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Ana Baltierra
Ser podcast.
Nieves Concostrina
En la Cadena SER.
Jesús Pozo
Cualquier tiempo pasado fue anterior Con Nieves con costrina.
Nieves Concostrina
9 de octubre de 1547 del calendario juliano. Iglesia de Santa María la Mayor, Alcalá de Henares. El reverendo señor bachiller Serrano bautizó ante sus padres Rodrigo y Leonor, al mocoso llorón Miguel, de apellido Cervantes. Seguramente había nacido 11 días antes, el 29 de septiembre, día de San Miguel, pero vaya usted a saber por qué, no está apuntado en ningún sitio. Da igual que naciera tal día o tal otro, lo importante es que vino y madre mía, lo que le tocó vivir. Nació Miguel de Cervantes durante el imperio de Carlos V y justo en el mismo año que cascaron los dos grandes enemigos del los poderosos reyes Enrique VIII, el de Inglaterra y Francisco I el de Francia. Conoció Cervantes todo el reinado de Felipe II y sufrió 17 años del gobierno corrupto del lerdo de Felipe III. Vivió el tránsito del Renacimiento al Barroco, vio pasar a 14 papas, tuvo noticias de las movidas protestonas y protestantes que montaron Lutero, Calvino y los anglicanos. Asistió a la unión de las dos coronas de España y Portugal, conoció la expulsión de los moriscos, convivió con la España más profunda y rural, le afectó muy directamente el cambio de capitalidad de la villa y corte por dos de Madrid a Valladolid y de Valladolid a Madrid. Vivió también el histórico cambio del calendario juliano al gregoriano, conoció la cárcel y la guerra, disimuló ante la Inquisición, fue tan pecador como cualquier católico, se casó, tuvo una hija de estrangis, se fue de putas y no le salió de los perendengues decir cuál era el lugar de La Mancha.
Pepe Rubio
Plucked her eyebrows on the way.
Nieves Concostrina
Con Miguel de Cervantes puede que se sepa por dónde empezar, pero es muy difícil elegir qué camino tomar para hablar de él y sus circunstancias. Ni siquiera se sabe cómo acabar porque Cervantes no murió con su muerte. 400 años lleva dando de qué hablar este hombre, por unas cosas o por otras, y como ya saben ustedes que en este programa somos muy poco autocomplacientes y bastante aguafiestas, además de presumir de tener al mayor genio de las letras castellanas, además de llenársenos la boca diciendo que sólo Shakespeare se le puede comparar en la literatura anglosajona, además de haber escrito el segundo libro de ficción más famoso del mundo, el primero es la Biblia, habrá que recordar también que lo que hizo este país con Miguel de Cervantes se ajustó mucho a ese refrán que mucho te quiero, perrito, pero de comer poquito. Cuánto caso le hizo España al gran Miguel de Cervantes. Un mojón. Ni se han cuidado y protegido las casas donde vivió, ni se le ha dedicado un museo. Sus huesos se han perdido, la tumba que le han puesto es un fraude. Y sí, es muy fácil consolarse diciendo eso tan manido de lo importante es que nos queda su obra inmortal. Bueno, pues sí, ya. Pero si se hubiera cuidado todo lo demás y todos los espacios vitales de Cervantes, pues mucho mejor. Porque ahora y desde hace siglo y pico todo es pelearse por tener algo que ver con el escritor o con su personaje. Argamasilla de Alba discute con el Toboso ser el lugar de La Mancha con suegra, se lo disputa con Mota del Cuervo. Y aseguran unos que la cárcel donde a Cervantes le vino la idea de escribir el Quijote estuvo en Argamasilla, mientras otros replican que no, que no, que en Sevilla.
Pepe Rubio
Y me preguntaba otra de Marujita.
Nieves Concostrina
¿Y.
Pepe Rubio
Tú de quién eres? De Josefita, le dije yo a la vieja. ¿Y tú de quién eres?
Nieves Concostrina
¿Conoce usted por casualidad este cualquier tiempo solo será el primero de varios programas, quién sabe si dos, tres o cuatro, dedicados al escritor y a las peripecias de su hidalgo y su escudero? Pero no en plan peñazo biográfico, ni en plan intenso literario. No. Cervantes fue un gran observador y por eso nos dio con el Quijote no solo una divertida novela, también una magnífica crónica social de aquella última mitad del XVI y principios del XVII. Habitó en una de las épocas más fascinantes de la historia de aquella España del Siglo de Oro y nos contó cómo vivían los españoles, qué hacían, de qué iba la moda, qué comían, cómo se curaban, lo poco que se lavaban. Toda aquella España está dentro del Quijote. Aquella época fue fascinante, la verdad. Ojo, visto también cómodamente desde la distancia. Y cierto que mirado desde esa misma perspectiva, Cervantes no pudo elegir siglo más triunfante y ajetreado en el que nacer. Escuchen el soneto que le dedicó al siglo XVI el poeta Francisco Escudero en 1865 cada edad en un símbolo se encierra, cada pueblo su gloria a un hombre. Toma a Homero, Grecia y a Virgilio, Roma, a Dante, Italia, a Shakespeare Inglaterra. Grande era España, rayo de la guerra, su brazo poderoso al mundo doma más grande aún cuando en su Oriente asoma el sol del genio que alumbró a la tierra. Soberbia edad que ostenta por blasones a San Quintín, a Utumba y a Lepanto, qué de lasos y herreras y leones oyó vibrar el armonioso canto. Inmenso siglo, siglo de gigantes que abrió Colón y que cerró Cervantes.
Pepe Rubio
Por el camino yo me entretengo. Por el camino yo me entretengo.
Nieves Concostrina
Eso de San Quintín o tumba y Lepanto se refiere a los tres sonadísimos triunfos de la Monarquía Hispánica en las tres célebres batallas contra los franceses, los aztecas y los otomanos. Se evita hablar, lógico, de cuando los aztecas nos dieron sopas con ondas en la famosa noche triste, de la sangría que supuso la guerra de Flandes y del palizón que nos dieron los elementos y los ingleses cuando Felipe II se empeñó en invadir Inglaterra para imponerles el catolicismo a cachiporrazos. Hay que agradecerle a Felipe II que emprendiera aquella empresa invasora de la que llamaron con chufla la Armada Invencible, porque aunque fuera una humillación internacional y un desastre económico para la Corona, acabó siendo una bendición para el mundo de la literatura. Significó que el funcionario Miguel de Cervantes comenzó en 1587 sus idas y venidas de Madrid, Andalucía y de Andalucía a Madrid, como comisario de Provisiones y recaudador de impuestos para la Gran Armada. Cuántas y geniales ideas recogió en aquel camino que atravesaba la Mancha. Y hay que agradecer también que las dos veces que Miguel de Cervantes pidió un cargo público en América, bien en el Nuevo Reino de Granada o en la Nueva Provincia de Guatemala, o como contador de galeras en Cartagena, le dijeran que no, que no, que no, que no lo admitían. Menos mal Cervantes no se fue a las Indias y por eso escribió el Quijote.
