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Nieves (Main Host)
En la Cadena SER. Cualquier tiempo pasado fue anterior. Con nieves con costrina. 12 de noviembre de 1912. Ashley Sherry Garrad, miembro de la expedición británica del capitán Robert Falcon Scott en la conquista del Polo Sur, encuentra casi totalmente sepultada por la nieve la tienda que acabó siendo la tumba del jefe Scott y de otros dos Wilson y Bowers. Los cuerpos estaban tiesos como témpanos, tan tiesos que el brazo de Scott, que salía de su saco de dormir, como queriendo alcanzar el saco de su gran amigo Wilson, se quebró con el primer roce como una frágil rama. El ruido de aquel chasquido al romperse el brazo se le clavó para siempre en el alma a Sherry, que vivió el resto de su vida amargado y preguntándose si no podría haberlo salvado, si no debería haber salido antes a buscarlos. Hubiera dado igual. Aquellos tres hombres que parecían de mármol, llevaban muertos ocho meses. La muerte no puede estar lejos, escribió Scott en la última entrada de su diario. Y sí, la muerte la tenían encima. Y también la gloria. La primera no la merecieron, por supuesto, pero tampoco la gloria. Al menos no tanta ni tan exagerada. Si hubiéramos vivido, habría podido contar una historia que hablase de la audacia, la entereza y el coraje de mis compañeros, que habría conmovido el corazón de los ingleses. Tendrán que ser estas improvisadas notas y nuestros cuerpos sin vida quienes la cuenten. Esto fue lo último que escribió el capitán Scott el 29 de marzo, casi ocho meses antes de que lo encontraran frito. Y frases tan épicas en un diario donde relató al detalle el sufrimiento de aquella expedición británica que pretendía alcanzar el Polo Sur, convirtió en héroes de la Antártida precisamente a los perdedores. Shackleton, Scott, Amundsen. Estos son los más famosos expedicionarios del Polo Sur. Pero precisamente los dos que fracasaron son los que se llevan mayor fama. Aunque Amundsen cardó la lana. Y suele ser por aquello de que los perdedores nos dan penica. Pobriños tanto esfuerzo para nada. Pues ya, hombre. Pero nadie dijo que esto fuera fácil. Sin obviar que el británico Scott la pifió, pero bien. Perdió la carrera del polo porque lo hizo fatal y se organizó peor. Pero ya conocen esa habilidad británica para darle la vuelta a la tortilla. Consiguieron vendernos como triunfador al perdedor. Reino Unido organizó tal campaña heroica a Scott. Que casi consiguió eclipsar el logro del noruego Amundsen, el verdadero héroe de la Antártida. Porque fue el que llegó primero y el que lo hizo mejor. Porque, vamos a ver a quién se le ocurre llevar ponis al Polo Sur en lugar de perros. I. Scott. Esto hoy va de polos. Del Polo Sur, la Antártida. Y del Polo Norte, el Ártico. ¿Y por qué era más difícil alcanzar el Polo Sur que el Polo Norte? Pues porque la Antártida, esa impresionante masa de hielo, está a mil kilómetros del continente más cercano. El Ártico, en cambio, está mucho más cerquita de otras tierras. Pero en contrapartida, te juegas más el pescuezo. Porque en el Polo Norte hay osos y en el Polo Sur, pingüinos. Y los pingüinos no te comen. Pero en el Norte o en el Sur, con osos o con pingüinos. Había que tener muchas ansias de aventura, mucho valor, muchas ganas de gloria, para jugarse el tipo a lo largo del siglo XIX y principios del XX, en conquistar un lugar donde no hay nada, absolutamente nada. La Luna, el Everest, los polos. Si no hay nada, ¿A qué vas? Dicen que fue Petrarca el primer poeta lírico, aquel que habitó en el siglo XIV, al que le preguntaron que por qué subió al monte Bentó en la provenza, a casi 2.000 metros de altitud. Qué necesidad, ¿No? Pues porque la montaña está ahí, respondió. Lo mismo sirve para los polos. Están ahí. Y había que llegar a ser posible, organizándose muy bien para regresar vivo. Alcanzar el Polo Sur geográfico era una carrera de fondo que tenía que estar muy medida. Y el capitán Robert Falcon Scott midió fatalmente mal, peor. Y aclaremos un asunto un poco lioso antes de seguir. No hay que confundir el polo sur geográfico con el polo sur magnético. Porque el magnético lo localizaron por primera vez en 1908. Cuatro años antes que el polo sur geográfico. Y digo que lo localizaron por primera vez porque el polo sur magnético se mueve más que el precio del kilovatio. El tío es errante. Cuando lo pillaron por primera vez, estaba en tierra. Ahora está en la costa. Hay que perseguirlo cada año a ver dónde está. Un año está tal que aquí, Al año siguiente está tal que 10 kilómetros más para allá. El polo sur magnético va a su bola. Y el geográfico es el que está quietecito exactamente en los 90 grados de latitud sur. Esto lo explicaría estupendamente un geógrafo, pero yo lo dejo aquí diciendo que el polo sur magnético se sitúa actualmente más o menos a 2.800 kilómetros del polo sur geográfico. Vamos, que se ha salido de la Antártida, que se ha pirado. Pero hay un tercer polo sur, el ceremonial. Este es solo el simbólico. Han plantado un poste blanco y rojo con una bola encima, que parece que ahí van a abrir una barbería. Y está rodeado de las banderas de los doce primeros países firmantes del Tratado Antártico. El polo sur geográfico, el guay, el auténtico, donde Amut se enclavó su bandera noruega, está a unos 200 metros del ceremonial. Si van de excursión al polo, no se líen, que muchos hacen la foto en el poste de la barbería creyendo que es el bueno, el de Amundsen, y pegarse esa panza a kilómetros para luego volverse con la foto que no es. En fin.
Co-host or Guest Speaker
Y por eso digo yo.
Ana Baltierra (Art Historian)
Que mala suerte la mía.
Co-host or Guest Speaker
Qué mala suerte la mía.
Joaquín Araújo (Naturalist)
Qué mala suerte la mía.
