
Loading summary
Nieves Con Costrina
SER podcast.
Emma Vallespinós
En la Cadena SER. Cualquier tiempo pasado fue anterior. Con Nieves con costrina.
Nieves Con Costrina
Valencia, año 1000 1099. 10 de julio. Rodrigo Díaz de Vivar se muere. ¿De qué? No se sabe. Tenía poco más de 50 años. No fumaba porque entonces ni era costumbre, ni sabían y tampoco sabemos cómo tenía el colesterol ni los triglicéridos. Se murió simplemente porque le tocaba en su cama. Y de muerte natural, es más, por no saber. No sabemos ni la fecha en la que se murió, porque pudo ser en julio, en junio o en mayo. Lo de poner esa fecha del 10 de julio es porque si te tienes que inventar una muerte épica, pues mejor ponerle un día concreto. Le da no sé como más realismo al cuento. Cualquier humano español medio con que esté decentemente informado no se ha comido esa milonga heroica de que el Cid, muerto y a lomos de su caballo, ganó su última batalla en Valencia contra los musulmanes, que corrieron espantados al ver a ese gran señor tieso cabalgando con autoridad y prestancia. Y lo más grande, no se lo pierdan, acompañado de otro tipo blandiendo una espada flameante sobre un caballo blanco. Ahí lo tienen. ¿Pero cómo no iba a aparecer Santiago Matamoros acompañando al Cid? Si el bulo ya coló una vez, ¿Por qué no iba a colar otra? Ahora bien, como es mucho más fácil engañar a la gente que convencerla de que ha sido engañada, a ver cómo sacamos tanta fantasía de las cabecitas españolistas. Es como si hubiera que convencer a alguien de que efectivamente es cierto que el Titanic se hundió, pero que eso de Rose y Jack y la tabla del final de la peli se lo inventó el guionista, que no ocurrió. Por no hablar de que el club de fans de Leonardo DiCaprio seguimos pensando que Jack entraba en la TA. Hace un par de años que dedicamos un programa a las fantasías guerreras del Cid, que tanto daño han hecho a la verdad y al personaje histórico. Se fue engordando tanto el mito salido de la literatura, adornándolo con situaciones que jamás se produjeron, convirtiéndolo en el héroe patriota español cuando España ni siquiera existía, que hasta el indocumentado de José María Aznar lo tiene como ídolo a imitar. Chemari, hijo, que el Cid que admiras no existió, alma de cántaro. Aznar es tan amante de los bulos que además de fabricarlos, se los traga a todos. Las mentes más progresistas, como la del intelectual Joaquín Costa, reclamaron en aquellos finales del XIX y principios del XX que se echara doble llave al sepulcro del Cid para que no volviera a cabalgar. Era una forma de decir que España debía avanzar apoyándose en la cultura, en la ciencia, en el saber y desterrando a personajes de ficción que sólo son herramientas de los chovinistas y los patrioteros. De aquel movimiento intelectual que pretendía la regeneración de España y apostaba por el progreso cultural enterrando para siempre mitos casposos como el del Cid, surgió como respuesta un brote nacionalista con el montaje de una serie de verbenas para estar con los supuestos huesos del Cid y los de su señora Jimena de la Ceca La Meca, haciéndoles homenajes nacionales, organizando cortejos fúnebres vistosos, poniendo al frente de los actos al pleivoide Alfonso XIII. Y claro, los españoles no iban a prestar atención a unos señores progresistas e intelectuales teniendo enfrente un circo de tres pistas con banderas, bandas de música, misas solemnes, curas políticos y traslados de huesos heroicos de hacía mil años. Aquí triunfa lo que triunfa. Hablar del Cid y de doña Jimena es como hacerlo de Daoiz y Velarde. Siempre van juntos. Son como Ortega y Gasset, como Ramón y Cajal. Si se habla de lo que le pasó a uno, también va incluido lo que le pasó a la otra. Sobre todo a partir de la muerte de ella, que es cuando se reunió con él y empezó la fiesta. Si nos pusiéramos finos diríamos que vamos a hablar de las diferentes traslaciones de los restos de Rodrigo Díaz de Vivar y de su esposa Jimena Díaz. Que no es que tomara el apellido de su marido, es que el padre de Jimena era Diego Velázquez y por tanto ella era Díaz por ser hija de Diego. Y ya saben que los patronímicos antes funcionaban así Si tu padre era Fernando, tu apellido sería Fernández. Si tu padre era Rodrigo, te tocaba apellidarte Rodríguez. Y de Diego viene Díaz. Como el padre del Cid también se llamaba Diego, igual que su suegro. Por eso Rodrigo y Jimena coincidían con el apellido. ¿Les he liado ya lo suficiente? No. Bueno, pues sigo. Decía que no vamos a hablar de las distintas traslaciones de los restos del Cid y de doña Jimena, vamos a hablar del tremen follón de idas y venidas de sus huesos desde que uno se murió en Valencia y la otra en Burgos. Si al final de esta historia, si después del despiporre de entierros, traslados y profanaciones, si después de te cambio un fémur por una tibia o préstame ese trozo de cráneo que se lo voy a enseñar a un amigo. ¿Ustedes se creen que en la tumba turística que los negociantes de la catedral de Burgos enseñan ahora diciendo que ahí están el Cid y doña Jimena? Allá ustedes. Son unos cándidos. Vamos al principio de esta historia ósea y extravagante. Ya hemos dicho que el señor Rodrigo se murió en Valencia de muerte natural y Jimena se quedó con el marrón de gobernar el señorío de Valencia, no sin antes enterrar en algún lugar a su marido. Y no, no fue en la catedral, porque la catedral ni existía. Empezó a edificarse dos siglos y pico después de la muerte de este pollo con armadura. Lo enterrarían en la iglesia, que luego fue mezquita, y luego otra vez iglesia, y otra vez mezquita y quizás luego catedral. En fin, ya se verá. Tres años aguantó Jimena como señora de valencia porque en 1102 los almorávides llegaron y le vaya desalojando, que Valencia nos la quedamos nosotros. Jimena hizo las maletas, desenterró a su marido, que digo yo que estaría a medias, pelín asqueroso, y emprendió camino de Burgos donde evidentemente hubo que buscarle otro enterramiento. Y ese fue el monasterio de San Pedro de Cardeña. No se sabe exactamente en qué lugar del monasterio aparcaron al señor Rodrigo Díaz, ni luego a doña Jimena cuando fue a hacerle compañía, pero se sabe que a partir de ahora ya siempre estuvieron juntos. La disciplina eclesiástica del siglo XI no permitía que los cristianos, por muy nobles que fueran, se enterraran en el interior de las iglesias. Así que la pareja estaría, no se sabe dónde, porque nadie lo especificó, pero casi seguro que fuera de la iglesia. Cerca, pero fuera. Lo que sí se sabe es que en el año 1272, más de siglo y medio después, y cuando la pareja ya estaría en los huesos mondos y liondos, el rey Alfonso X el Sabio quiso honrar la figura del guerrero Rodrigo trasladando los restos al interior de la iglesia, a la capilla mayor, con orden de qué ahora ni en ningún momento se mude de lugar, metió los huesos en una urna de piedra y allí se quedaron durante los siguientes 200 años hasta que se metieron en obras en el monasterio para construir una nueva iglesia, porque pasta para ampliaciones nunca les falta. Como el Cid y Jimena estorbaban, pues otro traslado a un nuevo sepulcro que les hicieron en un ladito. Y ya vamos por el cuarto entierro del Cid y el tercero de la Doña, que enseguida iban a ser trasladados de nuevo, porque ya sabemos lo que pasa con las obras, que te crees que acabas y no acabas nunca. Y resultó que el sepulcro de la pareja acabó estorbando también en el sitio donde los pusieron.