Pepe Rubio
He despertado casi a las 10 y me he quedado en la cama más de tres cuartos de hora.
Nieves Concostrina
En alguno de aquellos lugares de la Mancha decidió instalar a su ingenioso y gamberro hidalgo Alonso Quijano, Don Quijote. Pero no se sabe en cuál. Ni falta qué hace. Aunque muchos sigan mareando la perdiz 400 años después y estén dispuestos a marearla 400 más, si Cervantes no quiso nombrar el pueblo del Quijote, sencillamente entendámoslo, porque no le dio la gana. Luego dicen de pero madre mía, la cantidad de cosas que se han deducido a raíz de algo que no dijo. Además, en el siglo XVI los que elaboraban censos manejaban una nomenclatura muy variada y el término lugar, ese lugar de La Mancha, formaba parte de ese repertorio de núcleos urbanos. Probablemente escuchen la clasificación que existía entonces dependiendo de si había un vecino o cientos o miles Sitio, despoblado, lugar, aldehuela, aldea, pueblo, villa, ciudad y corte, o sea que un lugar en aquel momento era menos que una aldea, menos incluso que una aldehuela, que era una birria de aldea, aunque luego Cervantes dotara a ese lugar de plaza, vecino, oscura y hasta barbero. Era, en resumen, una entidad local menor, que así se llaman ahora todos esos núcleos inferiores a un municipio. Seguro que alguno de ustedes nos está escuchando ahora desde una parroquia rural, una pedanía, un caserío, un concejo o una junta vecinal. El escritor armó su novela con retazos y sucedidos reales de aquella España, cosas que leyó o de las que tuvo noticias. También se inventó lo que le apeteció, puesto que el Quijote es una novela, pero también trasladó cosas que a él mismo le pasaron en sus viajes. Por el Quijote desfilan más de 700 personajes, aunque sólo 200 tienen alguna relevancia. Los otros 500 son gente que pasa fugazmente por las páginas, criados, soldados, doncellas. Y dirán ¿Es que alguien se ha entretenido en contar a todos los que aparecen? Pues sí, al Quijote le han mirado hasta debajo de las uñas de los pies.
Jesús Pozo
Me das.
Pepe Rubio
Asco, casco que me das.
Nieves Concostrina
Tomemos como ejemplo asuntos como la higiene y la sanidad para ver qué nos cuenta Cervantes de aquella España. Pero antes, aunque sólo sea porque tiene gracia, escuchen estos versos del escatológico Quevedo, contemporáneo y vecino de Cervantes, al que, ya saben, le encantaba regodearse en cuestiones Ahí guarripe piojos cría el cabello más dorado, legañas hace el ojo más vistoso en la nariz del rostro más hermoso el asqueroso moco está enredado. Y no sigo, no sigo con el soneto porque empeora seriamente. Quien haya leído el Quijote, ya que hablamos de guarrerías, quizás se haya fijado en que este hombre sólo se lavó tres veces y solo la cara y las manos. No es para extrañarse, porque en aquella época los médicos se empeñaron en que lavarse no era bueno. Lo fue, en su momento lo fue. Fue muy bueno. Ahí tienen a los romanos en sus termas y a los árabes en sus baños. Pero dejó de serlo porque algo pasó para que se dejara de recomendar el baño y la gente se apuntara a la limpieza en seco. Imagínense a esos organismos humanos sin dar abasto a crear tanta defensa contra tantos gérmenes. Encima, si te lavabas mucho te señalaban como musulmán, así que había que ser un guarro casi por obligación. A los médicos no les gustaba el agua por aquellos siglos XVI y XVII porque estaba de moda lo que se llamaba hipocratismo galenizado. Vaya dos palabros. Era una forma de unir las teorías de los médicos clásicos Hipócrates y Galeno. Y no había otra. No había otra forma de lavarse, ni de curarse, ni de nada, porque ni Europa ni España habían salido del concepto medieval de la medicina.
Pepe Rubio
Somebody call for doctor.
Nieves Concostrina
Hubo que adentrarse mucho en el siglo XVII para ver la llegada de otros remedios procedentes de la observación y del estudio de la anatomía. Porque claro, es que lo de abrir un cadáver para poder estudiarlo no se podía hacer en cualquier parte ni de cualquier manera. Había que tener permiso del Papa. Y fue precisamente la Escuela de Cirugía de Valencia la primera de España en obtener permiso papal para hacer disecciones. Y hasta que llegaron entonces mejores remedios. ¿Qué pasaba cuando alguien caía enfermo? ¿Cómo le iba al que se ponía malo en la época de Cervantes? Bueno, lo más recomendable era cruzar los dedos para que lo que fuera que tuvieras no pasara de una jaqueca. La teoría del hipocratismo galenizado decía que pillabas las enfermedades porque se te había desequilibrado uno o varios de los cuatro principales humores de tu cuerpo serrano. Los humores son los líquidos que tenemos en el cuerpo, a saber, la sangre, la flema, la bilis amarilla y la bilis negra. Si estos humores andaban equilibrados, la persona se mantenía sana y mostraba un comportamiento normal. Pero si había exceso o defecto de alguno, ahí aparecía la enfermedad o la mala leche y claro, uno se ponía de mal humor. Así que si uno estaba malísimo, llamaba al médico y el señor doctor tenía que deducir la proporción de sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra en el paciente que tenía enfrente. Según dedujera el médico el humor que se había descompensado, decía si ese enfermo era sanguíneo, bilioso, colérico o flemático. A los que se les descompensaba la sangre en exceso se les consideraba sanguíneos, gente muy emocional. Es decir, lo contrario a cuando decimos de alguien eso de tiene horchatas las venas. Los que tenían mucha flema eran flemáticos, o sea, inalterables. Los que, en cambio, sufrían descompensación de la bilis amarilla eran coléricos. Y por último, los que tenían exceso de bilis negra eran melancólicos, tristes, los propensos a pillar una depre. La causa de que un humor se desequilibra siempre era externa y por lo general le echaban la culpa a la dieta. Por ejemplo, el queso se consideraba un alimento poco saludable y especialmente dañino para los mustios porque podía provocar que se te disparara la bilis negra. Había por entonces refranes ni comas mucho queso, ni de mozo esperes seso y otro que decía mucho pan y poco queso es de hombre de seso. Los médicos desaconsejaban las comidas calientes y las húmedas. Las frutas demasiado jugosas también fuera y nada de comer cosas con muchas especias porque daban sed. Y beber mucha agua estaba totalmente desaconsejado. El agua era mala por dentro y por fuera. Por supuesto, los médicos recomendaban a sus pacientes que no se bañaran mucho menos en agua calentita, porque los poros se dilataban y entraban los miasmas o lo que también llamaban aires malsanos en el organismo, que eran los que desequilibraban los humores. Cuanto menos te lavaras, según ellos, menos posibilidades de enfermar. Y esto de desaconsejar el baño y que se desterrara la buena costumbre higiénica de sumergirse por completo en agua llegó con el cambio del siglo XV al XVI porque se dispararon las epidemias de peste y sífilis. Los médicos que desarrollaron las teorías del contagio provocaron un cambio drástico en las costumbres higiénicas que llevó a su vez al declive y cierre de baños públicos. Hablamos de un momento, además, en aquel siglo XVI en que la Inquisición y los cristianos viejos andaban a la caza de los moris. Ya saben, los moriscos eran los musulmanes bautizados a la fuerza. Bautizados sin convicción. Y si los veían lavarse mucho y bañarse, los acusaban de no ser cristianos convencidos. Para los musulmanes, el agua limpiaba tanto el cuerpo como el alma. Por eso el baño tenía una función tanto espiritual como higiénica. Cuando se impuso la costumbre de no bañarse, todo aquel que seguía haciéndolo pasaba a ser sospechoso de ser musulmán.
