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Ser podcast. En la cadena ser cualquier tiempo pasado fue anterior con nieves con costrina. Valladolid, 22 de enero de 1510. El rey de Aragón Fernando II el Católico, que no se me olvide decirlo, de Fernando el Católico, planta su firma en un decreto que ordena, abro comillas, el transporte de 50 esclavos negros, los mejores y más fuertes disponibles, para que trabajen en las minas de la isla de La Española. Veinte días después, el 14 de febrero, ordenó el envío de otros 200 esclavos a la mayor brevedad posible para que sean vendidos en Santo domingo. Ahí queda eso. Y ahí va una pregunta de trivial que nunca saldrá. ¿Cómo se llamaba el rey que inició el comercio de esclavos a gran escala por el Atlántico? Ups. Mira tú. No fue un rey inglés, ni holandés, ni francés, ni portugués. Fue Fernando II de Aragón, el Católico. Que no se me olvide decirlo del Católico. El comercio de esclavos de África hacia América lo inventamos nosotros porque fuimos los primeros que tuvimos la oportunidad de hacerlo, la verdad. Y es que desde que pusimos el pie en La Española aquello empezó a despoblarse. Los nativos se nos morían. Vaya por Dios. A unos nos los cargábamos porque no querían ser cristianos, a otros les pegábamos la gripe o la viruela, otros caían derrengados. Y claro, faltaba mano de obra en las minas de oro, en la construcción, en el servicio doméstico. Así que hubo que reforzarla llevando esclavos africanos para que siguieran currando. No creer a nadie que cuando ahora vemos tantas personas de raza negra en los dos países que forman parte de lo que antes era la isla de La Española, los actuales Haití, Dominicana, no creerá nadie. Digo que esas personas negras tienen sus raíces allí. Ahora son de allí, por supuesto, pero son los descendientes de aquellos primeros africanos esclavos con los que repobló la Isla Fernando II de Aragón el Católico. Antes de continuar con este asunto de los primeros esclavos africanos en América, situemos este episodio de Cualquier tiempo pasado fue anterior. Va de esclavitud, pero esto es demasiado amplio. Hay que centrarse porque esclavitud ha habido siempre, en todas las épocas, en todas las civilizaciones, en todos los países. Hoy también es una de las anomalías más antiguas del mundo. Causa mucha sorpresa escuchar que la esclavitud perduró en España hasta finales del siglo XIX. Que manda huevos. Y que tuviéramos a una Borbona metida en el comercio negrero que manda aún más huevos. Ya saben, María Cristina de Borbón, la viuda del mastuerzo Fernando VII, la tatarabuelita del emérito delincuente empadronado en Abu Dhabi. ¿De verdad qué familia? Es que no sale uno decente. Y esa sorpresa de algunos se entiende porque los manipuladores de la historia les han hecho creer que en un país tan cristiano, tan católico, tan hipócrita como España, ¿Cómo iba a ser posible que se esclavizara al prójimo? Eso lo hacían los ingleses, los antiguos romanos, los yanquis. Pero los españoles no, hombre, no. Los españoles no. Y cuando se disipa la sorpresa y se acepta que la esclavitud fue abolida en España mucho más tarde que en otros países, los más listos se ¿Y entonces desde cuándo la teníamos aceptada y regulada? Pues desde siempre. Hay que añ desde que esto no era España. Desde que fuimos visigodos, romanos, andalusíes, castellanos, aragoneses. Desde siempre. Y en las dos coronas encabezadas por los Reyes Católicos, Castilla y Aragón, la esclavitud estaba a la orden del día. Y entonces aparecen los de la contraofensiva. No, con Isabel la Católica no. Nuestra católica reina fue la única que prohibió la esclavitud. Mentira cochina y gorda como un mojón de vacaciones. Isabelita no prohibió nada. Los protectores de la historia oficial patriótica, los españolistas fanáticos, salen en tromba a defender a su Isabelita la Católica, Ya saben, la esposa de Fernando, una reina a la que no le entraba un pecado más en el cuerpo, no dejó un mandamiento sin saltárselo. Y entre los dos, entre Isabel y Fernando, se lo saltaron dos veces. Primero de arriba abajo y luego de abajo arriba. Y claro, cuando salen a relucir todas las sombras que proyectaba esta señora, casi todas muy alejadas de los valores cristianos que tanto cacarean sus defensas, se ponen de los nervios. Se agarran a que cuando Cristóbal Colón conquistaba allende los mares, cada vez que se metía en una bronca con los nativos a los que pillaba, los hacía prisioneros y los mandaba a la península como esclavos, porque esa era la costumbre. Prisionero de guerra extranjero, esclavo al canto. Fue a partir de su segundo viaje a América cuando decidió esclavizar a los nativos, a los taínos de la isla de La Española, y ponerlos a buscar oro. Y puesto que la esclavitud está aceptada regulada y hasta celebrar en los reinos de Castilla y Aragón. Al Almirante se le encendió una luz y vio en los propios taínos una fantástica fuente de ingresos para financiar la colonización de las Indias. Y así se lo propuso a los Reyes Católicos. Les oye, a ver qué os parece si empezamos a vender a los taínos como esclavos en Europa y sacamos unos. Y la idea les pareció genial a los católicos. En 1494 autorizaron la venta y el tráfico de esclavos de América a Europa. Y de hecho se mandaron unos cuantos, pocos, porque los Reyes se retractaron enseguida y dejaron en suspenso la autorización. Mientras los teólogos determinaban si eso de la compraventa de los nuevos vasallos castellanos, aunque fueran un poco oscuritos, era cristiano. La cosa se paró ahí. Los teólogos se pusieron a deliberar y los españoles siguieron cristianizando y esclavizando a la población local americana. Porque encima de esclavizarlos les hacían ir a misa, que no sé yo que es peor. Lo que les parecía mal a los teólogos y a doña Isabel la Católica no era la esclavitud. Lo que no admitían es que se esclavizara a cristianos. Y como los nativos fueron cristianizados a cachiporrazos y pasaron a ser súbditos castellanos, ellos no podían ser rebajados a esclavos deshumanizados. Recordemos las propias palabras de la reina ¿Qué poder tiene mío, el Almirante, para dar a nadie a mis vasallos? Repito, a mis vasallos. Y a partir del cuarto viaje le prohibió que esclavizara a los nativos súbditos de la Corona de Castilla. Las nuevas tierras americanas descubiertas por Colón era propiedad de Castilla y por tanto a los nativos los explotaban los españoles. Pero nada de esclavizarlos para venderlos, porque eran propiedad castellana. Súbditos de la Corona de Castilla. Pero a doña Isabel la