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Nieves Concostrina
Ser podcast.
Emma Vallespinós
En la Cadena SER. Cualquier tiempo pasado fue anterior. Con Nieves con costrina.
Nieves Concostrina
Mañana del dieci. 29 de diciembre de 1973. Sede de la Presidencia del Gobierno de la Dictadura de España. En el Paseo de la Castellana, junto a la Plaza de Colón, el secretario de Estado americano, Henry Kissinger, se reúne durante una hora para tratar asuntos bilaterales con el presidente del Gobierno, Luis Carrero Blanco, con el ministro de Asuntos Exteriores, Laureano López Rodó y con el jefe del Alto Estado Mayor, el teniente coronel Manuel Díez Alegría. Uno de esos asuntos era conseguir la autorización, el permiso de Estados Unidos para que España fabricara su primera bomba atómica nacional católica. Con su banderita pintada y todo, Carrero Blanco le entregó a Kissinger un informe de un par de folios sobre los planes españoles para fabricar la bomba y de dónde tenía previsto España sacar el plutonio, porque para todo ello los ingenieros españoles llevaban diez años investigando. A la chita cayendo, Kissinger agarró la carpetita. Le muy bien, lo estudiaremos. Ya os diremos algo. Cuando kissinger salió aquel 19 de diciembre de la sede de Presidencia, atravesó la sala donde en una de las paredes estaban colgados los retratos de Juan Prim, Antonio Cánovas, José Canalejas y Eduardo Dato, los cuatro presidentes del Gobierno español asesinados hasta ese momento. Henry Kissinger acababa de entrevistarse con el que en menos de 24 horas iba a ser el quinto. Dada la nula consideración que el secretario de Estado americano sentía hacia España y sus dirigentes, al enterarse del atentado, sacó de paseo su sarcasmo y aseguraros de que cuando yo explote vaya más arriba de cinco pisos. No tenemos que dejar este récord a los españoles.
Uno de los personajes que vienen a continuación merecerían su propio cualquier tiempo. Y ya les tocará. Bueno, si es que les toca. Pero hoy se trata de hacer un recorrido ligero por los magnicidios de la España contemporánea. Los cinco presidentes víctimas de atentados desde Juan Prim en diciembre de 1870 hasta Carrero Blanco en diciembre de 1973. Que vaya casualidad, los dos en diciembre, el primero y el último. Y con una diferencia de casi, casi 100 años. Pero antes de iniciar un recorrido cronológico con cuatro de las víctimas, porque de Carrero no nos vamos a ocupar mucho, una curiosidad sobre el despiste de muchos españoles aquel diciembre de 1973 cuando se conoció que ETA había asesinado al presidente del Gobierno Luis Carrero Blanco, personaje al que una parte de los españoles conocía de oídas y otra parte lo oyó nombrar por primera vez el día que lo mataron dada la ignorancia política de la mayoría de la ciudadanía. Una desgracia que aún arrastra este país. Cuando se dijo han matado al presidente del gobierno. ¿Han matado a Franco? Preguntaban algunos. No, Franco no, A Carrero Blanco. Y si Carrero es el presidente, ¿Franco qué es? Y la respuesta inmediata Franco es Franco. Si alguien tenía más datos, añadía Franco es el jefe del Estado. Ah, vale. Pero España es un reino, ¿No? Y en un reino el jefe del Estado es el rey. ¿Franco, rey? No. Franco es un militar gallego que puede hacer lo que le salga del bolo porque es un dictador. Por eso ha proclamado que España es un reino sin rey. Pero ha nombrado a su discípulo Juan Carlos de Borbón príncipe de España con carácter interino para que, si continúa portándose bien, sea el futuro jefe del Estado en lo que será un reino de España, esta vez con Rey. ¿Está claro? Sí, vale, pero entonces ¿A qué se han cargado? ¿Qué era?
El político que abrió el ranking de los magnicidios en 1870 fue Juan Prim, presidente del Gobierno, aquel que montó con otros colegas la Revolución de la Gloriosa que expulsó a Isabel II del trono y a una parte sustancial de los Borbones de España. Pese a la lamentable experiencia monárquica que arrastrábamos, Prim se empeñó en que España siguiera siendo una monarquía. Pero como no podía ser un Borbón, se fue a buscar un rey a los mercadillos europeos de segunda mano y se trajo a Amadeo de Saboya. Lo mismo. Fue por eso por lo que el 27 de diciembre de 1870, en la calle del Turco de Madrid, hoy calle Marqués de Cubas, la que está entre el Banco de España y el Círculo de Bellas Artes, muy cerquita de Cibeles, metieron seis trabucos por la ventanilla de su coche de caballos y lo frieron a balazos. Impactaron en Pryn siete balas, ninguna mortal, gracias a que llevaba puesto un chaleco antibalas debajo del gabán. Por eso sólo recibió heridas en un hombro, un codo y una mano. Lo que acabó con el presidente Juan Prim tres días después del atentado fue una infección. Sospechosos del crimen Media España Unos se la juraron por contratar un rey en Italia, otros porque sospechaban que Prim iba a concederle la independencia a Cuba y eso dañaría grandes fortunas. Las camarillas de los aspirantes a monarcas que no fueron elegidos para reinar también se mosquearon. Y los anarquistas y los republicanos no podían verlo. Pero también tiene unas cuantas papeletas como sospechoso José Paul y Angulo, un periodista y político republicano que ya había sentenciado a muerte a Prim en un artículo. Precisamente se cruzaron en los pasillos del Congreso minutos antes del atentado Y Y como Prim era un provocador, le ¿Qué? ¿Por qué no se viene con nosotros a Cartagena a recibir al nuevo rey? Y el republicano respondió mi general, a cada cerdo le llega su San Martín. No sé yo, pero lo mismo era una indirecta de las de Gila. Alguien va a matar a alguien. En fin, demasiado sospechosos para un solo muerto. Acabaríamos antes si hiciéramos recuento de los que no querían matar a Prim.
Pepe Rubio
Lo mal que estoy y lo poco que me quejo. Lo mal que estoy y lo poco que. Que me quejo. Siempre me levanto con el pie mirando al suelo. La voz muda me saluda desde lejos, me regala su silencio, pero yo me hago el sueco.