Pepe Rubio
No me interesa el mostrador del que la gente presume. Estoy contigo por tu olor, no por tu perfume. No me interesa el mostrador del que la gente presume. Estoy contigo por tu olor, no por tu perfume.
Nieves Concostrina
Así que, visto que ya no había baños públicos y que si te lavabas mucho en casa te acusaban de falso converso, la pregunta ¿Cómo se limpiaba esta gente? Pues en seco, como en el tinte. Se lavaban sólo la cara y las manos, así un poco. Los brazos también se peinaban y se limpiaban los dientes hurgándose con palillos y enjuagándose la boca con agua de azahar. Eso sí, la apariencia solía ser buena porque se lavaban poco, pero disimulaban bien. Se perfumaban para ocultar los malos olores. Y también había complementos de moda que venían con un perfume especial que duraba mucho. Guantes perfumados, por ejemplo. También tenían cuidado de llevar los cuellos y los puños de las camisas blancos porque eso daba sensación de limpieza aunque debajo fuera la roña. Atentos a cómo se limpiaban. Y éste era un rito que se supone se hacía por la mañana, nada más levantarse. Además del agüita en la cara y de peinarse, lo siguiente era frotar el cuerpo con la misma camisa que se llevaba puesta y que no se quitaban ni para dormir. Esa camisa servía para frotar debajo de los brazos, el abdomen, las ingles, el tórax, las piernas. Camisa que se lavaba una vez a la semana. Aunque suene así de cochino. La limpieza en seco con la camisa pasó a sustituir al agua. Y esa camisa se consideraba como la barrera que separaba el cuerpo de los contagios exteriores. Los médicos consideraban por aquel entonces que el cuerpo estaba limpio cuando arrastrabas con la camisa los residuos que la piel expulsaba a través de los poros. Por eso, según ellos, no se necesitaba el agua. He ahí la explicación de por qué en El Quijote se habla poco de higiene. Porque si Cervantes no se lavaba siguiendo las recomendaciones de la época, tampoco lo iban a hacer su hidalgo y su escudero. ¿Pueden imaginar cómo irían de polvo y sudor Sancho y su señor recorriendo aquellos caminos y campos de la Mancha? Eran pura mugre y roña. Y encima el otro con una armadura. Encima. Las uñas había que cuidarlas también. Cuando a SP le hacen gobernador de la ínsula Barataria, DQ le lo primero que te encargo es que seas limpio y que te cortes las uñas sin dejarlas crecer, como algunos hacen a quien su ignorancia les ha dado a entender que las uñas largas les hermosean las manos, como si aquel excremento o añadidura que se dejan de cortar fuese uña, siendo antes garras de cernícalo lagartijero. Ya ven lo que le dijo la sartén al cazo, como si DQ fuera un ejemplo de higiene. Pero lo cualquiera que se lavaba mucho, mosqueaba. Alucinen con el Testimonio recogido en 1582 de un cristiano en la causa contra una morisca acusada de ser falsa conversa de 15 en 15 días o de mes en mes, la rea se desnudaba en carnes y se metía en un encañado, y dentro del dicho encañado tenía una caldera grande con agua caliente, y la rea tomaba el agua y se lavaba todo el cuerpo como que se bañaba. Y en los dichos 11 meses vio este testigo que la rea los días que iba a oír misa, que no eran más que los domingos y fiestas, subía a un aposento y pedía un jarro de agua y se lavaba las partes vergonzosas. Cierro comillas. De entrada, al chivato este le parecía que ir a misa solo los domingos y fiestas de guardar era poco, Pero también queda claro que era un mirón y que no tenía otra cosa que hacer más que estar mirando a la vecina. El guarro Guarro en los dos sentidos.
Jesús Pozo
Historias con sonido cara a con Emma.
Nieves Concostrina
Vallespinós Vamos con la primera de nuestras historias con sonido. Hola, Emma.
Emma Vallespinós
Hola, Nieves. El personaje más célebre de Cervantes ha dado para mucho musicalmente y por ser Cervantes, nuestra cara serán entremeses. Un poco de cada cosa. Las aceitunas, por ejemplo, serían la banda sonora de los que fueron niños cuando la la tele sólo tenía dos canales. Los encurtidos. Él dice Don Quijote de Lola Flores. Don Quijote dice a Sancho entusiasmado en este aperitivo quijotesco. El queso sería la canción Quijote del hombre más bronceado de Miami, digo, de España.
Pepe Rubio
Soy Quijote de un tiempo que no tiene edad.
Emma Vallespinós
Y el embutido, El blues de Don Quijote de la orquesta Mondragón. Por si queda hambre. Acabamos con El retablo del Maese Pedro de Manuel de Falla, la obra musical inspirada en uno de los personajes del Quijote y estrenada en Sevilla en 1923.
Nieves Concostrina
Bueno, qué buen menú. Qué bien traído lo de los entremeses de Cervantes y qué original todo. Pues ala, buen provecho. Ala.
Jesús Pozo
Contarte el arte. Ana Baltierra.
Nieves Concostrina
Quiero que veas el atardecer cuando sol empieza a caer y tras él las farolas se encienden, el cielo se prende y se tiñe de tonos pastel. Que tengas el mundo a tus pies y también de montera. Que sepas seguir las pisadas sabiendo el peaje que tiene querer dejar huella, que nada te ciega. Ana Valtierra, doctora en Historia del Arte y que seguro trae la perfecta conexión entre nuestro personaje y Cervantes y algún asunto artístico. Lana.
