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Emma Vallespinós
En la Cadena SER. Cualquier tiempo pasado fue anterior. Con nieves con costrina.
Nieves Conjina
París, mayo de 1889. La ciudad está volcada en un acontecimiento la inauguración de su flamante Exposición Universal, que no solo estrena la torre más peculiar y alta del mundo, levantada por un tal Gustave Eiffel, sino que también ofrece una atracción nunca la exhibición de un pueblo negro. 400 africanos puestos ahí para entretenimiento y asombro de los hipócritas europeos, encorsetadas ellas, con chistera y corbatita ellos. 400 personas entre angoleños, senegaleses, guineanos y ganeses que fueron presentados ante los finolis, hombres y mujeres blancas, como verdaderos salvajes. Auténticos. Aquí no engañamos a nadie. En otro pabellón de la Expo de París también había una jaula con 11 patagónicos a los que se les echaba de comer carne cruda para asombro de parisinos y turistas. La Torre Eiffel sobrevivió a la Exposición Universal para la que fue creada. No podemos decir lo mismo de muchos de los africanos expuestos ni de la mayoría de los patagónicos. Esto parece que empieza mal, pero no. Porque en realidad hoy no toca hablar de los vergonzosos zoos humanos, sino de las exposiciones, pros, contras, virtudes, vergüenzas, mamoneos e historias de las expos que en el mundo han sido. Entre la primera exposición universal que se celebró allá por 1851 en Londres y la última, la de Dubái 2020, han pasado 170 años. La de Dubái, la verdad, ha sido un poco rara, porque tendría que haberse celebrado en 2020, pero pasó no sé qué con una pandemia, eso dicen, y tuvieron que retrasarla a 2021 para clausurarla en 2022. No es que se haya hablado mucho de ella, pero no nos da pena del fracaso en cuanto a difusión. Pasta tienen por un tubo. Pero lo que deberían hacer en Dubái es una Exposición Universal para recordarles los derechos humanos. Los trabajadores migrantes trabajan en régimen de esclavismo, la violencia contra las mujeres está amparada por la ley, a los homosexuales les caen 14 años de cárcel. Así que si su Expo Universal de 2020 les ha salido chunga, pues mira tú qué bien. Y encima tuvieron el morro de elegir como lema estos de Dubai. Escuchen. Conectar los espíritus, construir el futuro. Iros por ahí, Dubai detrás de alá y en fila de a. La próxima Expo será en Osaka, en Japón, en 2025. Y, hombre, rentables deben de ser, porque hay empujones entre países para conseguir que la ciudad candidata se haga con la siguiente sede. Esto funciona parecido a lo de los Juegos Olímpicos. Un organismo internacional decide en asamblea entre las ciudades candidatas. Los. Los chanchullos internos, los desconozco que a verlos a hilos. Y en realidad, Exposiciones Universales y Juegos Olímpicos estuvieron inicialmente muy, muy unidos. Malamente unidos. Porque unos empezaron siendo meros comparsas de las otras, para disgusto del Barón de Coubertin, ya saben, el creador de los Juegos modernos. El hombre no sabía si cortarse las venas o dejárselas largas cuando vio cómo se iba al garete su gran proyecto deportivo, porque los Juegos solo servían como adorno de las Exposiciones Universales que se iban celebrando. Antes de entrar de lleno en este asunto del cómo, el por qué y el para qué de las Expos, verán cómo fue esto de mezclar churras expuestas con merinas deportivas. Cuando ya llevaban 50 años celebrándose exposiciones Universales en distintas ciudades del mundo, el Barón de Coubertin recuperó los Juegos Olímpicos para la era moderna. Porque, dijo él, el deporte era fundamental para la formación de la persona. Y que unos Juegos profundamente democráticos y rigurosamente internacionales sólo podían traer beneficios para la humanidad. Toda la razón tenía el hombre. La teoría siempre muy bonita. Pero resulta que tras los primeros nuevos Juegos, celebrados en Atenas en 1896, llegaron los de París en 1900 y. Y aquello fue un desastre. En realidad, en París se estaba celebrando la Exposición Universal. Y les pareció por aquel entonces una estupenda idea que una ciudad, ya que acogía la Expo, acogiera también los Juegos. Cuando terminaron las competiciones, las palabras del Barón de Coubertin ha sido un milagro que el movimiento olímpico haya sobrevivido a estos Juegos. Y es que fueron caóticos. Llegó la siguiente Exposición, la siguiente Exposición universal, la de 1904 en San Luis, Estados Unidos y, por supuesto, también se eligió esa ciudad como sede de los terceros Juegos Olímpicos modernos. Bueno, ¿Cómo estarían organizados que esta vez el Barón de Coubertin se negó a asistir, porque vio que el deporte estaba al servicio del negocio? Dijo é nuestro objetivo está lejos de cumplirse. Dos aspectos deben hacernos el trucaje y la mascarada. Él ya ven que quería unos Juegos democráticos, internacionales, amateur. Todo esto les traía al pairo a los gobernantes de las ciudades que acogieran los Juegos. Ellos buscaban negocio, no les interesaba el deporte por el deporte. Por eso usaban los Juegos como adornos de las Expos. Y las Expos eran comercio, negocio y pasta. Y ese sigue siendo el principal objetivo. Money, money, money. Pero llegó la siguiente Expo, la de Londres, en 1908, y los británicos lo hicieron de lujo. Ellos fueron probablemente los que salvaron los Juegos Olímpicos y los responsables de que aún hoy se sigan organizando, porque aunque se celebraron en paralelo a la Expo, supieron darle al deporte el lugar que se merecía. Separaron totalmente el negocio de los Juegos, y aunque todo lo enmarcaba la misma ciudad, las inauguraciones, los eventos, los desfiles, las clausuras, estuvieron totalmente separados. A partir de aquel 1908 ya no volvieron a coincidir Expo y Juegos en la misma ciudad. Y ahora sí, vamos a ver de dónde viene esto de las exposiciones. En Londres, en 1851 se celebró la que se considera la primera expo, tal y como las entendemos ahora, con una ciudad anfitriona y muchos países vacilando de su cultura, su tecnología o de lo que fuera menester. Antes de aquella Expo Universal de Londres de 1851, hubo otras muchas, pero se llamaban de otra manera y eran nacionales. Eran exposiciones industriales que se venían celebrando desde finales del siglo XVIII. Se trataba de enseñar los productos manufacturados y la maquinaria que se empleaba en hacerlos. Y esto provocó un pique entre países, porque Francia y Reino Unido comenzaron a echar un pulso. Los británicos estaban en plena revolución industrial y se trataba de enseñar todos los logros tecnológicos, pero lo hacían entre ellos y solo para ellos. A Francia le gustó la idea y Ah, pues nosotros también. Y montaron su Expo de ellos y para ellos. Durante