absolutamente todo lo que rodea el final de los Romanov es un disparate de principio a fin. Esta es la historia de un delirio que dura ya más de 100 años.” - Nieves Concostrina (00:57)
Descripción de la masacre en 1918:
"El zar era el gobernante más canalla y cruel que alguien se pueda echar a la cara (...) Los bolcheviques sabían que el mundo no entendería que se le pagara con la misma moneda..." - Nieves Concostrina (03:00)
Intento fallido de exilio: El rey Jorge V de Inglaterra, primo del zar, se negó a darles asilo.
Se encontraron los restos en 1979 pero no se publicitó hasta 1991, ya con la URSS en las últimas.
El reto forense: soviéticos y estadounidenses colaboran en la identificación: 9 cuerpos (de 11).
Identificación clave usando ADN mitocondrial, con muestras del duque de Edimburgo, Felipe, pariente directo.
"¿Quién dirían que fue el que dio unas gotitas de sangre para hacer la comparativa? Pues Felipe, el duque de Edimburgo..." (09:58)
Hallazgo posterior: en 2007 se encuentran los restos que faltaban (María y Alexei).
“La única prueba que se aportaba era una foto en donde la señora enterrada y la hija del zar se parecían mucho.” - Nieves Concostrina (21:30)
“Una auténtica locura de acumulación de riqueza que pueden tener unos pocos. Por razones solo de nacimiento.” - Ana Baltierra (27:14)
“Nunca puedes decir que es cero, porque siempre existe una posibilidad. Eso tiene que ver con la propia naturaleza de la propiedad.” (35:12 - 36:24)
Boris Yeltsin organiza en 1998 el entierro para “expiar el pecado de nuestros ancestros...” (44:38), pero la Iglesia Ortodoxa niega la identificación de los restos, lo que provoca un “funeral sin nombres”.
“La ciencia podía decir misa. Que si el portavoz de un dios inventado dice que ese no es el zar. Vamos, ese no es el zar. Isaac acabó.” - Nieves Concostrina (45:10)
En 2000, la canonización de los siete Romanov, incluso de los que aún no habían aparecido, en una ceremonia irracional. Los criados, que compartieron el martirio, no fueron canonizados.
“El zar era un sanguinario, la zarina era una estúpida engreída y los hijos unos pijos malcriados (...). Tenían de santos lo que yo de gamusí.” - Nieves Concostrina (48:36)
En 2015, con Putin, planean otro entierro para los restos hallados de María y Alexei, pero la Iglesia vuelve a poner trabas (“que no se creen que esos supuestos restos sean...”). La investigación oficial, a día de hoy, sigue abierta.
Este episodio pone en primer plano las mentiras, manipulación y espectáculo alrededor de la tragedia Romanov, desmontando leyendas con herramientas históricas, científicas y mucho sentido del humor. Si buscas la verdad detrás de la saga Romanov, lejos del mito y la pompa, aquí tienes una panorámica lúcida y desternillante.