Ana Baltierra
Hola, Nieves. Por supuesto que sí. A mediados del siglo XVI, Miguel de Cervantes nació en Alcalá de Henares, ya lo has contado tú, una pequeña ciudad de la Comunidad de Madrid. Si visitamos esta ciudad, nos enseñan la casa en la que nació, la pila en la que fue bautizada o por lo que era más famosa la ciudad, su universidad, una de las primeras que se fundaron en todo el mundo y que es la que hoy conocemos como Universidad Complutense. Sí, efectivamente. Ahora está en Madrid, se la quitamos a los los complutenses alcalaínos. Pero bueno, eso es otra historia, otro programa, que ya abriremos ese melón en otro momento. Bueno, Alcalá es el nombre que toma la ciudad que vio nacer a Cervantes cuando los musulmanes la habitaron. Antes, en época romana, se llamaba Complutum, de ahí lo de Universidad Complutense. Así que hoy vamos a hablar de la raigambre de esa ciudad que habitó el escritor de esa Complutum romana centrándonos por supuesto, en su arte, como es de esta sección. Y como quizá lo más característico de esa Alcalá de Henares que vio nacer a Cervantes sea la Universidad, que como decíamos ya existía en su época, vamos a tratar una parte curiosa de esa Complutum romana, lo que conocemos como Casa de Hippolytus, que se cree, Nieves, que era una antigua residencia o una especie de colegio mayor a donde iban los jóvenes a aprender y por supuesto a convivir.
Nieves Concostrina
¿Y qué sabemos de la casa esta de Hipólitus?
Ana Baltierra
Pues es un edificio que estaba a las afueras de la ciudad de Complutum, es decir, estaba en la periferia de la ciudad romana. Tradicionalmente se ha considerado la Casa de Hippolytus como un Colegium iuvenum, traducido quiere decir colegio de jóvenes delante antigua ciudad romana. Los Colegia o Colegia juvenum fueron creados por el emperador Augusto tomando como modelo las efebías griegas o lugares de encuentro de jóvenes que tenían los griegos. Ya sabes que los romanos siempre tuvieron en la cabeza para todo a los griegos y se inspiraron en muchas de las cosas que hicieron. Se inspiraron, copiaron, plagiaron. Ahí va un guión largo. Lo que tuvieron que hacer, efectivamente, aunque también en los últimos años se ha planteado que pudiera ser un complejo termal suburbano, ahora iremos viendo por qué. La idea que tenía Augusto al crear estos colegios es que fueran lugares en los que preparara a los jóvenes de la alta sociedad para la vida cívica, como las universidades, puesto que eran los jóvenes que en un futuro accederían a las magistraturas de las ciudades. En estos centros recibían educación intelectual, física y tenían también tiempo para el ocio. Por eso quizá estaban a las afueras de la ciudad, para que cuando la liaran parda en ese tiempo de botellones, bueno, efectivamente ya se bebía, no se hiera un Este en concreto fue, o este colegio de jóvenes fue una fundación familiar, la de los años, que es como decir que los ha fundado la familia de los Concostrina y que se hizo a finales del siglo III d.
Nieves Concostrina
C. ¿Y cómo era esto? ¿Qué restos artísticos nos ha quedado de todo esto que nos cuentas?
Ana Baltierra
Pues mira, aquí hay que echarle un poco de imaginación, pero son bonitos arquitectónicamente. Si imaginamos que os estoy llevando allí de visita, según entramos tenemos las tabernae, que son las tiendas o los comercios. Ojo porque es un falso amigo. Podrían ser hoy más o menos lo que entendemos por tabernas o no, es decir, podían vender cualquier otra cosa. Había una habitación con una estatua de Diana que hemos conservado de manera parcial. Diana, Nieves, era la diosa que protegía a los niños y jóvenes hasta que alcanzaban la edad adulta. También era la diosa de la caza, de los bosques, la protectora de las parturientas. Claro, en todo este batiburrillo de cosas que protegía Diana, que te veo la cara, aquí caben todo, efectivamente, todas las fiestas, Todos los Arab. ¿Qué hay en común? Pues fíjate qué curioso, que eran cosas sin domesticar, sin domar, todavía incivilizadas, que era como se consideraba a los niños y a los jóvenes. Eso explica que tengamos, o podría explicar que tengamos aquí la estatua. Gran parte de la estructura de este edificio son salas termales, de esa segunda interpretación que se ha hecho, por eso hay investigadores que lo interpretan como este complejo suburbano termal a secas, sin más, sin ser este colegio de jóvenes, pero por la importancia que tiene en este edificio la espalda de las termas. Pero bueno, aquí lo bonito, Nieves, es que los suelos de esta estructura están decorados con mosaicos. Recuerdo solo los mosaicos son decoraciones hechas con piedras planas de colores a las que llamamos teselas, que en este caso se colocan en el suelo. Y algunos de estos mosaicos son decoraciones geométricas, pero tienen uno en la sala central de esta estructura que es impresionante y que además es el que da nombre a este colegio.
Nieves Concostrina
Los mosaicos. Es que hay algunos que son. Son preciosos, alucinantes. Y ese mosaico del que nos hablas, ¿Qué representa?
Ana Baltierra
Pues este mosaico, mira, cuando decías lo de que son impresionantes, yo he pensado es que te caes de culo. Está mal decirlo así directamente, pero es la verdad. Sí, sí, te caes y ya está, es lo que hay. Es una escena de pesca. Tenemos a tres niños pescando en una barca, uno de ellos sujeta los remos, los otros dos están lanzando al lago una red con la que están capturando peces en el mar, tanto la red como fuera de ella, se representan una gran variedad de animales marinos que están sobre todo en el mar mediterráne, que era el que conocían, el que frecuentaban más en estos años. Podemos ver pulpo, calamar, delfín, atún, erizo, murena, gamba, o sea, te puedes hacer una mariscada casi ahí. ¿A ti que te gustan? A mí con lo que se ve en el mosaico.
Nieves Concostrina
Los delfines No, los delfines no.
Ana Baltierra
Además son muy monos, todo hay que decirlo. Sí, sí. Bueno, lo curioso es que se han estudiado todos ellos porque son todos diferentes y llama mucho la atención que haya tantos que sean tan variados. Y se cree que tendría una función didáctica este mosaico, es decir, que se utilizaría para enseñar a los jóvenes que allí se hospedaban. Además haría un guiño a las salas que tienen los laterales, que hoy son dos piscinas de agua, es decir, el agua de las piscinas más enfrente, en medio este mar lleno de peces. Una de ellas rectangular de agua fría y otra trilobulada, es decir, con tres lóbulos con forma de trébol, para entendernos de manera más clara. También tenían una zona caliente que iba al fondo. Lo curioso de este mosaico, Nieves, aparte de todas estas especies de peces que comentábamos, es que aparece ahí aparece escrito el nombre de Anios, que es esta familia que lo construyó. Ya sabes que a los ricos siempre les gusta que todo el mundo sepa que han donado algo a la sociedad. Como ves, llevamos siglos con esto a cuestas. Pues lo sabemos, efectivamente. Esto también, concretamente lo que aparece escrito es Aniorum Hippolitus Teselawit, es decir, Steaniorum es la referencia a la familia. Pero también muy curioso, aparece Hippolitus Teselawit, que Hippolytus lo teseló. Acuérdate que decíamos que las teselas eran las piedrecitas para hacer mosaicos. Es decir, aparece el nombre del artista musivario que lo hizo Hippolytus. Esto es algo muy raro, Nieves, no suele pasar. Este Hipólitus seguramente era un esclavo o liberto de la familia de los Años, quizá procedente del norte de África. Concretamente, por el estilo del mosaico que hizo, se cree que sería de Túnez. Y como hemos dicho, va a dar nombre a todo el edificio.
