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Nieves
En la Cadena SER. Cualquier tiempo pasado fue anterior. Con Nieves con costrina.
Emma Vallespinós
3 de abril de 1787. Carlos III promulga la Real Cédula por la que se manda y leo la creación de cementerios ventilados para sepultar los cadáveres de los fieles. Cementerios extramuros, ventiladitos, que corriera el aire. Era tal la guarrería que dejaba en las ciudades, pueblos y villas esa asquerosita costumbre de sepultar muertos en el interior de las iglesias. Tantas las epidemias que provocaba, tan pésima la gestión de los arzobispados y las parroquias con los difuntos españoles, pese a ser hipermillonarios por tener el monopolio de la muerte, que Carlos III tuvo que tomar una determinació fuera los cadáveres de los templos. No es que le quitara el negociazo de la muerte a la Iglesia, No. Al contrario, se lo mantuvo. Los arzobispados seguían monopolizando, mangoneando. Todo español muerto tenía que pasar por la taquilla de la Iglesia si quería un entierro mínimamente digno. Si no, a un agujero al campo o a la fosa común. Lo que Carlos III prohibió terminantemente fue enterrar en las criptas y en el suelo de los templos. Ustedes le obedecieron. Bueno, por la Iglesia tampoco. Fue aquella época en la que el negocio estaba por encima de la salud. Anda, mira tú como ahora en Madrid.
Singer (song performer)
Libre como el sol cuando amanece. Yo soy libre como el mar. Libre como el ave que escapó de su prisión y puede al fin molar.
Emma Vallespinós
Aquella orden para crear cementerios ventilados extramuros de las ciudades en la España de finales del XVIII, cuando la Iglesia tenía la sartén por el mango y el mango también, fue enormemente polémica. Hay que situarse en una época en la que todo bicho católico estaba acogotado por el miedo que la Iglesia llevaba siglos Que si el Juicio Final, que si la resurrección de los muertos, que si el cielo, que si el infierno. La Iglesia se encargó de que todo el mundo creyera a pie juntillas que la mejor manera de ir al cielo, de salvar el alma, de superar el juicio, era estar muy cerca de Dios. No sólo durante la vida, sino sobre todo en la muerte. Cerca. Pero a ver, cerca, cerca, muy cerca, físicamente cerca. Cuando los ciudadanos estaban vivos, les contaban la milonga de que Dios estaba en todas partes. Pero ojo, en cuanto se muriera, ¿Dónde estaba Dios? Sólo en las iglesias y en terrenos bendecidos. Ya no estaba Dios en todas partes, fíjate. Así que todo aquel que cascara y quisiera poner a salvo su alma tenía que pagar por estar en las primeras filas cuando Dios pasara lista lo más cerca posible del altar. Si no podía ser a los pies del mismísimo altar, en las capillitas de al lado, si no en el suelo del templo. Si tampoco podía ser en el cementerio de fuera, el que estaba pegadito a la iglesia. Esto no era gratis, evidentemente. Y cuanto más cerca de Dios, más caro. Por eso las capillas funerarias de los nobles y los gerifaltes eclesiásticos estaban en los mejores sitios. Los obispos y cardenales no pagaban, por supuesto, pero las familias de alto standing se dejaban una pasta en sus enterramientos y beneficiaban a la iglesia con sus aportaciones para asegurar procurarse un buen sitio. Los más desgraciados, en cambio, los que sólo tenían un par de reales para pagar su enterramiento, acababan en el cementerio exterior y con una cruz hecha con dos maderitas. Este interés económico fue el que llevó a la Iglesia a monopolizar la muerte. El negocio era tan lucrativo que lo defendieron a bocaos, aunque aquello supusiera un vía crucis higiénico sanitario para la sociedad civil. Dijo Carlos III a sus súbditos Sabed que con ocasión de la epidemia experimentada en la villa de Pasaje, provincia de Guipúzcoa, en 1781, causada por el hedor insoportable que se sentía en la iglesia parroquial, de la multitud de cadáveres enterrados en ella se enterneció mi corazón a vista de aquel desgraciado suceso. Qué bien se expresaba el rey. Y aquel desgraciado suceso fue lo que se conoció como peste de Pasajes, que se llevó por delante al 10% de los vecinos. Los historiadores de la medicina han descartado el cólera y la fiebre amarilla, parece que fue algún tipo de tifus. Como el único sitio donde poder enterrar a los infectados era en la iglesia, un lugar cerrado, sin medidas higiénicas y amontonando los muertos de mala manera. La epidemia fue de mal en peor y cuanto más se juntaban a rezar en la iglesia para pedirle a Dios que ayudara a los enfermos, más se empeñaba el tal Dios en extender los virus y en contagiar a más gente. Porque la cripta y el suelo estaban a rebosar de cadáveres infectados. La peste de pasajes se hizo famosa precisamente por provocar la orden para crear cementerios lejos de la zona residencial, a las afueras, en lugares por donde corriera el aire y donde la putrefacción de los muertos no matara a los vivos. No había ciudad española que se librara de epidemias periódicas más o menos graves por la acumulación de muertos en las iglesias, porque no se imaginan el trajín que me llevaban. Como la Iglesia Católica es ansia viva cuando ve negocio, pese a que vendían sepulturas a perpetuidad a los incautos, cada dos por tres estaban sacando muertos para revender la tumba. Es lo que se llamaba mondas de parroquia. Y las mondas no eran otra cosa que los restos y los huesos que se exhumaban periódicamente de las iglesias para llevarlos a los ar común y hacer sitio a nuevos y flamantes difuntos que en breve pasarían también a ser mondas. Esto era una pescadilla que se mordía la cola. A los que nunca exhumaban, por supuesto, era a obispos, cardenales, duques, marqueses y demás fauna cayetana. Pero Lope de Vega, por ejemplo, Cervantes, Quevedo, por poner solo tres casos famosos, se perdieron para siempre entre estas mondas de parroquia. Al fin y al