Nieves (Main Host)
A la Antártida hubo infinidad de expediciones científicas, 14 o 15. Desde la del explorador británico James Cook en 1772, que sólo se dedicó a rodear el continente pero sin pisarlo, hasta la de Shackleton en 1915, especialmente mencionada últimamente gracias a que en marzo de 2022 se localizó a 3.000 metros de profundidad el Endurance, el barco con el que fracasó su expedición y que pese a ese gran fiasco, la aventura quedó como una de las más notables en la historia del Polo Sur y como un icono de la capacidad de supervivencia. Y eso que vamos, que ni se arrimaron al objetivo. Fue como ir de Madrid a Valencia y no pasar de Cuenca. Pero como no murió ni uno, ni uno solo de los 28 hombres y todos aguantaron como jabatos durante casi un año hasta que fueron rescatados, pues eso, que ya cuenta como triunfo. Eso sí, los que se apuntaron sabían a lo que iban. Porque escuchen el anuncio que puso Ernest Shackleton en el diario londinense de Times se necesitan hombres para viaje peligroso, Salarios bajos, frío extremo, meses de completa oscuridad, peligro constante, retorno ileso dudoso, honores y reconocimiento en caso de éxito. Oiga, pues se presentaron 5.000 para 27 plazas de la tripulación. Parecían unas oposiciones a maestro. Se presentaron hasta mujeres, que por supuesto fueron rechazadas con el argumento de ¿Pero tú dónde vas, bonita? El irlandés Shackleton, por cierto, se llevaba matar con el inglés Scott. Ahí había una tremenda tensión entre machos alfa, que se conocía muy bien porque los dos habían intentado alcanzar el Polo Sur en la misma expedición en 1903. Shackleton como tercer oficial y bajo el mando de Robert Scott, recién ascendido entonces a teniente de la Royal Navy. Parece que los dos se tiraron el viaje en broncados y que ninguno sabía manejar bien un trineo tirado por perros. Aquel fue el primer intento serio de acercarse al Polo Sur geográfico. Pero lo dicho, se quedaron en Cuenca. Pero Shackleton volvió, sin el inaguantable Scott, por supuesto, o lo mismo el insoportable era Shackleton, vayan ustedes a saber. Volvió en 1907 y se quedó muy cerca, a sólo 187 kilómetros del Polo Sur Geográfico. Pero demostró que sí, que se podía llegar, y de hecho fue el que más lejos llegó, a los 88 grados de latitud sur. Y encima tres de sus hombres fueron los que localizaron por primera vez el Polo Sur magnético del que hablábamos hace un momento. El ataque definitivo para alcanzar los 90 grados latitud sur llegó en 1911, con aquellas dos expediciones, Noruega y británica, mirándose de reojo a ver quién zarpaba antes, quién desembarcaba antes y quién plantaba antes la banderita de su país. Y ganó el que tenía que el noruego Roald Amundsen. El británico Scott se equipó mal y no dedicó el suficiente tiempo de estudio al territorio infernal en el que se iba a adentrar con su expedición. Y además, ¿A quién se le ocurre, como decíamos antes, llevar caballos al Polo Sur y trineos motorizados? Parece que los anticongelantes de los motores no estaban muy desarrollados a principios del siglo XX. Lo de llevar caballos de Manchuria a la Antártida sólo funcionó en la cabeza del capitán Scott, que pensó que si esos caballos manchurienses o manchureños estaban acostumbrados a las temperaturas bajo cero, porque allá por el norte de China el frío ártico arrea que no vean. Bueno, pues que también lo soportarían en la Antártida. Pero parece que hay fríos y fríos. Y resulta que al cambiar a los caballos del frío del hemisferio norte al frío del hemisferio sur, pues que no, que cascaron todos. Siguiente fallo. En vez de aprovecharse de las proteínas para coger fuerzas una vez muertos los animales, pues que tampoco, que les daba cosa a ellos comérselos y los fueron abandonando. A los británicos los sacas del fish and chips y se pierden. El noruego Amundsen, sin embargo, sólo llevó perros, y si alguno se les moría, se lo zampaban. Hasta eso tenía prevista la expedición noruega, porque sabían que algunos animales morirían y aún muertos serían útiles a la expedición. Y otro asunto, el patriótico. Qué cansinos los british con eso del glorioso Imperio Británico. Acometieron la carrera por alcanzar el Polo Sur. No tanto como una hazaña de exploración o científica, que también, ojo, también, pero sobre todo se lo tomaron como un pulso patriótico. Por eso Scott recibió mucha ayuda y mucho apoyo del gobierno para decir eso de el Imperio Británico llegó el primero. Amundsen también tuvo apoyo nacional, pero no tanto. Su aventura era más independiente, más deportiva y con menos ínfulas patrióticas. Por eso se preocupó de entrenarse muy bien. Pero ojo, que también aquí hubo una tremenda lucha de egos. En resumen, que la expedición de Amundsen alcanzó el Polo Sur con brío, bien alimentados y calculando las fuerzas y las provisiones para regresar. Y con buen tiempo, porque sólo padecieron temperaturas de 23 grados bajo cero. Robert Scott y sus cuatro hombres llegaron un mes después con 45 grados negativos, flojos, se les habían muerto todos los ponis, no se habían comido ninguno. Casi sin fuerzas para regresar y con el ánimo por los suelos desde que vieron la banderita noruega clavada, Scott escribió lo peor ha sucedido. Dios mío, este lugar es horrible. No siento las piernas. Le faltó decir. Llegó 35 días después de que lo hiciera Mudsen, que dejó una tiendecita montada para cuando llegaran los británicos. Y dentro unos alimentos y una nota que decí mi querido capitán Scott, probablemente será usted el primero que alcance el Polo después de nosotros. Le ruego acepte mis sinceros deseos de un feliz retorno. Aunque ahora esto pueda sonar a recochineo. No, no lo fue. Amundsen se regodeó en ser el primero, como lo hubiera hecho Scott, pero deseaba que la expedición británica regresara sana y salva. A Scott y los cuatro hombres que lo acompañaban se les congelaron las lágrimas frente a la banderita noruega. Si, ya llegaron muy debilitados. Emprender el camino de regreso con las fuerzas mermadas y encima mosqueados. Aquello debió de ser tremendo. El camino de vuelta fue agónico, y los cinco británicos fueron cayendo uno a uno, a 45 grados bajo cero. Primero Evans, y hubo que abandonar su cuerpo. El segundo en caer fue Oage, que sabiendo que era una carga para sus compañeros, salió de la tienda y sólo voy a salir un rato. Ya no regresó. Porque no pensaba regresar. Aquel día cumplía treinta y dos años, y quince días más tarde, a finales de marzo de 1912, murieron los otros tres casi a la vez. Los tres dentro de sus sacos. Habían recorrido mil kilómetros en su regreso y murieron a sólo dieciocho de su campamento base. Aquí acabó su historia. Los cuerpos se los quedó el Polo Sur. Se derrumbó la tienda sobre los tres hombres, y los carpinteros del barco de la expedición, el Terranova, el que tuvo que regresar a Reino Unido con las trágicas noticias, construyeron una gran cruz de madera donde se grabaron los nombres de los cinco expedicionarios y una frase extraída del poema Ulises de Alfred Tennyson. Luchar, buscar, encontrar y no rendirse jamás. Bonito pitafio. Y si, esto también va de frases para la posteridad, valga también la que escribió el noruego Amundsen al conquistar el punto más meridional del desde niño soñando con llegar al Polo Norte y M aquí, en el Polo Sur. No, si al final nadie salió contento. HISTORIAS CON SONIDO CARA A CON EMMA VALLESPINÓS Vamos con la primera historia con sonido del programa de hoy. Hola, Emma.