Nieves Concostrina
Y esto que nos cuentas, ¿Cómo calentaban el agua o hacían esas salas tipo sauna esta gente?
Ana Baltierra
Pues era un sistema muy ingenioso, que es como si fuera el antecesor nuestro de la calefacción radiante, para entendernos. Iba todo por el suelo. Hacían un primer suelo con un horno chimenea dentro, y dentro del horno chimenea, pues calentaban el aire, metían la leña y hacía la fogata. Sobre este suelo ponían una especie de columnas y hacían un segundo suelo encima. Es decir, que había como si hicieran una cámara de aire. ¿Qué es lo que pasaba? Que cuando la chimenea calentaba el aire, lo movía por esta cámara de aire alcanzando una temperatura muy alta. Así que todo lo que estaba encima se calentaba. Por ejemplo, si encima poníamos una piscina, el agua estaba calentita. Eso era un jacuzzi, faltaban las burbujas, Era una maravilla. No, es que esta gente era genial. Nos creemos modernos, pero nada de nada. Y el suelo, por supuesto, era caminar por una casa como si el suelo tuviera calefacción radiante. No es la única curiosidad de la vida de la casa. También hemos conservado las letrinas, Nieves, en muy buen estado. No sé si te va a interesar todos los detalles sobre esto, pero te lo voy a dar.
Nieves Concostrina
Me hace mucha gracia porque esta gente compartía todo.
Ana Baltierra
Efectivamente, las letrinas son una sala común porque sí los romanos iban al baño en grupo, eran un rectángulo con un banco corrido en la pared y agujeros uno al lado del otro donde tú te sentabas a defecar y a la vez ibas hablando con los amigos. Normal, lo más normal, ¿Sabes? Es una manera efectivamente muy diferente. Mientras estás ahí, pues vas a reunir. Aprovecharías el tiempo ahí en vez de estar por lo menos y organizar la reunión ahí dentro, No era algo privado. Efectivamente. En la parte exterior no hemos mencionado cómo se limpiaban, lo dejamos para otro también, que también era compartido lo de limpiarse. Luego en la parte exterior tenemos uno de los pocos jardines, que esto es muy curioso, romanos documentados con muchísima precisión, que le conocemos con el nombre de Jardín Oriente. Son ocho bancos corridos semicirculares donde se sentarían los jóvenes para aprender y discutir. Lo curioso es que hemos podido analizar las especies vegetales que había plantadas en su momento y sabemos que había flora autóctona, pero también otras especies de procedencia oriental, de ahí el nombre, claro, Jardín Oriental. Había cedro, jazmín, palmitos, tilos y ojo, también animales como pelícanos. Así que como ves, Nieves, los antecedentes de la Alcalá de Henares que vio nacer a Cervantes, unidos a la educación y la universidad, los podemos rastrear desde al menos época romana. La casa de Hipólito sirve como recordatorio de la tradición de formación de jóvenes, un ideal que aún perduró en la época de Cervantes en su ciudad natal.
Nieves Concostrina
Qué bien por lo que hemos aprendido gracias a la casa de Hipólito, pero sobre todo gracias a que tú nos lo has contado magistralmente, como siempre. Muchas gracias, Ana.
Ana Baltierra
Gracias, Nieves.
Jesús Pozo
El invitado con Jesús Pozo.
Pepe Rubio
Entrar en este verso como el.
Jesús Pozo
Que.
Pepe Rubio
Mueve sin propósito la arena, como quien baila que se mueve apenas llega.
Nieves Concostrina
Jesús Pozo con un excelente invitado, un lujo de cervantista, autor de la última biografía del escritor en tres tomos.
José Manuel Lucía Megías
Hola, con Cotrina. José Manuel Lucía es casi todo en lo relacionado a Cervantes, por eso es presidente de honor de la Asociación de Cervantistas, de la que también fue secretario y presidente. Y además es filólogo, escritor y catedrático de Filología Románica de la Universidad Complutense de Madrid. Y así es la biografía en tres tomos que han mencionado y que ha escrito recientemente.
Jesús Pozo
Yo creo que sobre todo faltaba contextualizar esa vida de Cervantes en la época de Cervantes y en la España de Cervantes. Cuando empecé a escribir y cuando me di cuenta que llevaba ya 200 folios y todavía no había llegado a La Galatea, de pronto bueno, esto me parece que va a tener que ser dos volúmenes y al final terminaron siendo tres volúmenes, en donde también descubrí que Cervantes casi tenía tres etapas. Esa jugada de Cervantes más novelesca, que se mueve en la búsqueda de una supervivencia por el Mediterráneo y los oficios que un joven de su época podía tener. Y luego esa madurez y llegando a la plenitud, que es ya la parte literaria en donde nos ha dejado esa obra inconmensurable, magnífica, que todavía nos desafía y que nos convoca.
José Manuel Lucía Megías
Muy importante lo que José Manuel Lucía nos va a explicar sobre la importancia y la actualidad de la enseñanza que nos dejó Cervantes.
Jesús Pozo
La propia vida, la propia enfrentarse a la supervivencia del día a día, el no tirar la toalla, esa resiliencia que realmente plantea Cervantes a lo largo de su tiempo, en el que todos los problemas los encara cara a cara y los intenta plantear como una solución. Pero debió ser una persona realmente fascinante que todavía, como muy bien dices, tiene una actualidad vigente. Totalmente. Siendo un autor de hace 400 años, es un autor que sigue todavía vigente porque nos habla de los grandes universales y en un momento dado nos habla del poder del diálogo, en un momento dado como DQ y Sancho son dos personajes alejados completamente y terminan siendo casi un espejo, las dos caras de una moneda, bueno, pues cuánto aprenderíamos y cuánto nos enriqueceríamos viviendo en estas historias, aprendiendo de ellas y haciendo precisamente del diálogo, ya sea con los demás, con nosotros mismos, con nuestro pasado, pero también con nuestra literatura, una parte esencial de nuestra.
Nieves Concostrina
Vida resiliente y dialogante. Oye, hacen falta mar Cervantes, sobre todo.
José Manuel Lucía Megías
Por su originalidad y los planteamientos de futuro que quedaron confirmados en su obra, principalmente en sus últimos años.