cabo, sólo eran unos juntalet. En ninguna ciudad o pueblo se dieron prisa en cumplir la orden de Carlos III, salvo en el Real Sitio de San Ildefonso, ese lugar que todos conocemos como La Granja, en Segovia. Como allí vivía gran parte del año el rey, fue el primer lugar donde se construyó el primer cementerio de España ventilado y extramuros, el tolay de su hijo. Carlos IV hizo un intento muy tímido de imponer la medida sanitaria de su padre. Durante su reinado, lo máximo que se avanzó en Madrid fue que el Ayuntamiento adelantó a la iglesia 400.000 reales para construir el Cementerio General del Norte. Ya ven que el negocio continuaba siendo jugoso porque pese a que la Iglesia iba a seguir cobrando por los muertos y gestionando la muerte de todo dios, no ponía ni un real para construir sus cementerios. Los ayuntamientos pagaban, los curas cobraban y a partir de ahora ustedes disculpen, pero tengo que ceñir el asunto cementeril a Madrid porque fue en la capital donde se acabó liando la madeja y tenemos que seguir un hilo. Fue con José I uno de los mejores reyes que ha tenido España, porque ha sido el único ilustrado. Cuando Madrid pudo recibir un empuje decisivo con los cementerios, ordenó el Bonaparte construir otras tres necrópolis, además de la del Norte ya la del sur, la del Este y la del Oeste. Se trataba lógicamente de dar un servicio funerario ordenado a los vecinos de la capital del reino. Un cementerio extramuros en cada punto cardinal para no estar atravesando la ciudad con los muertos. Pero como los españoles preferimos siempre tener un rey malo e imbécil a uno ilustrado, pues acabamos echando a José I, que sólo tuvo tiempo de construir el cementerio general del sur y celebrando estuvimos ahí tan contentos el regreso del mastuerzo Fernando VII. ¿Qué hizo el pollino del Borbón? Llevar la contraria a su abuelo Carlos III y autorizar de nuevo lo que tanto había costado, los enterramientos en el interior de los templos. Eso sí, como ya ni siquiera las iglesias daban abasto a recibir tanto muerto, porque cada vez había más población, lo que sí impulsó el más tuerzo fue la construcción de sacramentales. Y esto fue otra chorizada eclesiástica. Las sacramentales eran terrenos a veces privados que compraban y a veces públicos, que se cedían a las cofradías católicas para que enterraran a los miembros de su empresa, a sus cofrades, cobrándoles, por supuesto. Las sacramentales proliferaron en Madrid como setas. 10, según el urbanista Ángel Fernández de los Ríos. 7, según el estadista Pascual Madoz. Las sacramentales nacieron con muy mala prensa. Y esto no lo digo yo ni es cosa mía. Se dijo de ellas que sólo estaban movidas por el espíritu de la especulación. Eran pequeñas para gastar poco en terrenos y altas con nichos sobre nichos sobre nichos y sobre más nichos. Siete, ocho, diez alturas de nichos. Porque eso de los bloques de nichos, amiguitos y amiguitas, se lo inventó la Iglesia española para apilar muerto sobre muerto. Porque eso no no es enterrar, no es inhumar, eso es amontonar. Y porque las escaleras no les daban para más, sino cuantas más alturas más pasta. Y las críticas estaban más que justificadas. Los cementerios generales que se construyeron y las sacramentales eran fabulosos negocios de la Iglesia. Todos los recintos estaban bajo su gestión para asegurar a todo difunto cristiana sepultura, lo quisiera o no. Los camposantos eran fábricas de millones de reales en los que se requería poca inversión y a los que se les dedicaba nulo mantenimiento. Esta fue la chispa que infló las narices de los madrileños a mediados del siglo XIX. Y esto sólo por lo que respecta a Madrid. Sin olvidar que en 1857 todavía había en España 2.655 pueblos que carecían de cementerio. Sácame de esta ciudad en cohete disparado. Quiero estar en cualquier otro lado, Entre.
Singer (song performer)
Autopistas vacías, por la senda natural juntos.
Emma Vallespinós
Mano a mano. Los madrileños empezaron a cabrearse con la mala gestión de los cementerios. Hacia 1865 la ciudad se expandió a lo loco y los cementerios, que al principio estaban extramuros, alejados de la ciudad, acabaron engullidos. Pasaron otra vez a estar intramuros. Pero a los madrileños les gustaba aún menos que, sobre todo en la primavera y el verano, los cortejos fúnebres atravesaran las verbenas y los jolgorios de los barrios. Los llantos de los dolientes se mezclaban con los piropos de los soldados a las chachas y los exabruptos de los borrachos ahogaban los lamentos de los afligidos. Pero estas muertes verbeneras no eran lo peor. Lo peor era el nauseabundo olor que los vientos metían en las casas y asfixiaban las calles. Aquello no podía continuar así. Los cementerios estaban abandonados. Gran parte de la población acababa en la fosa común porque las sacramentales no facilitaban sepultura individual si no pagabas. Los nichos estaban tan mal dispuestos y acondicionados que las consecuencias eran nefastas, con lixiviados filtrando por las paredes y contaminando la tierra. Y ya pueden imaginar lo que son los lixiviados, Los líquidos tóxicos que proceden de la putrefacción de los cadáveres. La gestión de la muerte por parte de la secta católica era un auténtico desastre, se mirara por donde se mirara. Pero nadie se atrevía a llamar a capítulo al poder eclesiástico. Nadie. Hasta que el ministro de la Gobernación, el conservador Francisco Romero Robledo, hasta aquí hemos llegado. Y se montó una de las mayores trifulcas en las que se enzarzaron Iglesia y Estado en este país. Qué oportunidad perdida para haber mandado definitivamente a tomar vientos a la multinacional.
Singer (song performer)
Y ahora que la mierda ya me llega hasta los ojos Y ahora que no hago otra cosa que limpiarme. ¿Será que no he querido oír tus llantos? ¿Será que no he querido oír tusientos? Será que también lloro.