Nieves Concostrina
Mira, Juan Prim no tiene solo el honor de haber sido el primero. También su asesinato es el único que ha quedado sin resolver. Al menos sin resolver del todo. En esto le pasa como a Carrero Blanco, que oficialmente se sabe que lo asesinó ETA. Se publicaron las caras de los sospechosos, pero no hubo detenidos. Ni acaba de estar claro si alguien se lo puso fácil a ETA para que el atentado quedara tan redondo. Pues con Prim pasa algo parecido, pero al revés. No tenemos las caras de los que lo mataron, pero todo el mundo sabe quién estaba detrás. Antonio de Orleans, el duque de Montpensier. El cuñado de Isabel II. Un ejemplar de cuñado, o sea, el típico cuñado de las cenas de Nochebuena. Odiaba a su cuñada, era envidioso, conspirador, ambicioso, tramposo. Antonio D' Orleans había sido principal candidato a casarse con Isabel II en su momento. Pero como los británicos no aprobaron el matrimonio de la Borbona, reina de España, con el hijo del rey de Francia, por aquello de que no les hicieran la pinza, Antoñito tuvo que casarse con Luisa Fernanda, la hermana de la reina. Pero con el trono en el horizonte, porque ya sabía él que Isabel II y el novio con el que la casaron, Francisco de Asís, no iban a tener descendencia y entonces la línea de sucesión pasaría a la hermana de la reina, o sea, con la que Antonio de Orleans se había casado. Se han perdido. Ya. Lo siento. Ya. Así son las casas reales. Si se trampean entre ellos, imaginen cómo nos trampean a los demás. Con lo que no contaban, por supuesto, es que su Católica Majestad Isabel II no necesitaba a su marido para tener hijos. Esto es de cajón. En fin, que como Antonio de Orleans se quedó con ganas de ser rey mangoneador al no casarse con Isabel II y encima vio que su cuñada paría con alegría inusitada hijos de unos y de otros, no dudaba en sumarse a cualquier conspiración que se le cruzara para derrocar a su cuñada y una vez expulsada de España, presentarse él mismo como candidato a rey de España.
Pepe Rubio
Cada mañana parece estar diseñada por un arquitecto aburrido. Vete a la ducha, lávate el cuerpo, ponte elegante y sal a la calle.
Nieves Concostrina
Sal a la calle.
Pepe Rubio
¿Esto te suena? ¿Esto te suena, ¿Esto? ¿Esto te suenA? ¿Esto te Suena? Esto ¿Te suena esto?
Nieves Concostrina
Pero eso no estaba en los planes de Juan Prim, presidente del Gobierno provisional tras las elecciones de 1869. Una vez decidido que el régimen en España tenía que ser una monarquía parlamentaria, se impuso la búsqueda de un rey en el mercadillo de segunda mano europeo. Un Coburgo, un Hohenzoller, un Saboya, un Gutiérrez. Lo que fuera, pero nunca más un Borbón ni nada que oliera a Borbón. Y Antonio d', Orleans, además de estar casado con una Borbona y ser cuñado de la ex reina expulsada, era un mal bicho para Antonio d'. Orleans. El culpable del frenazo a su candidatura fue Juan Prim, que finalmente se trajo a reinar a España a su candidato favorito al Saboya, al que acabaría siendo el rey Amadeo I il Maccarroni. Lo llamaron así que el mismo día que Prim tendría que haber estado dando la bienvenida al nuevo rey de España para iniciar un nuevo periodo más democrático y más progresista en el país. En realidad fue Amadeo de Saboya el que tuvo que ir a despedir en su capilla ardiente a su principal valedor. Aquel reinado empezó fatal y claro, no podía terminar bien. Pero al menos Amadeo dimitió con el honor de haber sido el único rey de este país que fue votado democráticamente en el Congreso entre las distintas candidaturas y que ganó por 191 votos a favor. Antonio D' Orleans sólo obtuvo 27 votos y y su mujer, Luisa Fernanda, la hermana de Isabel II, la otra hija del mastuerzo que tuvo el grandísimo Morro de presentarse a reina de España, sólo consiguió un voto.
Almudena Rubio
Nadie me quiere.
Nieves Concostrina
Tuvieron que pasar 27 años para asistir al siguiente, el del presidente del Gobierno Antonio Cánovas del Castillo, el político hiperconservador y supermonárquico que volvió a encajarnos en el trono a los Borbones, dicho finamente, tal y como lo bautizaron los historiadores, fue el arquitecto de la Restauración, que suena hasta elegante y no fatal. Cánovas, ese cuya estatua de bronce sobre un gran pedestal luce junto al Palacio del Senado, fue el que en plena guerra de Cuba dijo a aquello de que pensaba gastar hasta la última gota de sangre y hasta la última peseta en aplastar a los insurrectos cubanos y mantener la isla como territorio español. Y sí, vaya, ya lo creo que gastó sangre, pero sangre de los pobres, porque los ricos pagaban mil quinientas pesetas para evitar ir a la guerra. Y no, no supo ni pudo mantener Cuba bajo soberanía española porque el mundo ya era otro. Aunque la pérdida definitiva de todas las colonias no pudo verla porque en agosto de 1897, mientras leía el periód durante sus vacaciones en un balneario de Mondragón, en Guipúzcoa, el anarquista italiano Michele Angiolillo le encajó tres balas, dos en la cabeza y una en el pecho. Angiolillo llevaba varias semanas siguiendo los pasos del presidente porque no tenía escolta. No era costumbre eso de las escoltas. Al presidente Cánovas sólo lo acompañaba el inspector Puebla. La policía de aquellos finales del siglo XIX era poco profesional. Bueno, no era nada profesional. No estaba preparada para la protección ni mucho menos adiestrada en detectar amenazas. Y eso que a Cánovas, que era un represor y había tomado medidas muy crueles, le tenían muchas ganas mucha gente. Pero el caso es que no vieron venir el atentado, ni investigaron al resto de huéspedes del balneario, ni se fijaron en que había un tipo solitario con acento extranjero que se inscribió con nombre falso y haciéndose pasar por periodista.
Angiolillo tuvo vía libre para elegir el momento en el que disparar a bocajarro y, según algunos testigos, explicar allí mismo sus motivaciones. Lo hizo para vengar, abro comillas, a sus hermanos de Montjuicio. Y es que en España, y especialmente por Cataluña, los obreros estaban muy cabreados, no sólo por sus pésimas condiciones de trabajo, sino porque el gobierno del conservador Cánovas del Castillo no paraba de enviar a las colonias españolas de ultramar soldados y más soldados para luchar contra los independentistas cubanos y filipinos. Soldados pobres, insisto. Los españoles ricos pagaban para librarse. En ese contexto, el movimiento anarquista estuvo especialmente activo por toda Europa. En Barcelona tuvimos la bomba en el Liceo y en 1800. 1996, un año antes del asesinato de Cánovas, el atentado contra la procesión del Corpus. Se supone que pretendían matar a autoridades civiles y eclesiásticas, pero apuntaron mal y la bomba cayó entre la plebe asistente. Total, 12 muertos y 14 heridos. Ahí se desató una caza contra el anarquista y contra todo el que pillaran por en medio. El presidente Cánovas del Castillo se mostró implacable y acabaron encarcelando a 400 anarquistas durante meses, que sufrieron torturas inimaginables para conseguir confesión hasta de lo que no habían hecho. Desde ser marcados con hierros candentes como si fueran ganado, hasta cortarles los testículos con cuerdas de guitarra. Fue una respuesta desmesurada. Muchos murieron durante las torturas, otros quedaron discapacitados para siempre. Hubo cinco ejecutados, 59 condenados a cadena perpetua y otros 63 que, aunque fueron declarados inocentes, los desterraron al Sáhara. Todas aquellas víctimas de los procesos de Montjuic eran los hermanos que Angiolillo reivindicó mientras se cargaba La Cánovas con tres balazos.