Emma Vallespinós (Contributor)
Hola, Nieves. Mencionabas hace un momento la enemistad entre Shackleton y Scott, y hoy nuestra cara se centra en la enemistad entre miembros de un mismo gremio, que es algo habitual. Quevedo y Góngora, los Beatles y los Rollings, Ayuso y. ¿Cómo se llamaba? Casado, o Bette Davis y Joan Crawford. Una aversión inquebrantable, visceral, que se mantuvo a lo largo de los años y que ha sido materia prima para libros, series y obras de teatro. El odio mutuo alcanzó su punto culminante en el rodaje de la película que fue The Baby Jane, la película fue un éxito de taquilla, pero sólo una de ellas, Bette Davis, fue nominada a un Oscar. Crawford enloqueció, empezó a maquinar y Cha Se prestó a recoger el galardón de otra actriz nominada que estaba rodando en Nueva York y no podía acudir y que finalmente ganó. Así que ¿Quién tuvo la foto con una estatuilla sin estar nominada? Joan Crawford. Para disgustos y ojoplatismo de Bette Davis. Claro, podemos imaginarnos la célebre mirada de la Davis en aquel momento, célebre por expresiva y por dar título a una canción que es nuestra cara de Bette Davis, Eyes, interpretada por Kim Karnes.
Nieves (Main Host)
Qué grande Bette Davis. Ya que hablábamos antes del epitafio tan bonico que hay en el Polo Sur, el de Bette Davis lo hizo, el epitafio lo hizo de la manera más difícil, o lo hizo la manera difícil. Y es una frase que le dijo Josef Mankiewicz durante el rodaje de Eva al desnudo. Ella se lo tomó como un piropo y fue ¿Que es el epitafio que hay? Porque quiso que se pusiera en su.
Emma Vallespinós (Contributor)
Qué bueno, no lo sabía.
Nieves (Main Host)
Así que venga, lo escuchamos.
Co-host or Guest Speaker
Twice she's pure as New York snow She got Betty Davis.
Pura Brand Announcer
And she tease.
Co-host or Guest Speaker
You She'll unease you all the better Just to please you She's precocious and she knows just what it takes To make a pro blush She got credit gobble stand off beside She's got better day beside. She'll let you take her home.
Jesús Pozo (Journalist)
Wears.
Pura Brand Announcer
Her appetite.
Co-host or Guest Speaker
She'll lay her on the throne She got better day besides She'll take a tumble on.
Nieves (Main Host)
Cualquier tiempo pasado fue anterior, con nieves.
Joaquín Araújo (Naturalist)
Con costrina y sonó la trompetilla.
Nieves (Main Host)
Hablábamos hace un rato del Polo Sur simbólico, ceremonial, ese que está rodeado de 12 banderas de los primeros 12 países que firmaron el Tratado Antártico en 1959. Un compromiso internacional por el que aquel desierto blanco pasó a ser patrimonio de todos los hombres, de todos los países y de todas las culturas. La Antártida, ese continente tan inhóspito como bello, donde el día dura seis meses y la noche otros seis, es probablemente el único lugar del mundo donde nunca ha habido una guerra. Hace poco más de cuatro siglos que el palentino Gabriel de Castilla quedó como el primer humano en avistar la Antártida. La avistó, lo apuntó y se largó porque allí hacía un frío que pelaba. No tomó posesión de nada las ansias territoriales llegaron bien metidos en el siglo XX cuando algunos países empezaron a afilar sus garras para repartírsela. Australia reclamaba un gajo, Noruega otro, Reino Unido el suyo, Chile, Francia. Nah, de eso nada. Ese pastel no se iba a repartir. Ese pastel sería de todos y de nadie. Y así lo rubricaron los primeros 12 países que firmaron el tratado. La Antártida quedó consagrada a la investigación científica y allí no pisaría una bota militar como no fuera para apoyo logístico. Muchas más naciones han rubricado también el tratado desde aquel 1959 y entre todos han hecho del continente un gran laboratorio abierto a todo aquel que quiera investigar y esté dispuesto a compartir su investigación. Y en ello siguen advirtiéndonos de que estamos acelerando nuestro final. Los pingüinos ya van sin bufanda y en cuanto la Antártida se muera vamos todos detrás porque allí está escrito el futuro del planeta. Pero ahí tienen al tolay de Aznar diciendo que el cambio climático era una chorrada alarmista o a la lumbrera de Rajoy diciendo que su primo dice que esto no es grave, o a la mala persona de Rafael Hernando, ese señor del PP que llama eco comunistas a los que advierten del peligro climático. A los tren me lo llevaba al Polo Sur a que les dieran una masterclass. No, mejor me los llevaba al Polo Norte, que allí hay osos y están muy desnutridos precisamente por el cambio climático. Así servirían para algo, además de para decir chorradas, contarte el arte. Ana Baltierra. Momento artístico con Ana Baltierra, doctora en Historia del Arte, porque por algo sabe buscar arte hasta en los polos. Si existiera un pingüino artista, Ana daría con él. Hola Ana, ¿De qué nos hablas hoy qué nos descubres?
Ana Baltierra (Art Historian)
Hola Nieves, muy buenas. Bueno, vamos a hablar de cómo los pintores del romanticismo en el siglo XIX se sintieron atraídos por el Ártico y lo pintaron varias veces aunque nunca estuvieron allí, que eso es lo más curioso. Esos paisajes helados característicos del Polo Norte les parecían sublimes porque les producían asombro y muchísimo miedo a la vez. En la Romanticismo la naturaleza es reverenciada como una creación suprema, pero también es temida y respetada. Fue fuente de inspiración constante para la pintura y los mejores paisajes de la historia del arte los encontramos en este periodo Por supuesto, los paisajes del Ártico aparecieron también en estas obras, aunque, como decimos, la mayoría de los pintores no habían ido nunca. Y uno de los que mejor lo hizo es uno de mis pintores favoritos de todos los Caspar David Friedrich.
Nieves (Main Host)
A mí me suena que el Sr. Caspar. ¿Lo has traído alguna vez?
Ana Baltierra (Art Historian)
Fantasma.
Nieves (Main Host)
Casper. Casper y Caspar. Pero recuérdanos quién era y qué pinta hoy por aquí.
Ana Baltierra (Art Historian)
Es un pintor paisajista del romanticismo alemán del siglo XIX. Esta vez nos vamos a referir a una obra que realizó en 1824 titulada El mar de hielo, que representa a un barco que acaba de naufragar en el océano Glaciar Ártico. Los fragmentos de hielo se rompen en vertical, parecen monolitos, como si de un monumento funerario se tratara. Ahora hemos acortado el título, pero cuando esta obra se expuso en la Academia de Praga, la llamaron Atenta aquí, una escena idealizada de un mar ártico con un barco naufragado sobre las mareas de hielo amontonadas. Ahí queda eso. Estúdiatelo para evaú.
Nieves (Main Host)
Un título descriptivo. ¿Para qué vas a resumir?
Ana Baltierra (Art Historian)
Sí, es verdad, ya te han hecho el comentario.
Nieves (Main Host)
Cómo le dio a Friedrich este Friedrich Federico. Cómo le dio al señor Federico por pintar precisamente eso.