Católica no le molestaban lo más mínimo los esclavos de otros lugares. Así que no. ¿Qué es eso de que prohibió la esclavitud? ¿Pero qué va a prohibir? Ni prohibir ni leches, hombre. Ya. Si ella misma tenía una esclava mora que probaba sus comidas por si venían envenenadas. Con esto es con lo que hacen trampa los españolistas furibundos. Porque no es que no lo sepan, es que se aprovechan de que los demás no lo. Sab. Pues anda que no hay documentos. Con órdenes de Isabel la Católica mandando la entrega de esclavos a fulano o mengana, hay uno que ordena en compensación a una señora que fue ama de su hijo el príncipe Juan, el heredero que cascó que se le entregara tantas varas de tela. Dos esclavas y cuatro esclavos o sea que para regalar seis esclavos a una señora ya tenía que tener Isabel la Católica un suculento stock de esclavos. Y si quieren aprender más, lean a los que saben. Ahí tienen al estudioso Raúl González Arevalo, medievalista de la Universidad de Granada, que tiene un libro muy esclarecedor titulado La vida cotidiana de los esclavos en la Castilla del Renacimiento. Luego nos van a contar cosas interesantes porque se lo ha traído de invitado Jesús Pozo. Ténganlo claro. De momento, en Castilla y Aragón, antes, durante y después de los Reyes Católicos había esclavos a cascoporro. Así cuando les salga un cansino patriotero con eso de que Isabel la Católica prohibió la esclavitud, le hacen una pedorreta y lo mandan a leer. Que lean también, por cierto, a Carlos Bardem en su magnífica novela Mongo Blanco o que vean el documental Cachita la esclavitud borrada de Álvaro Begines, fundador y guitarrista del grupo No me pises que llevo chanclas. Conocer las pifias propias en la historia no te hace menos español ni menos patriota, solo te convierte en mejor conocedor de tu historia y quizás en mejor persona porque te ayuda a reparar lo mal hecho o a intentar no repetirlo. No hace falta echarse las manos a la cabeza. Somos tan buenos o tan malos como los demás y hemos hecho exactamente lo mismo que los demás. Tapar las mierdas propias para destacar las de los demás lo hacían los nazis y lo hacen sus herederos de ultraderecha. No sean nazis. Be water, my friends. Desde el siglo XIII, el señor Alfonso X el Sabio dejó en la normativa de sus famosas 7 partidas, que agobio, que siempre callan en los exámenes, que una persona podía convertirse en esclavo en Castilla si era capturado en la guerra, si nacía de una madre esclava o si decidía voluntariamente ser esclavo porque no le quedara otra. No sé, lo mismo entre morir de hambre y no tener donde caerte muerto o ser esclavo, pues igual compensaba dejarte vender. Me recuerda la letra de una petenera que mira si soy desgraciao, que estoy deseando morirme para estar bajo techao o algo así. Pero en aquella Castilla de hace siete siglos, también un castellano musulmán, o lo que es lo mismo, un mudéjar, si le ponían una multa por algo y no la pagaba, podía ser condenado a convertirse en esclavo. Y van más ejemplos que demuestran que la esclavitud nunca estuvo prohibida. En aquellos siglos XV y XVI, la famosa batalla de Lepanto. ¿Quiénes creen que iban dándole al remo en las galeras? Pues los galeotes, que unos eran condenados por delitos, otros eran los buenaboyas, que eran voluntarios. De hecho el término viene del italiano buona boglia, buena voluntad. ¿Y los esclavos? Miles y miles de esclavos. En el Archivo Histórico de la Nobleza se conservan hasta las descripciones de los esclavos que servían en la nave capitana de Lepanto. La mayoría eran turcos, pero también había esclavos llamados renegados. Eran antiguos cristianos convertidos al Islam, que si cuando eran capturados se negaban a convertirse de nuevo en cristianos, eran esclavizados. Y les doy un par de descripciones que Alí de Anatolia, hijo de Gamatí, alta estatura, con una herida atravesada en la mollera y otra sobre el pescuezo, nariz larga, años 28. Otra descripción Kujef de Kazadenis, hijo de Amuza, pelada la cabeza, sin otra señal que se le vea. Años 12. Está muy flaco y tiene calentura. Sí, lo han oído bien. Era un niño esclavo remando en galeras. Así que aquí queda zanjado el asunto. La esclavitud tenía tanta presencia en Castilla y en Aragón como en Zimbabue o en China. El Homo sapiens lleva desde que el mundo es mundo esclavizando al de la caverna de al lado en cuanto se descuidara. Desde que descubrió que las lavadoras mejor que te las ponga otro. Y en España, la última esclava que conocemos se murió en 1951, mediados del siglo XX. Increíble, ¿Verdad? Murió libre en El Puerto de Santa María, en Cádiz, donde la conocían como Cándida la Negra. Cierto que eran otros tiempos y que todos hemos ido aprendiendo, pero a esta mujer la utilizaban allí, en El Puerto de Santa María, para meter miedo a los niños. Duérmete que viene Cándida la Negra. Once millones de personas fueron llevadas desde África hasta las Américas entre los siglos XVI y XIX. Y tan magnífica línea de negocios se abrió desde aquí, desde la península, desde la Corona de Aragón. Y no digo España, porque en el siglo XVI aún no existía España como país. Tenemos una imagen muy cinematográfica de la esclavitud y el comercio de personas. Las plantaciones en el sur de Estados Unidos, los barcos británicos negreros atravesando el océano. Kuntaquinte lo que el viento se llevó 12 años de esclavitud. Mandingo Las aventuras de Huckleberry Finn Siempre fijándonos en el esclavismo que infligían los demás, porque avergüenza tanto que convencerse de que eso sólo lo hacían los otros hace sentirnos libres de culpa. Pero las idas y venidas de los primeros barcos negreros de África América es cosa nuestra. Es un invento español, como la fregona. Y la idea era tan buena que al igual que nos copiaron la fregona, también nos copiaron el comercio de esclavos hacia América. Insisto, hacia América, porque lo de ir a África por esclavos estaba inventado. Eso lo inventaron los portugueses en 1444, que arrancaban a personas africanas de sus aldeas y las llevaban a Portugal. Y les voy a dar un dato como Yolanda Díaz Mía, que me gusta a mí decir esto. Cuando en 1474 los reinos de Castilla, Aragón y Portugal firmaron el tratado de Alcaçobas que ponía fin a la guerra, en uno de los puntos del acuerdo, Isabel y Fernando autorizaron que Portugal vendiera esclavos en los territorios de los Reyes Católicos, con el centro de la trata en Sevilla. Esto para los que insisten en la mentira de que la reina Isabel prohibió la esclavitud.
B
Babaíla fue vendido en mercado de esclavo, Baba y La Fuente.