Jesús Pozo
Lo maravilloso de Cervantes, que eso sí que le cambia, eso sí que le hace original y diferente al resto de los autores de la época, en realidad va a crear un programa literario, aunque no hay un oficio de escritor, sí que él va a hacer un programa literario para dejar su nombre en la fama, digamos, después de muerto. Y ese programa literario lo va a hacer y lo va a publicar en los casi ocho, nueve años finales de su vida. Realmente desde las novelas ejemplares en 1613, es donde tenemos ya su programa literario, en donde luego se va a meter marginalmente la segunda parte del Quijote, pero quitando eso, 1585, la Galatea, 1605, la primera parte del Quijote, todo el resto de sus obras, lo que publica de comedias, el Viaje del Parnaso, las Novelas ejemplares, o luego ya el Persil, su gran obra, pues realmente lo va a hacer en los últimos años de su vida, que estamos hablando de una persona verdaderamente anciana. Y cómo escribía, lo bien y con la ilusión que hacía, sorprende.
Nieves Concostrina
Eso es absolutamente cierto. Es muy llamativo lo mucho que escribían antes, perdían el tiempo en menos cosas, también es verdad, y lo bien que escribían hace 400 años, y además sé que José Manuel Lucía lo ha explicado.
Jesús Pozo
Muy bien, todos los trabajos intelectuales intentaban hacer con luz de sol, se intentaban hacer de sol a sol, es decir, levantarse muy pronto, aprovechar la luz de madrugada, y sobre todo ellos tenían algo que nosotros lamentablemente hemos perdido con el paso del tiempo, ya desde el siglo XVI, cuando triunfa los libros impresos, y luego ya en el 19 y en el 20, ya con la industrialización del libro, que una enorme capacidad de memoria. Ellos podían estar escribiendo páginas y páginas de memoria que luego podían pasar al papel sin tener que estar en ese trabajo continuo a veces que hacemos nosotros de trabajar siempre con el papel y si no lo apuntamos en el momento se nos olvida Entonces hay un juego muy interesante que es el juego de la oralidad. Ellos escribían además en voz alta, todo tenía que pasar por el oído y por eso los textos del Siglo de Oro, aunque sean en prosa, hay que leerlos en voz alta, porque el sonido es una parte fundamental de los textos y sobre todo eso, una enorme capacidad de saber que además cuando se ponían a escribir tenía que ser válido aquello que escribían, no como nosotros que podemos borrar, cortar, pegar.
José Manuel Lucía Megías
También le pregunté a Lucía por otro asunto que a mí me resultaba curioso. ¿Por qué existe un divorcio tan claro entre la ciudad de Madrid y el escritorio?
Jesús Pozo
Donde vivió Cervantes en España la recuerdan de una manera continua y en cambio donde desarrolló realmente su vida profesional, una buena parte de su vida en la Corte va a ser en Madrid, pero sobre todo luego su vida literaria la va a desarrollar en Madrid y Madrid va a ser también el lugar en donde él va a estudiar y en donde va a empezar sus primeras obras literarias y su propia vida y su propia búsqueda de un oficio, de una forma de sobrevivir. Y en cambio Madrid, pues parece que hay tanto Madrid o que hay tantos escritores de Madrid o que hay tanto que rescatar en Madrid que un poco a Cervantes le tenemos en la sombra, aunque tengamos ese maravilloso monumento en la Plaza de España, la estatua delante de las Cortes, pero Madrid creo que todavía tiene que rescatar ese Siglo de Oro, ese Barrio de las Letras y rescatar esa época en donde fue la capital de un imperio no solamente político y económico, sino un imperio artístico maravilloso, que realmente no ha habido nada similar en toda nuestra historia.
Nieves Concostrina
Y supongo que también te habló del show que montó Ana Botella, la alcaldesa, la mujer de José María Aznar y el dinero que tiró en la búsqueda de su tumba.
José Manuel Lucía Megías
Habló muy clarito de la Trinitaria y del Barrio de las Letras, todo lo.
Jesús Pozo
Que conllevó la búsqueda de los restos de Cervantes y que fue todo un circo mediático que al final, sin tener ya preparado qué se iba a hacer si se encontraba la tumba de Cervantes, al margen de que se encontrara o no, pero nunca se pensaba como si eso fuera el principio de algo, sino simplemente el final ya de un proceso. Hemos encontrado la tumba de Cervantes, unos huesos y le ponemos una lápida y ahí se acabó, cuando ahí tendría que haber sido un revulsivo para haber convertido ese espacio precisamente en un espacio que hubiera transformado el Barrio de las Letras de Madrid en cualquier lugar del mundo. Berlín, París, Londres, tuvieran el Barrio de las Letras en un momento dado lo que le sacarían de Provec sería un centro cultural mundial en algo que es ni más ni menos que la historia, una de las partes más brillantes de nuestro país. Y ahí lo ves, el Barrio de las Letras, que la verdad queda un poco vergüenza, que da pena ir, pasar por delante del convento Las Trinitarias, verlo cerrado, no se puede entrar ni a la iglesia, aunque sea para ver esa lápida, no se puede nada, hacer nada y simplemente pasar allí y ver esa placa que ya estaba antes y que realmente hace también pensar cómo la los políticos no son capaces de ver en la cultura ese progreso y esa capacidad de desarrollo que precisamente tiene desprecio absoluto.
Nieves Concostrina
Por el Siglo de Oro español. Eso es cierto, lo aprecian más fuera que dentro. Ya adelanto, ya que no ha puesto a huevo, ya adelanto que se está cociendo otro programa cervantino dedicado solo a su muerte, a su tumba y a la payasada de la búsqueda de sus restos.
José Manuel Lucía Megías
Vale, y ahora nos explica qué quiere decir ser cervantista y la importancia que eso tiene en todo el mundo.
Jesús Pozo
El cervantismo seguramente sea uno de los movimientos críticos literarios más peculiares porque realmente al final termina siendo un espacio de trabajo en donde da lo mismo que uno sea que esté en Nueva Delhi, que esté en Brasil, que esté en Argentina, que esté en Estados Unidos, que esté en Italia, en Francia, en Corea, en lugares en donde estoy citando, hay hispanistas que se están dedicando en este momento a trabajar y estudiar la obra de Cervantes o sus recepciones. Bueno, pues es un lugar de trabajo, pero también es un lugar de pasión, porque Cervantes lo que al final tiene es que no solamente te enseña cómo era la literatura del Siglo de Oro, cómo es o cómo se ha ido evolucionando los hechos literarios o artísticos o culturales a lo largo del tiempo, sino que te enseña tanto de vida que al final termina habiendo una simbiosis entre tu propia vida y aquello que estás estudiando que en pocos autores uno puede encontrar y realmente hacer que eso sea una corriente tan universal como la del cervantismo. Y realmente la Asociación de Cervantistas es una de las más grandes que hay en el mundo y seguramente de las más internacionales, donde tenemos presencia en todos los continentes, en todas las universidades y sobre todo gente muy joven que sigue trabajando y queriendo desentrañar tantos misterios que todavía parece mentira, la obra de Cervantes nos está todavía proponiendo.
Nieves Concostrina
Doy por hecho, conociéndote, que no dejaste de preguntar a José Manuel Lucía por las mujeres que vivieron con Cervantes.