Ana Baltierra (Art Historian)
Tú te puedes permitir llamarle como quieras. Nieves. Fue el encargo de un coleccionista que pidió dos obras que simbolizaran el Norte y el Sur. Se las encargó a dos pintores diferentes y a Friedrich o Federico le tocó el Norte con su belleza sublime y aterradora a la vez. En esos años ya se estaban publicando relatos de las expediciones al Polo Norte, y se ha dicho que quizá Friedrich se inspiró en los relatos de La expedición de 1819 y 1820 de William Edward Perry, que buscaba encontrar el Paso del Noroeste. Me explico. El gobierno británico había ofrecido una cuantiosa recompensa para quien hallara este camino para llegar al Ártico, y fueron muchas las expediciones que se animaron a intentarlo. Parry comandó una expedición, o Parry, que lo estoy pronunciando muy a la inglesa, una expedición que regresó en 1820 encontrando el paso entre Groenlandia y el estrecho de Bering, lo que se consideró un gran éxito. Le dieron muchos premios y la narración de este viaje se publicó con dibujos de todo lo que había visto. Era un tema de actualidad, Nieves. De hecho, tuvo tantas, o hubo tantas expediciones e informes en esta época que no está muy claro que Friedrich se inspirará justo en esta y no en cualquier otra.
Nieves (Main Host)
Pero has dicho que este artista nunca viajó allí. ¿Cómo lo pintó para que estuviera tan cerca de la realidad?
Ana Baltierra (Art Historian)
Pues esta pintura fue hecha en uno de los estudios que tenía Friedrich cerca de Dresde, capital del estado de Sajonia, en Alemania. Esta ciudad se ubica a ambos lados del río Elba y durante el invierno se congela generando bloques de hielo que sirvieron al pintor para recrear su obra. A Friedrich no es que le entusiasmara el hielo. Seguramente nunca habría ido a esquiar como yo. Más bien le daba mucho miedo. Razones Nieves tenía, porque tuvo un accidente fatal relacionado con el hielo siendo tan solo un niño.
Nieves (Main Host)
Cuenta eso, cuenta eso.
Ana Baltierra (Art Historian)
Como nos gusta la entrah. Bueno, pues con 7 años estaba patinando en un lago helado cuando el hielo se rompió. Ese día casi muere, pero su hermano mayor, Johann Christopher, le salvó la vida. Lo malo es que pagó un precio muy alto porque le costó la suya. Es decir, Friedrich vio siendo niño como su hermano mayor moría ahogado en el hielo intentando salvarle al mismo tiempo. Todos sabemos lo que se idealiza a veces siendo pequeños, a los hermanos mayores. Aquí en el programa lo sabéis todos mejor que yo, que sois todos pequeños, pero se les suele ver como fuertes y grandes. Yo soy la mayor o me gusta verme así. También la muerte de su hermano mayor le impresionó mucho por lo poderoso que podía ser el hielo, capaz de engullir en segundos al más enérgico de los niños, ese hermano mayor, o a un enorme barco con todos sus tripulantes, como no es el caso de esta pintura.
Nieves (Main Host)
¿Y cómo le afectó a él personalmente que su hermano muriera por salvarlo?
Ana Baltierra (Art Historian)
Se sintió culpable el pobre toda su vida. Nunca pudo superar el pensar que su hermano había muerto por su culpa. No tuvo una vida fácil Friedrich, y sabemos que sufrió profundas depresiones por la muerte de varios seres queridos, entre ellos, y sobre todo, su hermano. También por la situación política tras las guerras napoleónicas, que afectó muchísimo a su salud mental. Friedrich no era ajeno a su época ni a todo lo que estaba pasando en ella. Para que nos hagamos la idea, lo que pasa en el mundo nos afecta a todos. De hecho, tras la pandemia Covid estamos viendo como el número de casos de depresión o enfermedades mentales ha aumentado considerablemente. Eso mismo le pasó a Friedrich. De hecho, todos estos aspectos están personalizados en su pintura Mar de hielo.
Nieves (Main Host)
¿Y cómo plasma él todo eso, todo ese estado de ánimo en la pintura?
Ana Baltierra (Art Historian)
Como hemos dicho, en esta pintura reproduce como puede, como sabía, claro, el Ártico. Toda la parte delantera de la pintura son icebergs superpuestos. Y al fondo, los icebergs son enormes. Forman una especie de torre de hielo que aplasta todo. Si te fijas en la pintura, o la buscáis en San Google, el barco se hunde en un lateral. Es un pequeño detalle en el que nos tenemos que fijar bastante. El naufragio pasa inadvertido entre los poderosos hielos, entre la naturaleza, que todo lo puede. Si no te lo dicen, seguramente ni te das cuenta de que se está hundiendo un barco. Ahí Friedrich pinta cómo el ser humano es devorado por la naturaleza sin dejar huella. A primera vista, esta pintura parece, como decimos, un paisaje helado y solitario que está en calma. Hay que esforzarse por ver el naufragio. El mensaje es que el ser humano nada puede contra la naturaleza.
Nieves (Main Host)
Clarísimo. ¿Hay más pintores que se inspiraran, que se inspiren en las expediciones del Ártico?
Ana Baltierra (Art Historian)
Por supuesto, Nieves, hubo más artistas del Círculo Polar, lo que nos daría para un programa entero. Pero vamos a mencionar al curiosísimo Edwin Lancer, que es un pintor romántico inglés que retrató a dos osos polares, terminando con los despojos de un barco que ha naufragado entre el hielo. Se están comiendo a los que había muerto. Dicho claro, como Friedrich. Proteína pura. Como Friedrich no había estado en el Ártico ni había visto un oso polar en su vida, lo que hace es irse al zoo de Londres, pintar los osos que había allí y dar la rienda suelta a su imaginación. Este también parece que está basado en hechos reales. La muerte del capitán John Franklin y sus 128 tripulantes atrapados en el hielo del Ártico.
Nieves (Main Host)
¿Se los comieron los osos a estos o se murieron por su cuenta?
Ana Baltierra (Art Historian)
Bueno, no se sabe bien. Desaparecieron durante una expedición. Y más tarde se supo que su muerte fue un pupurrí de desgracias por haberse quedado atrapados en el hielo del Ártico. Neumonías, tuberculosis, escorbuto, envenenamiento por plomo, congelación. Y como pintó Lancer, un festín para los osos polares. Encima. Lancer tituló a esta obra El hombre propone y Dios dispone sobre todo. Los osos, pensaba yo. Bueno, esta tremenda pintura fue comprada por Thomas Holloway, fundador, para que veas, de un colegio femenino en Londres. Este señor estaba obsesionado con las expediciones del Ártico y debió creer que estos osos comiendo carne humana eran un buen mensaje. Imagínate, para las pobres mujeres que acudían al colegio. Tú ponte ahí haciendo un examen y viendo a los osos dejando solo los huesos. Estoy por pedírmelo yo para ahora la convocatoria ordinaria, para ponérmelo ahí en el aula, para inspirar nada más. Por cosas como estas, Nieve. Yo no como carne.
Nieves (Main Host)
Hará muy bien. Yo sí como carne. Porque si un oso está dispuesto a comerme y viene a por mí, me como yo al oso avocado.
Ana Baltierra (Art Historian)
Capaz te veo.