Emma Vallespinós
Era 1884. El cólera asolaba Europa y el gobierno español intentó curarse en salud porque sabía que España no se libraría de algún coletazo. Y así fue. Si el cólera se ensañaba en exceso con la población y a esa población hubiera que enterrarla en los caóticos cementerios gestionados por la Iglesia, los pocos vivos que quedaran tendrían poco tiempo de vida. Había que crear cementerios municipales en todas partes, pero en Madrid cuanto antes. Además de clausurar de un día para otro la mayoría de las sacramentales. Con la iglesia hemos dado, Sancho. Todos los cementerios de Madrid dependían del arzobispado de Toledo que recibía un importante impuesto por cada enterramiento en los cementerios generales y sustanciosas comisiones por cada enterramiento en las sacramentales. ¿Qué pasaba si se cerraban los cementerios para abrir uno muy grande y municipal? Pues que se acababan los ingresos para la Iglesia. Así que el arzobispado de Toledo plantó cara y pese a que el ministro Romero Robledo era conservador, no se arrugó. Por una vez a la derecha le importó más la salud de los ciudadanos que mantener el negocio de los corruptos. El 1 de septiembre de 1884 entró en vigor la Real orden que ordenaba la inmediata clausura de ocho sacramentales de Madrid para que a partir de ese mismo día comenzaran los enterramientos en orden y concierto en lo que más tarde sería la necrópolis del Este y más tarde aún el cementerio de la Almudena. Aquello suponía el primer gran triunfo civil, el gran éxito de los madrileños de aquel siglo XIX que casi se morían a gusto por dar con sus huesos en un lugar limpio, ordenado y cuidado por personal municipal. El arzobispo de Toledo, vamos. A este hombre se le disparó la tensión. Aquel descenso de ingresos era inadmisible si las epidemias se cebaban con los vecinos que les dieran. Lo importante para los curas era seguir cobrando por cada muerte. El plan gubernamental no sólo en Madrid, sino en todas las ciudades y pueblos de España era que hubiera cementerios de gestión municipal para que todos los enterramientos fueran decentes y sobre todo, para que ningún ciudadano quedara sin sepultar. Porque los curas dejaban sin enterrar a todo aquel que considerara pecador. Deshumanizaban a los fallecidos, los arrojaban o a fosas comunes en las ciudades o los abandonaban en campos y montes para que fueran pasto de las alimañas o, como por ejemplo hicieron con los británicos protestantes en Málaga Durante el siglo XVIII, los tiraban al mar. El cabreo que se agarraron en la multinacional católica ante ese plan municipal para dar enterramiento a todos los ciudadanos sin distinción de clase o religión fue monumental. Porque encima, y para mayor disgusto de los curas, los ayuntamientos habían previsto dentro de esos cementerios municipales un recinto civil donde enterrar a ateos, suicidas, protestantes y en general, a todos los rechazados por la Iglesia. Un recinto civil y laico, pero tan digno como el destinado a los presuntos católicos. Era tal la indignación del arzobispado de Toledo que cuando tuvo que inaugurarse el cementerio de la Almudena y el Ayuntamiento de Madrid solicitó que se bendijera el recinto para declararlo camposanto, se negaron. Pero ¿Cómo que no bendicen el cementerio? Eso era una canallada. Hace falta ser mala gente para negar esa bendición, sabiendo que tenían acogotada a la población con el bulo de que irían al infierno si no se enterraban en tierra bendecida. Fue un cruel chantaje de la Iglesia. Amenazaron incluso con la que hubiera sido la primera y única huelga de curas. Como lo oyen. Si se abría el cementerio municipal de Madrid uno de aquellos domingos cerrarían todas las iglesias en señal de protesta y los madrileños se quedarían sin cumplir con sus obligaciones espirituales. El chantaje, menos mal, no funcionó. Ni con los ciudadanos, que exigían pero ya su cementerio municipal y decente, ni con el Gobierno que se guardó una carta en la manga para poner en evidencia a la Iglesia. El primer cementerio municipal de Madrid estaba listo para su inauguración a primeros de septiembre de 1884. Pero ante la negativa de la Iglesia a bendecir el recinto, el gobierno consiguió que el rey Alfonso XII acudiera al que iba a ser el primer enterramiento en el cementerio civil, en el laico. La presencia del rey dio por inaugurado oficialmente ese recinto. Aquel entierro inaugural, y encima con presencia real, fue el de una chica de 20 años llamada maravilla Leal, que no está claro si fue una suicida, una protestante, una pecadora o lo que fuera, da igual. Pero el caso es que fue enterrada en tierra laica, donde ni falta que hacía que hiciera sus sortilegios con agüita algún chamán de la Iglesia. Aquello se lo tuvo que tragar el arzobispado de Toledo porque Alfonso XII, con su presencia y de acuerdo con el gobierno, le estaba diciendo a los curas que ya estaban tardando en bendecir el recinto del cementerio de la Almudena previsto para los presuntos católicos. Y así fue. Cuatro días después del entierro de Maravilla Leal en el cementerio civil y por mucha amenaza de huelga de misas que no se cumplió, la Iglesia autorizó que el cementerio de la Almudena se bendijera y convirtiera en camposanto. Eso sí, siempre a cambio de dinero. El Ayuntamiento de Madrid acordó con el Arzobispado pagarle cinco pesetas por el entierro de cada adulto y dos cincuenta por el de cada párvulo para compensar las pérdidas económicas por el cierre de la sacramental. A ver, ¿Es o no un vulgar negocio la religión? Pues eso. Allí, en el cementerio civil, repleto aún de herejes como Pío Baroja, Arturo Soria, Nicolás Almerón, Maravilla Leal, Ginés de los Ríos, Almudena Grandes, Blas de Otero, Carmen de Burgos, Américo Castro, masones, republicanos, poetas, músicos, judíos, protestantes, descreídos y otras gentes decentes alejadas del sectarismo católico, existe quizás el epitafio más reivindicativo y descarado contra la intransigencia y la sinrazón Toda tierra es sagrada.
Nieves
Historias con sonido Cara A con Emma.
Emma Vallespinós
Vallespinós Vamos con la primera historia con sonido del programa de hoy. Hola, Emma.
Hola, Nieves. Hablabas hace un momento de Almudena Grande, enterrada en el cementerio civil de Madrid. Un funeral en el que los libros tuvieron un papel fundamental. Por un lado, el homenaje que le rindieron sus lectores, que acudieron portando alguna de sus novelas. Por otro, el ejemplar que su pareja, el poeta Luis García Montero, depositó sobre su féretro. Se trataba del poemario Completamente viernes, el que escribió inspirado en su historia de amor. Nuestra cara A será el tema, Aunque tú no lo sepas. Luis García Montero escribió el poema con este título, cuya lectura fue fuente de inspiración para que Quique González, entonces veinteañero, escribiera una canción para Enrique Urquijo, La mis, que luego, siendo ya cantautor, Quique González interpretó. Nosotros vamos a escuchar la de Enrique Urquijo y los problemas de 1998.
Qué bonito. Y qué bonito fue aquello de Almudena Grandes. En fin, la escuchamos.
Singer (song performer)
Aunque tú no lo sepas.
Me he.
Inventado tu nombre, me drogué con promesas y he dormido en los coches. Aunque tú no lo entiendas nunca escribo el remite en el sobre por no dejar mis huellas. Aunque tú no lo sepas.
Ana Baltierra
Me he.
Singer (song performer)
Acostado a tu espalda y mi cama se queja fría cuando te marchas. He blindado mi puerta y al llegar la mañana no me di ni cuenta. De que ya nunca estabas. Aunque tú no lo sepas nos decíamos tanto con las manos tan llenas, cada día más flacos. Inventamos mareas, tripulábamos barcos y encendía con besos. El mar de tus labios.