Singer (unidentified)
No hace falta ya que me lo cuentes, si yo ya lo siento, que no quieres más de mí. No hace falta que me enseñes los dientes y ya no te hace gracia y no quieres más de mi corazón. Y ya que me esquivas la mirada que ya no te importa nada. ¿No ves que voy dando tumos persiguiendo tu calor? ¿Y tú no dijiste no, Esa mierda me enanaba? Que ibas a cortar sales y después hacer borrón.
Nieves Con Costrina
Alcid y a Jimena los habían colocado frente a la sacristía, pero ese espacio lo querían ahora para hacer la gradería del presbiterio. Había que volver a moverlos, a ser posible de forma disimulada, a un lugar más disimulado. Pero no, no fue posible porque ya estamos a mediados del siglo XVI y todo lo que tuviera que ver con el Cid había que hacerlo con la pompa más exagerada que se pudiera, porque estaban en a un héroe muy español y mucho español. Bien, pues para ese nuevo traslado, apenas unos metros más allá, se reunió la plebe indocta y aborregada, que siempre es necesaria en estas cosas, para que haga bulto con la banderita en la mano a toda la nobleza de Burgos y a algún extranjero que andaba por allí y al que le vente que vas a ver una cosa típica al spanish. Y sí, todo está documentadísimo y por eso lo cuento con este detalle. Esa traslación se produjo el 14 de enero de 1541. Se cantó misa, se adornaron los altares con oros y sedas, tal y como exige el voto de pobreza que hace esta fauna eclesiástica. El abad se vistió de domingo con capa de brocado blanco y con los oficiales canteros fue hasta el sepulcro a levantar la tapa de piedra mientras el coro interpretaba a ritmo de órgano el motete Mirabilis dea sin sactis fisele. ¿Y qué es un motete? Se preguntará alguien con voz entrecortada. Pues una composición musical cortita utilizando palabras de la novela bíblica y que se canta en las iglesias porque fuera de ella son insufribles. Abrieron el sepulcro y ahí había una caja de madera tachonada de clavos dorados y dentro lo que quedaba del Cid. Un cuerpo casi deshecho, Y lo digo entre comillas porque así lo pusieron, envuelto en un paño labrado a lo morisco y a los lados unas espuelas y espada. Ojo a ese dato del cuerpo casi deshecho que narran las crónicas del siglo XVI. Es importante para lo que estamos contando y puede que alguien se haya emocionado. Hosti, tú. Esa espada que había en el sepulcro va a ser la que enseña ahora el Museo de Burgos diciendo que es la Tizona, no la que enseñan en Burgos Es un fraude. Y lo peor es que saben que es un fraude. Lo importante es que no lo sepan los visitantes, que son los que se lo tienen que creer. Ya contamos en el anterior programa dedicado al Cid que esa espada es de muchos siglos después del Cid y que un presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, del Partido Popular, por supuesto, porque solo al PP se la pueden colar tan estrepitosamente, la compró por más de millón y medio de euros. Y eso que iba avisado por los expertos del Ministerio de Cultura que esa espada no tenía nada que ver con el Cid, que es moderna. Qué ridículo tan espantoso, de verdad. La que está revolcada de la risa es la familia del marqués que la vendió. Enhorabuena a los castellanos y leoneses que contemplaron sin inmutarse cómo desaparecían de las arcas públicas. 1.600.000 euros para comprar una espada de juguete. Yo creo que esto tiene una denuncia por malversación de caudales públicos o por tomadura de pelo colectiva. Algo. Pero ustedes verán porque, oiga, Sarna con gusto no pica. Aquella espada y aquellas espuelas que aparecieron en la apertura del sepulcro en 1541 y que ni siquiera se sabe si eran del señor Cid Campeador, se perdieron para siempre. Nadie supo dónde fueron a parar. Aquel sarao funerario de mediados del XVI concluyó con toda solemnidad y siempre de acuerdo a las crónicas del momento, metiendo los restos casi deshechos en una caja, insisto en lo de desechos, la caja envuelta en una sábana y todo introducido en un sepulcro que arrimaron a un ladito y ya está, a otra cosa mariposa o no, porque las autoridades civiles de Burgos, o sea el Concejo y el conde estable, se mosquearon mucho con las eclesiásticas de San Pedro de Cardeña por haber decidido por su cuenta y riesgo mover los restos del Cid sin permiso real. La queja llegó por escrito a manos de Carlos V a Flandes, que se agarró un mosqueo del 7, porque freír a impuestos a los castellanos para comprar su cargo como emperador y enviar a soldados a morir para defender su imperio, eso estaba bien, pero que hubiera movido dentro de la propia iglesia sin su permiso a un muerto casi deshecho de hacía 500 años, hombre, por favor, qué insensatez. Pasados solo unos meses de la verbena de misas, cánticos y traslados anteriormente relatados, Carlos V despachó desde Flandes una carta ordenando a los curas de Cardeña la devolución de los panteones al lugar antiguo en mitad de la capilla mayor, donde los colocó Alfonso X el Sabio, porque, y cito al señor emperador, es de muy mal ejemplo para monasterios o religiosos que viendo la facilidad con que se muda la sepultura de una tan famosa persona, tomaran los demás atrevimiento de alterar y mudar cualquier sepultura, Y les recordaba a la baz y a los curas de Cardeña, después de llamarlos desconsiderados, que el Cid les había dejado todos sus bienes y pese a ello le habían quitado su sepultura del medio de la capilla mayor, donde, y abro comillas, Hace más de 400 años que estaba, y le habéis puesto cerca de una escalera, lugar no decente y distinto en honra del que estaba. Se le notaba cabreado al señor emperador, aunque la verdad exageró. ¿No estuvieron el Cid y su querida Jimena 400 años en la capilla donde los puso Alfonso X el sabio? Sólo 300. Pero el abad fray Lope de Frías, cuando recibió la orden de Carlos V, se plantó en la corte y se negó a recolocar el sepulcro del Cid en la capilla mayor, réplica que cuando la recibió el emperador en Flandes Ahora sí que me habéis tocado los perendengues. Si en 40 días los sepulcros del Cicimena no se habían recolocado donde se ordenaba, el monasterio de San Pedro de Cardeña incurriría en una multa de 10.000 maravedís. Una pasta. Bueno, pues ya no les quedó otra que tragar. Creo que Vamos por el sexto traslado, pero lo mismo es el séptimo. Da igual, porque allá por 1736, siglo XVIII, otra vez a los curas de Cardeña les estorbaba el Cid donde estaba porque dijeron, interrumpía el tránsito. Bueno, les estorbaba el Cid y otro buen número de nobles que habían pagado una pasta por enterrarse allí. ¿Qué hicieron? Pues construir una capilla dedicada a San Sisebuto, que ya les vale, y reunir ahí a todos los muertos. Los apartaron. Esta vez pidieron permiso real. Pero como el rey era el Perthur Felipe V, el primer Borbón, que además de ser francés no tenía repajolera idea de quién era el Cid, trasladadlo a donde queráis. Lo mismo me da. Que me da lo mismo. Menos de 100 años disfrutaron de calma los restos en esa capilla apartada. Recuerden restos medio deshechos de aquellos dos personajes muertos hacía ocho siglos. Y así llegamos al divertido año de 1808, cuando los Borbones le dijeron al Bonaparte eso de Pasa, pasa, Napo, estás en tu casa. Y Napo pasó. Y pasaron las tropas que revolvieron todo lo que pudieron en busca de botín de guerra. Los sepulcros reales de obispos y gentes de alto standing eran codiciados porque algunos se enterraban con objetos de valor. Y los de San Pedro de Cardeña no se libraron. Todos los sepulcros fueron abiertos. Muchos huesos acabaron por los suelos. Puede que también los del Cid y doña Jimena, que si ya estaban casi deshechos en el XVI, ni les cuento cómo estarían a principios del XIX. El monasterio de San Pedro de Cardeña fue desamortizado porque lo primero que hizo el rey de España, José I fue, ya saben, suprimir un tercio de las órdenes religiosas existentes y reaprovechar los edificios. Es que no había ni hay en este país nómina para pagar a tanta gente ociosa como son curas y monjas, ni presupuesto para mantenerles sus casoplones iglesias, conventos y monasterios. El rey José I supo verlo. Los Borbones no, pero A la vez que se producía ese decreto desamortizador, se ordenó igualmente en 1810 que todos los monumentos sepulcrales de los grandes hombres de la nación fueran trasladados de los monasterios suprimidos a las principales iglesias o a lugares preeminentes de las ciudades que correspondieran. Fue por ello que el general francés Paul Thibault, sabiendo que los sepulcros del Cid y Jimena, como personajes importantes que eran, iban a ser trasladados a algún lugar de Burgos, se preocupó de dónde estarían los huesos. Pues dónde iban a estar, esparcidos por la capilla de San Sisebuto con otros muchos. El general rescató lo que pudo sin que tengamos datos de lo que rescató. Puede que sean cosas mías, pero pa mí que agarró un cráneo de por allí, unas costillitas de más allá, un par de tibias, alguna vértebra, yo qué sé. Y él tampoco lo sabía. Papas con arroz, bonito con tomate, pochi.
Singer (unidentified)
Frito, caldereta, migas con chocolate, cebolleta, es.
Vinagreta, morteruelo, lacón con grelos, macalaba, kripil.
Nieves Con Costrina
Y un poquito perejil. Los sepulcros del Cid y Doña Jimena fueron efectivamente llevados a Burgos e históricas instalados frente al Ayuntamiento, mientras que del Consulado francés salió una procesión fúnebre con toda pompa y circunstancia con los restos que había recogido el general Poltibol Caballo. Usted a saber de quiénes eran, pero del Cid y Jimena me da mi que no. Aquellos restos, tras la procesión pomposa, fueron introducidos en un arca de madera con otra caja de plomo que llevaba unas monedas de plata con la efigie de José I unas y del emperador Napoleón otras, y varios documentos en francés y castellano que daban fe de lo que estaba ocurriendo. Pero bueno, ya saben, a los franceses los acabamos echando. Tremendo error. El monasterio de San Pedro de Cardeña volvió a ser mangoneado por los curas y desde allí reclamaron que les devolvieran los restos y los sepulcros del Cid y Doña Jimena. Y así llegamos en 1826 a otro traslado con más pompa, con más circunstancias y con más payaseo del necesario, porque nadie sabía qué demonios se estaban moviendo otra vez al monasterio de San Pedro Pedro de Cardeña. Pero es que en 1837 apareció el colega Juan Mendizábal con una nueva desamortización. Así que, otra vez con los despojos de los supuestos Cid y Doña Jimena camino del Ayuntamiento de Burgos para dejarlos allí a buen recaudo. Pero ¿Saben? Esos despojos podrían ser de Mariano Fernández, hijo de Fernando, y Maripuri Rodríguez, hija de Rodrigo. Y si esto les ha parecido extravagante, aún queda lo estrafalario. No se pierdan el final, porque es de traca.
Emma Vallespinós
Historias con sonido cara A con Emma.
Nieves Con Costrina
Vallespinós Y vamos con la primera de las historias con sonido. Hola, Emma.
Emma Vallespinós
Hola, Nieves. Decías antes que hablar del Cid y de Doña Jimenas, cómo hacerlo de Daoiz y Velarde, Ortega y Gasset o Ramón y Cajal. Y ojo, porque estas parejas que siempre van juntas, también existen en la música. Y para muestra un botón, tenemos a Sonia Ancher, a Romina y Albano, Ana Belén y Víctor Manuel o a los protagonistas de nuestra cara Simon Garfunkel. Otro dúo inseparable. ¿De quienes vamos a escuchar? Missy Robinson, Un tema que fue banda sonora de la película El graduado.
Nieves Con Costrina
Pues venga, la escuchamos.
Singer (unidentified)
God bless you, please, Misses Robinson Heaven holds a place for those who break Hey, hey, hey, hey, hey. We like to know a little bit about you for our violence Be like to help you love to help yourself Look around you all you see Our sympathetic eyes Stroll around the ground until you feel it more and ears to you, Misses Robinson Jesus loves you more than you will know Whoa, whoa, whoa. God bless you, please, Misses Robinson Heaven holds a place for holes Afraid Hey, hey, hey, hey, hey, hey. Hide it in a hiding place where no one ever goes.
Nieves Con Costrina
Put it in.
Singer (unidentified)
Your pantry with your cupcakes It's a little secret Just the robin got to hide it from the kids Cuckoo K two Misses Robinson, Jesus loves you more than you will know Whoa, whoa, whoa. God bless you, please, Misses Robinson Heaven holds a place for those Afraid Hey, hey, hey, hey, hey. ¿He sitting on a sofa on a sunday afternoon Going to the candidate's debate Laugh about a shout about it When you've got to choose every way you look at the choose Where have you gone? Don't imagine your nation turns his lonely eyes to you Do what you say Robinson Joe has left Al.
Emma Vallespinós
Contarte el arte. Ana Baltierra.
Singer (unidentified)
Van por allí los héroes del sábado.
Van a intentarlo una vez.
Si les hieren hoy si les hacen daño.
Nieves Con Costrina
Con la excusa del Cid hemos recalado en una de las ciudades castellanas con más arte, sin duda. Y cuando se dice arte se dice Ana Baltierra, doctora en Historia del idem del arte. ¿Con qué nos quedamos hoy? Hola, Ana.
Ana Baltierra
Hola, Nieves. Bueno, con más arte y con más huesos, que es una cosa que me fascina mucho a mí. Nos fascina a todos los de este programa. Eso es cierto. Bueno, aprovechando que hablamos de huesos, y para más señas de huesos con pedigrí burgalés, o cierto o no, pero algo de pedigrí burgalés, me vas a dejar sacar a relucir uno de mis rincones favoritos de la ciudad, que es el Monasterio Real de las Huelgas. Aquí descansa medio linaje castellano, así que sí. Bueno, pues otro Panteón Real. ¿Cuántos llevamos en España? Bueno, ¿Sabes? Bueno, unos cuantos, pero es que éste se le disculpa también, porque es que este conjunto es una maravilla. Además, bueno, las Nieves tiene un atractivo para mí extra, que es que fue el gran monasterio Las Huelgas. Cierto. Me voy ya de Monasterio de las Nieves, Estaría fantástico. Te ponemos uno, Nieves, si quieres. Bueno, fue el gran monasterio. Las Huelgas fue el gran monasterio cisterciense femenino de la Corona de Castilla, una auténtica referencia espiritual y administrativa desde su fundación en el siglo XII. Sus abadesas no se limitaban a rezar, impartían justicia, gestionaban donaciones, administraban propiedades, gobernaban medio centenar de villas cercanas. Para una mujer medieval, Nieves, aquel claustro significaba un nivel de influencia impensable fuera de sus muros. Y otro detalle jugoso, la comunidad respondía directamente ante el Papa, sin intermediarios eclesiásticos, varones peninsulares. Y dado que el pontífice anda siempre ocupando, dirigiendo a la cristiandad o lo que sea que haga, porque es que a mí no me queda muy claro, también te digo, las monjas disponían de un margen considerable para organizarse a su manera. No es de extrañar, por tanto, que muchas damas nobles eligieran el hábito antes que un matrimonio de conveniencia. Entre casarse con un señor de dudoso encanto o entrar en las Huelgas, conservar cierta libertad, pues la decisión no debía ser tan difícil.
Nieves Con Costrina
No, no, era facilísima. Yo, por lo que recuerdo, tú lo sabrás mejor, pero el monasterio no fue fundado por una mujer de alto standing.
Ana Baltierra
Uy, sí. Además por una royal que importamos de Inglaterra con mucho nivel. Corría el año 1187 cuando Leonor Plantagenet y su consorte Alfonso VIII decidieron que lo que morirse sin pompa era tontería y se levantaron en Burgos. Un monaster todo en uno, convento para monjas cistercienses y de propina, un aparcamiento eterno para su dinastía real. El plan Nieves era clarísimo. Rezos arriba, panteón real abajo, para que los huesos azules, por supuesto, no se mezclaran con nosotros, los del vulgo, en ningún momento. Doce años después, en 1199, algún notario bien mandado selló el asunto y Las Huelgas quedó oficialmente declarada cementerio VIP de la Casa de desde entonces el recinto empezó a funcionar como el mausoleo corporativo de la Corona. Allí reposan, por supuesto, Leonor y Alfonso, faltaría más. Y un surtido de descendientes con más títulos que méritos. Vamos, el equivalente medieval a reservarse la mejor parcela del camposanto. Porque si algo sabe la monarquía es asegurarse un descanso eterno a cargo del pueblo. Así que nada ha cambiado. Allí podemos visitar la tumba de Berenguela de Castilla, que es la reina de Castilla y León. También el sepulcro del que fue heredero al trono de Castilla, Fernando la Cerda, que era el hijo de Alfonso X el Sabio, pero que murió antes de que su padre y no llegó a ser rey. Pero a pesar de eso, lo enterraron allí con todos los honores, porque ya sabes que las normas se vuelven laxas con los enterramientos reales. Mira tú si no los padres del emérito en El Escorial. Ahí les tenemos.
Nieves Con Costrina
Cómo los han colado.
Ana Baltierra
¿Has visto? Pues nada, no pasa nada. Para adentro. También como curiosidad, decir que está Leonor de Castilla, que fue reina consorte de Inglaterra por su matrimonio con Eduardo I, que es el malvadísimo rey de la película Braveheart, que estuvo allí brevemente y luego se llevaron los huesos.
Nieves Con Costrina
Por lo que recuerdo yo de la visita, fue hace mucho la tumba de los fundadores. Sí. Que la seguimos conservando allí, Sí, y.
Ana Baltierra
Además es una de las más bonitas. Leonor Plantagenet y Alfonso VIII lo dejaron clarísimo por escrito. Cuando llegara la hora del adiós, querían que sus cuerpos acabaran en el monasterio burgalés que ellos mismos habían puesto en marcha. Dicho y hecho. A comienzos de 1214, Alfonso VIII falleció cerca de Arévalo, camino de Plasencia, para verse con su tocayo portugués, el siempre diligente arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada, que presenció la escena. Cuenta que empaquetaron al monarca muerto en un ataúd, lo trasladaron a Valladolid y de ahí directo a Las Huelgas para el entierro reglamentario. Leonor asistió al funeral, sabemos, en Burgos, en una ceremonia de las de tirar protocolo hasta el último cirio. Iba a asumir la regencia de Castilla, pero apenas se va a estrenar en el caso a finales de ese mismo año, se cree que seguramente que la misma dolencia que su marido, en octubre va a fallecer. Así que el karma es a veces muy puñetero. Porque no querían descansar juntos. Pues sale para adentro. Los dos juntos vais a estar, vamos, además pegaos. Lo que hay que reconocer, Nieves, es que tenía muy buen gusto. El monumento funerario está tallado a finales del siglo XIII, es de los que quitan el hipo. Son dos sarcófagos gemelos pegados, elevados sobre un podio de piedra con cabezas felinas como ménsulas. Todo en caliza policromada para que no pasara desapercibida su realiza para que tú, cuando pases por delante, eso brille bien. Y cada tapa muestra el escudo correspondiente de cada un castillo para Alfonso y tres leones coronados en vertical para Leonor, que era la marca de la casa Plantagenet. Los laterales, eso sí, es lo que personaliza cada uno de los esposos. Fíjate qué curioso en el sarcófago, la reina, una crucifixión y su alma ascendiendo sostenida por dos ángeles. Y el del rey, que tiene un rostro que no puede con él, en cambio, se va a ilustrar a él mismo sentado en el trono mientras entrega a la primera abadesa el privilegio fundacional del monasterio. Claro, un rostro, un papo gigante. Un papo gigante porque Alfonso se va a apuntar aquí. Un tanto publicitario, porque la iniciativa del monasterio fue bastante más de Leonor que suya, pero bueno, ya se sabe, incluso en mármol, la monarquía domina el arte de quedar bien en la foto y, por supuesto, de tapar los méritos de las reinas y ponérselos como propios.
Nieves Con Costrina
Un asqueroso el Alfonso VIII este. Más muertos en Las Huelgas, por lo que recuerdo también, eso si, Fernando de la Cerda, por ejemplo, que creo que estaba allí, sigue allí.
Ana Baltierra
Además, conservamos allí todas sus telas y de todo a lo grande. Ese nombre ahora no nos es tan familiar, pero esto fue un dramón medieval. La muerte de este señor fue algo tragiquísimo, porque durante 20 años fue el heredero al trono de Alfonso X el Sabio. Veinte años son muchos, Nieves. Normalmente morían de niños. Ya pensabas que si ya habían llegado a los 20 años o los 19, pues ya iba a tirar para adelante. Llegó a ser incluso rey en prácticas o rey interino, porque cuando Alfonso X tuvo que hacer un viaje fuera del reino se quedó a cargo de todo, o sea que es que estaba todo ya como muy hilado para que él tirara para. Y bueno, pues este protagonismo que le había dado papá terminó muy pronto, porque camino a la frontera para conocer a los benimerines, que eran unas tribus bereberes que habían cruzado el Estrecho, cayó enfermo en Villarreal, la actual Ciudad Real, y murió. Y fue un final tan rápido, tan rápido, que muchos cronistas lo recogen con una muerte repentina sin aportar detalles concluyentes. Se quedaron todos un poco descolocados y el trono quedó de la noche a la mañana sin sucesión directa clara. Así que hoy descansa en el Monasterio de las Huelgas. Su sepulcro se aloja bajo un arco apuntado decorado con escudos combinados de Castilla y León. Y antes de irnos, una última recomendación, porque nos daría para mucho más esta sección. Por si no habéis tenido suficientes huesos y tumbas burgalesas, dentro del propio monasterio hay un museo compuesto por trajes y ajuares funerarios de estas personalidades reales que estaban enterradas. Por ejemplo, este Fernando de la Cerda, tienes ahí todo lo que tenía dentro de la tumba. Son los ajuares originales que se han recuperado en un momento de apertura de tumbas. Sí. Has dicho profanación, Nieves, estaba pensando. Lo has pensado, ¿Verdad? Sí, claro. No, hombre, no. Servicio al pueblo es que no. Y al arte. Servicio al pueblo, Nieves, Es un servicio.
Nieves Con Costrina
Al pueblo y seguro que cobran. Yo, porque cuando fui yo ya no pago por ir a ninguna catedral, ni ninguna iglesia, ni nada. Cuando coticen, pagaré, pero esto seguro que cobran por entrar. Ni un duro. Cuando lo hacen los demás, esto de sacar cosas de las tumbas es profanación. Cuando lo hacen ellos directamente es un saque, por mucho que digan, del servicio al pueblo. Muchísimas gracias, Ana. Como siempre, nos vamos muy aprendidos.
Ana Baltierra
Gracias, Nieves.
Emma Vallespinós
El invitado con Jesús Pozo.
Nieves Con Costrina
Jesús Pozo, periodista, ideólogo de este programa, ha invitado a este cualquier tiempo a Alberto Montaner, filólogo, hispanista y arabista, historiador y poeta especializado en la Edad Media y el Siglo de Oro, y más concretamente en estudios zidianos. Hola, Jesús.
Jesús Pozo
Hola, concrina. Y como experto en estudios zidianos, con él aprendí sobre el Cantar del mío. Primero, por qué es interesante leerlo.
Alberto Montaner
Si a uno le gusta una buena historia bien contada y le gustan las aventuras, pero también ciertas sutilezas psicológicas respecto de los personajes, todo eso no hace falta irse a buscarlo a la última novela histórica o policíaca, o negra o del tipo que sea. Es el primer relato en el que a un juicio se le saca partido literario. Realmente hay un suspense, hay una intriga, no sabes en qué va a parar este buen hombre yéndose al destierro. ¿Volverá a ver a su familia? ¿Lo matarán los moros o los condes cristianos? Saldrá adelante. Es una buena historia, muy bien contada, con aventuras, con personajes memorables, con personajes entrañables y además con algunos momentos humorísticos. No se puede pedir más, creo yo.
Jesús Pozo
¿Por qué literariamente está perfectamente estructurado?
Alberto Montaner
Lo que a mí se me había ocurrido lo había descubierto ya un hispanista británico, uno de los medievalistas más famosos de la generación de mis maestros, que se llamaba Landei, que era que la estructura del Cantar del Cid tiene como una especie de forma de W. La primera caída, la recuperación del favor real, luego una segunda caída con la afrenta de Corpes y el apoteosis final, con la victoria de los caballeros del Cid sobre los infantes y el matrimonio de las hijas del Cid con los príncipes herederos de Navarra y de Arag, lo que es efectivamente la evolución general del argumento en relación con el tema de la honra, que es uno de los vectores directores de la trama, por lo menos por analogía, se puede representar así como una especie de doble curva o.
Jesús Pozo
De W. Y tercero, cómo Montaner, una vez estudiado el personaje literario, comenzó a interesarse por el personaje real.
Alberto Montaner
Quizá me fascinó la capacidad del personaje para sobrevivir a cualquier circunstancia. Como decía una vez una periodista argentina que me hizo una entrevista y luego repitió la frase alguna vez es un héroe inoxidable. Luego, bueno, pues claro, cada época lo ha leído a su manera. Y bueno, fue sobre todo fue ya cuando el profesor Rico me encargó para la Biblioteca Clásica la edición del Cantar, cuando empecé a profundizar más en el personaje histórico, porque claro, una de las cosas de las que uno tiene que ocuparse cuando estudia ya el poema, digamos de una manera más integral, son las relaciones entre el personaje literario y el personaje histórico. Empecé a interesarme con un enfoque siempre entre la historia y la filología por lo que la documentación o lo que los testimonios de la época nos cuentan del personaje y a partir de ahí ya desemboqué en lo que sería el tratamiento histórico en el sentido de decir bueno, vamos a intentar reconstruir qué sentido tiene eso en su contexto histórico, etc, o sea yo llegué del personaje épico al personaje histórico.
Nieves Con Costrina
Bien recibida la primera lección y entendido, al menos por mi parte, que el héroe inoxidable literario nos lo acaban colando como héroe real.
Jesús Pozo
Efectivamente, pues más o menos interesa la.
Alberto Montaner
Poesía épica con especial interés por el concepto de arquetipo heroico en qué consiste un héroe y luego las unidades narrativas mínimas que se repiten constantemente en la historia de la literatura y en particular en la narrativa y en particular en la épica. Tanto en España como en otros, lo que luego será España, los reinos peninsulares, como en otros territorios europeos, hay una simbiosis entre épica e historiografía, es decir, los textos épicos, los cantares de gesta se prosifican y se incorporan a las obras históricas.
Jesús Pozo
Otro asunto recurrente y siempre debatido cuando hablamos del Cantar del Mío Cid es el de su desconocido autor.
Nieves Con Costrina
Fíjate, yo lo único que recuerdo del cole cuando nos hablaban de esto, que como siempre nos lo contaban un poquito.
Jesús Pozo
Peñazo, era un poco latazo de verdad.
Nieves Con Costrina
Pues lo que recuerdo es que del cole del autor del cantar es que no había autor conocido, lo que se ponía siempre anónimo, decían, o decían que eran varios, no lo sé, pero desde luego ya te digo que qué lástima escribir algo de lo que acaba hablando todo el mundo y que nadie sepa que lo has hecho tú.
Jesús Pozo
Correcto, buena memoria de tus tiempos escolares.
Alberto Montaner
Es una persona que parece que conoce bien la regla benedictina, algunos aspectos de la liturgia, por otro lado conoce el derecho nobiliario, el reto entre hidalgos, los usos de la corte, conoce los fueros de la frontera, lo que entonces se llamaban los fueros de Extremadura, porque Extremadura no era una región en concreto, era en general el nombre de la frontera, tiene un conocimiento muy preciso del derecho, pero por otro lado que tiene un cierto nivel porque usa algunos latinismos que no eran habituales, pues que tiene un cierto nivel cultural y por otro lado es un poeta de primera línea. Entonces la verdad es que es un personaje que el perfil del autor que podemos deducir de su propio texto nos resulta un poco desconcertante, o sea que.
Jesús Pozo
Seguimos sin saber quién era, aunque sí que el autor era culto y preparado. Lo que sí sabemos más o menos es la fecha de su creación, es.
Alberto Montaner
Que el texto se compuso seguramente en el paso del 12 al 13, probablemente no mucho antes de la fecha esa del colofón que es 1200. Pues bueno, normalmente ahora, digamos para dar una indicación, solemos decir que se compuso hacia 1200, esto significa que igual se pudo componer en 1190 que en 1203, pero no podemos hilar más fino.
Jesús Pozo
Otra cuestión interesante con costrina es que en el cantar no es la primera vez que el Cid aparece en un escrito, Mira tú, Alberto Montaner nos cuenta.
Alberto Montaner
Una curiosidad, como medio siglo antes hay un poema épico en latín que se llama el Poema de Almería, es un poema obviamente culto que celebra la Campaña de Alfonso VII para conquistar Almería en alabanza del rey y de las tropas que lo acompañan. Está hablando de un nieto de Álvaro Fáñez. Como por lo visto del nieto no había gran cosa que decir, pues empieza un elogio del abuelo y en el elogio del abuelo introduce una frase del Cid que el mismísimo Rodrigo, a menudo llamado Mío Cid, que venció tanto a nuestros condes como a los moros y del que se canta o se cuenta que nunca fue vencido, decía de, o sea, de Álvaro Fáñez, que nunca había habido una lanza mejor bajo el claro cielo, o sea, es decir, introduce al Cid para mencionar, para hacer un elogio.
Nieves Con Costrina
De Alba Fáñez, o sea, que la opinión del Cid era la de, iba a decir, de un notario, un notario, ¿No? Era como si hablara al hablar el Cid, hablara la sabiduría y hablara el prestigio.
Jesús Pozo
Sí era importante, parece. Proseguimos. En lo que insiste mucho Albert Montaner es en huir de lo que se llama sidofilia y zidofobia, solo que no.
Alberto Montaner
Podemos volver es a caer ni en la zidofobia ni en la zidofilia porque no tiene ningún sentido. Lo que hay que hacer es intentar entender al personaje en relación con su época, en relación con otros personajes más o menos parecidos que hay en el momento el primer combate, lo que llamaríamos el bautismo de fuego del Cid, es la batalla de Graus, en la cual las tropas de Castilla, mandadas por el príncipe Sancho, que luego sería el rey Sancho II de Castilla, actúan contra el rey de Aragón, que es el tío de Sancho, es el hermano de Fernando de Castilla, en defensa del rey moro de Zaragoza. Claro que la cuestión religiosa en ese contexto era subsidiaria de decisiones políticas que tenían su propia lógica.
Jesús Pozo
Le pedí a Alberto Montaner que nos contara algo sobre el camino del Cid, porque también hay turismo cultural y ocio por las tierras cabalgadas por el héroe y el personaje literario. Claro, ¿Por dónde hay que empezar? Pues por Vivar, en Burgos.
Alberto Montaner
Bueno, primero no podemos reconstruir todos sus movimientos y los movimientos que podemos reconstruir nos llevan hacia el norte de la provincia de Lérida, por un lado, por otro a Sevilla, por otro al Maestrazgo, entre Castellón y Teruel. Entonces, claro, con eso es importante posible hacer una ruta. El desplazamiento del Cid es teleológico en el sentido de que aboca a un fin, que es llegar a Valencia, cosa que claro, el lector o el oyente no sabe, pero el poeta sí, y entonces está construyendo todo el itinerario, aunque no sea una línea recta, obviamente, pero lo está construyendo teniendo en cuenta ese principio. Entonces eso se puede plasmar en un mapa y desde que sale de Vivar empieza a desplazarse, aunque al principio no se note, en dirección a Valencia. Básicamente sigue una ruta no lineal, pero casi en dirección sudeste.
Nieves Con Costrina
Pues mira, respecto a lo que ha dicho, nosotros ni cidofílicos ni cidofóbicos, sólo artitos de héroes inventados. El Cid histórico fue lo que fue, un gran señor de la guerra, con ambiciones territoriales, al servicio sólo de sus propios intereses y manoseado, que eso es lo que más mosquea, por el españolismo más rancio, es decir, literario. Es otra historia. Y la verdad, qué gusto haber contado con el filólogo, hispanista y arabista, historiador y poeta Alberto Montaner. Oye, Jesús, muchas gracias por invitarle.
Jesús Pozo
Adiós. Gracias a ti.
Emma Vallespinós
Esto era un gato con los pies de trapo y la cabeza al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?
Singer (unidentified)
Cuéntame un cuento y verás qué contento.
Me voy a la cama.
Nieves Con Costrina
Ay, tengo lindas sueñas. Cuéntame un cuento y verás que contento.
Singer (unidentified)
Me voy a la cama y tengo lindos sueños.
Nieves Con Costrina
Dicen los confiados que los restos del Cid y doña Jimena yacen bajo el impresionante cimborrio de la catedral de Burgos y a su vez bajo una gran lápida de jaspe rojo protegida por unos elegantes cordones para que nadie pise al progenitor de la patria y a su señora española. Bien dichosos los ojos que sin ver creen. Si restamos los huesos que hay en Francia, en Alemania, en Polonia, en Rusia y en la República Checa, pues lo mismo queda algo en la tumba de Burgos. Y solo teniendo en cuenta que todos los que dicen tener huesos del Cid estén en lo cierto. Llámenme desconfiada, pero no cuela. A mí no me salen las cuentas ni me creo que un muerto de mil años tenga todos los huesos en perfecto estado de revista como para decir que el radio está aquí, el hueso sacro allí y el cráneo más allá. Esto como entretenimiento puede valer, pero quienes han hecho inventario de huesos evitan pararse en ese pequeño gran detalle que dice que ninguno está identificado ni estudiado. Porque estamos como siempre, en cuanto los estudien y comprueben que no son ni del Cid ni de doña Jimena, a la porra el cuento turístico y el relato patriota. Ya saben que los huesos de Leonardo da Vinci no dejan estudiarlos los propietarios del castillo francés donde cobran por enseñar la tumba, porque ya saben ellos que no son de Leonardo. Y sabrán también que los austriacos estuvieron venerando dos siglos y medio la supuesta calavera de Mozart hasta que le echaron valor y decidieron confirmar si de esa cabecita había salido La flauta mágica. Y no, esa cabeza resultó ser de otro. ¿Y qué les voy a contar de Quevedo que no les hayamos contado en el programa anterior? Pues que tampoco sus huesos eran sus huesos. Así que teniendo en cuenta que los restos de los tres personajes mencionados, Leonardo, Mozart y Quevedo, por poner solo tres ejemplos, no pasaron en tres siglos ni por la mitad de la mitad de las vicisitudes por las que pasaron los huesos del Cid a lo largo de mil años, pues imaginen que hay de verdad en los restos del señor Rodrigo Díaz de Vivar. Esto es lo que dicta la lógica, ojo, no la patria. Reproduzcamos el recuento que han hecho los estudiosos y las estudiosas. En Francia, Rusia, República Checa y Polonia hay huesos, pero ni idea de cuáles son. Eso dicen en la tumba turística de la catedral de Burgos. Presumen de tener los huesos oficiales dicen allí que un trozo de cráneo, esternón, cúbito y radio, cadera, fémur, tibia y peroné, unas cuantas vértebras, omóplato, clavícula y algún una que otra costillica. Genial. Hay que ver qué cantidad de huesos se conservan de un muerto de mil años que hace 500 ya estaba casi deshecho y que hace 200 fueron recogidos del suelo donde estaban mezclados con los de otros muertos. En el Arco de Santa María en Burgos enseñan otro huesecillo del brazo. Y en la Real Academia Española, en la RAE, tienen otro pedazo de cráneo muy gracioso porque está todo pintarrajeado y que se supone que debe encajar con el otro trozo de cocorota que tienen en Burgos. Fíjense lo fácil que tendrían estudiar los dos pedazos para saber si coinciden. Pero mejor no, que pueden ser de muertos distintos. ¿A qué venía todo este estrafalario reparto óseo? Pues a que en aquel siglo XIX estaban de moda los gabinetes de curiosidades privadas que tenían en sus palacios los aristócratas europeos. Souvenirs que iban recolectando de aquí y de allí. Y lo de supuestos huesos de un héroe guerrero castellano del siglo XI para enseñaros las visitas tenía su gracia. Así que hubo mucho trapicheo entre aristócratas y anticuarios con varios huesecillos atribuidos al Cicimena. Les contábamos al principio que las tropas napoleónicas profanaron los sepulcros de San Pedro de Carlos en busca de objetos de valor. Tras esta profanación, una delegación francesa que estaba por Burgos, por cuestiones que no vienen al caso, se acercó al monasterio porque tuvieron noticias de que allí estaba el señor Cid Campeador y su señora Jimena, personajes medievales importantes y venerados. Según les dijeron dos tipos muy franceses y mucho franceses, el conde de Saint Dic y el barón de De la Mar del agarraron lo que alguien les dio diciendo que eran los restos del FIF Jimena y se los llevaron a Francia. ¿Cómo podían saber el barón y el conde que los huesos que se llevaban a Francia eran del Cid y doña Jimena? Pues no podían saberlo. Al igual que el general francés Paul Thibault, como ya hemos relatado, tampoco pudo saber si los que se llevó a Burgos para meterlos en los sepulcros que instalaron frente al Ayuntamiento eran de ellos. Aquí nadie sabía nada Pero bueno, aceptemos pulpo como animal de compañía y creamos que los huesos que van a Francia son los buenos. Y pongamos también que los que dejaron en Burgos también eran ciertos. Cuesta. Pero venga, hagan un esfuerzo. Años después, el conde de Saint Di, que se había quedado con más huesos que el barón de De la Mardell, regaló a su amigo el príncipe alemán Carlos Antonio de Hohenzoller Sigmaringen unos huesecillos para su gabinete de CUR. Y en estas estábamos cuando el académico español Francisco María Tubino se entera a finales del XIX de que el tal príncipe alemán Hohenzoller tiene huesos del Cid y o de Jimena. Porque como se habrán percatado, aquí ya nadie diferencia nada porque nadie sabe de quién son esos huesos, o de uno o de otro, o de ninguno, que es lo más seguro. El académico Tubino organizó un sarau diplomático en el que implicó hasta al rey Alfonso XII el Guapito, el primer supuesto preparado antes de que llegara el segundo presunto preparado. Alfonso XII Cómo un héroe español en manos de un príncipe alemán. Esos huesos a Burgos de inmediato. Negociaron con el príncipe y dijo el OK, llévenselos, algo le darían a cambio, que no sabemos. Y varios huesos más hay por distintos puntos de Europa, porque los que se llevaron los franceses los fueron regalando. Eso sí, todos con su certificado de autenticidad. Falsos, porque no hay la más mínima prueba de que ni los huesos de la catedral de Burgos, ni el cráneo de la RAE, ni el radio del Arco de Santa María, ni los huesecillos de Polonia, Chequia, Alemania, Francia y Rusia sean auténticos. Por cierto, como esto del Cid es puro patrioterismo, ¿No hemos dicho que el entierro en la Catedral de Burgos fue ya bien entrado el siglo XX con el playboy Alfonso XIII presidiendo el nuevo show para contrarrestar aquellas mentes progresistas como la de Joaquín Costa, que decían eso de doble llave al sepulcro del Cid para que no vuelva a cabalgar? Basta ya de viejas glorias que tienen más de ficción que de realidad.
Emma Vallespinós
Historias con sonido Cara B con Emma Vallespinos.
Nieves Con Costrina
Y terminamos como siempre lo hacemos, con música. Dale, Emma.
Emma Vallespinós
Que si un radio, que si un cráneo, que si huesecillos varios de Erasmus por Europa. Hay que reconocer que el cuento de hoy daría para una clase de anatomía y para argumento de un capítulo de una serie de forenses o de una serie de médicos. Un género con muchos fans y que hoy protagoniza nuestra cara B. Un género, por cierto, al que yo responsabilizo de muchas hipocondrías por culpa de sus tramas. Algunos se torturan convencidos de que unas agujetas son síntoma de una fatídica enfermedad mortal. La serie más longeva de la televisión es precisamente una serie de médicos, Anatomía de Grey, estrenada en 2005 y todavía en producción tras más de 20 temporadas. Vamos a escuchar uno de los temas de su banda sonora, titulada How to save Alive, de la banda estadounidense de Frey.
Nieves Con Costrina
La escuchamos enseguida, pero nos despedimos antes. El equipo habitual, Jesús Pozo, Ana Baltierra, Emma Vallespinós, Pepe Rubio, la técnico de sonido María Jesús Rodríguez y yo misma. Nieves con costrina. Adiós.
Singer (unidentified)
¿Back at you you stare politely right on through some sort of window To.
Your right sea goes left and you stay right Between lines, fear and blame You begin to wonder why you came Where did I go wrong? ¿Lost trying to wear alone in the.
Bit I.
Later with you all night That I know how to save life.
Let them know that you know best Cause after all you do no best Try to sniff past his defense without granting innocence As he begins to raise his voice He lower yard grant him one last choice Drive until you lose the road A break with the ones follow.
He will do one of two things You will admit to everything Or he'll say he's just not the same And you'll begin to came with I go wrong I lost a friend swear along in a bit I death And I put out later you all night And I know how to save a life After I go wrong I lost friends well bitter deaths And I put out later all night Then I know.
How to save a life How to.
Save life How to save a life Where did I go wrong? ¿I lost a well Será por I'll stayed up you all night And I know how to save a life Where did I go? I lost friends so very long in the bit of death But I stayed up you all night That I know how to save a life.
Nieves Con Costrina
Para no.
Emma Vallespinós
Perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación.
Ana Baltierra
O la web de Laser Podium Podcast.
Emma Vallespinós
O tu plataforma de audio favorita.
Date: July 27, 2025
Host: Nieves Concostrina
Contributors: Emma Vallespinós, Ana Baltierra, Jesús Pozo, Alberto Montaner
This episode of Todo Concostrina dives into the convoluted, almost comical posthumous adventures of the Cid, Rodrigo Díaz de Vivar, and his wife Doña Jimena—focusing on the countless exhumations, transfers, and legends surrounding their supposed remains. With her signature irreverence, Nieves Concostrina exposes the fragile line between myth and historicity, challenging the grandeur of Spanish nationalist lore and dissecting how national heroes’ bones became tools of propaganda, religious spectacle, and even international diplomatic exchange. The episode also explores how literature, specifically El Cantar del Mío Cid, blurs with history, and features expert voices unmasking the real Cid behind the legend.
[00:30]
[06:00 – 18:40]
Cita memorable:
“Yo creo que esto tiene una denuncia por malversación de caudales públicos o por tomadura de pelo colectiva. Algo. Pero ustedes verán porque, oiga, Sarna con gusto no pica.” (Sobre la compra de la supuesta espada Tizona, 10:44)
[17:00 – 20:16]
[24:35 – 33:23]
Invitada: Ana Baltierra, doctora en Historia del Arte
[34:12 – 44:08]
Entrevistado: Alberto Montaner, filólogo, hispanista y arabista, experto en el Cid
[44:31 – 51:34]
Cita memorable:
“Dicen los confiados que los restos del Cid y doña Jimena yacen bajo el impresionante cimborrio de la catedral de Burgos…Bien dichosos los ojos que sin ver creen.” (44:31)
[51:34 – 56:44]
El episodio mantiene el tono mordaz, desenfadado y profundamente escéptico característico de Nieves Concostrina, alternando ironía, sarcasmo y rigor divulgativo, con comentarios lúdicos y anécdotas sorprendentes, buscando desmontar mitos desde la historia, la literatura y el arte.
Aquellos interesados en historia, desmontaje de mitos nacionales, patrimonio cultural, y en conocer la enorme distancia entre la figura literaria del Cid y su realidad histórica. El análisis didáctico y ameno, los expertos invitados y el humor hacen que sea un episodio idóneo tanto para legos como iniciados.
En resumen:
El episodio es un recorrido fascinante por la farsa y la realidad de los héroes nacionales, sus huesos “itinerantes” y la manipulación histórica, invitando a oír con cabeza fría y sentido crítico – porque lo de “todos los huesos del Cid en Burgos” es... puro cuento.