Nieves (Main Host)
Es decir, Hombre, evidentemente el oso. Yo. Yo.
Ana Baltierra (Art Historian)
Bueno, en el te hubieras hinchado, eso sí, no precisamente de entrecots tiernos y pasaditos a la brasa. Además, no te hubieras llevado muy bien con muchos de los artistas románticos. Fueron grandes defensores de la naturaleza y la vida a todos los niveles, siendo referentes en temas de derechos animales, de la naturaleza y el vegetarianismo. Bueno, a ti te encantan los.
Nieves (Main Host)
Ya estamos. Como defienden la naturaleza. Son los buenos y los que comemos carne. No des.
Ana Baltierra (Art Historian)
A ti te encantan. Yo sé que a ti te encantan los animales y la naturaleza, que eres una gran de los animales y de la naturaleza, pero vegetariana. Vegetariana También sé que no. Más bien no soy omnívora.
Nieves (Main Host)
Soy humana, soy omnívora.
Ana Baltierra (Art Historian)
Bueno, pues a estos románticos del XIX, sí eran vegetarianos y no les gustaba comer carne, ya está. Simplemente no hubieras podido quedar con ellos a comer. El resto de cosas las puedes hacer.
Nieves (Main Host)
Sí ellos comen lo que quieren, yo lo que quiero yo.
Ana Baltierra (Art Historian)
Eso es verdad, que yo he comido contigo y cada una ha comido lo que ha querido. Bueno, te voy a poner algunos ejemplos. En 1791, John Os Wall escribió el llanto de la naturaleza o un llamado a la piedad y la justicia de los animales perseguidos. Súper poético, me encanta. Y en 1811, John Franklin Newton escribió Retorno a la naturaleza o defensa del régimen vegetariano. Maravilloso. Con ellos, como digo, me hubiera ido a comer mágico los osos, que son maravillosos animales, pero yo no compartiría mesa con ella porque a mí me daría reparo comerlos. A ti sí que no, para mí sí.
Nieves (Main Host)
A mí no me daría reparo si tengo hambre. Por cierto, Frank Newton era del régimen vegetariano este, pero por obligación de su religión, porque era zoroastrista.
Ana Baltierra (Art Historian)
No lo sabía.
Nieves (Main Host)
Claro. Pues a los zoroastristas les gusta que sus cuerpos se los coman los buitres, o sea que ellos no comen carne pero a su vez les dan a los buitres carne.
Ana Baltierra (Art Historian)
Bueno, hacen algo útil. Hacen algo útil.
Nieves (Main Host)
Los zoroastristas también están muy para allá, pero bueno. Mil gracias, Ana, mil gracias. Una lección más. Y estupendo haber conocido a tanto artista que pintaba también el Ártico sin conocerlo, que eso tiene mucho arte, la verdad. Y que además encima eran vegetarianos, que te recuerdo, ya sabes que el bueno de Gabriel y también amaba la naturaleza y los animales, tenía un perro.
Ana Baltierra (Art Historian)
Un beso, Nieves.
Nieves (Main Host)
El invitado con Jesús Pozo. Llega Jesús Pozo, periodista husmeado, el que encuentra al humano adecuado siempre para que nos ilustre sobre cada asunto. Y tener hoy al sabio agricultor y campesino Joaquín Araújo para que comparta su sapiencia medioambiental y climática es todo un lujo.
Jesús Pozo (Journalist)
Hola con costrina. Pues como nuestro naturalista preferido es de sobra conocido. Empecemos. Estos son los polos.
Joaquín Araújo (Naturalist)
La situación en los dos extremos del planeta permiten, entre otras cosas, el gran fenómeno que tiene mucho que ver con todos los procesos de exploración y de asentamiento humano. Durante la mitad del año se oculta el sol, no sale nunca y durante la otra mitad no se pone nunca. Seis meses con iluminación solar y seis meses a oscuras. En esas zonas se concentre la inmensa mayor parte del agua dulce del planeta. Y ya es algo determinante también para cómo se distribuye la vida y cómo puede seguir funcionando en el planeta. Porque para empezar no interviene modificando las condiciones básicas de las aguas de los océanos.
Jesús Pozo (Journalist)
Y ahora viene la explicación de por qué son tan importantes.
Joaquín Araújo (Naturalist)
El papel del manto blanco es especialmente relevante desde el momento en que las superficies de ese color están capacitadas para expulsar la iluminación solar. Son como espejos que reflejan todos esos miles de millones de fotones que cada décima de segundo nos alcanzan y por tanto evitan un sobrecalentamiento de la atmósfera. Cuanta menos superficie blanca haya sobre la piel del mundo, el proceso de calentamiento se retroalimentará, será más veloz y por tanto estaremos todavía en más peligro de alteraciones absolutamente preocupantes. Pero también las zonas polares son determinantes para entender la circulación general de las corrientes oceánicas, de las corrientes marinas de las que depende buena parte de su productividad biológica. La vida de los océanos depende de una forma directa de la extensión de las masas polares.
Nieves (Main Host)
Pues vamos de cabeza al desastre porque los cambios bruscos de las temperaturas que tenemos. Esto no ayuda a nada.
Jesús Pozo (Journalist)
Sobre todo el calentamiento del Ártico, pero también de la Antártida que ya es una gran amenaza. Habla Araújo.
Joaquín Araújo (Naturalist)
El deshielo del Ártico es infinitamente más rápido que el de la Antártida. Aunque una de las noticias más espectaculares que se han dado en los últimos tiempos es que ha principios de abril hubo una serie de estaciones de científicos en la Antártida que lanzaron el estremecedor dato de que en esos momentos la Antártida estaba 40 grados de temperatura por encima de lo que sería normal. Fíjense si con tres grados más estamos amenazados todos. Pero es de tal calibre de aberración. Y en la Siberia rusa el verano pasado hubo muchas localidades con 30 grados más de lo normal. Esto equivale a que los veraneantes de la costa mediterránea un verano en vez de tener 35 grados tuvieran 65 grados de temperatura. Pasó en Alaska también y en Vancouver cuando hubo aquellos grandes incendios. Es que también nos encontramos con parte de la costa oeste de Norteamérica con temperaturas que estaban veintitantos grados por encima de lo normal.
Nieves (Main Host)
No hace falta ser Nobel de Física para deducir que a mayor temperatura mayor.
Jesús Pozo (Journalist)
Deshielo y aumento del nivel de las aguas con sus gravísimas consecuencias.
Joaquín Araújo (Naturalist)
El dato más contundente es que si todos los hielos del Ártico y de la Antártida desaparecieran, los océanos del mundo subirían en torno a los 30 metros de altura. Esto liquida una parte importantísima de los elementos humanos situados en las costas. Para empezar, sería absolutamente inviable el permanecer en ciudades que pasarían a ser subacuáticas, quedarían sumergidas y aproximadamente una cuarta parte de la humanidad está directamente vinculada a esas zonas costeras.
Nieves (Main Host)
El aviso no puede ser más claro, desde luego. Pero bueno, es que no me cabe en la cabeza por qué mucha gente.
Jesús Pozo (Journalist)
No se lo le responde Joaquín Araujo.
Joaquín Araújo (Naturalist)
La mayoría de las personas están instaladas en una irrealidad extraordinaria y es la de, para empezar, no tener en consideración lo más fiable que ha inventado la inteligencia humana que es el conocimiento científico. Y a través de eso sabemos perfectamente el diagnóstico. El aire está enfermo, el aire se está asfixiando y eso provoca un aumento de la temperatura Que lo que tenemos que tener absolutamente claro es que nuestro estilo de vida, es decir, nuestra civilización, nuestra cultura, nuestra economía, nuestra salud y nuestro bienestar es absolutamente incompatible con un mundo con tres grados más de temperatura de las que hoy tenemos.
Jesús Pozo (Journalist)
Y esta otra explicación dedicada a los.
Joaquín Araújo (Naturalist)
Negacionistas, tengamos presente, por ejemplo, esta última primavera, pues fue una de las catástrofes ligadas a un incremento de las temperaturas en la primavera temprana que espoleó la floración de infinidad de árboles, fundamentalmente frutales. Y cuando estábamos encantados de ver a los almendros y a los cerezos florecidos, pues vino una ola de frío desde el Ártico. Hubo tres días consecutivos de grandes heladas en casi toda España, con una auténtica catástrofe para los que esperaban una magnífica cosecha porque la floración había sido excelente. Ahora mismo estamos viendo una alteración del patrón convencional. Ahora llueve mucho más en el Levante español que en el occidente español en los últimos años. Bueno, pues esto también se debe a que el Mediterráneo es uno de los mares que más se ha calentado en los últimos tiempos. El Mediterráneo, por término medio ya ha sobrepasado el famoso grado y medio que se considera una suerte de puerta o límite que no hay que traspasar.
Nieves (Main Host)
¿Y qué hacemos?
Jesús Pozo (Journalist)
Pues si no queremos que esto sea irreversible de verdad en poco más de 8 años, debemos hacer entre todos muchísimo.
Joaquín Araújo (Naturalist)
Toda contribución individual es importante. No debe ser en absoluto la que sustituya a un radical cambio del modelo energético. Esa es una exigencia, es una obligación, es una necesidad para la salud de todo lo que vive en este planeta. Pero sí podemos contribuir. Si tú te decides a bajar la escalera, simplemente a bajar la escalera un día en vez de coger el ascensor, estás ayudando a la transparencia. Si tú decides ir a comprar el pan andando en vez de subirte a un coche para hacer dos kilómetros hasta la panadería, estás trabajando por lo más esencial para la vida de este planeta. Si eres capaz de usar la bicicleta con regularidad, estás dándole un beso al aire. Si bajas dos grados, el aire acondicionado, que por cierto, hay muchas formas de no tener que usar el aire acondicionado, porque ahora también hay que hablar de la buena preparación de las casas, de una buena defens pasiva de aislamientos térmicos para no tener que usar tanto aire acondicionado. Cualquier contribución, por pequeña que sea, es que, insisto, hasta un paseo de medio kilómetro, en lugar de utilizar algo que se mueva con energía fósil, es absolutamente necesario. No creamos a esos mangantes que dicen que tu contribución es insignificante.
Nieves (Main Host)
En realidad no es nada complicado, salvo para algunos mangantes políticos, algunos ya sabemos que no todos. Como dijo Aznar, qué me importa a mí el tiempo que le haga a mi tataranieto, que ya le vale. Este baja al gimnasio en ascensor.
Jesús Pozo (Journalist)
Como dice Araújo, el ascensor se llama ascensor porque es para subir. Bueno, terminamos con un sencillo y corto pero contundente manifiesto de Joaquín Araújo.
Joaquín Araújo (Naturalist)
Todos entendemos perfectamente lo que son las relaciones de afecto. Si en algo nos caracteriza esa vertiente humana que es el cariño, la compasión, el amor, es que es un desvelo, es un cuidado de unos por otros, es una ayuda mutua. Pues bien, el clima es lo que más cuida de la vida en el planeta. El clima es algo maternal. Intentar que el clima siga siendo la fuente de todas las posibilidades de vida en este planeta es tan coherente como cuidar de tus mayores o de tus hijos. Es algo absolutamente esencial, porque el clima es la vida de la vida.
Nieves (Main Host)
Fantástico epílogo. Nada que añadir para no estropearlo. Gracias, Jesús, y gracias. Muchas gracias, Joaquín.
Jesús Pozo (Journalist)
Adiós.
Nieves (Main Host)
Esto era un gato con los pies de trapo y la cabeza al revés. ¿Quieres que te lo cuente?
Co-host or Guest Speaker
Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo lindas señas. Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo lindos sueños.
Nieves (Main Host)
Aquí mucho Polo Sur. Mucho Polo Sur, mucha Antártida y mucho héroe antártico. ¿Y el Polo Norte qué? ¿Qué pasa con el Ártico y la conquista del Polo Norte? Geógrafo ¿Acaso tiene menos épica clavar la banderita en los 90 grados de latitud norte que en los 90 de latitud sur? Pues no, probablemente tenga mucha más épica el Norte que el Sur. Por no hablar de que clavar la banderita arriba es casi misión imposible, porque casi no queda hielo en donde clavarla. Guantazos entre exploradores por llegar primero, casi más en el Norte que en el Polo Sur. Y en cuanto a dramas, también más en el Ártico que en la Antártida. Por los osos. Y respecto a los cuentistas, quizás también hayan fabulado más arriba en el Ártico que abajo en la Antártida. ¿Recuerdan cómo hemos terminado la historieta del principio? Quejándose Amundsen de haber conquistado el Polo Sur, cuando su sueño era llegar al Norte. Pues llegó, llegó, acabó llegando. Pero en una de estas no volvió. Tanto fue el cántaro, la fuente. Mientras que el ganador de la carrera por plantar el banderín en el Polo Sur geográfico, está clarísimo y aceptado mundialmente, o sea que fue el noruego Amundsen. En el Polo Norte hubo sus más y sus menos. Dos exploradores yanquis reivindicaron su Frederick Cook y Robert Peary. Se supone que en 1909, Peary alcanzó los 90 grados de latitud norte. Pero cuando regresó tan contento a contarlo, se encontró con que había otro tipo llamado Cook, que se le había adelantado reclamando el mérito. Unos creían a uno, otros creían a otro. Los dos relatos tenían muchas lagunas, mediciones raritas, cálculos extraños. Así que en la actualidad, la mayoría de expertos considera que los dos fueron unos fulleros. Ninguno alcanzó el Polo Norte geográfico. Si hay que poner un nombre al indiscutible conquistador del Ártico, ese es el británico Wally Herbert. Es el primero que atravesó todo el Ártico a pie. Marco lo de a pie, y ahora verán por qué. Lo hizo en solitario, entrando por un punto, avanzando casi en línea recta, para salir por otro justo enfrente, y parándose en el mismísimo Polo Norte geográfico. Fue en el año 1969, aparentemente muy tarde. Sí, pero es que nadie lo hizo antes. Dándose la caminata. Insisto, los osos, que deben ser muy disuasorios. Bueno, en realidad miento un poco. Dicen que en 1937 una expedición soviética alcanzó los mismísimos 90 grados latitud norte. Pero como fueron sólo en plan científico, pasaron de reclamar la hazaña. Mira tú qué modestos. Menos modestos fueron los soviéticos en 1948, cuando se enteraron de que los yanquis estaban preparando una expedición en submarino para navegar bajo la banquisa. Bajo el hielo flotante y emerger justo en el Polo Norte geográfico y proclamar que habían sido los primeros en llegar. Pero Stalin se picó, mandó a uno de sus coroneles en avión, aterrizó y puso el pie en el Polo Norte geográfico. Y así está aceptado. El coronel Alexander Kuznetsov, o como se diga esto. Kuznetsov y su equipo fueron los primeros en poner el pie en el Polo Norte. Pero llegaron volando, e insistía en que aquí el mérito fue del británico Herbert en 1969, el primero en alcanzar a patita el Polo Norte geográfico. Porque antes de él, el empeño era llegar navegando con rompehielos o volando en globo, en hidroavión, en dirigible, en helicóptero. Pero claro, no es lo mismo llegar volando, pasar por encima de los 90 grados, bajar un ratito y largarte volando, que llegar a pie, poner el pie y largarte a pie. El propio Amundsen se empeñó y lo consiguió, pero volando sobrevoló el Polo Norte en dirigible. Una vez conquistada fama y dinero tras su hazaña en el Polo Sur en 1912, el noruego se apasionó con el mundo de la aviación. En aquel primer cuarto del siglo XX, el hombre logró el sueño de borracho y Amundsen, que ya había llegado al Sur andando, decidió atacar el Norte desde el aire. Era un aventurero NATO. Se sacó el carné de piloto y en los años 20 voló varias veces al Polo Norte hasta que de la última no volvió. Salió a buscar a otro explorador que se había perdido y acabó perdiéndose él con su hidroavión estrellado en el Mar de Barents. Fue en 1928, y nunca más se supo de amar. De vez en cuando organizan expediciones para buscar el avión porque creen que él está dentro. Y como el frío extremo conserva tan bien, pues ahí estará Munsen con su perpetua y alargada cara de pocos amigos. También es cierta una cosa. Que alcanzar el Polo Norte geográfico a pie está mucho, pero que mucho más difícil que el Polo Sur geográfico. Porque el del Sur está siempre en el mismo sitio. La Antártida es un continente helado. Pero un continente es una masa de tierra cubierta de hielo. Tú clavas la bandera en los 90 grados latitud sur, y ahí se queda. Pero el Polo Norte es un casquete polar que viaja a la deriva. No hay tierra. Es una masa de hielo que se deshace se mueve, se congela, se vuelve a deshacer, se vuelve a mover, que cada vez se deshace más y cada vez se congela menos. Tú clavas la banderita en los 90 grados latitud norte y lo mismo al año siguiente, o solo unos meses después, la banderita o lo que quieras que hayas clavado está 200, 300 metros un kilómetro más para allá, porque el bloque de hielo donde la clavaste ha sido arrastrado por las poderosas corrientes marinas. Llegar al Polo Norte geográfico ahora está facilísimo, la verdad. Te vas a una agencia de viajes y lo contratas. Se llega desde Noruega o desde Canadá, navegando en un rompehielos o volando en helicóptero o avión por 20.000 o 40.000 euros. Pero llegarás dependiendo del estado de la banquisa. Porque si está muy fractura o es poco gruesa, chungo. No te podrás hacer el selfie soñado en los 90 grados de latitud norte para subirlo luego a redes y dar la turra a los colegas. Mira, estoy en el Polo Norte. Pues una cosa te digo, al resto del mundo le importa un mojón si estás a 90 grados de latitud norte o a 27 latitud sur. Lo que nos importa es que dejes de hacer el guiri, porque tanto crucero y tanto vuelo está acelerando el deshielo del casquete polar. ¿Quieres ver osos? Ponte un documental de la 2, hombre. Historias con sonido, cara B, con Emma Vallespinós. Y terminamos como siempre, con música con la cara B.
Emma Vallespinós (Contributor)
Sí, nos hablaba Joaquín Araújo de la importancia de los polos y de la amenaza real e inaplazable que supone el calentamiento del planeta con el medio ambiente pasa como con los temas de salud o de ciencia, que es un detector infalible de bobos. Es como aquel dicho popular que afirma que si vas a casa de arte alguien y no hay libros, que no pases ahí la noche.
Ana Baltierra (Art Historian)
Vamos.
Emma Vallespinós (Contributor)
Pues esto sería lo mismo. Si niega la evidencia científica, huye sin mirar atrás. Amigo oyente, hoy terminamos con un tema de Amaral titulado En el río, en el que evoca su infancia a su padre y clama por la desaparición del río de su niñez. Eva Amaral canta De su cauce ha quedado solo un hilo y ese hilo grita asesinos.
Nieves (Main Host)
La escuchamos enseguida. Preciosa canción. Pero antes nos despedimos. Recuerden que este programa ha sido posible. Si, lo recordamos siempre. Pero por si se les olvida, ha sido posible gracias a Jesús Pozo, Ana Baltierra, Emma Vallespinos, Pepe Rubio, a nuestra querida técnico de sonido, María Jesús Rodríguez y a mí misma, Nieves con costrina, que no me pierdo uno.
Co-host or Guest Speaker
Anoche soñé que mi padre estaba vivo y pescábamos juntos en el. Como aquella vez a mediados de verano que de niños nos bañamos en el río. El que fue testigo generación tras generación no verá mis hijos el En el río las libélulas volaron al exilio. En el río de su cambra queda solo un hilo y así lo grita. Asesinos. Anoche soñé que nadando río abajo yo llegaba hasta el mar. Te vi al pasar sonriendo en una orilla Te llamaba pero no me oía. El que fue testigo generación tras generación se fue contigo en el río las libelulas volaron al éxito. De su cauce ha quedado solo ese hilo grita.
Nieves (Main Host)
Asistimos.
Co-host or Guest Speaker
Cuando el sol se hunde y cede el cielo Al crepúsculo en la atardecer Desde el río a las luciérnagas miles de brillantes ojos lo observaban todo. Y ahora estás tan solo. ¿Dónde han ido? Te han dejado abandonado y malherido. No quiero mirar. Me avergüenzo de lo que han hecho. Contigo en el río las libélulas molaron al encierro. Hoy el río mitad.
ICE Recruitment Announcer
Attention law enforcement. You took an oath to protect and serve to keep your family, family, your neighborhood safe. But in too many cities dangerous, illegals, walk free. As police are forced to stand down. Join ICE and help us. Catch the worst of the worst drug traffickers, gang members, predators. Join the mission to protect America with bonuses up to fifty thousand dollars and generous benefits. Apply now join dot ICE, dot gov and fulfill your mission.
Date: May 29, 2022
Host: Nieves Concostrina
Contributors: Ana Baltierra (art historian), Jesús Pozo (journalist), Joaquín Araújo (naturalist), Emma Vallespinós (contributor)
Podcast: Cadena SER
This episode of Todo Concostrina casts a sharp, witty, and often irreverent light on the human obsession with “conquering” the poles – both North and South. Nieves Concostrina and her guests delve into the historic polar expeditions, the romanticization of epic failures, rivalries among legendary explorers, the artistic imagination of the polar landscapes, and the urgent context of climate change. As always, Nieves flavors the retelling with specific anecdotes, critical insights, and the show’s signature humor.
[00:35–07:29]
Scott’s Final Moments: Nieves recounts the tragic discovery in 1912 of Captain Robert Falcon Scott and his companions, dead from cold and exhaustion just 18 km from safety after the doomed race to the South Pole. The detailed description underscores the suffering and psychological consequences for those left behind.
“El ruido de aquel chasquido al romperse el brazo se le clavó para siempre en el alma a Sherry, que vivió el resto de su vida amargado y preguntándose si no podría haberlo salvado.”
(Nieves, 00:35)
The Power of Narrative: She critiques the British media’s ability to turn Scott’s monumental failure into a national myth of heroism, largely overshadowing Roald Amundsen’s actual victory.
“Consiguieron vendernos como triunfador al perdedor. Reino Unido organizó tal campaña heroica a Scott que casi consiguió eclipsar el logro del noruego Amundsen, el verdadero héroe de la Antártida.”
(Nieves, 05:30)
Why Bother With the Poles?
[07:29–09:00]
Explains differences between the geographic, magnetic, and ceremonial South Poles, noting the eccentric location—and mobility—of the magnetic pole.
“El polo sur magnético se mueve más que el precio del kilovatio. El tío es errante.”
(Nieves, 06:25)
[09:00–17:34]
Shackleton’s Endurance: Despite not reaching the South Pole, Shackleton’s 1915 expedition is remembered for the survival of all 28 men—a feat attributed as much to publicity and storytelling as to the actual accomplishment.
“Fue como ir de Madrid a Valencia y no pasar de Cuenca. Pero como no murió ni uno... ya cuenta como triunfo.”
(Nieves, 09:50)
Expedition Recruitment Methods: The famous ad seeking men for hazardous journey highlights the era's spirit.
“Se necesitan hombres para viaje peligroso, salarios bajos, frío extremo… retorno ileso dudoso, honores y reconocimiento en caso de éxito.”
(Nieves, 10:12)
Amundsen’s Success through Preparation: Nieves emphasizes Amundsen’s pragmatic approach: dogs over ponies, careful planning, and discipline.
“El noruego Amundsen, sin embargo, sólo llevó perros, y si alguno se les moría, se lo zampaban. Hasta eso tenía prevista la expedición noruega.”
(Nieves, 14:45)
The British (Scott’s) Patriotic Complex: Glory was pursued as a national imperative, overshadowing practicalities.
Iconic Quotes:
“Lo peor ha sucedido. Dios mío, este lugar es horrible. No siento las piernas.”
(Scott, diary, quoted by Nieves, 15:40)
“Mis sinceros deseos de un feliz retorno.”
(Nota de Amundsen a Scott, 16:03)
Lyrical epitaph: The poetic lines inscribed for the fallen.
“Luchar, buscar, encontrar y no rendirse jamás.”
(Tennyson, quoted as epitaph, 16:16)
[19:59–22:47]
Origins and Significance:
“La Antártida… es probablemente el único lugar del mundo donde nunca ha habido una guerra. [...] Ese pastel sería de todos y de nadie.”
(Nieves, 20:17)
Climate Change Warnings:
“En cuanto la Antártida se muera, vamos todos detrás porque allí está escrito el futuro del planeta.”
(Nieves, 21:59)
[22:47–33:38]
Romantic Painters and Arctic Imagination:
“Esos paisajes helados característicos del Polo Norte les parecían sublimes porque les producían asombro y muchísimo miedo a la vez.”
(Ana Baltierra, 22:52)
Caspar David Friedrich’s “El mar de hielo” (1824):
“Friedrich vio siendo niño como su hermano mayor moría ahogado en el hielo intentando salvarle.”
(Ana Baltierra, 26:44)
Other Painters & Vegetarianism:
“A ti te encantan los animales y la naturaleza, pero vegetariana. Vegetariana también sé que no. Más bien no, soy omnívora.”
(Ana y Nieves, 32:13)
[34:42–44:32]
The Science of the Poles:
“La inmensa mayor parte del agua dulce del planeta… no interviene modificando las condiciones básicas de las aguas de los océanos.”
(Araújo, 34:50)
Reflectivity and Warming:
“Cuanta menos superficie blanca haya sobre la piel del mundo, el proceso de calentamiento se retroalimentará…”
(Araújo, 35:50)
Striking Data & Warnings:
“La Antártida estaba 40 grados de temperatura por encima de lo que sería normal.”
(Araújo, 37:15)
“Esto liquida una parte importantísima de los elementos humanos situados en las costas.”
(Araújo, 38:39)
Climate Denial and Necessary Action:
“No creamos a esos mangantes que dicen que tu contribución es insignificante.”
(Araújo, 43:10)
Manifiesto Final:
“El clima es la vida de la vida.”
(Araújo, 44:32)
[45:01–52:36]
Polar North’s Elusive Heroics:
Nieves highlights the North Pole’s greater challenge—ice cap instability and contentious claims.
US explorers Peary and Cook are deemed “fulleros” (cheats), with the real “walker to the pole” being Brit Wally Herbert in 1969.
“Lo hizo en solitario, entrando por un punto, avanzando casi en línea recta, para salir por otro justo enfrente...”
(Nieves, 46:10)
Difficulty of True Conquest:
Amundsen’s End:
[52:36–end]
Emma Vallespinós closes with a song by Amaral, “En el río,” evoking environmental nostalgia and loss.
“De su cauce ha quedado solo un hilo y ese hilo grita asesinos.”
(Emma quoting lyrics, 52:54)
Nieves on British myth-making:
“Consiguieron vendernos como triunfador al perdedor.” [05:30]
On why explorers risked all:
“¿A qué vas? Pues porque la montaña está ahí.” [06:22]
Amundsen’s note to Scott:
“Le ruego acepte mis sinceros deseos de un feliz retorno.” [16:03]
Araújo on climate:
“El clima es la vida de la vida.” [44:32]
Sarcastic climate denier call-out:
“No creamos a esos mangantes que dicen que tu contribución es insignificante.” [43:10]
Witty, sarcastic, and sharply critical, Nieves Concostrina’s delivery teases out the human folly behind “epic” failures turned into national myths, ridicules denialist politicians, and playfully debates eating habits in the context of arctic survival—all while manifesting enormous respect for scientific rigor and artistic expression.
This episode elegantly merges history, science, art, debate, and activism. It demystifies heroism and myth, situates the polar epic in both physical and imaginary landscapes, and issues an urgent collective call to action, all underpinned by humor and lively debate. For listeners who haven’t tuned in, it’s a journey from the frozen ends of the Earth to the heart of our most pressing environmental dilemmas.