El tercer presidente de gobierno asesinado también por un anarquista, fue José Canalejas en 1912. Un buen gobernante, pero este lo dejamos para el cuento final, porque requiere su espacio, por las muchas cosas que hizo, algunas les va a sorprender y porque madre mía, qué mala suerte tuvo esta familia. De los Canalejas pasamos a ocuparnos del cuarto presidente español asesinado, Eduardo Dato, muy conservador y represor de Más y que no se lo van a creer, pese a que ya habían sido asesinados otros tres en apenas 50 años. Los primeros ministros seguían sin llevar escolta policial decente. A las 8 de la tarde, 16 minutos del 8 de marzo de 1921, cuando el coche que llevaba a Dato desde el Senado a su casa aminoró la velocidad para rodear la Puerta de Alcalá, tres tipos en una moto con sidecar que venían siguiendo al coche desde la plaza de Cibeles se pusieron a la altura del vehículo del presidente y dos de ellos lo acribillaron a tiros. Entre 30 y 40 balas descargaron dos de ellas en la cabeza de Eduardo Dato. El conductor salió apenas con la rozadura de una bala, menos mal, y sin parar el coche aceleró y tiró hacia la casa de socorro que había sólo a unos 100 metros. Pero dio igual, el presidente ingresó cadáver. Los autores fueron tres sindicalistas de la CNT y entre los motivos estuvo la represión obrera y su apoyo a la petición del gobernador civil de Barcelona para sacar adelante la ley de fugas, una ley que permitía pegarle un tiro a cualquiera con la excusa de que había intentado escaparse de la autoridad. La policía mató a mucha gente aplicando la ley de fugas. Bastaba soltar al detenido, dejar que echara a correr y dispararle.
Matar a Datos fue muy fácil porque todos sus movimientos eran rutinarios. Tan rutinarios que hasta el policía que habitualmente informaba de la llegada a casa del presidente se dejó llevar por la rutina. Si todos los días Eduardo Dato llegaba a casa a la misma hora, el poli dio por hecho el día del atentado, pues que también habría llegado, aunque no lo vio llegar. Estaría distraído o fuera de su puesto de trabajo. ¿Pero cuando llegó la hora de que el presidente estuviera en su casa, el poli hizo la llamada habitual a la central el señor presidente en su domicilio, sin novedad? La respuesta lo dejó cuajado. ¿Cómo que sin novedad? Si está de cuerpo presente en la casa de socorro de la calle o Lozaga imbécil, le faltó decir. Por supuesto, se exigieron dimisiones desde la prensa, la política y la sociedad civil. Fue tal la bronca por la actuación policial que casi perdió protagonismo el propio atentado. Una de las críticas más feroces fue la del periodista y escritor Wenceslao Fernández Flórez en el ABC. Sí, el autor del Bosque animado. El fracaso de la policía es evidente y comprobado en todas las ocasiones, escribió Fernández Flores. Es vergonzoso el personal subalterno ha mejorado mucho, pero en las alturas no hay un solo cerebro para dirigirlo y manejarlo como es necesario. La distribución de los agentes para proteger a Dato en su recorrido hasta casa es tan ridícula, ineficaz y risible que no sé cómo a estas horas no se han presentado varias dimisiones.
Al final cayeron tres. La del director general de Seguridad del Estado, Fernando Torres Arias, que por cierto era el abuelo de Fernando Álvarez de Miranda, el que fue primer presidente del Congreso de los Diputados en la democracia de UCD. Se cargaron también al comisario general de Madrid y al inspector general de Seguridad del poli raso, que dijo que el presidente de Dato estaba en casa tan pancho. La verdad, no sé qué fue de él. A raíz de aquel atentado se le cambió el nombre a la Dirección General de Seguridad por el de Dirección de Orden Público y se tomó una decisión muy importante. Por primera vez se decidió que la policía y la Guardia Civil tenían que coordinarse para trabajar conjuntamente. Nada de rivalidades y de ir cada uno a su bola, que eso era poco práctico. Bueno, no es por nada, pero el caso acabó resolviéndolo la Guardia Civil. A los tres autores del asesinato los identificaron y los pillaron. Fueron condenados a cadena perpetua, pero salieron antes. Uno de ellos, Pedro mateu, murió en 1982 en Toulouse, en Francia, y por tanto allí tuvo noticias del atentado. Al quinto, y esperamos sea el último presidente del gobierno asesinado, Luis Carrero Blanco. ¿Qué pasaría por la cabeza del magnicida Pedro Mateu cuando se enteró? Pues supongo que lo mismo que por la cabeza del resto. Se preguntaría cómo demonios subió aquel coche cinco pisos, hizo una cabriola en el aire y aterrizó en un patio interior.
Emma Vallespinós
Historias con sonido cara A con Emma.
Nieves Concostrina
Vallespinós Vamos con nuestra primera historia con sonido de hoy. Hola, Emma.
Emma Vallespinós
Hola, Nieves. Hay toda una banda sonora sobre magnicidios y de entre todos ellos, el asesinato de Kennedy ha sido el que más canciones ha inspirado. Inspiró a los Bears en el tema He was a friend of Mine.
A los Beach Boys el mismo día del asesinato en The Warmth of the Sun.
A Lou Reed en un tema titulado El día que murió John Kennedy.
Nieves Concostrina
O.
Emma Vallespinós
Al autor de Nuestra cara de hoy, Bob Dylan, con una canción de casi 17 minutos publicada en 2020 y de la que, como entenderán, escucharemos un 6% más o menos. El tema se titula morder. Most fall.
Nieves Concostrina
Qué barbaridad. Bueno, esto es de las que sirven para poner en la radio, irte al baño, tomate un café y luego volver. Pero qué barbaridad. Aquí no tenemos semejante producción. Por cada presidente asesinado la escuchamos.
Ana Baltierra
Vale.
Jesús Pozo
Twas a dark day in Dallas, November sixty three.
The day that would live on it infamy.
President Kennedy was a rattle high Good day to be living and a good day to die Being led to the slaughter like a sacrificial lamb You say wait a minute, boys, you know who I am.
Of course we do, we know who you are. Then they blew off his head while he was still in the car.
Shut down like a dog in broad daylight.
Was a matter of time and the timing was right You got unpaid debts, we've come to collect We gonna kill you with hatred without any respect.