décadas estuvieron mirándose los dos países. Yo he inventado más cosas que tú, tú has progresado menos que yo, yo he reunido más expositores, la mía es más grande que la tuya. Hasta que empezó a asomar la globalización y dijo vamos a organizar una Expo muy grande a la que vengan todos los países que quieran y nos enseñen lo que tienen, lo que han inventado, su cultura, sus extravagancias. Era una forma de decirle al mirad lo que tengo, fijaos qué bien lo hago, si os interesa os lo vendo. Y de paso, si queréis venir a enseñar lo vuestro. Bueno, pues aquí estamos. Pagando, claro. Así fue como en 1851 se abrió en Londres la gran exposición de los trabajos de la industria de todas las naciones, o sea, la primera Exposición Universal. Ya ven, en 1851 los británicos montaron la primera Expo Universal de buen rollo y ahora están un poco antipáticos, como poco sociables como rebeníos. La organizaron dentro de un magnífico e imponente Palacio de Cristal que levantaron en Hyde Park. Aquello fue una revolución arquitectónica y de diseño. El Crystal Palace, así se conoció en el mundo y reunió en sus 90.000 metros cuadrados a 28 países, el más vacilón de ellos Estados Unidos, que llegó arrasando con su recién inventada máquina cosechadora. España también participó con finas telas y bonitas espadas toledanas. La manufactura textil española era indiscutiblemente fantástica. Se trabajaba el paño, el lino, el cáñamo, los encajes, las sedas, todo muy requetebién. Pero la verdad, pioneros en industria no éramos nosotros, éramos más de él, que inventen ellos. Pero aquel gran escaparate mundial era igualmente idóneo para mostrar las cosas chulas que tenía el país, porque también el turismo era una industria incipiente. Egipto instaló en la Expo de Londres efigies colosales, India llevó elefantes. ¿Y España? Hay leches. Pues una maqueta en miniatura de la plaza de toros de Madrid. De la de Madrid, no la de Las Ventas, que esta es nueva, la anterior. Y ahí estaba, en la plaza, con el respetable sentadito en las gradas, vestiditos los espejos, con toda la variedad de trajes regionales y con su torerito torturador y su torito torturado en miniatura en el centro del ruedo. Cultura lo llaman algunos desnortados. España también exhibió en el Palacio de Cristal londinense una parte original de la Alhambra de Granada y varias cosas más de distintos lugares con las que se buscaba despertar el interés por el patrimonio cultural y artístico de España. Anda mira, esto sí parece cultura nacional.
Singer or Chorus
Aquí la naranja crece.
José Ramón Hernández
Rico manja suculento y al rumor del.
Nieves Conjina
Blando viento la rica caña se mece. No hay ni una Expo de aquellos inicios que no nos haya dejado algo grande o haya marcado un cambio social o científico o tecnológico Las de ahora no, la verdad, o al menos menos. Las de ahora sólo dejan como recuerdo perdurable la mascotita y el logotipo. La de Londres de 1851, por ejemplo, será siempre recordada porque por primera vez llegó un grupo de turistas, un grupo organizado con todo, estancias, comidas, entretenimiento, desplazamientos, transporte, las entradas de la Expo, lo que viene a ser un viaje organizado. Y lo organizó Thomas Cook, aquel británico que inventó el turismo de masas cuando las masas eran de 20 en 20 como mucho, o sea, viajeros curiosos, no turistas, más peligrosos que Predator. Thomas Cook fue el primer tour operador, el creador de la primera agencia de viajes. Y el éxito de su idea se demostró precisamente en la Expo de Londres de 1851. La de París de 1855 también estuvo estupenda y esta nos dejó como recuerdo la presentación que hizo Foucault de su famoso péndulo, ese que demuestra el movimiento rotatorio de la Tierra. El péndulo lo conocían los parisinos desde cuatro años antes porque se colgó de la cúpula del Panteón de París. Pero en La Expo de 1855 se aprovechó para presentarlo al mundo y darle los morros a la multinacional Iglesia Sociedad Anónima, porque todavía seguían insistiendo en que la Tierra era el centro del Universo y que estaba ahí, quieta, colgada, viendo cómo todo giraba a su alrededor. El péndulo de Foucault demostraba y demuestra la rotación de nuestro planeta. Pero da igual, en el Vaticano son muy cazurros, tan listos como los terraplanistas. Y parece que París se envició con lo de celebrar exposiciones universales porque tras la de 1855 montó otra en el 67, en el 78, en el 89 y en 1900. Y las deben echar de menos porque se ha presentado candidata a celebrar la de 2025, pero no la sede, se la ha quedado o saca. Donnez moi une suite au ritz je n' en veux pas des bijoux de chez Chanel je n' en veux pas.
José Ramón Hernández
Donnez moi une limousine j' en ferai quoi.
Nieves Conjina
La Expo de París 1889 es la que nadie ha olvidado, La que conmemoraba el primer centenario de la toma de la Bastilla, el comienzo de la Revolución Francesa, pero sobre todo la que nos legó para los restos el monumento más visitado del la Torre Eiffel. Esto me lo dejo para el final del programa. Pero si avanzamos hasta la Expo de Chicago de 1893, esa sí que fue lo más dicen los que saben que fue la más influyente e importante que se ha celebrado en casi dos siglos de historia. Se la conoció como Exposición Colombina Mundial de Chicago, o sea que blanco y en botella. Si, se celebró en 1893 y la llamaron Colombina. Está claro que aprovecharon para conmemorar el cuarto centenario de la llegada de Colón a aquellas tierras, a aquel continente. Pero la importancia de aquella Expo fue que dio la vuelta como un calcetín a Chicago. Transformó el diseño y el concepto de ciudad. Chicago se convirtió a partir de entonces en la líder mundial de la arquitectura. Fue alucinante las construcciones que se levantaron y los arquitectos que trabajaron en aquel mastodóntico pro lograron su demostrar que se podía construir una ciudad bonita. Se trataba de materializar las teorías del movimiento City Beautiful, la creación de una ciudad bella que influyera en la calidad de vida de sus habitantes y que incluso mejorara el ánimo de los vecinos. La Expo la diseñaron entre un arquitecto y urbanista que se encargó de organizar la construcción de los edificios y un paisajista que planificó la distribución de todo el complejo que decidió dónde poner un estanque, donde un parque, por donde pasaría un canal bajo bonitos puentecitos. Todo muy cuqui. La de Chicago fue pionera en muchas cosas. Por ejemplo, por primera vez se incluyó un parque de atracciones y también por primera vez se diseñó con pabellones independientes para cada país. Acudieron 46 naciones y hubo 26 millones de visitantes. Así que hablando de visitantes y por volver a dar cera a la Expo Antiderechos Humanos de Dubai, la muestra de Emiratos Árabes la visitaron poco más de 20 millones, la mayoría de los propios emiratos. Pero si en 1893 pasaron por la de Chicago 26 millones. Con las limitaciones de comunicaciones que había entonces. A mí los 20 o 22 millones de Dubái me parecen una ruina. A ustedes no les parece tan grave, ¿No? Bueno, vale, a mí me cae mal. No todo en Chicago fue tope guay. Algún inconveniente tenemos que sacar. Por ejemplo, que muchos pabellones todavía estaban en obras cuando llegó la INAUGURACIÓN incluida la gigantesca noria que se instaló para atraer visitantes. Dio igual, fue un tremendo éxito la Exposición y la noria. Con el que no llegaron a un acuerdo los organizadores de Chicago 1893, fue con Búfalo Bill. No le dejaron instalar su espectáculo del Salvaje Oeste en el recinto porque les pareció inadecuado, cateto, demasiado burdo para aquella Exposición Universal que quería pasar a la historia como el máximo exponente del Renacimiento americano. Tremendo error. Buffalo Bill instaló su espectáculo en las afueras de la Expo y se forró. Lo petó otra cagadita en Chicago que sólo participó una arquitecta en el proyecto, Sofía H. Benet, chilena, por cierto. Se le encargó el diseño de uno de los pabellones, el Edificio de la Mujer. Qué condescendientes ellos. La verdad es que tampoco había más arquitectas. Ella fue la primera del país en graduarse. Luego no podían encargárselo a más. Pero la cagadita no es porque fuera la única mujer. Es porque le pagaron un tercio de lo que cobraron sus colegas arquitectos por el mismo trabajo. La pena es que después de una gran Exposición Universal, por muy bonito que quede, casi todo está destinado a ser desmontado o destruido. De cada Expo se han salvado un par o tres de edificios y algunas obras de arte o construcciones peculiares. De la Expo de Londres, 1851 se salvó el precioso Palacio de Cristal, que se desmontó en Hyde Park y se volvió a montar en otro sitio. Pero un incendio acabó con esa joya en 1936. En la de Chicago, de los 200 edificios que se construyeron sólo quedan dos en pie. Y otros tres pabellones los compraron dos particulares y un museo de Wisconsin y lo que hicieron fue desmontarlos, embalarlos, enviarlos y volverlos a montar. Nos dejamos muchas Expos Universales fuera, imposible hablar de todas, pero no cerramos este bloque. Sin mencionar las dos excelentes expos de Barcelona en 1888 y 1929. De la del 88 ahí siguen el imponente Monumento a Colón y el Parque de la Ciudadela con su cascada y el Arco del Triunfo. Pero es que para la del 29 se diseñó un recinto impresionante y sobreviven muchísimos edificios y palacetes Ahí está el majestuoso palacio de Montjuïc y lo pueden admirar todavía con perspectiva, enmarcado por las dos torres que imitan en el Campanile de Venecia. Por ella se entraba a la Expo. Las dos muestras de Barcelona dejaron en la ciudad un patrimonio arquitectónico y urbanístico fabulosos. Si nos borraran ahora del mapa todos los palacetes y monumentos que sobrevivieron a las Expos, se nos saltarían las lágrimas. Porque la ciudad está preciosa en parte gracias a ellos, No como los parisinos, tan finos ellos, que se pusieron muy pesados con que les desmontaran esa torre ortega y oxidada que un ingeniero les plantó al lado del.
Emma Vallespinós
Historias con sonido cara A con Emma Vallespinós.
Nieves Conjina
Vamos con la cara A del programa de hoy. Hola, Emma.
Edith Piaf (referenced) / Possibly another female speaker
Hola, Nieves. Acabas de mencionar el monumento de Colón, ubicado al final de la Rambla de Barcelona. Un conjunto escultórico construido para la Exposición Universal e inaugurado el 1 de junio de 1888. Mide casi 60 metros y tiene un mirador en lo alto, pero no tiene escaleras. La única manera de subir es un ascensor muy, muy estrecho. Fue el primero que se construyó en Barcelona, con lo que pod deducir que las primeras conversaciones de ascensor de la historia de la ciudad se dieron allí, quizá el mismo día de la inauguración. Qué calor para ser junio, Majestad. Ni que lo diga, excelencia. Los ascensores, además de conversaciones triviales, han sido un escenario recurrente en el cine. Pienso, no sé, en el ascensor que sangra en El resplandor, el de Matrix, el de Charlie y la fábrica de chocolate o el de Misterioso asesinato en Manhattan con un Woody Allen agobiado.
Nieves Conjina
Madre mía.
Ana Baltierra
Claustrofobia y un cadáver.
Nieves Conjina
El colmo de un neurótico.
Edith Piaf (referenced) / Possibly another female speaker
¿Y con qué ascensor musical nos queda? Pues con uno que no tiene nada que ver con el de Love of Lesbian en su tema Música de ascensores.
Nieves Conjina
Hay que ver cuánto dan de sí los ascensores.
Edith Piaf (referenced) / Possibly another female speaker
Caray.
Narrator or Storyteller
La escuchamos plano fijo, en claro oscuro y luego inmerso en mis delirios te vigilo cuando duermes, es tu hora de moverte. Y todo lo que siempre nos marcaba fue encerrado en 100.000 llaves. Si lo escondimos en las dunas fue para no abrirlo jamás. Se han despertado sin brumas ni presagios podemos aspirar a todo y nada y al despertar, si lo hemos olvidado, quizás no habrá final.
Emma Vallespinós
Contarte el arte. Ana Baltierra.
Nieves Conjina
Si hay una palabra que casa a la perfección con el arte, esa es exposición. Por eso llega Ana Baltierra, doctora en Historia del Arte, para contarnos algo, como siempre, interesante y de lo más didáctico. Lo difícil habrá sido elegir un asunto a lo largo de casi dos siglos de Exposiciones Universales, sospecho. Hola, Ana, ¿De qué va?
Ana Baltierra
Bueno, efectivamente, las Exposiciones Universales y el arte han ido unidas, así que bueno, vamos a hablar de lo que la prensa francesa llamó Sala del Suplicio, que era la sala de pintura española en la Exposición Universal de París de 1889. Esta Exposición Universal en la que, como ya has contado, se erigió la Torre Eiffel, así que es una de las más famosas de toda la historia. Como ves, Nieves, el nombre se las trae como otros países. España mandó una muestra de arte de lo que se estaba haciendo en ese momento. Arte contemporáneo, vaya, lo que considerábamos en España en ese momento lo más granado del arte español. De hecho, a nosotros mismos nos encantamos, Nieves, nos gustamos muchísimo. Ahora, la prensa española dijo que había sido una selección magnífica, que el arte era lo que había salvado nuestra participación en esta exposición, porque el resto de las cosas se habían ido regular. Sin embargo, el resto de los periódicos no lo tuvieron tan claro, llegando a denominar la sala de pintura española, como ya hemos mencionado, como Sala del Suplicio.
Nieves Conjina
Madre mía. Pero ¿Por qué? ¿Qué pinturas había allí para que llamaran eso así?
Ana Baltierra
La Sala del Suplicio a mí me encanta, me parece un ingenio. Además, bueno, pint pinturas llenas de cadáveres y de muertes, es decir, parecía que estaban ahí. Una sala de la agonía, una sala de torturas. Encima, en formato gigantesco, eran enormes, Nieves, estaba La Conversión del Duque de Gandía, de José Moreno Carbonero, hoy en el Museo del Prado. Es una pintura espectacular que mide 5 metros de largo, hace el cálculo. En ella vemos el cadáver de Isabel de Portugal a tamaño gigantesco, la mujer de Carlos V, ya en el féretro. Está ricamente adornado, como corresponde a la reina, pero se ve por el color de la cara, que Verduzco, que ya está en fase de pura. Hay un señor detrás que ha abierto el ataúd y se está tapando la nariz, por si te cabe alguna duda, indicando que solía ya bastante mal. Esta reina había sido muy famosa por su belleza y su muerte prematura causó muchísima conmoción en la corte. A la izquierda del todo del séquito está Francisco de Borja, marqués de Gandía, a quien el olor y la visión putrefacta de la reina le causó tal conmoción. Nieves, que a partir de ahí se atribuyó una famosa nunca más, nunca más servir a señor que se me pueda morir y que huela mal. Y se metió a jesuita a correr, donde terminó siendo santo San Francisco de Borja. Así que tenemos así de aperitivo, una enorme pintura con un cadáver putrefacto que olía bien, gente poniendo cara de asco por su olor, su visión y de 5 metros de largo.
Nieves Conjina
Qué moñas. El tal San Francisco de Borges. ¿Alguna otra pintura también asquerosita?
Ana Baltierra
Bueno, pues sí, había una larga ristra. También teníamos una de nuestras pinturas estrella para revolver las tripas. La campana de Huesca, de José Casado de Lalisal, que también está en el Museo del Prado, que quizás sea una de las pinturas más siniestras de toda la historia del arte español. Recoge el momento en el que Ramiro II, rey de Aragón en el siglo XII, le da un escarmiento a los señores de su reino que estaban rebelándose contra su autoridad. Para ello se cuenta que hizo llamar a Huesca con la excusa de hacer una campana que se oiría en todo el reino. A mí yo no sé para qué irían. Qué pinta los señores para hacer una campana. Da igual. Pero bueno, al llegar les obligó a pasar de uno en uno a una habitación que tenía una puerta muy estrechita y según iban pasando, pues les iba decapitando. Y mató a 15, incluido el obispo.
Nieves Conjina
Lo del obispo está bien. Es cierto que la leyenda ya en sí es tremebunda. Tremenda, tremenda.
Ana Baltierra
Sí. La pintura no te creas que se queda atrás, es muy explícita. Casado Lalisal pintó una estancia muy lúgubre. En la parte izquierda están las cabezas de todos los señores ya separadas de sus cuerpos. Es una auténtica carnicería donde hay regueros enteros de sangre. En medio de ellos está Ramiro segundo, quien señala un montículo de despojos humanos, porque son trozos de cuerpos humanos. Por la estrecha escalera que hay a la derecha y con cara de terror, se agolpan los nobles a los que el rey llamó para que tomaran nota de lo que pasaba. Los que se rebelaban contra él casi cinco metros, además, otra vez, es decir, de pintura para poder ver todos los cadáveres y la sangre con todo lujo de detalles, o sea, ríete tú del cine dx este, con la lluvia y lo que te caiga.
Nieves Conjina
Yo podría decir que empiezo a entender por qué la llamaron la sala del suplicio en aquella Expo del 89.
Ana Baltierra
Pues espérate a que siga que queda más. También mandaron una pintura que conoces bien y sé que te el fusilamiento de Torrijos de Antonio Gisbert y que además tú has hablado de esta pintura en otras ocasiones. Torrijos se sub Fernando VII, tu querido mastuerzo. Sí, efectivamente, y murió siendo víctima de una emboscada pertrechada por el gobernador de Málaga que le había asegurado que si desembarcaba allí para iniciar la rebelión contra el rey, ganaría seguro porque se le sumarían las tropas de la ciudad. Bueno, mentira todo, mentira todo. Fueron apresados y ejecutados sin juicio previo. Este es el momento dramático que representa Gisbert con los presos en la playa de San Andrés de Málaga, el momento de máxima tensión cuando van a fusilar al grupo de Torrijos que está en el centro agarrando las manos de sus compañero. Los que van a morir reaccionan de diferentes maneras, tal y como vemos en la pintura, algunos se abrazan, otros tienen cara de resignación o de rabia por el engaño que han sufrido, algunos ya han muerto y sus cadáveres los podemos ver en primer plano. Otra vez suplicios. Y por si fuera poco, a estas pinturas con tantos muertos representados de manera tan explícita, añadieron algunas otras de temática religiosa y monárquica que hicieron que el estereotipo de la España católica monárquica anclada en el pasado, se perpetuara en la Francia hipermoderna de la época.
Nieves Conjina
Madre Mía, madre mía. ¿Qué más desastres mandaron?
Ana Baltierra
Bueno, pues para terminar con esta sala curiosa mandaron La expulsión de los judíos para seguir cubriéndonos de gloria de Emilio Sala. Emilio Sala es un maravilloso pintor, pero el tema es el que es y reproduce el momento en el que los Reyes Católicos toman la decisión de expulsar a los judíos. La pintura es tremenda porque plasma el instante en el que el inquisidor arroja con fuerza un crucifijo sobre la mesa de la sala a lo bestia, interrumpiendo la intervención del judío y señalando con el dedo a los reyes que están sentados en el trono. También llevaron Toma ya. La conversión de Recaredo, de Antonio Muñoz de Gren, que es el momento en el que el rey hispano visigodo Recaredo abjura del arrianismo para convertirse al cristianismo en Toledo en el siglo VI. También uno titulado El sermón, obra de José Benlliure.
Nieves Conjina
Qué risa todo, joder.
Ana Baltierra
Sí era la sala de las diversiones, hermano del famoso escultor Mariano Benlliure y que por el título te puedes hacer una idea del tema. Es decir, que los temas presentados fueron mayoritariamente muertes, catolicismo y la monarquía. Y todo eso contribuyó a reforzar la idea de que España estaba anclada en el pasado y que era una nación que todavía estaba unida al absolutismo político.
Nieves Conjina
Y religioso, cómo era la verdad. Y no sé yo con este percal ¿Nos dieron algún premio?
Ana Baltierra
Pues sí, nos dieron uno. Nos dieron uno. Pero por supuesto ninguna de estas pinturas históricas que eran las que se impulsaban desde el Estado, desde el gobierno. Este tipo de pinturas en el París de la época se consideraban totalmente pasadas de moda. Así que el jurado internacional le dio la medalla de honor a la única pintura que consideró moderna, que se llama una sala del hospital, La visita de Luis Jiménez de Aranda. Se trata de una ristra de camas de hospital donde un médico incorpora el cuerpo de una mujer poniendo su oreja en la espalda para escucharle los ruidos respirar, como pueden hacer a día de hoy. Alrededor de la cama hay un nutrido número de hombres que acompañan al jefe médico en la visita y por supuesto, todas las autoridades son masculinas. Claro, tampoco era tan moderna. Era moderna, pero no tanto. Y la mujer era la que estaba enferma, quizá, que es lo que se trasluce por su vida disoluta, que es lo que hacíamos.
Nieves Conjina
Las mujeres siempre son unas malas pécoras. ¿Cómo se tomaron en España que eligieran esta pintura precisamente de tema médico y no ninguna de las otras?
Ana Baltierra
Pues para muchos fue una afrenta a la dignidad nacional. Sí, ¿Verdad? Pero es que estos melodramas históricos de muerte, religión y reyes a finales del siglo XIX ya no se estilaban en Francia, donde iban hacia una pintura mucho más moderna. Surgió así un gran debate en la prensa que venía a ser como el Twitter de la época. Mientras el periodista Eusebio Blasco se quejaba de que todas nuestras pinturas olían a frailes o Inquisición, con bastante razón, Emilia Pardo Bazán acusaba a los franceses de no conocer nuestra historia y común, como ves, para todos los gustos. Total, yo que ya no sé si la Sala del Suplicio de la Exposición Universal de 1889 era por tanta muerte, por tanta pintura monárquica o se refería a los eternos debates de tinte tuitero que ya apuntaban maneras en la prensa de la época.
Nieves Conjina
Qué buena historia. Desde luego no fue una muestra pictórica para calificarla como la alegría de la huerta, decapitaciones, cadáveres putrefactos, un rey cambiando de Dios, fusilamientos y luego que si la leyenda negra y que si tal y tal y tal. Muchísimas gracias, Ana, Estupendo, como es habitual.
Ana Baltierra
Gracias Nieves.
Emma Vallespinós
El invitado con Jesús Pozo.
Nieves Conjina
El invitado que trae Jesús Pozo es de esos profesionales de confianza que a todos nos gustaría deberíamos tener en la agenda, igual que tienes tu fontanero, tu electricista, tu carpintero, tu peluquería, tu dentista. Bueno, pues José Ramón Hernández es el arquitecto a incluir en esa agenda.
José Ramón Hernández (alias Arquitectamos)
Arquitecto muy conocido en redes por su blog en el que habla y reflexiona sobre arquitectura contemporánea con mucho sentido común, ya lo creo. Y dada la importancia de la arquitectura en las exposiciones universales, pues por eso está aquí. Londres fue la primera y también la primera en tener una construcción emblemática y.
José Ramón Hernández
Ahí sí fue anfitrión el que construyó un gran Palacio de Cristo, donde ya cada país, pues dentro de ese gran edificio, cada país tenía como un stand que ya en sí mismo fue un edificio muy revolucionario y que de hecho no hizo ningún arquitecto ni ningún ingeniero, lo hizo un jardinero, lo diseñó un jardinero paisajista. Hombre, aparte de hacer un gran emblema, un gran elemento bonito. Sí que es verdad que los pabellones de cada país eran muy modestos. Yo creo que con el siglo XX, en 1925, por ejemplo, ya se hace en París la exposición de Artes Decorativas y ya hay un pabellón de Le Corbusier en el año 1929 en Barcelona, Barcelona, el famoso pabellón de Alemania, que es de Mies van der Rohe y Lilith Reich. Cada vez que se hacía una exposición era a ver cada país que pabellón nazi. De hecho, por ejemplo, el famoso pabellón de Barcelona de Miss Van der Rohe, que se reconstruyó en los años 80 y está ahí todavía, pues los mármoles que muestra los sónices, los suelos de travertino y tal, y el pabellón estaba prácticamente estaba vacío. En vez de enseñar productos hechos en Alemania, enseñaba el propio pabellón. Si somos capaces de construir esto, pues imagínense ustedes el avance tecnológico que tenemos. El tema de la arquitectura sí que da para mucho mensaje político, mucho mensaje propagandístico, ideológico, etcétera, etcétera.
Nieves Conjina
Ya que has mencionado el blog y la actividad en redes de José Ramón Hernández, digamos que su alias digital es Arquitectamos, por si alguien quiere curiosear.
José Ramón Hernández (alias Arquitectamos)
Exactamente. Vamos a escuchar ahora ese uso político ideológico que se hace actualmente de la arquitectura y también de los arquitectos estrella.
José Ramón Hernández
Y el mero hecho de tener en tu ciudad una obra firmada por uno de estos arquitectos parece que ya te bendecía. Entonces había verdaderas fiebres de alcaldes de comunidades autónomas porque tal arquitecto hiciera alguna obra que fuera sensacional para que llamara la atención. Esto ha hecho que todo se corrompiera un poco. Los arquitectos estrella llegan a ser arquitectos en principio porque son muy buenos y porque han hecho cosas muy importantes y muy interesantes. Lo que pasa que claro, cuando tienes 10 proyectos al mismo tiempo repartidos por todo el mundo, pues no les puedes dedicar la atención que merecen. Entonces empiezas a tener unos estudios monstruosamente grandes con un montón de gente que no controlas y al final parece que se pierde mucho la tensión que se necesita para crear una obra de arquitectura que esté bien y entonces se baja mucho la calidad. No sólo eso, sino que se busca más el efectismo que realmente la bondad arquitectónica, por así decir. También ha sido un poco culpa nuestra y culpa de todos.
Nieves Conjina
Eso se llama autocrítica, pero precisamente la hace un arquitecto, ¿No? Estrella.
José Ramón Hernández (alias Arquitectamos)
Sí, por eso también le pregunté si no había una comisión de estética en su profesión para evitar esas cosas horrorosas que se ven de vez en cuando, esos edificios dañinos a la vista, esa sorterada que se consideran arquitectos artistas.
José Ramón Hernández
No hay nada de eso. Lo que hay en las normas urbanísticas sí hay siempre condiciones estéticas, lo que pasa es que son también muy ambiguas y muy a veces las propias condiciones estéticas propician estos abusos que vemos por ahí. Pero es verdad, lo que tenemos los arquitectos también es una especie de vicio de querer ser originales, que de ser, no sé cómo decirlo, llamativos, que es una maldición, Porque hombre, hay dos o tres que realmente lo son, que son artistas, pero el 97% de la profesión somos profesionales, no profesionales, pero no artistas. Entonces cuando nos dejase cierta libertad para pintar una fachada azul turquesa y rematarla con un pirulo dorado, pues parece que se nos. Que se nos va la mano directamente ahí.
José Ramón Hernández (alias Arquitectamos)
Y esos dignos profesionales a los que se refiere José Ramón Hernández, casi siempre no tienen más remedio que hacer lo que el cliente pide y lo que marca cada ayuntamiento.
José Ramón Hernández
Qué jurado, qué comisión pones ahí, a que controle eso, a que prohíba o no prohíba las normas urbanísticas en cada municipio, en cada zona. Pues sí dice pues el material serán estos, los colores predominantes serán aquellos, pero al final se hacen muchas barbaridades. Y luego pasa cuando los arquitectos tenemos una formación de diseño y una formación estética digamos bastante alta, pero los promotores no tienen ninguna formación, los clientes no tienen ninguna formación y son ellos los que deciden. Entonces al final el edificio más que diseñarlo el arquitecto lo está diseñando. El cliente, como decíamos antes de las exposiciones universales, quiere manifestar su personalidad, su poderío, su importancia y quiere que su edificio sea muy espectacular. Entonces esos son los que mandan.
José Ramón Hernández (alias Arquitectamos)
Al final cambiamos de escenario. José Ramón Hernández tiene un artículo que titula Urbanismo con H en el que cuenta sus inicios profesionales con la llegada de la democracia, la ordenanza y el urbanismo sin H, evidentemente sin H. Así fue y así nos cuenta su primera reunión con el alcalde de su pueblo y el porqué de aquella H muy.
José Ramón Hernández
Rimbombante, una carpeta de estas de cartón, una carpeta azul de cartón con gomitas, donde había escrito en la portada muy con letras grandes Urbanismo con H. Este alcalde en esa carpeta de urbanismo tenía las cosas de las reuniones que iba teniendo con el equipo que iba haciendo las normas subsidiarias. Y entonces la primera ordenación urbanística que se hizo en mi pueblo la hizo este alcalde. Y ahí empezó todo, porque ahí de verdad ya empiezan los terrenos a valer dinero, porque hay terrenos que sí se programan para ser desarrollados y suelos que se quedan apartados, que son rústicos y se van a quedar fuera del juego urbanista. Entonces empieza a ser importante por dónde dibujar la raya en el plano. Los agricultores de este lado de la raya siguen siendo pobres y los agricultores de este lado de la raya empiezan a ser menos pobres, empiezan a ganar dinero. Y aquí empezó todo lo que vino después todo lo que vino después, que fue ya el despiporre, por así decir.
Nieves Conjina
Imagino, imagino perfectamente.
José Ramón Hernández
El despiporre primero se llama clasificación y es que zonas son urbanas, qué zonas son urbanizables, qué zonas son rústicas. Y luego la calificación afina todavía más y va puliendo que distintos usos, distintas condiciones. Empieza toda la doctrina urbanística y toda la teoría urbanística se va apoderando de un pueblo que hasta ese momento pues era oye, yo me hago una casa aquí, que hay sitio, que esta era de mi abuelo, pues en esta misma era me hago yo en mi casa. Y eso empezó a cambiar de una manera bastante rotunda. Me acuerdo que la gente entonces se enfadaba muchísimo porque de golpe les habían dicho oye, que tú no puedes hacer ahí la casa. ¿Cómo que no? Si este terreno es mío, si esto era de mi padre, si esto no sé qué. Aquí me hago una casa porque es mío, me da la gana. No, no, no, ahí no puedes hacerte una casa. La gente no entendía nada. Es normal. Cómo fue el origen de lo bueno, de la ordenación de los servicios urbanos, pero también de lo malo, la especulación y la corrupción. No particularizo tampoco en mi pueblo, en ningún sitio, sino en general. Es una herramienta corruptógena la que genera la corrupción en sí misma.
José Ramón Hernández (alias Arquitectamos)
Y del despiporre a la especulación ha.
José Ramón Hernández
Habido una burbuja muy grande, porque se pensaba que las casas siempre subían de precio y entonces se compraban casas no para vivir en ellas, sino para especular con ellas. Hasta que se vio que es que la mayoría, bueno, muchas están vacías o hay mucha infravivienda. Hay mucha vivienda de muy mala calidad en España y en todas partes. Y hay mucha vivienda que lo único que hace es ocupar sitio. Entonces ese sitio ocupara una vivienda de mejor calidad. Pues no haría falta hacer más viviendas, sino las que hay, arreglarlas, acondicionarlas, mejorarlas, reformarlas. Y eso sí se está haciendo, se está haciendo poco a poco, pero sigue habiendo mucha vivienda desocupada y mucha vivienda de muy, muy mala calidad. Y ahora además, con el reto energético que tenemos, que la vivienda es uno de los elementos que más energía despilfarran y que más contaminan, muchas de las casas que ya hay son muy malas. Y para compensarlo hacemos más casas más all. Pues estamos haciendo crecer y crecer y crecer, pero con casas que no llegan al mínimo nivel exigible, o se derriban las casas que realmente no tienen solución, o se mejoran, se arreglan. Pero lo que no podemos es seguir extendiéndonos, ocupando el territorio más de lo necesario.
José Ramón Hernández (alias Arquitectamos)
Vamos a terminar con un alegato de José Ramón Hernández sobre la importancia de poner un arquitecto en tu vida si quieres hacer alguna obra en condiciones.
José Ramón Hernández
Un arquitecto honrado, que haga su trabajo decentemente y que se lo tome en serio, casi siempre te va a ahorrar dinero en la obra. Porque va a ser un arquitecto que te va a hacer un proyecto sensato, bien pensado, bien calculado y que luego en la obra va a estar controlando que el constructor no se pase de listo, que el constructor no abuse, porque también hay por ahí cada personaje de mucho cuidado. Vas a tener una persona que va a estar atenta a los materiales que se emplean, a los pagos que se hacen por ese material, a que si se han hecho 10 metros cuadrados de azulejo de no sé qué se cobren 10 metros cuadrados y no 2 metros cuadrados más. Y eso es algo que la gente no considera. La gente directamente va a lo que se llama barato. Además, en otras profesiones sí que parece que el mercado más o menos se regula. Nosotros hemos llegado como a una especie de abismo en el que cada vez queremos ser más baratos, más baratos que nuestros compañeros, cada vez queremos dar más por menos. Y no sé dónde va a llegar esto, pero bueno, parece que yo no veo que se haya estabilizado todavía el mercado.
Nieves Conjina
Profesionales honestos y honrados, pero también valorados. Eso es lo que necesita un profesional. Nos consta que José Ramón Hernández está entre ellos, en la otra punta de las prácticas corruptógenas. Palabra muy graciosa. Le damos las gracias por atender tu invitación y sobre todo gracias a ti, Jesús Pozo, por haberlo invitado. Siempre con tan buen ojo. Vamos.
Emma Vallespinós
Esto era un gato con los pies de trapo y la cabeza al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?
Narrator or Storyteller
Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo lindas sueñas. Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo lindos sueños.
Nieves Conjina
Vaya disgusto con el que empezaron los parisinos aquel año de 1800. A finales de enero les pusieron la primera piedra de una construcción para ellos horrorosa del todo. Hoy ya no, hoy les parece monísima Y a los parisinos se les llena la boca con su Torre Eiffel. Que si la tour pour ici, que si la tour pour là. Beaucoup de tours, beaucoup de tour. Mucha torre y mucha torre. Pero les vamos a recordar que casi les da un pasmo cuando vieron plantada aquella mole y que la cogieron llorona. Con que la querían de desmontar cuanto antes. Ay, madre. Cuando vieron aquel mastodonte de hierro que no pegaba con nada, ni con la Madeleine ni con Notre Dame. Que eso se iba a oxidar enseguida, que les iba a poner París perdido. Era enorme y horrible, según ellos, y no servía para nada, salvo para ser la estructura más alta del mundo. Ya. Pues ahora Sirve para recaudar 96 millones de euros al año. Qué la desmontamos. El proyecto de la Torre Eiffel se aprobó para la Exposición Universal de París de 1889. Era la puerta de entrada a esa muestra internacional. Un adorno. Muchos confiaban en que cuando terminara la Exposición la desmontaran, la vendieran con mucha tarra y así París volvería quedar tamona. Pero no. Porque lo que decía el contrato es que cuando acabara la Exposición la torre pasaría a ser propiedad de París, aunque explotada durante los siguientes 20 años por el Sr. Gustave Eiffel. ¿Como esa cosa puesta ahí durante 20 años? De eso nada. Así que 15 días después de poner la primera piedra, empezó la bronca con la recogida de apoyos contra la torre. Antes no buscaban una recogida de firmas en Chain por no interesaba la opinión de los mindundis de a pie. Antes se unían los intelectuales. Y a los intelectuales a veces los carga el diablo. A veces, y casi Siempre, se juntaron 300 escritores, pintores, arquitectos, escultores y cerebritos franceses y publicaron una carta abierta en la prensa en la que protestaban con toda su fuerza y toda su indignación en nombre del buen gusto francés contra esa profanación de la belleza, contra esa horrible inmortalidad, monastrosa torre. Decían que cómo era posible que el artefacto de ese talle Eiffel, un constructor de máquinas que no querrían ni en América, fuera a elevarse hacia el cielo de París. Con esa carta, los señores intelectuales dejaron claro para la posteridad que tampoco supieron ver que el otro monumento que iba a competir en fama con la torre ya lo había montado Gustave Eiffel. Toda la armadura interior para poder plantar la Estatua de la Libertad. La había montado él. Maldita hemeroteca, ¿Verdad, señores intelectuales parisinos? Que te deja con el culo al aire en cuanto te descuidas. No.
Singer or Chorus
Na de na.
Nieves Conjina
No te niego de.
Narrator or Storyteller
Ni dele mal.
Nieves Conjina
Que sufr, ni dele bien.
Singer or Chorus
Todo me da igual.
Nieves Conjina
Y además de los chovinistas, estaban también en contra de la torre los catastrofistas, los malaje, los todistas tertulianos que decían que esa mole se iba a derrumbar a mitad de camino, que iba a matar a alguien que no servía para nada. Eiffel se revolvió y le llamó paletos muy finamente. Él todavía no calculaba la importancia crucial que iba a tener su torre, pero la defendía como proyecto único en el mundo, como la construcción más alta levantada por el hombre, como atracción mundial y local, porque desde la cima se podría ver París entero. La pelotera no pasó de ahí porque la torre siguió para arriba. Venga hierros, venga tornillos. No hace falta meternos a dar cifras porque son mareantes. Cientos de miles de todo. Ya está. La torre quedó muy chula, pero seguía sin gustarles. Y a veces a los franceses les cuesta tanto dar su brazo a Torcer que hasta 1964 el Ministerio de Cultura no la incluyó en el catálogo de monumentos históricos de Francia. Cuando la Torre Eiffel ya era el monumento más turístico y famoso del mundo. Francia parecía seguir arrugando el morro y diciendo por lo pues a nosotros no nos gusta. Tras la clausura de la Expo de 1880, los parisinos se fueron haciendo a ella, incluso interactuando con ella. Por ejemplo, pillaron la costumbre de lanzar desde el primer piso un cañonazo a mediodía para que los ciudadanos pusieran sus relojes en hora. Pero es que enseguida se vino encima la era de las telecomunicaciones. Con la telegrafía sin hilos y visto que se estaba liando la Primera Guerra Mundial, pudieron comprobar que la antena que pusieron en la cima de la torre interceptaba los mensajes del enemigo. Seguía siendo la construcción más alta de Europa y allí pillaban todos los Amata Hari. La trincaron por un mensaje interceptado desde la Torre Eiffel. Bien es cierto que el mensaje fue enviado por los alemanes para que fuera interceptado porque ya estaban hasta el gorro de la espía y querían quitársela de encima. Sabían que los franceses interceptarían el mensaje desde la Torre Eiffel y que procederían a su detención.
Narrator or Storyteller
C' est entièrement de ma faute, sache de ça. Si nous deux ça chancelle souvent. Non, ça n' est pas de.
Nieves Conjina
En 133 años de vida, a la Torre Eiffel le ha pasado de todo. Y desde ella y con ella, los franceses han hecho de todo. Primero no la querían y ahora no hay quien lo baje. Cada acontecimiento francés, cada celebración, cada homenaje pasa por la Torre Eiffel. Y una curiosidad. Durante la construcción de la torre no hubo ni un solo muerto en accidente laboral. Pero sí es cierto que murió uno fuera del horario de trabajo. Fue un obrero que un domingo se llevó a su novia a enseñarle cómo la estaban construyendo. Y mientras vacilaba de cómo tenía que colgarse, se escurrió y se la pegó otro detallito. Hitler se quedó con las ganas de subir a la Torre Eiffel, que era su ilusión. Fue en 1940 cuando los nazis ocuparon París, pero el director de la torre recibió órdenes de inutilizar los ascensores. Cuando vieron que la ciudad estaba perdida, lo que hizo fue cortar los cables. Y Gil no tuvo cuerpo para subir los 1700 y pico escalones. Sobre todo porque sólo estuvo en París tres horas. Como cualquier turista de un circuito barato lo vio a toda leche, como diría Gila. Si quiere hacer pis en el Louvre, vaya abriéndose la bragueta en Notre Dame. Los visitantes más deseados, sin embargo, son los turistas. Si supieran aquellos remilgados parisinos de finales del siglo XIX los pingües beneficios que ha ido dejando durante 133 años esa torre hortera de 330 metros de altura, lo iban a flipar. ¿Quieren subir a la segunda planta en ascensor? 17 euros. Si quieren subir un ratito a pie y otro andando, 11 euros. Pero si quieren subir arriba del todo a la cima, 27 euros si es en ascensor y 20 euros si parte del trayecto lo hacen a patita. En septiembre de 2017 se alcanzaron los 300 millones de visitantes. Así que bendito Eiffel y bendiciones bendita a aquella maravillosa Exposición Universal de 1889 que nos legó esta fantástica obra de ingeniería. Por cierto, ahora la están pintando para que luzca estupenda en la inauguración de los Juegos olímpicos de París 2024.