A
Y más. En 1502, todavía con Isabel la Católica viva, llegaron los primeros esclavos africanos al Caribe. En 1508 se dieron licencias reales especiales para que fulanito introdujera 20 esclavos en tal sitio, o zutanito 30 esclavos en tal otro. Y luego llegó el decreto de Fernando el católico de 1510. Y así fue creciendo la llegada de personas africanas al Caribe arrancadas de sus hogares para servir en los ingenios del azúcar de Cuba, en las minas de la España o en el servicio doméstico a los españoles. Porque llegó el momento en que empezó a faltar mano de obra en La Española debido a que los taínos se morían a chorros. Sólo 18 años después de que los españoles pusieran el pie en la isla de la española, el 90% de los taínos había muerto y el 10% restante estaba hecho polvo. Muchos de desnutrición y malos tratos, pero la mayoría murió de las enfermedades que les llevamos nosotros y para las que no tenían defensas. Los conquistadores se quedaban sin brazos en América para levantar casas, iglesias, buscar oro y tener sirvientes. En África, en cambio, había muchos brazos desaprovechados. Fuertes, acostumbrados al calor, dóciles. Pero no era tan fácil hacerse con ellos ni meter cuchara en el negocio esclavista. Por aquel entonces, el mundo estaba dividido entre dos el español y el portugués. Los españoles no podían coger nada de África y los portugueses no podían coger nada de América. Pero claro, para algo están los tratados internacionales. Fernando el Católico negoció con Portugal y consiguió que Portugal nos facilitara esclavos africanos que pagaríamos con oro caribeño. Así España tendría esclavos y los portugueses su codiciado oro. Así empezó el comercio trasatlántico de esclavos. Los portugueses conseguían los esclavos comprándolos en el norte de África a los bereberes, y también los secuestraban ellos mismos en el litoral de Sierra Leona, Nigeria o Camerún. Luego los llevaban a Lisboa y se los vendían a la Corona de Castilla. Los españoles los utilizaban en la península o directamente los subían a otros barcos y los llevaban a América. Siempre tenían que entrar y salir por Lisboa. Eso era parte del tratado para que los impuestos del negocio se quedaran en Portugal. Hasta aquel año de 1510 con el que hemos empezado esta historia, España había trapicheado con unos cuantos esclavos africanos, muy pocos. Pero para poder llevar grandes cantidades de ellos, para establecer un negocio como Dios manda, Fernando el Católico tuvo que firmar un decreto que regularizara el comercio humano. Y ese decreto, que firmó el 22 de enero, le permitió llevar ese mismo mes a La Española el primer barco negro de la historia con 50 africanos a bordo. 11 millones de esclavos africanos han llevado las potencias europeas al Caribe durante 300 años, según los cálculos más benévolos. Un millón de ellos los llevamos nosotros, los españoles. Todavía en 1870, el diputado liberal Emilio Castelar, antes de ser presidente de la República, se batía el cobre en el Congreso para acabar con los negreros en Cuba. Le restregó al ministro de Ultramar un anuncio en un periódico cubano que decí se venden dos yeguas de tiro del Canadá y dos negras, hija y madre. Las yeguas se venden juntas o separadas. Las negras, separadas o juntas. A lo largo de tres siglos y pico. A cambio de nada. Los esclavos levantaron los imperios europeos a pulso. Construyeron las casas de sus amos, sembraron y recolectaron sus cosechas y criaron a los hijos de los blancos. Antes los sacábamos por la fuerza, ahora no los dejamos entrar.
C
Historias con sonido cara A con Emma.
A
Vallespinós ¿Le ponemos un poquito de música y de ritmo al programa? Bueno, se lo pone Emma. Hola, Emma.
D
Hola, Nieves. Nuestras historias con sonido tratan hoy de formas de esclavitud moderna. Que cada cual ponga las comillas donde mejor le parezca. Una de esas formas sería la situación de las trabajadoras internas, esas mujeres, por lo general muy mal pagadas, que se encargan de la casa, de los niños, de las comidas, y a las que los más hipócritas dicen que son con una sonrisilla condescendiente, como de la familia Tantan de la familia que comen aparte. Una película que retrata bien la condición de empleada interna es Roma, del mexicano Alfonso Cuarón, ganadora de tres premios Oscar. La historia sucede en el México de los años 70 y la protagoniza Cleo, que cuida una familia adinerada. La película sirvió para concienciar a la sociedad mexicana sobre las condiciones laborales de las empleadas domésticas. Nosotros vamos a escuchar una de las canciones de su banda sonora, Mami Blue, de Roger Whitaker.
A
La escuchamos.
E
¿I may be your forgotten son.
B
Who.
E
Wandered off at twenty one It's sad to find myself at home Have you you're not aroused If I could only hold your hand and say I'm sorry Yes, I am, I'm sure you really understand Oh, my, Where are you now? Oh, mammy, Oh, mammy Mami blue Oh, mam.
A
Contart el arte Ana Baltierra. Llega el momento de relacionar la historia con el arte y el arte con la historia. Y para eso necesitamos a una doctora en Historia del Arte, valga la rebuznancia. Ana Baltierra. Hola, Ana. ¿De qué habla?
F
Como bien has contado, la esclavitud fue una práctica muy extendida en España. Los pintores no fueron ajenas a ella y conocemos varios casos de artistas que tuvieron esclavos bajo su posesión, algunos muy famosos como Murillo, Velázquez, los dos eran de origen sevillano y Sevilla fue uno de los centros con mayor concentración de esclavos en el siglo XVII. Muchos eran de origen morisco o afrohispano, pero también de origen africano, canario y americano.
A
Mira tú. ¿Y qué esclavos tuvieron estos artistas?
F
Pues tenemos muy bien documentado el caso de Velázquez, que tuvo un esclavo llamado Juan de Pareja. Era morisco o afrohispano, como se denomina la bibliografía más actualizada. Este esclavo de Velázquez consiguió la libertad y se convirtió en un reputado pintor. Así que tú fíjate que si nos viene bien para la sección de hoy en su vida. No sabemos muy bien que es real y que forma parte de la leyenda, pero sin duda es un buen testimonio de estas prácticas de las que el mundo del arte no era ajeno.
A
¿Y cómo se convirtió Juan de pareja en esclavo? ¿Cómo llegó ahí? ¿Cómo lLegó a ser esclavo de Velázquez?