Emma Vallespinós
Contarte el arte, Ana Baltierra.
Nieves Concostrina
Si esto va hoy de magnicidios, ni se sabe la cantidad de pinturas historicistas que recogerán a los magnicidas y a sus víctimas sin entender de arte, ya me vienen algunas a la cabeza, o sea, que la que sabe de esto, Ana Baltierra, doctora en Historia del Arte, ni se sabe las que conocerá. ¿Con cuál te has quedado? Hola, Ana.
Ana Baltierra
Hola, Nieves. Bueno, es verdad que tenemos para hacer varios programas sobre el tema. Hoy he seleccionado una gran pintura de principios del siglo XIX realizada por José de Madrazo, que se encuentra en el Museo del Prado bajo un curioso título. Es La muerte de Viriato, jefe de los lusitanos. Bueno, Nieves, como el título, como ves, es un eufemismo en sí mismo, porque bueno, sí Viriato murió es que nadie lo niega, pero con ese nombre tan neutral casi parece que falleció por un desafortunado resfriado o por comerse una ostra en mal estado, si es que había en esa época para comer en los campos militares. Y no, nada de eso ni nada que ver. Efectivamente, lo asesinaron tres de sus hombres más cerca, quienes muy convenientemente habían sido sobornados por los romanos. Así que, Nieves, en este Contarte el arte nos quedamos en la península ibérica, pero nos vamos a remontar a la época en la que los romanos estaban intentando conquistar la península y se toparon con pueblos que se defendieron con uñas y dientes. Una historia que se hizo muy popular y por eso recogida en 1807 por José de Madrazo. En este inmenso lienzo que está considerada la pintura más importante del neoclasicismo español. Y algo muy curioso, se expone en el Museo del Prado desde que abrió en 1819.
Nieves Concostrina
Como dijo ya que el destripador. Vayamos por partes, Cuéntanos por qué era tan importante Viriato para que siglos después se le siga recordando la pintura.
Ana Baltierra
Viriato era un caudillo lusitano del oeste de la península ibérica. Seguramente era de la ciudad de Arsa, al sur de Badajoz, y vivió en el siglo II antes de Cristo. También se cree que su nombre sería en realidad una especie de apodo, porque entre las poblaciones indígenas de la época era muy común adornarse con brazaletes de oro y plata. Tenemos los museos llenos y en lengua ibérica, viria y en lengua celta viriola quiere decir pulsera o brazalete. Así que quizá Viriato significa el portador de brazaletes. ¿Has visto qué curioso? En estos años los romanos estaban en la península ibérica intentando hacerse con todo el territorio. Aquí había muchas minas de metales preciosos y era un territorio muy goloso para ellos. Así que el territorio hispano se convirtió en un imán de romanos que buscaban enriquecerse rápidamente. Concretamente Nieves se llenó de pretores romanos corruptos que querían enriquecerse rápido. Aquí viene la gran pregunta.
Nieves Concostrina
Viene de entonces viene.
Ana Baltierra
¿Sí, sí, para que veas de esos barros, estos lodos, para que veas aquí la pregunta es cómo te podías enriquecer rápido en el siglo II antes de Cristo? No sé. Pues llegando al territorio de Hispania y con la mínima excusa decir que un pueblo tal o pascual había traicionado a Roma. Te quedabas con todo porque habían traicionado a Roma y arreglado.
Nieves Concostrina
Era rico ya, desde luego. ¿Qué pasa, que Viriato se convirtió en el cabecilla para intentar ponerle el freno?
Ana Baltierra
Pues así es. Parece que seguramente fue pastor, por lo que conocía muy bien las montañas y los territorios, a diferencia de los romanos que no conocían nada. Pues el territorio, el suelo. Y en el suelo hispano los romanos se estaban volviendo locos. Que esto es graciosísimo con el tipo de guerra, porque yo me imagino a los romanos, ellos estaban acostumbrados, tú imagínate lo visualiza lo Nieves, a desplegar ejércitos. La estrategia militar, la posición de tortuga, las lanzas para un lado. Estoy viendo Asteris y Obelis totalmente, todos perfectamente. Claro. De repente llega Obelis y les lanza el Menhir, pues esto era un poco lo mismo y les cae a plomo. Los celtas y los íberos de esa época, nada de nada, pues era más de ir, pegar cuatro mamporros por los laterales y salir corriendo. Esto a los romanos les hacía mucho daño porque no se lo esperaban, lo llamaban guerra de bandidos, que manda narices, y los bandidos eran ellos, que era lo que estaban robando. Pero bueno, encima Viriato, Viriato era listo, claro, y añadió una novedad a este tipo de lucha, que en principio era defensiva de estas poblaciones indígenas, y lo que va a hacer es convertirlo en una guerra ofensiva de pequeños ataques en los que iba esquilmando el territorio. De esta manera los romanos no se podían quedar allí, les obligaba a traer comida y recursos de fuera, y lo que hacía Viriato es atacar esas caravanas. Conclusión, los romanos todo mal, de mal en peor, cuesta abajo, sin frenos. Así que llegó un momento que en medio Nieves de esta desesperación, el cónsul Cepión quiso negociar con él, con Viriato, y Viriato va a mandar a tres hombres de su confianza para entablar conversaciones con el cónsul romano. Esta confianza le va a costar cara, porque el cónsul romano les va a comprar y ellos van a asesinar a Viriato mientras duerme. Los traidores, tú fíjate qué cara más dura, se fueron al campamento romano a reclamar su recompensa. Y de ahí es donde viene esta frase, que es apócrifa, falsa, pero es que es tan maravillosa que es para tatuársela. Roma no paga a traidores.
Entonces Cepión, como Roma no paga traidores, le va a mandar a la porra, pero luego va a pretender él mismo que el Senado aplauda sus acciones. Y Roma, en cambio, lo que va a hacer este Senado es desentenderse, porque va a considerar que esta victoria, esta manera de ganar, es un deshonor. Así que a Viriato le van a hacer unos funerales multitudinarios, propios de un rey, y se va a convertir en un héroe.
Nieves Concostrina
Fíjate qué historia. Luego viene Madrazo, lo pinta y le queda un cuadro guay, claro, bueno, y.
Ana Baltierra
Tan guay, Nieves, o sea, es un lienzo gigantesco, mide casi 5 metros de largo y 4 de ancho, o sea, hazte una idea, pintaba con patines. Sí, no, no.
Efectiv.
Con una alargadera. Y con una alargadera del pincel lo que consigue al final es que cuando estemos delante de la pintura nos impacte muchísimo. ¿Qué tenemos en la pintura? Pues mira, en el centro vamos a tener a Viriato muerto, que es el protagonista. En el lecho funerario, encima suyo o detrás suyo, se han abalanzado una de sus personas más queridas se han agarrado a su cuerpo. Son los generales y servidores. Están llorando llenos de dolor por esta inesperada muerte y van a abrazar el cadáver de su marido como en cualquier. Uy. De su marido. Bueno, a lo mejor.