Narrator or Storyteller
Mon espoir qu' il se dess.
Emma Vallespinós
Historias con sonido cara B con Emma Vallespinós.
Nieves Conjina
Y acabamos, ya saben, con música con.
Edith Piaf (referenced) / Possibly another female speaker
Edith Piaf, a quien algunos, como Ana Baltierra, ya habrán echado de menos a estas alturas del programa. El 25 de septiembre de 1962, PIAF dio un concierto desde el primer piso de la Torre Eiffel ante una multitud con motivo del estreno mundial del Día más largo, la película sobre el desembarco de Normandía. Con un reparto espectacular. Ahí estaban Richard Barton, Henry Fonda, John Wayne o Robert en la peli, no en la Torre Eiffel. Piaf murió un año más tarde de esa actuación. Y hoy terminamos con su tema Ojo a mi francés. Le droit dame.
Nieves Conjina
Muy bien, nosotros lo dejamos. Y sí, recuerden que este programa ha sido posible gracias a Ana Baltierra, Jesús Pozo, a Emma Vallespinós, a Pepe Rubio, a la técnico de sonido, la gran técnica de sonido María Jesús Rodríguez. A moi, Nieves Conjina. Au revoiri como dijo Voltaire Qu' il.
Singer or Chorus
Se lève ou qu' il meure.
Nieves Conjina
Ces.
Singer or Chorus
Soleils rouges ou gris.
Et que tournent les heures et que passe la vie.
À la face des hommes au mépris de leur loi.
Jamais rien ni personne m' empêchera d'.
Edith Piaf (referenced) / Possibly another female speaker
Aimer.
Singer or Chorus
J' en ai le droit de me.
J' en ai le droit.
Ana Baltierra
À la.
Singer or Chorus
Face des hommes au mépris de leur loi.
Jamais rien ni personne m' empêchera d' aimer.
À souhaiter des noces comme celle des gosses En âge de l'.
Nieves Conjina
Amour.
Singer or Chorus
Je l' ai voulu ce droit Par des matins d' ivresse et des nuits de détresse Luttant pour cet amour. Je l' ai conquis ce droit par.
La peur de tout perdre Au risque.
De me perdre pour gagner vive l'.
Ana Baltierra
Amour.
Singer or Chorus
Je l' ai payé ce droit Bien que le temps n'. Efface Ni les deuils ni les joies.
Quoi qu' on dise où qu' on fasse tant que mon cœur battra.
Quelle que soit la couronne Les épines ou la croix.
Jamais rien ni personne m' empêchera d'.
Ana Baltierra
Aimer.
Singer or Chorus
J' en ai le droit d'.
Ana Baltierra
Aimer.
Singer or Chorus
J' en ai le droit.
Ana Baltierra
À la.
Singer or Chorus
Face des hommes au mépris de leur gloire.
Jamais rien ni personne m' empêchera d' aimer.
De t'.
Nieves Conjina
Aimer.
Date: October 30, 2022
Host: Nieves Concostrina
Key Contributors: Emma Vallespinós, Ana Baltierra, Jesús Pozo, José Ramón Hernández ("Arquitectamos")
In this characteristically witty and irreverent episode, Nieves Concostrina explores the chequered history of World's Fairs, or Exposiciones Universales: their awe-inspiring technological and urban legacies, cultural booms, vices, controversies, and outright embarrassments ("mamoneos"). Famous Expos such as those of Paris, London, Chicago, and Barcelona serve as the backdrop for a lively discussion of architecture, spectacle, social change, and even human rights abuses.
The episode also includes a spirited side-journey into Spain’s mortiferous contributions to the arts at the Paris 1889 Expo, and a candid interview with architect José Ramón Hernández about the real impact (and pitfalls) of architectural showmanship and urban development.
[00:24 - 04:00]
[04:00 - 07:10]
[07:10 - 10:30]
[10:30 - 14:00]
Early expos radically shaped both technology and social behavior:
Paris 1855 premiered Foucault’s Pendulum, empirically proving Earth’s rotation—a jab at both the Church and the flat-Earthers.
Paris repeatedly hosted expos (1855, 1867, 1878, 1889, 1900).
Barcelona’s 1888 and 1929 Expos created enduring architectural infrastructure (Monument a Colón, Parc de la Ciutadella, the National Palace at Montjuïc).
[13:25 - 19:00]
[18:30 - 19:32]
[22:05 - 31:33]
With Ana Baltierra, Art Historian
[31:34 - 42:31]
With José Ramón Hernández (“Arquitectamos”), Architect
Architecture as National Showcase:
The Age of the “Starchitect”:
Cities and regions vied for “signature” works from world-famous architects—often with more style than substance.
Many “starchitect” commissions suffered from lack of quality control, with big firms neglecting detail; ambition often outpaced artistic coherence.
Hernández laments the lack of formal aesthetic oversight for major projects, leading to questionable design choices, often to satisfy untrained clients/promoters, rather than serve public good.
Urban Planning, Speculation and Corruption:
Reminisces about the shift from informal village growth to regulated urban planning.
Historic shift enabled both urban services and speculative abuse—making development rules a "herramienta corruptógena."
Housing booms fueled bubbles and left cities with vacant, poor-quality dwellings; calls for focus on renovation and sustainable energy standards instead of endless expansion.
Advocacy Moment: Always hire a good architect for projects—they save you money and safeguard quality.
[43:12 - 50:50]
The episode brims with the wit, skepticism, and candor hallmark of Nieves Concostrina: playful digs at national myths, snark at hypocrisy, reverence for genuine artistic and urban achievement, and zero patience for self-serving “mamoneos.” Ana Baltierra and José Ramón Hernández add sharp, informed, and entertaining context in their expert domains.
This episode traverses the dazzling, sometimes sordid, always fascinating legacy of Exposiciones Universales: a global competition for prestige through technology, architecture, and spectacle—leaving behind both wonders (the Eiffel Tower, Chicago’s skyline, Barcelona’s enduring beauty) and embarrassments (human zoos, self-indulgent showpieces, corruption).
With historical analysis, biting humor, and expert interviews, Concostrina’s exposé unmasks the true spirit—and follies—of these “World’s Fairs.”
For anyone seeking a thoughtful, irreverent journey through the peaks and pitfalls of the world's greatest exhibitions—look no further.