F
Bueno, sabemos que Juan de Pareja nació en Antequera o en Sevilla y que era, como digo, morisco. Moriscos eran, como bien sabes, los musulmanes de Al Ándalus bautizados por la fuerza en el catolicismo. En el siglo XVII Sevilla y Lisboa eran las dos ciudades de Occidente que habían tenido una mayor o que tuvieron una mayor colonia de esclavos. Muchos de ellos eran moriscos que no habían salido de España con la expulsión decretada por Felipe III. Juan de Pareja era uno de estos esclavos que trabajó para Velázquez ayudándole en el taller. Estuvo esclavizado en el estudio Velázquez durante más de dos décadas antes de convertirse en artista por derecho propio. Aunque te diré, Nieves, que hay cosas en la historia que chirrían un poco porque figura como testigo en asuntos legales. Esto es una teoría de Cruz Baldovino. Eso nos hace sospechar que no sería un esclavo al uso, porque si eras esclavo no podía ser testigo. Hay cosas raras ahí. Pero bueno, principalmente sabemos que Juan de Pareja en el taller de Velázquez debía ocuparse de moler los colores porque en el siglo XVII, y esto es curioso, los pintores los fabricaban usando un pigmento que tenían que machacar, que era costoso de hacer. Por ejemplo, para hacer el negro marfil se calcinaba marfil o hueso y luego se trituraba y lo que te quedaba era un polvo de color negro que lo mezclabas con aceite y hacías una pasta que servía para pintar y que es lo que llamamos óleo, en este caso óleo de color negro claro. Entonces, pues todo ese trabajo había que hacerlo y verás que no lo hacía, lo hacía Juan de Pareja. También le ayudaba, por ejemplo, preparando los lienzos.
A
Si nos has contado cómo se hacen los colorines, explica eso de preparar los.
F
Lienzos ya metidos en faena a tope. Claro, en el siglo XVII, como se ven muchos museos, se pintaba, y lo podemos ver sobre lienzo. Se ve mucho en las cartelas eso de óleo sobre lienzo. Los lienzos son telas que se fijaban sobre un cuadrado de madera que llamamos bastidor. La tela tenía que estar muy tensa, es decir, se cogía el lienzo, la tela se estiraba para ponerlo lo más tenso posible y se clavaba sobre unas maderas con tachuelas sobre ese marco. Después, por el lado que íbamos a pintar, se le daba una capa de yeso muy fino, se pulía y se dejaba secar. Y esa era la base sobre la que el artista ya pintaba. Juan de Pareja parece que también se dedicaría a hacer este trabajo para Velázquez, que directamente ya llegaría para pintar. Además, como ya hemos mencionado, fue también testigo suyo en varias ocasiones, le acompañó en viajes y posó como modelo.
A
El Juan de Pareja este era el.
F
Pinche para un rato en descosido.
A
No, no, el pinche que te servía.
F
Que te lo deje todo preparadito para.
A
Que lleves tú vete picando la cebolla, que yo hago yo el sofrito. Bueno, pues lo mismo.
F
Efectivamente, pero sin picar cebolla no hay sofrito, ya sabes.
A
Efectivamente. Pues cuéntanos, ponnos algún ejemplo de esto que estás contando.
F
Bueno, pues por ejemplo, cuando Velázquez quiso dar poderes a su mujer, Juana Pacheco, para que administrara sus bienes en Sevilla, Juan de Pareja firmó como testigo. Eso es lo que hace dudar de esta esclavitud a algunos investigadores. También le acompañó su segundo viaje a Italia, durante el cual le pintó uno de los retratos más importantes de toda la producción de Velázquez y que hoy está en el Metropolitan Museum de Nueva York. Es un retrato verdaderamente extraordinario que Velázquez hizo además para impresionar a sus colegas italianos y de hecho lo exhibió al público en el famosísimo Panteón de Roma en marzo de 1650.
A
Has dicho que Juan de Pareja, además fue un buen pintor. Este hombre, ¿Cómo aprendió?
F
Es que sobre este tema hay muchísima leyenda, Nieves, la historia más difundida, pero es muy graciosa, es la que cuenta Antonio Palomino, que era un tratarista de arte antiguo que tenía bastante admiración por Juan de Pareja. Antonio Palomino decía que Juan de Pareja aprendió a pintar en el taller de Velázquez, pero a espaldas de su dueño, a escondidas, pero que no se atrevía a decírselo. Así que cuando quiso que todo el mundo se enterara, aprovechó que visitaba una visita al taller del rey Felipe IV para tejer una estratagema. Juan de Pareja sabía que cuando el rey visitaba el taller quería ver las pinturas que estaban vueltas contra la pared. Eso de claro, basta que estén tapadas para que te entre la curiosidad. Así que colocó una de las suyas así, vuelta contra la pared, como había previsto. El rey quiso ver la pintura y Palomino cuenta que Juan de Pareja le suplicó que le ampara, se haya arrodillado, agarrado a sus pies, que le amparase con su amo Verázquez, porque había aprendido sin su consentimiento. Bueno, hizo todo el paripé, claro. Y el rey, según esta historia, esta leyenda, no sólo le amparó, sino que ordenó su liberación porque decía que quien tenía semejante habilidad para pintar no podía ser esclavo.
A
Era tú el rey. Qué majo has visto. ¿Y qué le liberó?
F
Pues le liberó. Pero bueno, a pesar de toda esta historia, le liberó después de cuatro años, porque tenías que demostrar que no delinquías ni nada durante cuatro años, desde que te daba la orden. Debía de tener una relación cordial con Velázquez, o todo lo bueno que puedes tener en una relación con alguien que tienes este tipo de relación. Un poco síndrome de Estocolmo, porque una vez muerto Velázquez, Juan de Pareja siguió ligado al entorno a través del yerno y también discípulo de su antiguo amo, Martínez del Mazo. Tú sabes aquí que siempre los pintores se casaban con una hija de su maestro. En esta época era muy común. Sí, entonces fue lo que hizo. Y quizá cuando te has tirado 20 años como esclavo de alguien, la dependencia es tan grande que no sabes por dónde tirar.
A
Oye, ¿Y qué pinturas nos dejó Juan de Pareja?
F
Pues Nieves, algunas muy importantes y que tuvieron mucho reconocimiento ya en su época. En el Museo del Prado hay una muy curiosa llamada La vocación de San Mateo. Narra cómo Mateo, el mismo que escribió el Evangelio, dejó todo y se fue con Jesús. Y bueno, no sé si conocer la historia. Mateo era recaudador de impuestos. Por eso Juan de Pareja le va a pintar sentado a la mesa con otros compañeros, apuntando datos de la recaudación y cos sacos de monedas y joyas abiertas, porque en esta época no podías hacer una transferencia a Hacienda, que era lo que venía a ser esto. En esta sala de recaudación es en donde se trabaja. En la mesa del centro podemos ver señores apuntando cosas con sacos de monedas abiertas. El de la derecha es Mateo, y lo sabemos porque Cristo, que acaba de entrar, también está a la derecha. Lleva una túnica roja, un fular azul, así como muy a la moda, la típica barba y pelo largo de Jesús. En todas las pinturas le salen unos rayos de la cabeza. Entonces Mateo va vestido como un señor rico, a la moda de la época, y se lleva la pintura, la mano al pecho. Como es a mí, es a mí, me eliges a mí. Además, para darnos más pistas, el artista le ha puesto una estrella en la cabeza. Pero lo más curioso de toda esta pintura, Nieves, es que es una reivindicación que hace Juan de Pareja a través de su obra.