Dentro del campamento de las tiendas romanas no me voy a meter.
Nieves Concostrina
¿Y tú qué sabrás?
Ana Baltierra
Lo que entre ellos, de lo que sea ellos quieran. Alrededor lo que hay son militares. Podemos ver que llora la muerte del líder. Incluso hay uno que pone cara de sorpresa porque nadie esperaba que muriera en una tienda de campaña de aquella manera. Un joven va a hacer sonar un cuerno para avisar al resto del ejército del crimen. Y saliendo de la tienda militar, a la derecha, hay dos guerreros vestidos a la griega que quieren arengar a las tropas para vengar la muerte de Viriaco.
Nieves Concostrina
Pero eso de vestir, ¿Como que vestidos a la griega? Si estamos hablando de romanos.
Ana Baltierra
Pero es que esto es una de las cosas más extrañas que tiene la pintura y más maravillosa. Efectivamente. ¿Qué hacen unos vestidos de griegos en esta obra? Es muy sorprendente porque José Madrazo sabía perfectamente diferenciar un griego y un romano. Me refiero a la ropa. De hecho esta pintura la hace.
En otras cosas ya más importantes.
Nieves Concostrina
A los ojos.
Ana Baltierra
Tú, como si fuera tu programa, Nieves. Bueno, él hace esta pintura estando en Roma con una pensión que le va a conceder el rey Carlos IV, donde se había hinchado edificios y obras de arte romanas. Así que sabemos que es raro que se hubiera equivocado. Este pintor sabía lo que hacía. Pero es que esto es lo curioso, Nieves. Antes de estar en Roma, José de Madrazo estuvo en París y ahí estuvo aprendiendo pintura neoclásica con un gran genio del neoclasicismo que es Jacques Louis David, que creía que la Grecia clásica era la genuina antigüedad, es decir, que Roma fue sólo una copia, por lo que defendía que todas las pinturas, esto es maravilloso, que tuvieran como argumento el mundo antiguo, se debían inspirar en la estática griega. Que aquí los griegos, Nieves, no tienen nada que ver. Da igual, no importa, son los antiguos. Así que metemos griegos y punto. Y se acabó.
Yo, Nieves, ya sabes que con lo que me gusta lo griego no seré quien le quite la razón. Y el pobre Viriatio, que con amigos como estos, Bueno, pues ¿Quién necesita romanos?
Nieves Concostrina
Efectivamente. A la porra los romanos. Vivan los griegos. Romanos. Son unos copiota la porra. Oye, fantástica historia, Ana. Muchísimas gracias.
Ana Baltierra
Muchísimas gracias a ti, Nieves.
Nieves Concostrina
Un abrazo.
Emma Vallespinós
La invitada con Jesús Pozo.
Pepe Rubio
Cuando canta el gallo negro es que ya se acaba el día.
Cuando canta el gallo negro es que ya se acaba el día. Si cantará el gallo rojo.
Nieves Concostrina
Oh.
Momento para Jesús Pozo y su invitada, que ya echábamos de menos una invitada. Hola, Jesús.
Jesús Pozo
Hola, Concostrina. Tenemos a una magnífica invitada. Efectivamente. Se trata de Almudena Rubio. Es investigadora y comisaria en el Instituto Internacional de Historia Social de Ámsterdam. Es especialista en fotografías, mujeres y guerra civil. Y como al principio tú has hablado de algunos anarquistas, vamos a conocer su investigación sobre la fotógrafa anarquista Katy Orna y Margaret Mijaelis con su trabajo durante la República y la Guerra Civil. Estas son las cajas de Ámsterdam.
Almudena Rubio
Fue un trabajo que yo desarrollé por fases, porque primero me dieron una serie de fotografías originales, estamos hablando de más de dos mil fotografías. Luego me dieron la oportunidad de gestionar más de 5.000 negativos de celuloide, también originales de la guerra. Y fue entonces, en ese momento, cuando mi relación con el archivo de hecho cambió radicalmente, porque a partir de ahí ya empezaron a surgirme dudas de por qué con este material original no se ha hecho nada hasta ese momento. Esto forma parte del archivo de la gente FAI. Pero qué son estos sellos de Sección Gráfica de la gente FAY, Agencia Fotográfica Fotospa, que estaban marcados en el dorso de muchas fotografías. Como que muchas preguntas que había o que yo de hecho quería quería responder. Fue ahí cuando me volqué de lleno con la investigación, terminé con el trabajo de catalogación. Entonces el archivo fotográfico se catalogó, pero yo empecé con una investigación.
Por mi cuenta. Y fue entonces cuando descubrí el legado de Margaret Katie Orna primero y de Margaret Mikhailis después.
Nieves Concostrina
¿Quiénes fueron estas mujeres y qué relación tuvieron con la guerra y con los anarquistas españoles?
Jesús Pozo
Entramos en materia.
Almudena Rubio
Katy y Orna van a nacer en Budapest, en Hungría. Margaret en un imperio pueblo del antiguo Imperio Austrohúngaro. Y bueno, pues las dos son judías, son antifascistas y en un momento dado apuestan por ir a Berlín y a vivir allí. Entonces en Berlín hay que tener en cuenta que la fotografía estaba jugando un papel fundamental las artes, de hecho de la mano de la Bauhaus. Y de hecho muchas mujeres abren sus propios estudios fotográficos, como por ejemplo Marga.
Ana Baltierra
¿Qué ocurre?
Almudena Rubio
Que toda esta explosión cultural se va a esfumar cuando en el 33 Hitler toma el poder, mientras Margaret va a ir directamente a Barcelona, a la Barcelona republicana. Katiorna decide ir a Budapest, va a estudiar allí un curso de fotografía y después de acabarlo se asienta en París. Pero las dos en un momento dado van a vivir la guerra civil española. María está viviendo en Barcelona desde 1933, entonces cuando estalla la guerra ella ya está en Barcelona y ha tenido tiempo de conocer un poco la ciudad, de conocer el idioma, de hecho cuenta con su propio estudio fotográfico y Margaret va a vivir la pulsión revolucionaria del verano del 36.
Jesús Pozo
Almudena Rubio nos va a explicar ahora cómo son esas fotografías y qué importancia documental y artística tiene.
Almudena Rubio
La fotografía de las dos es una fotografía documental, pero en ambos casos hay una clara influencia de la fotografía de vanguardia. Margaret Mijaeles tiene unas fotografías muy potentes con la influencia de la nueva visión, con perspectivas muy experimentales digamos. Y bueno, Cariorna tiene esa mirada que los surrealistas se la apropiaron. Ella decía que no formaba parte del grupo surrealista, pero bueno, sí que tiene en sus fotografías hay un halo de ensoñación que bueno, de hecho se le ha descrito a esa atmósfera como que es capaz de retratar lo insólito, cotidiano.