José Manuel Lucía Megías
Pues sí que vivieron, y que sin el apoyo de todas ellas el escritor no hubiera hecho ni una décima parte de lo que hizo.
Jesús Pozo
Al final, cuando se estudia Cervantes, se estudian a las mujeres de Cervantes como si fueran elementos muy marginales de su vida, como si estuvieran incluso a veces molestando al escritor con sus cosas de mujeres, que dirían algunos del siglo XIX y no le dejaran a él profundizar en las grandes cosas de los hombres. Pues es todo lo contrario. Realmente el Siglo de Oro es un siglo muy femenino, es un siglo en donde las mujeres tienen una gran presencia y sobre todo es un siglo que aunque administrativamente sea un siglo muy masculino, porque son los hombres los que tienen que firmar los documentos, en muchos casos son ellas las que llevan no solamente las riendas de la casa, sino los oficios diarios que permiten sobrevivir a una familia. Y es un poco lo que le pasa también a Cervantes, que en realidad nunca tuvo un oficio concreto, tuvo trabajos, pero no un oficio con un sueldo mensual o con unas rentas. Y ahí estaban su hermana Andrea, estaba Magdalena, en principio, estaba su madre, luego también con sus rentas, con su trabajo, también estaba Catalina, que no dejaban de trabajar en el día a día para que esa familia, en donde el Centro de Cervantes, el centro administrativo, pero en donde todas ellas forman parte de ese núcleo familiar tan importante, realmente pudieran sobrevivir. Y yo creo que profundizar en las mujeres de Cervantes nos va a dar muchas sorpresas y nos va a permitir conocer facetas muy interesantes del propio autor y de su época.
Nieves Concostrina
Oye, ha sido estupendo contar con José Manuel Lucía, cervantista, autor de una biografía en tres tomos bien chula. Asusta decir eso, de tres tomos, pero son fantásticos y entretenidos y no son tochos. Muchas gracias por todo lo que nos ha contado. Y gracias a ti por traerlo.
José Manuel Lucía Megías
Adiós.
Jesús Pozo
Esto era un gato con los pies de trapo y la cabeza al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?
Pepe Rubio
Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo lindas sueñas. Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo lindos sueños.
Nieves Concostrina
La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre por la libertad, así como por la honra se puede y debe aventar la vida y por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres. Miguel de Cervantes puso las anteriores palabras en boca de DQ, sabiendo lo que decía, porque conoció la cárcel desde dentro. El cautiverio en Argel durante cinco años y de donde salió en tiempo de descuento, casi no lo cuenta, y luego también en la cárcel, varios meses. En España Cervantes visitó la cárcel más veces que al médico. También es verdad. Hay noticias de tres en y precisamente durante uno de ellos es cuando, según él mismo dijo, engendró el Quijote. Lo que no dijo es en qué cárcel le vino la idea. Y claro, otra vez todo el mundo a tortas por si fue aquí o si fue allí. Prestigiosos autores anduvieron a la greña durante 100 años defendiendo una u otra cárcel como paritorio del ingenioso hidalgo. Sevilla, Castro del Río y un pueblo de La Mancha, Argamasilla de Alba, tienen placas donde le dicen al visitante eso aquí nació el Quijote. A los turistas los traen locos.
Pepe Rubio
Siempre que te pregunto que cuándo, cómo y dónde, tú siempre me respondes quizás, quizás, quizás.
Nieves Concostrina
Quienes defendían que fue en la cárcel de Sevilla no escatimaron insultos contra quienes sostuvieron que fue la cueva de Medrano, en Argamasilla de Alba, donde Cervantes pasó su encierro. Los contrarios a la tesis de Argamasilla se apoyan, entre otras cosas, en que esta aldea no tenía cárcel, cuestión que admiten los manchegos, aunque se revuelven diciendo que había una cueva bajo la casa de la familia de los Medrano, que cuando se necesitaba servía de prisión. Cuando Cervantes escribió que engendró el Quijote en una cárcel donde, y leo todo triste ruido hace su habitación, sirvió la polémica en bandeja. Porque, claro, ¿Como demonios se interpreta eso? ¿Como que había mucha bulla o como que había mucho silencio? Bueno, pues cada cervantista lo interpreta como le sale del bolo. Y así puede seguir la discusión hasta el infinito y más allá. ¿Ahora bien, engendrar a donde engendrará el Quijote? El cautiverio que marcó la obra y la vida de Cervantes fue el de Argel. Y puesto que nos hemos entretenido hablando al principio de la higiene de la época, ¿Por qué no seguir con la mugre que debió acumular Miguel de Cervantes no sólo en sus encierros de Argel y Sevilla, sino en las galeras en las que sirvió? Cuando Miguel de Cervantes volvía desde Nápoles de su aventura como soldado, cuando ya casi tocaba la costa de Cataluña, cuando ya soñaba con cambiarse de camisa, quitarse la roña y los piojos y huir del pestuzo de 200 y pico tíos a bordo de una galera. Nada, todo la porra. Aparecieron los piratas berberiscos, bronca, heridos, muertos. Y a todos los que pillaron se los llevaron cautivos camino de los baños de Argelia. Ay, qué le estará pasando que hace mucho tiempo que no sale. ¿Qué le estará pasando al probe Miguel que hace mucho tiempo que no sale? No se dejen engañar por eso de los baños de Argel. Se llamaban así porque los recintos cerrados donde los piratas concentraban a sus cautivos hasta recibir el dinero del rescate o venderlos como esclavos eran los baños. Pero aquello no era un balneario. Así que cuenten con toda la mugre acumulada en la galera con la que llegó Cervantes aquel septiembre de 1575 a estrenar Cautiverio. Y añadan la propia, que fue reunión cualquier cautivo como reunió él. Porque no quieran saber cómo era la vida a bordo de una galera. Pero bueno, si la quieren saber lo contamos sólo por encima porque da mucho asco. De entrada, los galeotes, unos 125 o 150 hombres, iban encadenados a los bancos de los remos. Luego no hace falta explicar que todo se hacía allí mismo. No había biodramina, además, o sea que se mareaban mucho. Un cronista de la época escribió que la ropa interior de un galeote se lavaba con el sudor que emanaba de los cuerpos. Madre mía. La ropa sencillamente se les pudría puesta. Las galeras se limpiaban una vez al mes baldeando la cubierta, y si tenían romero a mano hasta la perfumaban. Pasaban así unos rastrojos por encima a ver si olía mejor. Los galeotes iban con el pelo cortado al cero para evitar piojos, pero los soldados llevaban bichos empadronados hasta en la barba y la guarrería se los comía igual. Sólo podían limpiarse en seco, recuerden, salvo caras y manos. Había una letrina, por lo general situada en la proa y a la vista de todos porque no había tanto pudor antes como ahora. Y si la letrina estaba ocupada, bastaba con subirse a la borda y sacar el culillo por fuera. Esto por lo que respecta a la porquería que lució el soldado Cervantes durante su servicio en galeras. Pero los siete meses que estuvo preso en Sevilla debieron ser también para verlos. La cárcel de Sevilla era una casa de locos en donde, según el pope de los cervantistas, Luis Astral, el alcaide y sus carceleros eran los mayores delincuentes que había de puertas para adentro. Se sabe que el ingreso de Miguel de Cervantes en la cárcel debió de ser más o menos así. Y se sabe porque sería como el de cualquier otro preso, tal y como recogen las crónicas de entonces. Llegaba el preso. Llegaba, en este caso Cervantes, Gritaba el ayudante del alcaide que acababa de tomar nota de la entrada del nuevo preso. Hola. Y respondía el guardián que había al otro lado del patio, detrás de una reja de hierro que daba entrada al infierno. Hola. Volvía a gritar el funcionario. Allá va un preso. Y el guardián ¿Por qué? Y respondía el ayudante del alcaide con el nombre y el delito del nuevo inglés interno Miguel de Cervantes, malversador de fondos de la Hacienda Real de Su Majestad el Rey Don Felipe II. Y entonces el preso atravesaba el patio, llegaba hasta la reja que le abría el guardia y a cumplir condena. Lo primero que se hacía era meter al recluso con los delincuentes de peor calaña, porque así soltaba sobornos a los carceleros para que le buscaran una estancia mejor. Por lo demás, tuvo que sufrir lo que el resto piojos, chinches y pulgas que saltaban alegremente de catre en catre, mala comida. Por supuesto que se pagaba precio de oro y agua sucia para lavarse la cara y las manos. Así que, recordando de nuevo los últimos versos del soneto laudatorio de Francisco Escudero, Inmenso siglo, ciclo de gigantes que abrió Colón y que cerró Cervantes. Sí, Josí, inmenso, glorioso, triunfante, colosal, todo lo que tú quieras, pero guarro. No veas lo guarro que fue el siglo XVII.