Nieves
Contarte el arte Ana Baltierra.
Emma Vallespinós
Turno de Ana Baltierra. A ritmo de la familia Adams, doctora en Historia del Arte. Para contarte el arte con arte, valga la rebuznancia. Y si hay un sitio donde hay arte por un tubo es en los cementerios. Hola, Ana.
Ana Baltierra
Hola, Nieves. Lo que me gusta a mí un baile y una buena canción. Bueno, como la cosa hoy va de cementerios, efectivamente los cementerios ya sabes que son museos al aire libre, vamos a dedicarle la sección a uno de los mejores artistas de escultura funeraria. Mariano Benlliure. Era, como sabes, un artista valenciano que vivió casi una centuria entera a caballo entre el siglo XIX y XX. Lo que más nos interesa de Benlliure en este programa es que gran parte de sus esculturas fueron hechas para decorar mausoleos de gente famosa. Así que podemos ver su obra en gran parte de los cementerios de España. Esto es curioso, Nieves, porque pagamos entradas para ver esculturas suyas en algunos museos españoles y tenemos gran parte de ellas gratis, al aire libre, al alcance de la mano de entrada libre en muchos cementerios españoles.
Emma Vallespinós
Eso es cierto. ¿En qué museos hay obras expuestas de Benlliure?
Ana Baltierra
En bastantes museos españoles, de hecho. Pero solo para darnos la medida de la importancia que tiene este escultor, voy a mencionar que el Museo Nacional del Prado, que es uno de los más importantes de todo el mundo. Más de una docena de obras de este artista y muchas están expuestas en sus salas. Voy a añadir además que tienes en mente la estatuilla que se entrega a los ganadores de los Goya. Perfectamente, perfecta, famosísima. Es una reproducción hecha a partir del busto que realizó Mariano Benlliure del famoso pintor en 1902. Para que veas que Mariano Benlliure está en nuestro día a día, como mucho más de lo que creemos. Todos los años en la gala de los Goyas se entrega una reproducción de esta escultura suya. Y por supuesto, muchas veces o casi todas las que pisamos un cementerio.
Emma Vallespinós
Pues ahora dinos los cementerios en los que hay esculturas de Mariano Benlliure.
Ana Baltierra
El listado es enorme. En Cuenca, en el Roncal de Navarra, en el de Escoriaza de Guipúzcoa, San Fernando de Sevilla, Salamanca, Montjuic, el Cabañal de Valnaencia, varios cementerios de Murcia, en fin, por supuesto, en Madrid, en casi todos los cementerios, incluido el Panteón de los hombres supuestamente ilustres. Supuestamente ilustres y lo recalco. Pero bueno, el que le encargara las esculturas de las tumbas de todos estos personajes importantes, supuestamente también políticos, ya nos ayuda a hacernos una idea de la importancia de este escultor y la fama que alcanzó en este ámbito. Porque también hizo tumbas en el extranjero, es decir, que su reconocimiento fue internacional.
Emma Vallespinós
No sabía qué tumbas hizo en el extranjero.
Ana Baltierra
Pues mira, en el Cementerio General de Bogotá, en Colombia, hizo la tumba de Rafael Uribe, que es un personaje importantísimo de la historia colombiana, que luchó por los derechos de la población. Fue el fundador de la Universidad Republicana, que hoy sigue existiendo con el nombre de la Universidad Libre de Colombia. Rafael Uribe fue asesinado cuando iba camino del Capitolio Nacional llevando un proyecto de ley a favor de los trabajadores colombianos y fue enterrado con honores. Y fue Benlliure quien modeló y fundió el bronce de su gusto para el mausoleo monumental que se proyectó, que lo proyectó el arquitecto francés Gastón Lelarque. Y también hizo tumbas en Estados Unidos, Cuba, Portugal.
Emma Vallespinós
De verdad que no tenía oído que había llegado tan lejos.
Ana Baltierra
Con lo complicado que es sorprenderte sobre cierto, muy, muy, muy complicado esto.
Emma Vallespinós
Vamos, me voy todos los días y más contigo.
Ana Baltierra
Eso es verdad. Muchas gracias, Nieves. Bueno, y tanto que sí. Mira, en el cementerio de Warsaw, en Virginia, fíjate la América profunda. Hizo un mausoleo al político estadounidense William Atkinson Jones. Fue un encargo del Senado filipino en agradecimiento a este señor por su campaña a favor de la independencia filipina. Es un gran monumento con un busto en mármol del político en el centro. Delante una matrona filipina que sostiene el escudo de las islas y encima del águila americana. Bueno, una parafernalia gig. También en el cementerio Colón de La Habana, en Cuba, hizo el panteón de la familia Falla Bonet. Ahí vamos en Cuba, una de las más acaudaladas de este país. Está con un Cristo resucitado, una puerta de bronce con un relieve maravilloso, con cuatro hombres cargando un ataúd. Y bueno, estoy mencionando solo algunas de las tumbas que hizo fuera de España para poner en relieve la importancia que tuvo Benlliure a nivel internacional. Pero bueno, tengo una buena noticia. Muy, muy buena. Además, no hace falta irse ni a Colombia en Estados Unidos ni a La Habana para ver obra escultórica. Aquí la tenemos en muchos cementerios. Bastante. En España.
Emma Vallespinós
¿Bueno, ahora te pringas cuáles son las mejores? ¿A qué cementerio cementerios vamos? ¿Nos recomiendas ir a ver obras de Mariano Benlliure?
Ana Baltierra
Ayaya, esto es difícil. Pero mira, quizá mi escultura funeraria favorita de Benlliure y de todos los tiempos, o sea que aquí abro, me pringo bien sea el mausoleo de Julián Gallarre en el cementerio municipal del Roncal en Navarra.
Emma Vallespinós
Maravilla.
Ana Baltierra
Es espectacular. Esta maravillosa obra de arte ha recibido varios premios. En la Exposición Universal de París de 1900 se le dio la medalla de honor. A ti una ide idea. La reina María Cristina se le intentó quedar y decir aquí se queda. En el Teatro Real de Madrid, en la plaza donde Gallarre había actuado en muchas ocasiones. Pero afortunadamente la familia consiguió zafarse de estas reales imposiciones. Y nuestra querida revista Dios Cultural y su concurso de cementerios, que creo que te es familiar.
Emma Vallespinós
Muy familiar.
Ana Baltierra
Pues este concurso le otorgó el premio a la mejor escultura en el año 2014. Premiadísimamente, sí.
Emma Vallespinós
Pues descríbenos así un poquito qué hace a este monumento tan especial.
Ana Baltierra
Es la tumba de Julián Gallarre. Un tenor sobre el que el mismísimo Wagner decía que era el mejor intérprete de sus canciones. Impresionante. A pesar de su éxito internacional, insistió en que quería ser enterrado en su pueblo natal, el Roncal. Y al morir, la familia le encargó su espectacular mausoleo a Benlliure. Que además era amigo del cantante. Creo que puedo afirmar que es una de las mejores obras de Mariano Benlliure, donde su talento natural para esculpir se unió al cariño personal que tenía al difunto. Es una de las obras más geniales de toda la escultura. Y la ten en un cementerio.
Emma Vallespinós
Es cierto. ¿Qué representa exactamente?
Ana Baltierra
Es un sepulcro apoyado en una escalinata, realizado en mármol de Carrara. En él están esculpidos niños regordetes cantando con libretos de ópera, sentada en esta escalinata y una mujer que llora desolada por la muerte de Gallarre. Es la música que se ha quedado huérfana. Fíjate qué simbología. Si giramos y damos la vuelta por la parte de atrás, hay un telón que ha caído, simbolizando que ha tenido lugar la última función del telón, su muerte. Y en la cenefa están inscritas en los bordes algunas de las óperas que le dieron fama. Encima de este sarcófago de mármol se apoyan dos figuras femeninas que son representaciones de la armonía y la melodía que alzan un segundo sarcófago simbólico de Gallarre. Y encima hay una representación femenina de la fama que se afana para poder escuchar las últimas notas del tenor que salen del interior del segundo sepulcro que está encima del otro. Como ves, Benlliure coge imágenes tradicionales y las adaptaciones les da forma para que tengamos una personalidad única unida al difunto. Por eso a veces las representaciones nos chocan.
Emma Vallespinós
Sí, sí, es impresionante. Pero con eso de que nos chocan, ¿Qué quieres decir exactamente?
Ana Baltierra
Bueno, que a veces mete representaciones que nos pueden sorprender. Por ejemplo, un ángel mujer se ve en otra obra que me gusta mucho, el panteón de la familia Moroder, en el Cementerio General de Valencia. Es una figura femenina que está sujetando la puerta maciza de bronce, maravilla también, por la que se accede a la cripta. Es una puerta falsa porque no puedes pasar, pero diría que es un ángel. Pero los ángeles no tienen sexo y este tiene pechos y parece que un pubis. Quizás sea trans o queer. Seguro que es no binario. Ya te digo que rarito. Eso lo tengo claro. El caso que hace una escenografía en una tumba preciosa en la que este ángel, el ángel o le ángel o lo que sea, pues es la que cierra la puerta en tono decorativo. Esta tumba simboliza ese carpe diem porque la inscripción que hay arriba pone Velaz porque no sabéis ni el día ni la hora de la muerte. Y bueno, yo añadiría, ni queremos saberlo. Yo no quiero saber el día que voy a morir, que así disfruto mucho más. Carpe Dien e iros a ver a Benlliure a los cementerios, Casi los únicos museos donde puedes disfrutar de la naturaleza y el arte todo a la vez, dos por uno, completito.
Emma Vallespinós
Iros a. Creía que nos iba a mandar a otro sitio, pero sí, sí, vayan ustedes al cementerio. Ha sido un magnífico recorrido por la obra de De Benlliure. Si alguien se acerca por el Roncal a ver el precioso mausoleo de Gallarre, sugiero que también se pasen por la casa natal del tenor y vean su laringe, que la tienen ahí separada de su dueño. Muchas gracias, Ana.
Ana Baltierra
Gracias, Nieves.
Nieves
El invitado con Jesús Pozo.
Emma Vallespinós
Espacio de Jesús Pozo, periodista, y de su invitado, que hoy es empresario y en vez de ir hacia atrás, nos vamos a ir con él hacia adelante. Vamos a hablar del futuro de los cementerios. Hola, Jesús.
Jesús Pozo
Así es. Buenas. Tengo suerte yo con la música que me pone Inma al principio, ¿Verdad?
Emma Vallespinós
Una monstruo.
Jesús Pozo
Bien, he hablado con Alberto Ortiz, presidente de Funespaña, primer grupo funerario de capital español y también presidente de la asociación empresarial del sector funerario que se llama PANASEF, y el futuro de los cementerios.
Alberto Ortiz
Se presenta así La sociedad está viviendo ahora mismo un profundo cambio que también se está haciendo visible en el sector funerario y por supuesto, en los ritos del fallecimiento. El número de familias que ahora mismo opta por la incineración en España se está incrementando paulatinamente y a su vez, esto está demandando ceremonias también de despedida más de tipo laico, sin perder tampoco la importancia del sector religioso. Todo ello, unido a la creciente concentración medioambiental que tenemos presente todos los días, provoca que los cementerios estén evolucionando para ofrecer alternativas que sean más sostenibles. En ese sentido, la inhumación de las cenizas tenga un concepto más de integración en la naturaleza que el propio concepto de enterramiento. Sinceramente, creo que esta evolución de los cementerios está empezando a ser visible. Yo creo que todos lo estamos viendo, pero puede implicar un cambio de concepción mucho mayor aún. Creo que esto va a ser casi una revolución, como en su día fue cuando se sacaron los cementerios del centro.
Emma Vallespinós
De las ciudades, aunque no lo parezca. Es verdad, los cementerios han cambiado una barbaridad. Y hombre, que no te voy a contar. Tú has seguido muy de cerca esa evolución como director de la revista Dios Cultural centrada en los distintos aspectos de la cultura de la muerte.
Jesús Pozo
Desde luego así ha sido, muchos años así. Pero no sólo han cambiado los cementerios como espacios ambientales y arquitectónicos, también ha cambiado mucho en España la asistencia a la familia cuándo tienen que hacer uso de ellos.
Alberto Ortiz
Hemos visto una evolución en todos estos últimos años también en este sentido, ya no sólo en una mejora de la presencia física de los medios, sino una concienciación psicológica en el trato a las familias desde cuando una persona va a contratar un servicio funerario hasta la propia prestación de dicho servicio. Nosotros mismos en la sociedad teníamos un concepto de un gasto y de una necesidad de un enterramiento y ahora mismo el concepto que se tiene es la necesidad de un servicio. Lo que la gente quiere es que se solucione, que se solucione con eficacia, profesionalidad y amabilidad y que al mismo tiempo con un componente importante de trato psicológico en momentos en que las personas tienen una situación emocionalmente difícil. Y además lo veo que todas las empresas funerarias están haciendo programas de formación específicos para sus operarios en el sentido y sobre todo también para la gente que contrata, en incidir en el trato psicológico de dramatizar en ese instante mediante una ayuda y una comprensión a las familias.
Emma Vallespinós
La verdad es que se agradece poder contar con un empresario del sector funerario porque es que la verdad se dejan ver muy poquito fuera de los festejos de difuntos.
Jesús Pozo
Es que lo han tratado generalmente mal. Y yo creo que además en el sector funerario se fían de mí. Lo que sí creo es que por fin vamos camino de acabar definitivamente con los cementerios tristes, oscuros y abandonados.
Alberto Ortiz
En los cementerios está cambiando la forma de concebirlos, igual que también comprobar cómo han cambiado los tanatorios estos últimos años. Lo que se está buscando es desde el profundo respeto y recuerdo memoria de las personas, arquitecturas más innovadoras, menos dramáticas y que añadan mayor tensión al hecho que ya tiene el propio fallecimiento.
Jesús Pozo
Y de paso parece que por fin también vamos consiguiendo entre todos que sean espacios patrimoniales, turísticos, parques públicos.
Alberto Ortiz
Porque cada vez está creciendo más el valor de los cementerios como espacio de recuerdo y de memoria individual y colectiva. En los últimos años hemos visto como asociaciones y empresas han fomentado el valor cultural y turístico de los cementerios, que antes era impensable. De hecho, y tú conoces bien, contamos con nuestro conocido Concurso de Cementerios de España, que desde la primera edición de 2014 se ha convertido en uno de los eventos culturales más importantes del sector funerario y en un referente también para los mismos ayuntamientos, que llevan años priorizando el cuidado de sus cementerios y promoviendo espacios integrados en la ciudad que merezcan ser visitados y reconocer al mismo tiempo el interés histórico, social, artístico e incluso patrimonial de los cementerios españoles.
Emma Vallespinós
Es importantísimo eso de que los cementerios sean los espacios de la memoria de los pueblos y las ciudades. Es el sitio de las gentes que hicieron posible esos lugares.
Jesús Pozo
Ese es uno de los retos importantísimos. Pero vamos a cambiar de tercio. Vamos a un tema siempre interesante para el la incineración y su aumento imparable frente al entierro.
Alberto Ortiz
Se ha supuesto para muchos ayuntamientos un respiro porque tener que ampliar los cementerios de forma constante, el incremento de la población y efectivamente, la acción de incineración de las familias, provoca que los cementerios estén buscando nuevas formas de esparcimiento e inhumación de cenizas. También se busca últimamente que la gente conserve las cenizas, no las esparza en otros sitios o distintas fórmulas o vías para ello. En este sentido, desde FUNA España hemos impulsado el proyecto del Bosque de la Vida dentro del Cementerio Jardín de Alcalá de Henares, que es una alternativa innovadora y más sostenible de innovación y esparcimiento de cenizas. Con ello buscamos dar soluciones a esta creciente tendencia que es indudable que existe en la sociedad.
Emma Vallespinós
Jesús explica eso del Bosque de la Vida.
Jesús Pozo
Pues el Bosque de la Vida de Alcalá de Henares es seguir una iniciativa que ya existe en varios lugares de España, y es que las familias, en vez de ir a recordar a su fallecido a un espacio de piedra y hormigón, lo hagan bajo la sombra de un árbol que crece sobre las cenizas.
Emma Vallespinós
A eso se añade el beneficio medioambiental, claro.
Jesús Pozo
Así es, y conviene insistir en que las emisiones producto de la incineración son mucho menos perjudiciales para la salud que, por ejemplo, tomarse una caña en las terrazas del centro contaminado de Madrid.
Alberto Ortiz
Los primeros hornos que se implantaron, pues sin ser lo contaminantes que la gente cree, efectivamente no lo son y no son industriales, pero sí que efectivamente la tendencia en toda Europa es a reducir las emisiones enormemente desde los primeros hornos. En este sentido, pues efectivamente nosotros tenemos una política de emisiones, estamos intentando todos los últimos hornos que hemos instalado, por ejemplo los nuevos que se han puesto en Valencia, son unos hornos totalmente eficientes y sostenibles y que cumplen con los requisitos más extremos de emisión de partículas y creemos que eso es un tema que se va a implantar a nivel general. Lo que ocurre es que como todo en este país, requiere una transición y esperamos que se ordene esa transición y no sea especialmente larga. Sí que efectivamente creemos que en los próximos años se va a ver la reducción de las emisiones. Ya se aprecia en muchísimos hornos nuevos y actividades nuevas.
Emma Vallespinós
De todas formas, de aquí a unos años veremos cómo se normalizarán otros sistemas que van a superar a la incineración y a la inhumación, el enterramiento, porque hemos visto cosas, Jesús, que ellos no creían. Pero bueno, esa es otra historia.
Jesús Pozo
Sí, esa es otra historia. Mira, podemos preparar un programa sobre ritos funerarios en la historia y así podremos comentar cómo viene el futuro y por ejemplo, cómo viene el nuevo método que te pulveriza y que ya se usa en varios países. Pero vamos a terminar hoy con otro importante cambio.
Emma Vallespinós
No vamos a dejar a la gente.
Jesús Pozo
Con el cuerpo del revés, desayunar a baby. Vamos a terminar con otro importante cambio social y laboral en el sector, la incorporación de la mujer.
Alberto Ortiz
Partimos de la base de que en este sector, como has dicho, ha sido tradicionalmente masculino y hasta hace 10 años presencia de mujeres trabajando en el área era prácticamente nula. Estos últimos años, sin embargo, está adaptando su merecida importancia. En el 98 se incorporaba la primera mujer al sector, que creo recordar que eran tres mujeres en Valencia, y se ha hecho un esfuerzo ingente para que las mujeres tuviesen reconocimiento y presencia en un sector tan clave en la sociedad como es el funerario. Por ejemplo, hemos pasado a casi un 30% de la fuerza laboral en 10 años y a más de 20% en cargos de alta dirección en empresas funerarias, frente al 34 % de la media nacional española. Concretamente, y en el caso que me conozco, más directamente de Funespaña. Llevamos años comprometidos con la paridad, siendo los primeros del sector en tener un plan de igualdad y consecuentemente un mejor clima laboral, mejor calidad de vida para toda la plantilla. Las empresas funerarias en todo el sector están implantando en mayor o menor medida políticas en este sentido. Se percibe ya en la propia sociedad desde directoras de cementerios, múltiples personas y operarias, porque además los medios hoy día con los que se cuenta no requieren un ejercicio ni una presencia, una fuerza especialmente para esta.
Emma Vallespinós
Actividad. Recuerdo cuando hace diez años, diez, quince años, muchos se sorprendían de ver mujeres trabajando como operarias, como oficiales de cementerios, realizando inhumaciones, exhumaciones. Yo no sé qué se pensaba que sólo servían como recepcionistas en los tanatorios y para coger el teléfono en la.
Jesús Pozo
Funeraria. Me acuerdo yo cuando era un.
Emma Vallespinós
Pasto de entrevista, no una mujer en un cementerio, por favor. La mujer ha estado unida a la muerte de toda la vida. ¿Quien se encargaba de preparar los cadáveres siempre? Gracias Jesús. Y gracias también a tu invitado Alberto Ortiz por haber compartido su experiencia.
Jesús Pozo
Profesional.
Nieves
Adiós. Esto era un gato con los pies de trapo y. Y la cabeza al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra.
Singer (song performer)
Vez? Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo lindas.
Sueñas. Cuéntame un cuento y verás que.
Contento me voy a la cama y tengo lindos.
Emma Vallespinós
Sueños. Puede que el texto con el que abríamos este programa sobre lo mucho que ha costado en este país tener cementerios municipales decentes y dignos, porque siempre estaba enfrente la Iglesia para impedir a alguien le haya parecido exagerado, ya está otra vez. Esta anticlerical con lo suyo. Pues sí, anticlerical, por supuesto. Con lo mío no. Con lo de todos, al menos. Con lo de todos que han sufrido la intolerancia, el fanatismo, el desprecio y el sectarismo de los curas católicos. Érase una vez un pueblecito muy pequeño y muy bonito en el Valle de Arán, en los Pirineos, donde vivían felices Francisco y Teresa y a los que un cura malvado no paraba de hacerles la vida imperial. Teresa y Francisco eran una pareja de jovenzuelos que vivía a principios del siglo XX en un pueblito muy chiquito llamado Bau, en el Valle de Arán. Se enamoraron, pero el problema es que eran parientes, eran primos, cosa que antes se daba con relativa frecuencia en lugares pequeños y cuando había relación de parentesco entre los novios. Para autorizar el matrimonio el cura exigía una dispensa eclesiástica. Una autorización, un papelito que costaba una pasta. Tú pagas, te dispensan y ya no es pecado casarte. Si no pagas, es pecado. Teresa y Francisco no tenían dinero y no les dieron la dispensa, pero no por ello estaban dispuestos a renunciar a su amor. Hay dos versiones sobre lo que hicieron. Unos dicen que se casaron por lo civil y otros que nunca se casaron. Da igual lo que hicieran, porque a efectos de la malvada Iglesia y la bruja del cura de Bausen, ninguna de las dos fórmulas era válida. Se juntaran o se casaran civilmente, el pecado era el mismo. El matrimonio civil era una de las indignidades previstas por la ley canónica que impedían recibir sepultura eclesiástica. Hablamos del Código de Derecho Canónico por el que entonces se regía la secta católica y que en el canon 1240 decí Están privados de sepultura eclesiástica a no ser que antes de la muerte hubieran dado alguna señal de arrepentimiento 1. Los notorios apóstatas de la fe cristiana o afiliados a una secta herética o masónica. 2. Los excomulgados. 3. Los que se han suicidado deliberadamente. Ojo al dato. ¿Puede alguien suicidarse sin querer? ¿Eso no sería más bien un accidente? Pues sí. Para la secta católica existían suicidios sin querer porque diferenciaban a los que se mataban por ira o desesperación, que eran los malos, de los que lo hacían porque estaban locos. Los de la ira y la desesperación eran a los que se referían con eso de deliberadamente. Es decir, era una excusa para que si el que se suicidaba era un príncipe o un duque o un obispo o alguien de buena familia. Si no se podía ocultar el suicidio, se decía que había sido por locura, sin querer y así se evitaba la excomunión. Echa la ley, echa la trampa. Según a quién hubiera que aplicarla. Sigo con las indignidades que impedían ser enterrado en tierra bendecida. Los que morían en duelo, los que hubieran mandado quemar su cadáver y los que cometieran otros pecados públicos y manifiestos entre los que se encontraban las parejas que sólo hubieran formalizado matrimonio civil o que cohabitaran. Todos los pueblos y ciudades de España tenían orden de habilitar un lugar apartado en sus cementerios para sepultar dignamente a quienes la Iglesia rechazara enterrar en sagrado El corralillo lo llamaban, o el rincón de los disidentes, de los castigados. Pero ¿Y si el cementerio era eclesiástico? ¿Y si el Ayuntamiento no había cumplido con su obligación de tener su cementerio municipal y había dejado la gestión de la muerte de todos los vecinos en manos del cura? Pues que la bruja mala decidía quién merecía ser enterrado y quién no se negaba. Y así se decía. El derecho de enterramiento. La familia tenía que llevarse el cadáver al monte, hacer un agujero y enterrarlo donde pudieran. Esta situación se daba cada dos por tres, en aldeas, en pueblos pequeños, en pedanías. Y este caso se dio con nuestra protagonista del cuento con Teresa. Murió en 1916 con sólo 33 años y dejó a su amado marido Francisco muy desolado y con dos niños muy pequeños. La bruja mala. El cura negó el derecho de enterramiento a Teresa en el cementerio del pueblo. Esto no les pareció bien a los buenos vecinos de Bausen, porque Teresa era una buena mujer, una buena madre y una estupenda esposa y no iban a permitir aquella crueldad de la bruja con sotana. Buscaron un lugar discreto, alejado del pueblo y piedra a piedra, en sólo una noche noche, levantaron un cementerio exclusivo para Teresa. Un cementerio para un solo muerto mínimo, pero con sus muros, su puerta enrejada y sus árboles dando sombra a la tumba. No sé si el cura se quedó en el pueblo rasgándose la sotana ante semejante desobediencia civil, pero qué lástima que el infierno no exista para que aún hoy ese cura canalla estuviera retorciéndose entre las llamas. El senderista que pasea hoy por aquella zona del Valle de Arán, si no va avisado, se encontrará con un pequeñísimo recinto con muros de piedra y una puerta de hierro, asomará la nariz y verá la tumba de una mujer con dos la del marido en la cabecera que dice A mi amada Teresa, que falleció el 10 de mayo de 1916 a la edad de 33 años y la segunda dedicatoria sobre la piedra que cubre el cuerpo de Teresa. Y que dice a nuestra querida madre. Ese visitante lo primero que se va a preguntar es por qué no hay más muertos. Por qué Teresa está sola, Porque llegó un golpe de estado a este país que trajo una guerra cruel y Francisco tuvo que huir a Francia con sus dos hijos. Pero sobre todo porque ese cementerio es el de Teresa sólo para Teresa. No está bendecido, ni maldita falta que le hace, pero es el más sagrado y bonito del mundo, testigo de la intolerancia y el sectarismo religioso que sólo buscan complicarnos la vida y la muerte.
Singer (song performer)
Roca yo Los boomens Damiran Reutendre.
Nieves
Rezabeuram sie Historias con sonido cara B.
Emma Vallespinós
Con Emma Vallespinós Vamos a terminar con música, con la magnífica música con la que nos ambienta Emma Vallespinós y con la última historia con.
Sony. Sí, El suicidio, decías hace un momento, era uno de los motivos para no poder recibir sepultura eclesiástica. Y los suicidios son el tema principal del muy recomendable Notas de suicidio, un libro publicado por la Uña rota, firmado por el barcelonés Marca Ellas y que recoge notas de suicidio de poetas, escritores, actores, intelectuales y músicos. El libro incluye la nota de suicidio de Kurt Cobain, el líder de Nirvana que se suicidó a mediados de los 90 y que conmocionó a toda una generación de adolescentes. El propio Marca Ellas entre ellos, porque fue el primer suicidio que dijo sentía como cercano. La carta de Cobain iba dirigida a Boda, el que fue su amigo imaginario de la infancia. Terminamos con un tema de Nirvana. No es el primero que suena hoy, como dirá un oyente avispado, pero ahora sin.
Ana Baltierra
Versiones. Escucharemos el All Apologies ahora.
Emma Vallespinós
Mismo. Lo escuchamos enseguida. Antes les recordamos que este programa ha sido posible gracias a Navaltierra, Jesús Pozo, a Emma Vallespinos, a Pepe Rubio, a nuestra técnico de sonido, María Jesús Rodríguez y a mí misma, Nieves con.
Singer (song performer)
Costrina. ¿Everyone is gay What else should I right? ¿I don't have it right What else should I be? All apologies. In the sun I feel as wanting In the sun In the sun Mary, Marish I was like you either me. Everything is my fault I blame I could see from shame Someone freeze a burden Don't looking on the pastures of my sun In my sun I feel this one In the sun In the sun Mary, Mary, Mary.
SER Podcast | Host: Nieves Concostrina | Date: August 7, 2022
This episode explores the history of cemeteries in Spain, focusing on the shift from church-controlled burial grounds within city centers to municipal, hygienic cemeteries outside urban areas, and highlights the struggle between civic society and ecclesiastical interests. Nieves Concostrina adopts her signature irreverent, critical style to narrate the transformation of Spanish burial practices, the role of the church in death as a business, and the civil push for dignified, sanitary resting places for all.
“Era tal la guarrería que dejaba en las ciudades… esa asquerosita costumbre de sepultar muertos en el interior de las iglesias.” – Emma Vallespinós [00:33]
“La mejor manera de ir al cielo… era estar muy cerca de Dios… físicamente cerca.” – Emma Vallespinós [02:14]
“Se enterneció mi corazón a vista de aquel desgraciado suceso.” – Carlos III, quoted by Emma Vallespinós [03:53]
“Los cementerios generales que se construyeron y las sacramentales eran fabulosos negocios de la Iglesia. …requiería poca inversión y… nulo mantenimiento.” – Emma Vallespinós [10:28]
“Por una vez a la derecha le importó más la salud de los ciudadanos que mantener el negocio de los corruptos.” – Emma Vallespinós [13:56]
“Fue el primer gran triunfo civil… casi se morían a gusto por dar con sus huesos en un lugar limpio, ordenado y cuidado por personal municipal.” – Emma Vallespinós [14:35]
“Toda tierra es sagrada.” [20:27]
Segment: “Contarte el arte” with Ana Baltierra
[23:43 – 32:00]
“Quizá mi escultura funeraria favorita de Benlliure y de todos los tiempos… El mausoleo de Julián Gallarre…” – Ana Baltierra [28:04]
Segment: Jesús Pozo (journalist) with Alberto Ortiz (President of Funespaña & PANASEF)
[32:21 – 41:50]
Key trends:
“El cementerio está evolucionando para ofrecer alternativas más sostenibles… Es casi una revolución, como cuando se sacaron los cementerios del centro de las ciudades.” – Alberto Ortiz [33:00]
Social change:
“Hemos pasado a casi un 30% de la fuerza laboral en 10 años y a más de 20% en cargos de alta dirección en empresas funerarias…” – Alberto Ortiz [40:34]
On Church monopoly of death:
“La Iglesia se encargó de que todo el mundo creyera a pie juntillas que la mejor manera de ir al cielo, de salvar el alma, de superar el juicio, era estar muy cerca de Dios.” — Emma Vallespinós [01:55]
On resistance to reform:
“La peste de pasajes se hizo famosa precisamente por provocar la orden para crear cementerios lejos de la zona residencial…” — Emma Vallespinós [05:10]
On profit above public health:
“Como la Iglesia Católica es ansia viva cuando ve negocio…” — Emma Vallespinós [06:10]
On civil victory:
“El primer gran triunfo civil, el gran éxito de los madrileños de aquel siglo XIX…” — Emma Vallespinós [14:35]
On inclusive burial:
“Toda tierra es sagrada.” — Almudena Civil Cemetery epitaph [20:27]
[42:47 – 50:02]
“No está bendecido, ni maldita falta que le hace, pero es el más sagrado y bonito del mundo, testigo de la intolerancia y el sectarismo religioso…” – Nieves Concostrina [49:20]
This episode of "Todo Concostrina" provides a compelling historical and cultural narrative of how Spanish society, despite centuries of ecclesiastical resistance, gradually secured its right to decent, sanitary burial spaces managed by civic authorities. The conversations on funerary art and modern changes in burial practices further connect history with contemporary shifts in value, inclusivity, and sustainability. The personal story of Teresa in Bausen brings the discussion full circle, reminding listeners of the human cost of exclusion and the importance of civil courage in the face of institutional dogma.