Nieves Concostrina
¿Qué fue de ellas tras la guerra que nos trajo el golpe de estado?
Jesús Pozo
Pues como mucha gente desaparecieron y se exiliaron sin hacer ruido.
Almudena Rubio
Por ejemplo en el caso de Margaret Mijaelis, que como te comentaba antes se exilió en Australia, las pocas fotos que se llevó ella de la guerra civil las mantuvo escondidas hasta casi su muerte. Y en el caso de Katiorna me consta porque pude conocer a su familia aquí en Álstera, me contaban que no quería hablar de la guerra. Katie Horna a medida mediados de 1938 viajó a París y se sabe que desde allí ya en 1939, a principios del 39 se exilió a México. Entonces Katy Horna sí que es muy conocida en México, pero en cambio en Barcelona, Margaret yo creo que sí que es conocida y de hecho hace un par de años le han dedicado un parque. Pero yo creo que en España debería haber un reconocimiento y de hecho tengo en mente, Pero claro, ¿Quién va a lograrlo en Madrid, en el Madrid de Arilso, de colocar una placa con el nombre de Katie Horna en el barrio de Usera, porque sé que estuvo allí tomando fotografías?
Nieves Concostrina
Salvar todo este legado de los anarquistas españoles tuvo que ser complicado, ¿No, Jesús?
Jesús Pozo
Pues sí, la verdad que sí. Primero cruzaron la frontera, llegaron a París.
Almudena Rubio
Entre ese material estaban desde libros, folletos, panfletos, documentos, cartas, carnets, para que te hagas una idea, hasta un pequeño cajoncito de madera con juegos de llaves y el archivo fotográfico de las oficinas de propaganda de la CNT HIVE, que se había ido creando durante la guerra. Las cajas finalmente llegan a la frontera y es entonces cuando se decide que se envíen al Instituto Internacional de Historia Social de Ámsterdam. Pero en ese momento los holandeses, en una decisión además muy acertada, porque ya se preveía que los nazis iban a entrar en Holanda, decidieron enviar las cajas, estamos hablando de 47 cajas de madera grandes, a la señal del instituto holandés que se tenía en Francia. Entonces las cajas van a llegar a París, se van a abrir rápidamente y se va a hacer.
Un inventario, el primer inventario, y ahí se decide, como decía, enviar las cajas a Inglaterra.
Jesús Pozo
Y las 47 cajas en Inglaterra se custodian hasta que acaba la Segunda Guerra Mundial.
Almudena Rubio
En Inglaterra van a pasar la Segunda Guerra Mundial y finalmente fue en 1947 cuando Arthur Lenin, que fue uno de los fundadores del Instituto holandés, decide final enviar las cajas por fin al instituto. Cuando llegan las cajas en el 47, Ámsterdam no se van a poder abrir hasta los años 80, porque claro, la guerra civil acaba, empieza la dictadura y la CNT tiene mayores preocupaciones en ese momento, como la de salvar sus vidas, los archivos. Entonces no fue hasta que la CNT fue legalizada cuando se retoma la conversación con los holandeses acerca de la apertura de las cajas, de la custodia del material.
Nieves Concostrina
Menudo periplo, madre mía. Supongo que habría alguna, no sé, digo yo, una red internacional anarquista para ayudar a salvar este importante legado documental de la CNT, ¿O no?
Jesús Pozo
Pues sí, claro, para poder hacer todo este periplo intervino mucha gente y fue providencial. Este instituto del que habla Almudena Rubio, el Instituto de Historia Social holandés, este.
Almudena Rubio
Anarquista holandés, Arthur Lenin, que decía que fue una de las piezas claves en la fundación del Instituto aquí en Ámsterdam. En el año 1935 estaba ya en contacto con anarquistas españoles porque estaban todos activos en la AIT. Cuando acaba la guerra ya están los españoles en contacto con los holandeses y por eso se decide enviar las cajas al Instituto. Porque además es que el Instituto, como decía, se creó en 1935 y bueno, de los primeros legados o papeles en llegar fueron los de Marx, Engels, Bakú. Pero fue cuando llegó la biblioteca y el archivo, digamos, de Max Neclow, el historiador sobre anarquismo súper conocido. Fue a partir de depositar Neclaw su material en el Instituto cuando lo va a convertir en una meca del anarquismo internacional. Porque a partir de ahí van a ser que los anarquistas de la CNT se sienten confiados para mandar sus archivos al Instituto. Entonces, ahora mismo, en la actualidad, el Instituto holandés cuenta con un gran patrimonio procedente de España.
Nieves Concostrina
Has dicho que Almudena Rubio es comisaria de una exposición itinerante que se llama Las cajas de Ámsterdam. ¿Cómo ha sido recibida en España? ¿Qué ha pasado?
Jesús Pozo
Pues imagínate, más bien regular y con, entre comillas, mucha pereza.
Almudena Rubio
Yo creo que las metas negativas tienen que ver con el discurso, con la narrativa de la exposición que yo planteo. Porque claro, yo lo que he querido rescatar especialmente en esta primera exposición era ese compromiso político de las dos fotógrafas que en mi opinión la historiografía no había tratado. Entonces me parece que no sólo interesante, sino necesario saber que tanto Katy Horna como Margaret Mijaelí obviamente estuvieron en el bando antifascista, pero es que tenían un compromiso con la CNT. Y en el caso de Katie Ornament, además muy claro. Entonces creo que yo le di prioridad a ese compromiso político también obviamente hablando de su mirada artística, pero dando prioridad a ese vínculo con la CNT porque de hecho es lo que va a vertebrar su trayectoria en ambos casos durante la guerra. Y yo creo que en algunos museos la negativa ha venido dada. Dada por eso.
Nieves Concostrina
¿Por qué será?
Jesús Pozo
¿No te extraña?
Nieves Concostrina
No me extraña que se ningune y se silencie esta historia en los museos.
Jesús Pozo
Españoles, pues les dará pereza hablar del legado de la CNT española, igual que les da pereza abrir fosas para rescatar personas fusiladas por los fascistas. Bueno, terminamos con otra faceta muy interesante de Almudena Rubio, además de un libro sobre las cajas de Ámsterdam que publicará este año nuestra invitada también dedica buena parte de su tiempo a la mujer. En 2022 publicó su primer álbum Amor.
Nieves Concostrina
Estiércol y sabemos, porque me lo has dicho, que también ha colaborado con programas de radio en Países Bajos, ha cantado en varios museos holandeses y ha puesto voz a varios documentales sobre la historia reciente española, por ejemplo en la brecha Anarquistas contra Franco, otro Madrid, puerta de escape y otro Anita, la miliciana tenía nombre.
Almudena Rubio
Los primeros años tenía como referencia o muy presente el repertorio de Chichisancio Ferlosio, que si es conocido por alguna canción es sobre todo la canción de Gallo rojo, gallo negro. Pues eso, tomando como referencia el repertorio de Chichi Sanzi, Ferlosio me llevó a conocer la poesía de Agustín García Calvo. Interpreté su poema libre Te quiero, que me parece maravilloso. Y bueno, pues también canciones de la guerra, como por ejemplo Si me quieres escribir. Entonces sí que ha sido un repertorio musical el de la guerra que he tenido presente, aunque ahora ya me he ido alejando un poco. Aunque tengo que decir que es verdad que siempre es como canción popular, canción protesta. De hecho la última canción que he grabado ha sido en Barcelona junto a Marcel Vallés y fue una canción muy significativa todavía en la dictadura, que fue la de Kevolé, en la que está Yén y que mira, curiosamente ha salido hace poco en una serie de La sabiduría.
Nieves Concostrina
Canciones por y para la memoria histórica y democrática. Y desde luego nadie mejor para interpretarlas que una estudiosa e historiadora, Almudena Rubio. Oye, magnífico trabajo y magnífica invitada. Gracias Jesús. La vamos a volver a escuchar en.
Jesús Pozo
Un rato en la cara B, exactamente. Adiós.
Emma Vallespinós
Esto era un gato con los pies de trapo y la cabeza al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?
Pepe Rubio
Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo lindas señas. Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo lindos sueños.
Nieves Concostrina
Canalejas, antes de ser una calle en Ferrol y una plaza en Madrid, fue un señor José Canalejas. Era jefe del Partido Liberal y presidente del Gobierno en aquel año de 1912 en el que fue asesinado. La peor parte se la llevó él puesto que fue el que perdió la vida por el balazo que le calzó un anarquista en la cabeza. Pero también perdió mucho la política y el país. Su muerte fue un frenazo al progreso en el que se empeñó Canalejas porque su proyecto fue uno de los intentos más serios de modernizar España en aquellos principios del siglo XX. El 12 de noviembre, un día frío y ventoso, se paró a mirar el escaparate de la librería samaritana Martín casi llegando a la Puerta del Sol de camino a su despacho en el Ministerio de la Gobernación, lo que hoy es la sede de la Comunidad de Madrid. Se supone que lo escoltaban dos policías que iban muy rezagados y un tercero que se adelantó. Pues valiente protección porque el anarquista Manuel Pardinas se acercó sin impedimentos hasta el presidente. El magnicida intentó huir pero lo acorralaron y optó por pegarse un tiro. Lo más grande es que Canaleja sabía que lo iban a a matar y que lo iba a matar ese hombre.
Yo ya sé que estoy condenado a muerte, le dijo tiempo antes durante un almuerzo al senador Vicente Cabezadebaca, marqués de Portago, Pues tengo informes seguros de que dos anarquistas están juramentados para matarnos al general Echagüe y a mí. Y llegó a especificarle al senador que su futuro asesino había sido expulsado de Buenos Aires, que estuvo luego en París y que en Burdeos le perdieron la pista. Y efectivamente lo clavó. La policía argentina advirtió a la francesa de que Manuel Pardina se proponía desembarcar en Burdeos o Marsella para trasladarse después a España, donde se proponía atentar contra una elevada personalidad española. Pese a todos estos indicios, el presidente Canalejas estaba solo y desasistido frente al escaparate de una librería con dos polis mucho más atrás y otro que se había ido mucho más adelante. Perdimos un gran político. Y la prueba de que José Canalejas estaba en el buen camino es que la izquierda más extremista lo odiaba y la derecha más católica, apostólica y romana consideró su muerte merecida y un castigo de Dios. Sin embargo, los conservadores más racionales y la izquierda más moderada lamentaron muchísimo que con el asesinato de aquel liberal tolerante, preocupado por los trabajadores y por la educación pública y profundamente demócrata también acabara un intento serio de europeizar este país. Canalejas era un buen católico con oratorio en su casa, un oratorio autorizado por las antiguas A ver si se creen que uno cuelga a un tipo crucificado en la pared, pone un reclinatorio y ya tiene oratorio particular y guay, ¿No? Los oratorios privados se instalan en las casas sólo si el hechicero jefe da autorización. Y esa gracia sólo se concede por enfermedad, dificultad de acceso a una iglesia o como recompensa por servicios rendidos a la Santa Sede o a la causa católica.
Pues yo creo que aquí José Canalejas le salió rana a la multinacional y al Papa porque era más anticlerical que católico. Consideraba la Iglesia el principal obstáculo para la modernización de España. Intentó acabar con el Concordato de 1851 para suprimir la exagerada financiación de la Iglesia. Y porque ese acuerdo por el que España se sometía al Vaticano era, según él, el origen del atraso cultural del clero español. En consecuencia, pensaba que lo mejor era la separación entre la Iglesia y el Estado. Pero quería alcanzarla mediante un acuerdo. El Vaticano dijo que nanai. Y las relaciones entraron en punto muerto. Así que el presidente Canalejas con que no hay nada que negociar, ¿No? Pues voy a promulgar esta bonita ley con un único artículo que no se establecerán nuevas asociaciones pertenecientes a órdenes o congregaciones religiosas canónicamente reconocidas sin la autorización del Ministerio de Gracia y Justicia. Esa fue la conocida como ley del candado. Porque no había Presupuestos Generales del Estado para mantener a tanto cura, tanta monja y tantas manos muertas. Canalejas suprimió la pena de muerte. Apostó por escuelas laicas que formaran ciudadanos no fieles. Permitió que otras religiones exhibieran sus símbolos. Pretendió fiscalizar las congregaciones de la secta. Pobre iluso. Y reglamentó que los políticos eligieran entre jurar o prometer. Ahora bien, qué mala suerte tuvo este hombre. No sólo porque lo mataran. Es que el mismo año de su muerte, doce, no sé si les suena, pero se hundió un barco muy grande en el Atlántico Norte.
El sobrino de José Canalejas, Víctor Peñasco, iba a bordo del Titanic junto con su esposa María Josefa Pérez de Soto, Pepita, y la doncella y costurera Fermina Oliva. Si quiere leer sobre este episodio, hay un libro chulo titulado Los 10 del Titanic, de Javier Reyero, Cristina Mosquera y Nacho Montero, en el que se ocupan de los 10 españoles que viajaban entre los 1.222 pasajeros del buque. Iban en primera clase y por aquello de las mujeres y los niños, primero Pepita y Fermina tuvieron sitio en el número 8 de los botes salvavidas. Pero el sobrino del presidente acabó en el fondo del océano. Su cadáver nunca se recuperó. Pero en el cementerio de Halifax, en Canadá, yace enterrado un misterioso Víctor Peñasco que vete tú a saber cómo se llamaba de verdad el muerto o si solo hay una lápida con el nombre. Porque se trataba de que existiera una tumba para que las autoridades españolas emitieran un certificado de defunción y que la joven viuda no tuviera que esperar los 20 años marcados por la ley para reclamar la herencia y volver a casarse. No sé, lo mismo el tito Canalejas ayudó en algo.
Emma Vallespinós
Historias con sonido Cara B con Emma.
Nieves Concostrina
Vallespinós Y acabamos como siempre, con música.
Emma Vallespinós
Sí, hoy hacemos un crossover, que diría un moderno, entre la sección de Jesús y la cara B. Y escucharemos un tema de su invitada, Almudena Rubio. Ella, como nos contaba, es especialista en fotografía, mujeres y guerra civil y cantante. Vamos a escuchar una de sus canciones titulada Anita la militar, banda sonora de un documental sobre Ana Garvín Alonso, la miliciana convertida en un icono del anarquismo gracias a una foto de Antoni Campagna en la que Anita aparecía de pie en una barricada en la Barcelona del 36. Anita, que era costurera, tuvo que exiliarse en el 39 a Francia y nunca más volvió a pisar España. Murió en 1977.
Nieves Concostrina
Una foto preciosa. Bueno, pues la escuchamos enseguida. Antes nos despedimos. Recuerden que este programa ha sido posible gracias al equipo anárquico habitual, Jesús Pozo, Ana Valtierra, Emma Vallespinós, Pepe Rubio. Y gracias también a nuestra técnico de sonido, María Jesús Rodríguez. Y a mí misma, Nieves con costrina. Ala, ea. Hasta la próxima.
Almudena Rubio
Vientos del pueblo me llevan. Ruinas batidas y muerte, hemos perdido la guerra.
Y si ya no vuelvo a.
Nieves Concostrina
Lucho.
Almudena Rubio
Por un mundo nuevo.
Alzo alegre mi bandera.
Soy aquella miliciana que sonría ante la guerra.
Entre telares de exilio.
En un destierro obligado. Celebración y esperanza.
Con la muerte del tirano.
Mi rostro oculto en el polvo de una larga dictadura.
Resistencias y memorias, nuestro ideal y perdura. Lucho por un mundo nuevo.
Alzo firme mi bandera.
Soy aquella miliciana que sonría ante la guerra.
Mi nombre sana Garbí.
De ideas y dinamismo.
Y junto a mis compañeras milicianas infinitas. Y junto a mis compañeras milicianas infinita.
Emma Vallespinós
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Podcast: Todo Concostrina (SER Podcast)
Host: Nieves Concostrina
Date: January 27, 2025
This episode of "Cualquier tiempo pasado fue anterior" dives into the turbulent history of political assassinations (magnicidios) in contemporary Spain. Using her sharp wit and storytelling flair, Nieves Concostrina explores the murders of Spanish prime ministers from the late 19th to the 20th century, with special attention to the often-overlooked details, motives, and broader political implications. The episode also connects these acts of violence to cultural memory, art, and the preservation of historical legacies, featuring interviews and musical interludes that illustrate Spain’s complex relationship with political upheaval and historical truth.
[00:30] Nieves opens with the events leading up to the assassination of Luis Carrero Blanco, President of the Government during Franco’s dictatorship, and references Henry Kissinger’s sarcastic reaction to the bombing.
The confusion among Spaniards at the time revealed political illiteracy fostered by the dictatorship.
[15:23] Dato, described as highly conservative and repressive, was shot by CNT syndicalists for his support of draconian anti-worker laws.
The attack led to the first real reforms in police coordination for VIP protection in Spain.
He had attempted to modernize Spain, pushing for secular education and reducing Church influence—a project halted by his death.
Nieves: “Canalejas era un buen católico con oratorio en su casa… pero era más anticlerical que católico. Consideraba la Iglesia el principal obstáculo para la modernización de España.” [48:25]
Tragic family connection: His nephew died on the Titanic, adding to the family’s ill fate. [50:12]
Soundtrack of Assassinations
Art Segment: The Death of Viriato
[32:35] Interview with Almudena Rubio, researcher and curator at the International Institute of Social History in Amsterdam, about the "cajas de Ámsterdam," a trove of photographs and documents from the Spanish anarcho-syndicalist movement (CNT, FAI).
The difficulty of achieving proper recognition of anarchist legacy in Spanish museums, and the ongoing struggle for historical memory.
Women in War and Memory
Political confusion under dictatorship:
Nieves Concostrina: “Si Carrero es el presidente, ¿Franco qué es?... Franco es un militar gallego que puede hacer lo que le salga del bolo porque es un dictador.” [03:00]
On Prim’s assassination suspects:
Nieves Concostrina: “Demasiado sospechosos para un solo muerto. Acabaríamos antes si hiciéramos recuento de los que no querían matar a Prim.” [06:29]
Brutality of Montjuïc repression:
Nieves Concostrina: “Desde ser marcados con hierros candentes como si fueran ganado, hasta cortarles los testículos con cuerdas de guitarra. Fue una respuesta desmesurada.” [14:20]
On historicizing treachery:
Ana Baltierra: “Roma no paga a traidores.” [28:31]
On art and history blending:
Ana Baltierra: “Que aquí los griegos, Nieves, no tienen nada que ver. Da igual, no importa, son los antiguos. Así que metemos griegos y punto.” [31:23]
On police failure in Dato’s murder:
Wenceslao Fernández Flórez (quoted): “El fracaso de la policía es evidente y comprobado en todas las ocasiones... Es vergonzoso…” [17:57]
On the struggle for recognition:
Almudena Rubio: “Yo creo que en España debería haber un reconocimiento y de hecho tengo en mente, pero claro, ¿quién va a lograrlo en Madrid…?” [37:13]
| Time | Segment/Topic | |--------|------------------------------------------------------------------| | 00:30 | Introduction – Carrero Blanco and contemporary meaning | | 04:32 | Juan Prim: assassination and political intrigue | | 11:05 | Cánovas del Castillo: Restoration and anarchist retribution | | 15:23 | Eduardo Dato: repressive politics and assassination | | 20:40 | Music and culture: Magnicidios in popular music | | 23:24 | Art and memory: "La muerte de Viriato" painting | | 32:35 | The Amsterdam Boxes: Archiving anarchist history | | 44:43 | José Canalejas: progressive reforms, murder, and legacy | | 51:51 | Musical close: “Anita la miliciana” by Almudena Rubio |
This episode masterfully combines dark humor, meticulous historical storytelling, and passionate calls for the recovery and dissemination of Spain’s complex past. From the violent deaths of politicians to the fight over memory in art and archives, Nieves Concostrina and her guests illuminate the persistent shadows of Spain’s history. For listeners, it’s both a lesson in the costs of political violence and a celebration of those striving to keep memory alive—through stories, scholarship, and song.