A
¿Una reivindicación de qué?
F
Pues hay un detalle maravilloso en esta pintura del Museo del Prado y es que en la parte de la izquierda, si nos fijamos de esta pintura, Juan de Pareja ha incluido un autorretrato suyo. La figura que está mirando al espectador, que nos mira a nosotros y que sostiene la mano, un papel con su nombre, está así reivindicando su condición de hombre libre, que ya puede pintar. Ya no muele solo, ni prepara lienzos. Efectivamente, ni corta ni pica cebolla. Ahora ya está cocinando. Y su ascenso social como pintor liberal, además se le reconoce rápido porque tiene los mismos rasgos del famoso retrato que ya le hizo Velázquez, porque en cuanto a estilo está muy influenciado por él, que es con quien aprendió. Seguramente. A fin de cuentas estuvo 20 años trabajando como esclavo de este pintor y algo se le tenía que pegar. Y eso que cuando Velázquez murió cambió bastante su estilo para ir a la moda de lo que se estaba haciendo en la corte. Ya sabes el dicho, todo se pega menos la hermosura.
A
La hermosura, lo último. No se pega nada, desgraciadamente. Oye, pues magnífica lección de arte. Una vez más, encantados de haber conocido al reivindicativo esclavo pintor Juan de Pareja. Gracias por habérnoslo presentado.
F
Gracias, Neves. A ti.
A
Chao. El invitado con Jesús Pozo. Llega Jesús Pozo con su invitado y nos trae como siempre a un experto que nos amplía los conocimientos. Se trata de Raúl González Arévalo, investigador y autor de La vida cotidiana de los esclavos en la Castilla del Renacimiento.
C
Completo la presentación profesor de Historia Medieval en la Universidad de Granada y escritor de la primera monografía sobre las personas esclavizadas en Castilla. Y lo primero, dejar claro el asunto. Un esclavo es un esclavo, lo ponga en la época que lo pongas.
E
Y empecé a ir mirando ordenanzas, he consultado todas las publicadas y algunas que no lo están. Más de 150 textos, no son más de 40 las que contienen referencias a los esclavos. Pero claro, es que hay información que efectivamente te dan mucha idea de cómo podían vivir ellos. Muchas veces los historiadores, como te decía, estamos en la Torre de Margil e incluso con estas cuestiones de no podemos juzgar las sociedades pasadas con parámetros actuales. ¿Entonces, el ejemplo clásico podemos decir que la sociedad del Renacimiento era racista? Y entonces respuesta automática es si no existía el concepto de raza y el concepto de racismo, no eran racistas. Tal cual. A lo cual yo añado, y algunos colegas conmigo, efectivamente, no podemos decir que eran racistas. Lo cual no quita que evidentemente había actitudes que a día de hoy calificaríamos de racistas puras y duras. ¿Las relaciones con las esclavas eran violaciones? Y ahí te sale en trompa la caverna y te no, porque legalmente no estaban condenadas. Cierto, legalmente no eran violaciones. ¿Ahora, como hecho, qué es lo que eran? Relaciones forzadas, no lo puedes poner de.
C
Otra manera manera seguro que tiene ganas de decir algo.
A
Me gusta escuchar esto en un historiador de los de verdad, para frenar a los pesados, eso de no se puede hacer presentismo, con la excusa del presentismo todo en su momento estuvo bien hecho porque se podía hacer.
C
Así es. Después de esta declaración de intenciones, Vamos a comenzar. ¿Quiénes eran esclavos y cómo eran los esclavos?
E
Un esclavo es un ser humano privado por derecho de su condición de persona. Los esclavos no son personas, son cosas. Y eso en la mayoría de las disposiciones lo podemos ver. Te comentaba el otro día que la mayor parte de la información de los esclavos procede de las actas notariales. Y ahí hay una fórmula recogida en un contrato de compraventa mayoritariamente, que te dice perfectamente que el vendedor vende el esclavo al comprador y literalmente te lo entrecomillo, dice para que podáis hacer como de cosa vuestra propia. Esa frase que es lapidaria, está en todos los contratos notariales de comprobanta siglo XV, siglo XVI, y te deja muy claro que tú estás comprando una cosa y a partir de la cosa se ha hecho también se ha generado una imagen que es la del hombre mercancía, lógicamente un objeto que se compra, que se vende, que se puede heredar, que se puede hipotecar, que se puede alquilar, que se puede confiscar si hay deudas.
C
Y como dice Raúl González Arévalo, confirmando lo que tú decías en la primera parte del programa, en la Castilla del 15 y del 16 algunos hombres sólo.
E
Eran ganados y del hombre mercancía deriva también el hombre animal, porque hay una animalización del esclavo, en el sentido de que cuando se vende se describe físicamente el estado de la mercancía, igual que se hace con el ganado o con cualquier animal que podamos imaginar. Entonces te dicen si está sano, si no lo está, si tiene alguna enfermedad, si tiene defectos físicos, si los tiene morales también, e incluso en la descripción, porque al provenir una gran parte del África subsahariana y otros de sociedades islámicas en el norte de África o de los mismos musulmanes de la península, ya fueran los mudéjares o los moriscos, después hay tonalidades de piel que son diferentes y a veces son los mismos que se utilizan para describir el color delgado.
A
¿Y desde cuándo venía todo esto? Ahora me dices que estaban implicadas las primeras católicas majestades. Ya me quedo muerta.
C
La esclavitud en lo que hoy es España, llegó a través del Mediterráneo y entró por lo que hoy es Italia y por lo que era la Corona.
E
De Aragón a partir del siglo XIII. Lo que sí encontramos es un renacimiento de la trata esclava en el Mediterráneo oriental. Primero desde el Mar Negro hacia el Egipto mameluco, lo van a manejar fundamentalmente la república mercantiles italianas, con Génova y Venecia a la cabeza, y desde el Mediterráneo oriental va alcanzando el Mediterráneo central, Italia y la propia península ibérica, empezando por la Corona de Aragón y posteriormente Castilla. La circunstancia de la península, como bien sabes, es muy concreta, porque aquí está la presencia del Islam y las luchas más o menos continuadas durante ocho siglos. Entonces aquí en la península se capturan enemigos de fe diferente que pueden sufrir un proceso de esclavización. Algunos son cautivos que no se convierten en esclavos, otros sí se convierten en esclavos. El término y la condición jurídica también es una cuestión que va evolucionando y.
C
Alfonso X el Sabio en el mismo siglo XIII ya dejó por escrito en sus partidas que había siervo de dos clases, unos más que otros.
E
Alfonso X el Sabio, en ese mismo siglo XIII, lo que sí intenta con las Partidas es unificar la normativa legal en la Corona de Castilla y entre las cuestiones que aborda está la de los siervos. Claro, los siervos identificamos la servidumbre de los siervos que están atados a la tierra con el señor feudal. Ese tipo de siervos no son esclavos, pero hay otro tipo de siervos que sí se asimilan a lo que llamamos puramente esclavos a partir del siglo XIV. Entonces lo dice claramente en sus Partidas cuando dice que siervos son otra manera de hombres. Entonces no le quita la condición humana, pero sí le quita, o sea, le sitúa en una condición especial porque dicen es otra manera de hombres que tienen deudo con otros cuyos son, que traducido al castellano antiguo sería que tienen una deuda con aquellos a los que pertenecen. ¿Qué tipo de deuda? Simplemente que les hayan comprado otra manera de hombres.
A
Qué definición más tremenda. ¿Te ha hablado el profesor Arévalo de algún caso concreto de lo que ha encontrado para su investigación?
C
Sí, me contó unas cuantas normas del siglo XV en Canarias y Andalucía y dos ejemplos concretos, uno de Gran Canaria y otro de Alcalá de los Gazules en Cádiz, que es tremendo.
E
A partir del siglo XV fundamentalmente encontramos, como te he explicado antes, la definición puramente de cosa, pero al mismo tiempo en las ordenanzas municipales, que ha sido la base de mi estudio y para mi sorpresa, me encontré que habiendo mucha norma que definía al esclavo puramente como cosa o lo situaba dentro del mundo animal, como cuando en las ordenanzas de Gran Canaria prohíben que los vecinos puedan ir al puerto a cargar y descargar mercancías con camellos, bestias y esclavos, o en las ordenanzas de Tarifa de Alcalá de los Gazules del marqués de Tarifa, donde establece que los vecinos que tuvieran dudas con con él si no las pagaban, pues tenían derecho a requisarle primero caballos, si no tuvieran caballos, vacas o bueyes, si no los tenían puercos y si no tenían cerdos ovejas y solo en el caso de que no tuvieran ganado podían confiscar esclavos, porque en una economía rural agroganadera tenía más valor económico el ganado que el propio esclavo.
A
Entiendo que además el esclavo para la sociedad libre y propietaria está muy mal.
C
Visto, no va nada desencaminada.
E
Entonces nos encontramos una población sometida contra su voluntad y una sociedad que no está interesada en integrarlos, sino en mantenerlos sometidos. En consecuencia, hay una imagen colectiva del esclavo como un ser peligroso, como un ser inmoral, como un ser del que no te puedes fiar y un ser que en última instancia, al intentar recuperar la libertad, lo que está haciendo es subvertir el orden establecido, el orden establecido por Dios, en el cual su condición es esclava por voluntad divina. Y no te puedes revolver contra esa situación, que es lo que te ha tocado en tu destino. Ahora bien, ¿Cómo hacemos esto? Controlando esa población. Entonces nos encontramos con ordenanzas municipales que te dicen que no pueden andar juntos por la calle más de dos, tres, tres, cuatro esclavos, según el caso. No pueden andar libremente de noche después del toque de queda, no pueden portar armas y por supuesto no pueden celebrar fiestas.
A
¿Cómo no iba a estar Dios en el ajo de la esclavitud? Oye, otra cosa, ¿Hablasteis de las mujeres esclavas?
C
Hablamos, hablamos. Y además de sufrir la privación de libertad, las mujeres también sufrían violencia sexual.
E
En concreto, los propietarios tenían derecho a disponer de las mujeres. Ahora bien, y que lo que se contemplaba como delito era si la esclava mantenía relaciones sin el permiso del dueño, ya fueran libres de ella, de la voluntad, de lo que ella decidiera mantener con otros hombres, bien porque otras personas la forzaran, pero es un delito contra la propiedad del dueño. En cualquier caso, repito, esa es la legislación de la época. No quita, evidentemente que las esclavas bajo el techo de sus amos, daban a luz hijos de los amos. Pues evidentemente eran relaciones forzadas. Absolutamente.
A
Es acojonante. Las violaban y encima eran el objeto de delito contra la propiedad del dueño.
C
Claro. Y como hemos dicho, podemos imaginar que si había violaciones, había embarazos, pero que se podían o no rentabilizar, además.
E
Entonces, por una parte digamos que es un riesgo económico que se corre voluntario o involuntariamente, que luego evidentemente, cuando pasan los años. Si los esclavos logran crecer, se integran en el servicio de la casa, o se venden o se alcanzan. Y en ese sentido, digamos que el dueño puede recuperar la inversión. Suena horroroso porque son términos puramente economicistas de la vida de estas personas, pero es lo que había.
A
Qué barbaridad. En fin, recordemos Raúl González Arévalo, medievalista en la Universidad de Granada, investigador y autor del libro La vida cotidiana de los esclavos en la Castilla del Renacimiento. Para los que se crean que éramos muy guays y que eran otros los que esclavizamos, gracias al profesor González Arévalo. Y gracias a ti, Jesús, por haberlo traído como invitado.
C
Adiós.
A
Esto era un gato con los pies.
C
De trapo y la cabeza al revés.
A
¿Quieres que te lo cuente otra vez?
B
Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo lindas señas Cuéntame un cuento y verás que contento me voy.
A
A continuación, algo que salvo a los muy, muy, muy informados. A los demás les va a sonar esto a cuento chino. Vamos a mencionar a gentes de las que nunca han oído hablar y lugares que muy pocos sabrán ubicar. Y esto otra vez es porque cuando una historia oculta cosas muy feas, cuanto menos se hable de ella, mejor. Ya saben ese odioso refrán castellano que dice que los trapos sucios se la van a en casa, que era la excusa perfecta de los maltratadores de mujeres. Vamos a hablar de los fang, los fan, de Fernando Po, de la colonización del Muni. Porque todo eso tiene que ver con la caza del hombre negro por parte del hombre blanco. En este caso, por parte del hombre blanco español. Y lo peor es que no eran otros tiempos. Eran estos tiempos. Porque Estamos hablando de 1926, no hace ni 100 años. Para situar la zona de la que hablamos, visualicen el mapa de África mirándolo de frente. A la izquierda, justo debajo de la panza, donde se estrecha el continente, está la actual Guinea Ecuatorial. Y frente a la costa, pero un poco más arriba, la isla de Bioko. Pero eso es ahora. A principios del siglo XX, la isla se llamaba Fernando Po y el territorio se llamaba Río Muni. Y en una zona muy extensa, donde ahora está Guinea, con Camerún por arriba y Gabón por abajo, habitaba un pueblo nativo muy numeroso que se llamaban los fan. Era una etnia que cumple con estereotipo africano. Desnudos de cintura para arriba, collares vistosos, brazaletes, tocados elaborados, adornos en la nariz, lo que ahora serían piercings, que los que lleváis aros en la nariz no habéis inventado nada. ¿Listos? Cuando a finales del siglo XIX España terminó de perder todas sus colonias americanas y asiáticas, lo que conocemos como el famoso desastre del 98, el gobierno estaba como pollo sin cabeza. El glorioso imperio español no es que se hubiera quedado en una birria de imperio, es que ni era imperio ni era nada. Y dijo España a la comunidad internacional, Oigan, ¿Nos pueden ustedes dar algo por la parte de África? Y la comunidad internacional respondió es que lo hemos repartido ya casi todo, pero miren, entre los alemanes que se han quedado con Camerún y los franceses que se han apropiado de Gabón, nos quedan 24.000 kilómetros cuadrados ahí encajados y con una islita que también va en el paquete. ¿Os vale? Y dijo españ bueno, pues vale. Algo es algo. Ya vemos lo que podemos rascar de ahí o a quién podemos estar explotar. Y eso es lo que se llamó la región del Muni o Guinea, que se le entregó a España en el año 1900. Vamos a dar solo cuatro datos. Cuatro datos que ya dan idea de la espeluznante historia que viene a continuación. Uno de los casos de esclavitud contemporánea más desconocidos. Pero si alguien tiene curiosidad por conocer este asunto en profundidad, busquen el libro La última selva de Españ antropófagos, misioneros y guardias civiles del antropólogo Gustavo Nerín. Solo con el título ya dan ganas. Pero el caso es que ya tenemos colonia en África. En toda aquella extensa zona colonizada por alemanes, franceses y ahora España, vivían los fang, que eran una perfecta mano de obra para servir a los intereses de los colonialistas europeos. Y dado que los fang no estaban por la labor de servir voluntariamente al hombre blanco, pues al hombre blanco no le quedó más remedio que darles caza para ponerlos a su servicio, o sea, para esclavizarlos. Y al mayor canalla esclavizador hay que ponerle un guardia civil llamado Julián Ayala, que fue nombrado teniente de la Guardia Civil colonial, ordenaba matar al negro que tumbara una bandera de España, asesinaba a niños que lloraban y no le dejaban dormir y ejecutó a todos los miembros de uno de los clanes de la etnia fan, los osumu, porque se negaron a dejarse esclavizar. Hablamos de la ejecución de miles y miles de personas. Fue el escarmiento para que los fang supieran lo que les esperaba si no se dejaban cazar. Y además las ejecuciones eran públicas para que todos supieran las consecuencias de no doblar la cerviz ante el blanco español, cómo hacen Irán con los contestones. Bueno, pues eso ya lo hacía el teniente Julián Ayala en Guinea. La principal fuente de ingresos que España sacaba de la colonia guineana, más concretamente de la isla de Fernando Po, venía de las plantaciones de cacao. Hasta 1926 España reclutaba braceros en Liberia engañándolos y haciéndoles creer que eran contratados con derechos. Derechos laborales. Mentira. Eran semiesclavos. Y aquello fue tan escandaloso en pleno siglo XX que la sociedad de Naciones investigó y España tuvo que parar el reclutamiento de liberianos. Eso no fue un problema para el teniente Julián Ayala, que con sus chicos de la Guardia Colonial dieron caza a 14.000 braceros de la etnia fan que fueron trasladados a la isla de Fernando Po atados y vigilados. Yo no sé si ve alguien alguna diferencia de estos barcos negreros que trasladaban engrilletados a miles de hombres fan para trabajar en las plantaciones de cacao españolas con los barcos negreros de los siglos XVI, XVII y XVIII hacia las Américas. Por supuesto, los braceros que se negaban a embarcar ejecución sobre sumaria y fuera era pura esclavitud. Pero como no cabía en cabeza humana que España estuviera esclavizando a seres humanos en 1926 se disfrazaba diciendo que todos eran en realidad reos condenados a trabajos forzados en las plantaciones de cacao. Y claro, había que inventarse delitos. Cualquier estupidez era excusa para ponerle grilletes a un fan y mandarlo a las plantaciones de los empresarios españoles, la mayoría empresas catalanas, por cierto, de la isla de Fernando Po. Una palabra fuera de lugar, un gesto que un español considerara ofensivo. Cualquier cosita podía ser excusa para cazar un nuevo esclavo. Y todo ello sin obviar que la corrupción era galopante en la colonia guineana. La Cámara Agrícola de Fernando Po pagaba una comisión al teniente Ayala por cada negro que le enviara. Y Ayala a su vez, repartía prebendas entre funcionarios de la colonia. Tampoco dejemos de decir que todo lo relatado se produce durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera, ultraderechista. Dictadura apoyada por el rey Alfonso XIII, por cierto, perjuro y traidor a la Constitución. Qué raro, ¿Verdad? Un Borbón perjuro apoyando golpes de estado y dictaduras. Pues no. Nada nuevo bajo el sol. En Borbonia.
B
Nadie te querrá dejar una silla bajo el sol. ¿Te lo supiste ganar?
C
Historias con sonido Cara B con Emma.
A
Vallespinós Y terminamos como siempre, con música.
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Y con otra forma de explotación, la de los malos sueldos. Me has dado envidia. Yo también quiero hacer de Yolanda Díaz y dar un dato. En España hay tres millones y medio de personas que no llegan a final de mes pese a tener un empleo. Y para que eso suceda necesitamos a empleadores jetas, de esos que creen que los trabajadores son cosas y que se puede vivir del aire o de la vocación, que viene a ser un poco lo mismo. Como esos restauradores que de vez en cuando lloriquean porque no encuentran camareros y aseguran que la gente no tiene ganas de trabajar. ¿Pero quién no va a morirse de ganas de trabajar casi 60 horas a la semana con un contrato de 20 por 900 euros al mes y librando un día? Eso no es trabajo. Eso es el paraíso.
A
Hombre, por favor.
F
¿Te gusto?
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Bueno, a todos ellos, a los malos jefes, a los empresarios avariciosos, a los presidentes de patronales de sueldos millonarios que desean para los demás un salario mileurista, les dedicamos desde lo más oscuro de nuestro corazón la cara B, El vals del obrero de escape.
A
La escuchamos enseguida deseando. Pero antes les recordamos que este programa ha sido posible gracias a un equipo formado por Jesús Pozo, ideólogo de este programa que tiene esclavizados a Ana Baltierra en Maba y espinos, Pepe Rubio, a nuestra técnico de sonido María Jesús Rodríguez y a mí misma, Nieves con Costrina.
B
Orgulloso de estar entre el proletariado. Es difícil llegar a fin de mes y tener que sudar y sudar pa ganar nuestro pan. Este es mi sitio, esta es mi gente Somos hoy obreros, la clase prefer. Por eso, hermano proletario, con orgullo yo te canto esta canción. Somos la revolución, sí señor, la revolución Sí, señor, sí, señor Somos la revolución Tu enemigo es el patrón Sí, señor, sí, señor Somos la revolución Viva la Revolución. Estés a los cojones de aguantar a sanguijuela Los que me roban mi dignidad Mi vida se consume Soportando esta rutina que me ahoga Cada día más feliz de represalia Más calles en mis manos Mis riñones van a reventar No tengo un puto duro Pero sigo conquistando a tu Estado El bienestar último la chiste. Resistencia. Este es mi sitio Esta es mi gente Somos obreros La clase pebre. Con esta hermana planetaria Con orgullo yo te canto esta canción Somos la revolución Sí, señor La revolución Sí, señor Sí, señor Somos la revolución Tu enemigo es el patrón Sí, señor, Sí, señor Somos la revolución Y baila la revolución Tiene esta democracia y mucho listo Que se lucre imprimiendo Nuestra clase social les importa 4 huevos y tienes 14 hijos y la abuela no se puede perar Somos los obreros La base de este juego La que siempre pierde el mismo ping up Un juego bien pensado Que nos tienen callados Y te joden si no quieres jugar. Resistencia. Resistencia. Resistencia. Resistencia. Insistimos.
A
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Cadena SER, la radio.
Host: Nieves Concostrina
Date: June 11, 2023
Podcast Network: SER Podcast
Episode Theme:
A sharp, witty historical deep-dive into Spain’s legacy of slavery—dismantling myths, confronting uncomfortable truths, and chronicling the long shadow of the Spanish slave trade from the 15th century into the 20th, right up to the lingering echoes in contemporary labor exploitation.
This episode of "Cualquier tiempo pasado fue anterior" centers on the history and legacy of slavery in Spain, with particular emphasis on:
Nieves Concostrina opens by pinpointing the origins of large-scale Atlantic slavery with King Ferdinand II of Aragón as the initiator—not the English, Dutch, French, or Portuguese as is often assumed:
“El comercio de esclavos de África hacia América lo inventamos nosotros porque fuimos los primeros que tuvimos la oportunidad de hacerlo, la verdad.” (02:05)
By 1510 Ferdinand II ordered the transport of African slaves to La Española (Hispaniola). Soon after, hundreds more followed to serve in mines and be sold in Santo Domingo.
The decimation of the Taíno population due to violence, diseases, and forced labor necessitated the import of African slaves.
“No creerá nadie, digo, que esas personas negras tienen sus raíces allí...son los descendientes de aquellos primeros africanos esclavos con los que repobló la isla Fernando II de Aragón el Católico.” (04:05)
Nieves dismantles the narrative of Isabel la Católica as a “protector” against slavery:
The episode mocks patriotic whitewashing and insists on honest historical reckoning:
“Tapar las mierdas propias para destacar las de los demás lo hacían los nazis y lo hacen sus herederos de ultraderecha. No sean nazis. Be water, my friends.” (13:35)
“En España, la última esclava que conocemos se murió en 1951, mediados del siglo XX. Increíble, ¿verdad?” (18:50)
“La idea era tan buena que al igual que nos copiaron la fregona, también nos copiaron el comercio de esclavos hacia América.” (17:00)
Art historian Ana Baltierra recounts the case of Juan de Pareja, enslaved by Velázquez:
Baltierra explains the iconic self-portrait in "La vocación de San Mateo," where Pareja asserts his new identity as a free artist (30:27).
“[Juan de Pareja] ha incluido un autorretrato suyo… sosteniendo la mano, un papel con su nombre, está así reivindicando su condición de hombre libre, que ya puede pintar.” (30:28)
“Un esclavo es un ser humano privado por derecho de su condición de persona. Los esclavos no son personas, son cosas.” (33:54)
“Nos encontramos con ordenanzas municipales que te dicen que no pueden andar juntos por la calle más de dos, tres, cuatro esclavos… no pueden portar armas y por supuesto no pueden celebrar fiestas.” (40:42)
“Las esclavas bajo el techo de sus amos, daban a luz hijos de los amos. Pues evidentemente eran relaciones forzadas. Absolutamente.” (41:30)
“Al mayor canalla esclavizador hay que ponerle un guardia civil llamado Julián Ayala, que fue nombrado teniente de la Guardia Civil colonial, ordenaba matar al negro que tumbara una bandera de España.” (47:00)
“En España hay tres millones y medio de personas que no llegan a final de mes pese a tener un empleo... Eso no es trabajo. Eso es el paraíso.” (50:20)
“¿Cómo se llamaba el rey que inició el comercio de esclavos a gran escala por el Atlántico?... Fue Fernando II de Aragón, el Católico.” (03:05)
“Mentira cochina y gorda como un mojón de vacaciones. Isabelita no prohibió nada.” (08:50)
“Tapar las mierdas propias para destacar las de los demás lo hacían los nazis y lo hacen sus herederos de ultraderecha.” (13:35)
“En Castilla y Aragón, antes, durante y después de los Reyes Católicos había esclavos a cascoporro.” (11:30)
“Un esclavo es un ser humano privado por derecho de su condición de persona. Los esclavos no son personas, son cosas.” —Raúl González Arévalo (33:54)
“Las esclavas bajo el techo de sus amos, daban a luz hijos de los amos. Pues evidentemente eran relaciones forzadas. Absolutamente.” —Raúl González Arévalo (41:30)
“Yo no sé si ve alguien alguna diferencia de estos barcos negreros que trasladaban engrilletados a miles de hombres fan... con los barcos negreros de los siglos XVI, XVII y XVIII hacia las Américas.” (49:00)
True to Nieves Concostrina’s reputation, the episode is unapologetically direct, acerbic, and laced with black humor—unmasking sanitized historical narratives with data, sarcasm, and biting social commentary. The guests bring academic rigor, while the host ensures the message is both accessible and uncompromising.
This episode serves as a dynamic and necessary confrontation with Spain’s history of slavery—pushing listeners to reject comforting myths, to examine mechanisms of oppression that endure under new guises, and to become better historians (and citizens) by refusing to look away from the country’s “trapos sucios.”