Jesús Pozo
Historias con sonido Cara B con Emma.
Nieves Concostrina
Vallespinós Y terminamos con música con la cara B.
Emma Vallespinós
Sí, si. En la cara A escuchábamos algunas de las canciones que ha inspirado el Quijote. Yo quería seguir con este vínculo entre la literatura y la música. Por ejemplo, una de las obras preferidas de Feijó 1984, de George Orwell, era también uno de los libros de cabecera de David Bowie y a ella le dedicó una canción a la la novela Lolita de Nabokov alude una canción de Polis Don't stand so close to me y Radio Futura homenajeo a Edgar Allan Poe en su tema Annabelle Lee. Hoy cerramos programa con la canción The Ghost of Tom Joat, de Bruce Springsteen, que toma el nombre del protagonista de Las suewas de la ira de John Steinbeck, un clástico de la literatura, que fue llevada al cine por John Ford.
Nieves Concostrina
Pues si el menú de antes estaba maravilloso, este también te ha quedado excelente. Muchas gracias a ti. La escuchamos en. Sí, pero antes les recordamos que este programa ha sido posible gracias al trabajo de Jesús Pozo, Ana Baltierra, Emma Vallespinós, Pepe Rubio, a nuestra técnico de sonido María Jesús Rodríguez y a Nieves con costrina. Yo misma que también he venido. Adiós.
Pepe Rubio
Over ridge Hot soup on a campfound in the bridge Shoulder line stretching round.
Nieves Concostrina
The corner.
Pepe Rubio
Welcome to the new well family Sleeping in their car in the Southwest No home no No job, no peace, no risk The highway is alive tonight Nobody's kidding Nobody about where it goes I'm sitting down here in the campfire Searching for Ghost of Time Jo he post prayer book Out of his sleeping bag Preacher Lights up a butt and takes the dread Waiting for when the last shall be first and the first shall be last In the car Moon box near the underpass Got a one way to get to the promised land You got a hole in on Billy and a gun in your hand Sleeping on a pillow A solid round feeling in the city The highway is alive Now where it's hit it everybody knows Sitting down in the campfire Waiting on the ghost of Time John Wherever there's a cop beating a gun Wherever a hungry and bone BB cries There's a fight against the blood and hatred.
José Manuel Lucía Megías
In the air.
Pepe Rubio
Look for me Mama Be there but there's somebody fighting for a place to stay A decent job Or even somebody struggling to be looking Mom, you'll see me The highway is.
Nieves Concostrina
Alive.
Pepe Rubio
Nobody is kidding Nobody about where it goes Sitting down here in the campfire With a ghost of old time Jelly.
Ana Baltierra
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Nieves Concostrina
La app de cadena sergi, en nuestros.
Ana Baltierra
Canales de apple podcast, Spotify, ivoox, google podcast y YouTube. Cadena ser la radio. Cadena ser la radio.
Cadena SER Podcast • 24 de septiembre de 2023
Host: Nieves Concostrina
Colaboradores: Jesús Pozo, Ana Baltierra, Emma Vallespinós, Pepe Rubio
Invitado especial: José Manuel Lucía Megías (cervantista, filólogo y catedrático UCM)
En este episodio, Nieves Concostrina y su equipo proponen un recorrido irreverente, documentado y “aguafiestas” por la España de Miguel de Cervantes, desmontando mitos y explorando su contexto social, político, cultural y sobre todo higiénico, con anécdotas poco habituales y un destacado enfoque en la falta de reconocimiento a Cervantes en su país. El programa combina análisis histórico, cultura popular y arte, con intervenciones musicales e invitadas/os expertas/os, para retratar la vida y época del escritor más universal en lengua castellana.
Nieves Concostrina (02:28):
“Mucho te quiero, perrito, pero de comer poquito. Cuánto caso le hizo España al gran Miguel de Cervantes. Un mojón.”
Ana Baltierra (27:52):
“Este mosaico... es una escena de pesca... Puedes hacerte una mariscada casi ahí.”
José Manuel Lucía Megías (34:44):
“DQ y Sancho... terminan siendo casi un espejo, las dos caras de una moneda.”
Nieves Concostrina (45:25):
“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos...”
(Cita original de Don Quijote)
Lucía sobre la memoria del Siglo de Oro (37:20):
“Ellos escribían además en voz alta... el sonido es una parte fundamental de los textos.”
Lucía sobre la reacción de Madrid (40:02):
“En Berlín, París, Londres, el Barrio de las Letras sería un centro cultural mundial...”
El programa desmitifica la vida de Cervantes, la limpia de solemnidades y examina sus peripecias, miserias y virtudes sin grandes reverencias. Denuncia el olvido institucional y celebra la universalidad de su obra, subrayando la importancia de los contextos sociales, familiares y culturales que hicieron posible la creación de Don Quijote. Se brinda un fresco realista y humorístico de la España del Siglo de Oro y de la vigencia de Cervantes, con una combinación única de rigor, irreverencia, arte y música.
Escucha recomendada para: