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A
Ser podcast. En la Cadena SER Cualquier tiempo pasado fue anterior. Con Nieves con costrina. Barcelona, mediados de julio de 1840. El presidente del Gobierno, el general Baldomero Espartero, tras la reunión del Consejo de Ministros, se entrevista con la Reina Regente María Cristina de Borbón y le exige su renuncia y que abandone el país. Que se largue con su marido supuestamente secreto y los cinco hijos que la pareja ha tenido de estrangis en España. Tiene que dejar a las dos hijas oficiales, las que tuvo con el más tuerzo, Fernando VII. Las niñas quedarán bajo la guarda y custodia del Estado hasta que Isabel, una mocosa de 10 años, alcance la mayoría de edad para su proclamación como Reina. En caso de que la Regente se negara a cumplir con la exigencia del Gobierno, le sería desvelado al país el matrimonio ilegal y los hijos ilegítimos de la Reina Regente, la que se había pasado a Dios, la Constitución y el Estado por el Arco del Triunfo. Parece que fue en aquella reunión cuando María Cristina de Borbón le soltó a Espartero Eso te hice, duque, pero no he logrado hacerte caballero. Oh. Desconozco si hubo réplica, pero el Presidente del Gobierno bien podría haber señora Borbona, usted jamás ha sido una dama. El 12 de octubre de aquel 1840, ya en su residencia real del Palacio de Cervelló, en Valencia, se produce la renuncia. Y ocho días después, el 17 de octubre, la ex regente María Cristina de Borbón descendía por la escalera real del puerto de Valencia, embarcaba en el vapor Mercurio, camino de Marsella y ala. A tomar vientos. Pero esto hoy no va de política. Esto va de corrupción, de indecencia, de expolio, de obscenidad de Cristina de Borbón. Con ella empezó todo. Hace cuatro o cinco años. Dedicamos un programa a contar así por encima de dónde viene la corrupción que se ha ido enquistando a lo largo de los años en este país. Corrupción que se ha convertido en endémica gracias a que los españoles lo han consentido a lo largo de los siglos y porque ha sido fomentada por las élites políticas y económicas. Esto, la verdad, es fácil de entender. Si los que pululan por las altas esferas de la sociedad defendían y defienden la corrupción de la más alta institución del Estado, también así defendían y defienden su billetera y sus privilegios. Es comprensible. Hablamos en aquel programa de la galopante corrupción en la corte de Felipe III, con los Austrias. Y de cómo la cosa, lejos de mejorar, fue a peor. Cuando la empresa cambió de manos, Borbonia pasó a ser lo que se conoció a mediados del XIX como la corte de los milagros. Momento en el que empezó la fiesta con María Cristina de Borbón, que continuó con su hija Isabel II, siguió con su nieto Alfonso XII, se multiplicó con su bisnieto Alfonso XIII, la mantuvo su tataranieto Juan de Borbón y fiesta en la que el tatataranieto Juan Carlos acabó despiporrado y bailando con la corbata atada en la cabeza. Echen una ojeada a todas las constituciones que hemos tenido. En todas, desde la primera hasta la última, nos han colocado un artículo que ha sobrevivido inamovible durante dos siglos. Ese artículo que el rey es inviolable. Y cuando necesitas blindar a alguien a tal extremo durante 200 y pico años consecutivos, está claro por qué se hace. Las personas honestas no necesitan tanto blindaje. Uno de los biógrafos de María Cristina de Borbón destacó en ella su acuciante deseo de enriquecerse. Que un humano normal y corriente se ¿Pero qué necesidad de enriquecerse tiene un rey, si lo tiene todo? Luz, gas y agua pagados. Viaja donde quiere sin que nos enteremos. Tienen pagado escoltas, servidumbre, jardineros, coches, chóferes, ropa, papel del váter, vino, pan, salmón, acelgas, la comida de los perros, los estudios en el extranjero, el teatro, la ópera. ¿Por qué siempre quieren más? Pues porque el acuciante deseo de enriquecerse va encastrado en los genes y la maquinaria se ha mantenido perfectamente engrasada desde hace 180 años, desde que la puso en marcha María Cristina de Borbón, la reina regente, tres meses después de que se le muriera el marido, el mastuerzo de Fernando VII. Se estaba casando en secreto con un guardaespaldas. Sólo tres meses después. Y se casó en secreto porque tenía prohibido casarse sin que las Cortes autorizaran el matrimonio y porque la propia ley dinástica de los Borbones lo prohibía. Era un matrimonio morganático, asunto en el que no nos entretenemos. Ya habrá otro programa para ello, si es que lo hay. Dejémoslo por ahora en que el matrimonio de la reina regente María Cristina de Borbón con su guardaespaldas se celebró en secreto porque era ilegal. Sin embargo, todo el mundo conocía aquella el Gobierno, los políticos, los diplomáticos, los ciudadanos. Pero nadie hablaba oficialmente de ello. Recuerden lo que ocurrió con el ex rey Juan Carlos de Borbón. Todos los políticos, los presidentes, los periodistas, los empresarios, los obispos, los mallorquines, gran parte de la ciudadanía y toda su familia, toda mujer, hijos, primos, padres y hermanos, absolutamente todo el mundo sabía que su Católica Majestad el Campechano tenía amantes a casco porro y de derrochaba a manos llenas. Pero al igual que con María Cristina de Borbón, también todo el mundo miraba hacia otro lado. El que podía contarlo, no lo contaba. Y al que quería contarlo no lo dejaban. Y hágase su voluntad aquí en el cielo. Florida Park. Grávese su nombre en una cepa. Cuando en aquel 1840 el presidente del gobierno, Baldomero Espartero y su gobierno dijer hasta aquí hemos llegado, la Reina tiene que abdicar y largarse porque su regencia es nefasta para el país, la amenaza si se negaba a renunciar, fue hacer oficial su matrimonio y el perjurio en el que había incurrido tres años antes al jurar la Constitución de 1837. Porque el artículo 48 de esa Constitución dice en su punto quinto que el rey o la Reina necesita estar autorizado por una ley especial para contraer matrimonio. María Cristina de Borbón se casó en secreto porque no tenía permiso y el matrimonio no fue legitimado. Y no sólo eso, es que se puso a parir como loca. Cinco hijos ilegítimos tenía cuando fue expulsada en 1840 y todavía faltaban por llegar otros tres. Como dijo alguien, nuestra reina es una señora casada en secreto y embarazada en público. Porque todo el mundo presenció la evolución de sus embarazos y hasta se permitía el romper aguas mientras presidía el Consejo de Ministros. Pero ella seguía negando su matrimonio y la existencia de los hijos. María Cristina de Borbón, su ilegal marido y sus hijos ilegítimos no se fueron descalzos de España nada más ser expulsados. El nuevo intendente de Patrimonio de la Corona, Martín de los Eros, quiso ver cómo estaban las cuentas de palacio y le pidió a su antecesor en el cargo, a Manuel Gaviria, quédense con este nombre que volverá a aparecer. Que le diera explicaciones de a dónde habían ido a parar los 27 millones de reales de la herencia del mastuerzo. Los 57 millones que le correspondían a cada una de las hijas y otros 37 millones que la Borbona había ido sisando de sus trapicheos y guardando en lo que ella llamaba su bolsillo secreto. Preguntó también el nuevo tesorero por las joyas de la Corona valoradas en 78 millones de reales, porque en palacio sólo encontró 700 estuches vacíos. Y preguntó igualmente por los muebles renacentistas de palacio que, según se supo más tarde, María Cristina de Borbón había sacado del país y subastado en Londres y París. ¿Saben que respondió Manuel Gaviria a Martín de los Eros cuando le pidió explicaciones? Exactamente. Lo han adivinado. Explicaciones de qué la reina era inviolable. Podía hacer lo que le saliera del papo quand il me prend dans ses bras, il me parle tout bas Je.
B
Vois la vie en rose. Il me dit des mots d', amour.
A
Des mots de tous les jours et semble faire quelque chose. La Borbona y su marido ilegal, Fernando Muñoz, además de largarse forrados y dejar su fortuna a buen recaudo en los bancos franceses, no pararon de conspirar desde París contra el gobierno del presidente Espartero para menoscabarlo y derrocarlo. Y aquí entran en escena mis colegas periodistas que en corrupción, ayer y hoy, comparten medalla de plata con empresarios y políticos. Como pasta no faltaba, solo había que comprar periodistas y medios de comunicación para publicar artículos en defensa de Cristina de Borbón y contra el gobierno de Espartero. Supongo que les suena. La historia no consistía en que los periodistas a sueldo atacaran al gobierno legítimo y taparan las mierdas de la Corona. El marido ilegal de la Reina compró los periódicos El Globo y El Tiempo y fundó otro que se llamaba La Revista Española. Hubo periodistas, como el director del Heraldo, que mandaba sus artículos laudatorios sobre la Borbón para que le dieran el visto bueno y por si había que corregir algo. Que burdo, ¿Verdad? Bueno, pues este tipo, Luis José Sartorius, vio luego premiado sus servicios llegando a presidente del gobierno. Y lo mismo hacía el director del diario La Postdata que le enviaba los textos a Fernando Muñoz y a su esposa, la Borbona, para que corrigieran lo que hiciera falta. A este hombre, que se llamaba Manuel Antonio de las Heras, por venderse al poder, le premiaron luego nombrándole gentil hombre y director de una cadena de televisión. Es broma. No existía la tele entonces. Con la prensa vendida, con gran parte de la clase política defendiendo la inviolabilidad de la reina y con los empresarios también empujando porque si Cristina de Borbón y su marido volvían, tenían sus negocios asegurados. Acabó pasando lo que tenía que pasar. El gobierno de Espartero cayó en 1843. La nena Isabelita fue declarada mayor de edad el día que cumplió 13 años. 13 años y proclamada reina de España. Y Cristina de Borbón pudo regresar con su ilegal marido, Fernando Muñoz, con sus hijos ilegítimos y con todo su morro. Ya podrán imaginar que con Isabel II en el trono, que tenía sólo 13 años, España quedó en manos de la mangoneadora mayor del reino, Cristina de Borbón. Y claro, se reanudó la fiesta. El principal aliado para la juerga de María Cristina de Borbón fue José María de Salamanca, el marqués de Salamanca, uno de los mayores corruptos de este país y que construyó el barrio de Madrid que lleva su nombre. Un barrio construido sobre los cimientos de la corrupción. El Sr. Salamanca inició una fructífera relación cuando María Cristina de Borbón todavía era regente. Y también con Fernando Muñoz. Por supuesto, esas relaciones le trajeron concesiones como el monopolio de la sal. Y por cada concesión conseguida o negocio en el que le facilitaban meterse, entregaba las correspondientes comisiones a la Borbona y a su marido. Pero no fue solo Salamanca. A partir de aquel 1844 y durante los siguientes 10 años, en este país no había un movimiento financiero que no pasara por el Palacio de las Rejas, residencia oficial de la pareja Borbón Muñoz. Tal era el descaro con el que se trapicheaba con obras públicas, con las idas y venidas de comisiones, con la explotación de servicios públicos, que la casa de María Cristina de Borbón y Fernando Muñoz se conocía como la Bolsa. Empresas azucareras en Cuba en las que se empleaba mano de obra esclava, comercio negrero, las canalizaciones de los ríos Ebro y Manzanares, las infraestructuras del puerto de Valencia, por las que Cristina de Borbón y su marido pillaron una mordida de 11 millones de reales. Las líneas navieras, el ferrocarril, los chivatazos de determinados movimientos políticos para que los amigos pudieran especular en la Bolsa comprando a la baja y vendiendo al alza el abastecimiento de carbón a Filip. A ver, es que no había negocio del que no sacaran tajada. La Borbona y su marido. La corrupción era tan escandalosa que hasta el periódico británico The Times se hizo eco del descaro. La respuesta española fue contundente. Se prohibió la distribución del periódico en España. También vino a sacar tajada el capital extranjero. Y es que España, gracias a María Cristina de Borbón, era jauja En aquella época aterrizaron la poderosa familia británica de los Rothschild y la de los franceses Pereyra. Entre todos se repartieron las concesiones para el trazado ferroviario de España. También los Rothschild consiguieron, gracias a un concurso amañado por el marido de la reina, la explotación en exclusiva de las minas de mercurio de Almadén en Ciudad Real. Y para reafirmar y demostrar lo que decía al principio sobre que la corrupción de la monarquía estaba tapada y disimulada por las élites políticas, periodísticas y empresariales tanto ayer como hoy, porque es una forma de que también esas élites puedan pillar sus propias mordidas, con permiso de Yolanda Díaz, les voy a dar un dato. En Periferia Famolo caldo Mamá, estoy tranquilo, estoy arribando. Te la prenderá y pero un bullardo, dicen. Bravo. More. Recuerden al mencionado hace un rato a Manuel Gaviria, el que fue tesorero de Palacio antes de que expulsaran a la regente y que recuperó su puesto en cuanto la Borbona regresó. Pues este Manuel Gaviria fue el que amañó junto con Fernando Muñoz, el concurso para que los Rothschild se quedaran con las minas de Almadén. Gaviria pilló una brutal comisión y también el ministro de Hacienda pilló lo suyo por mirar hacia otro lado mientras estaba dando a una firma privada extranjera la explotación de un bien público y nacional. Por supuesto, María Cristina de Borbón y su marido fueron regados con una comisión de dos millones de reales, que no sé cuántos en euros, pero una salvajada. Como tenemos recientes las comisiones que Arabia Saudí soltó al ex rey Juan Carlos unos 80 millones de euros. Bueno, pues que eso nos sirva de equivalencia. ¿Creen que a todos aquellos políticos, empresarios, cortesanos y periodistas les importaba España? ¿Que les importaba la patria? ¿Que les importaba el bienestar y la prosperidad de los españoles? No, no les importaba un mojón. Pero eran los que más nombraban a la patria, a los que no se les caía España de la boca y los que más confesaban y comulgaban. Y en esto se dan nuevos paralelismos con épocas muy recientes. Porque en el momento en el que su Majestad el Rey de España, Don Juan Carlos I de Borbón y Borbón estaba en el apogeo de su fiesta de comisiones, amantes, cacerías, trinques y evasión de capitales, quienes más lo defendían, los más monárquicos, los más patriotas, los más españoles, eran políticos, en su inmensa mayoría, del Partido Popular, que, casualidades de la historia, eran los que más entretenidos estaban también en sus propias corruptelas. Tramagurte, el caso Lezo, caso Púnica, las financiaciones ilegales, la Caja B del PP, que es lo mismo que María Cristina de Borbón llamaba su bolsillo secreto. Pero hay algo que sí nos diferencia en la actualidad respecto a lo que se hizo con la Borbona a mediados del siglo XIX. En 1854 se encargó a una comisión parlamentaria que investigara las implicaciones de María Cristina de Borbón en los casos de corrupción, cosa que no se ha podido hacer con Juan Carlos porque el PP y el PSOE han tumbado en 15 ocasiones la apertura de una investigación. A María Cristina se la investigó, pero era tan exagerado el número de delitos en los que estaba implicada que para no eternizarse redujeron la investigación al tráfico de influencias en construcción y gestión de recursos, a la crisis provocada por las irregularidades de su segundo matrimonio que le impedía ejercer la regencia según la Constitución de 1837 y a la fraudulenta gestión de la herencia del mastuerzo. La comisión considera, y estoy hablándolo entre comillas, que lo más repugnante es la participación e intervención de la Reina Madre en distintas empresas económicas. Evidentemente, cuando la comisión de investigación parlamentaria se puso en marcha, la ex reina María Cristina de Borbón, su marido Fernando Muñoz y sus ocho hijos, porque ya eran ocho, huyeron de España camino de París, igual que Juan Carlos huyó a Abu Dhabi. Tras la comisión parlamentaria hubo un juicio para cuya defensa la Borbona contrató a tres eminentes letrados monárquicos, aunque lo importante no son los abogados defensores, sino que el tribunal sea partidario de la corrupción monárquica. Puedes contratar a un matao como abogado, lo importante es que los jueces estén de tu parte. Y así fue. El tribunal que juzgó a María Cristina de Borbón in absentia, después de tres años deliberando si había robado mucho o muy mucho, exoneró a la Reina Madre de cualquier responsabilidad porque ella era inviolable. Y sentenció igualmente que todas las responsabilidades penales recaían sobre su esposo, Fernando Muñoz. ¿Se acuerdan de aquel tribunal que juzgó a Urdangarín y a Cristina de Borbón, la tatatataranieta de su corrupta tocaya? Pues lo mismo. Acabó condenando al pavo de Urdangarín y exoneró a la infanta porque ella no se había enterado de nada. Eso pasa a los plebeyos por querer emparentar con la realeza, que sois muy tontos y no sabéis manejar. Los Borbones, amiguitos, llevan siglos de entrenamiento en el trinket. Historias con sonido cara a con Emma Vallespinos ¿Le ponemos banda sonora a todo esto con nuestra primera historia con sonido? Hola, Emma.
C
Hola, Nieves. He estado buscando una canción que pudiera resumir bien nuestro sentir por esta mujer. Por María, claro. Cristina de Borbón. Y estoy en condiciones de afirmar que vamos a escuchar el mejor tema que se puede dedicar a alguien al que despreciamos con toda nuestra el Rata de dos patas, de la compositora mexicana Paquita la del Barrio. Un tema que suele usarse para el despecho amoroso, pero que el compositor que la escribió para ella lo hizo pensando en un político, el expresidente mexicano Carlos Salinas de Gortari, una de las figuras más polémicas de las últimas décadas, pues su mandato estuvo envuelto en muchos casos de.
D
Tachán.
B
Corrupción.
A
Vaya, vaya. Ni idea de que he caído. En lo mismo que todo el mundo. Entonces en que era por ella.
C
La cantaba pensando en su ex, pero el compositor pensaba en otra persona.
A
Bueno, aquí cada uno la hace suya como quiere. Nosotros la hacemos nuestra para Cristina de Borbón. La escuchamos.
D
Rata inmunda, animal rastrero, escoria de la vida, adefesio mal hecho, infrahumano, espectro del infierno. Maldita sabandija, cuánto daño me has hecho. Alimaña, culebra ponzoñosa, desecho de la vida. Te odio y te desprecio. Rata de dos patas. Te estoy hablando a ti. Porque un bicho rastrero, aun siendo el más maldito, comparado contigo se queda muy chiquito. Maldita sanguijuela, maldita cucaracha que infectas, donde picas, que hieres y que matas.
A
Contarte el arte. Ana Baltierra. Ana Baltierra doctora en Historia del Arte Algo traerá que nos engarce La corrupción de María Cristina de Borbón con el arte fijo y nos va a dar mucha satisfacción. ¿De qué voy la cosa, Ana?
D
Hola Nieve. ¿Satisfecho de estar aquí contigo, de escuchar este pedazo de música de Maba y Espinos? Bueno, vamos a hablar de María Cristina, la pintora, o la que quería ser pintora o la que quería hacerse pasar por pintora, aunque se le diera regular. Ya lo vamos a ir viendo. En España había una tradición muy importante de reinas protectoras de las artes y pintoras y por supuesto, María Cristina no quiso ser menos y realizó algunas pinturas que conservamos en, por ejemplo, el Museo de la Real Academia Bellas Artes de San Fernando o en Patrimonio Nacional, por si alguno de nuestros oyentes se quiere sacar los ojos e ir a verlas o tiene curiosidad para verlas en directo.
A
Harán bien, harán bien. ¿A qué pinturas en concreto te estás refiriendo?
D
Pues a ver, vamos a empezar por una que está en el Museo de la Real Academia Bellas Artes de San Fernando, sobre Amor y Psiquis. Ya el título es sugerente, que hizo en 1833. Son dos personajes mitológicos griegos que tuvieron una tormentosa historia de amor. Amor que no es otro que Cupido se enamoró de Psiquis o Psique. El mito, Nieves, Bueno, es un peliculón inmenso. Se veían todas las noches escondidas sin que ella supiera quién era su amante, hasta que sus hermanas, que le tenía mucha envidia, empezaron a malmeter que sí seguro que era muy feo, que sí seguro que era un ser horrible, que por eso no dejaba que la viera. Bueno, total, que sí, que cayó en la trampa y una noche cogió una linterna, que la versión griega era una lámpara de aceite, para iluminarle y ver quién era.
A
¿Y qué pasó? Por favor, no me dejes así.
D
Pues que se lió, claro. Una gota de aceite de la lámpara cayó sobre la cara de Cupido, le despertó y la abandonó, pero ella persistió y consiguió mantenerse a su lado, superando todas las adversidades y uniéndose a él en un matrimonio lleno de amor. ¿Bueno, esta es la versión abreviada, Nieves, y aquí te estarás preguntando, pero y esto? A ver, ¿Dónde está María Cristina?
A
Aquí me lo pregunto con voz entrecortada.
D
Que te estás yendo. Bueno, el caso no me estoy yendo nada, es que el tema que elige María Cristina para su pintura, donde vemos a Cupido. Esta es la pintura que hace ella en el centro con sus alas, pinchando con una de sus flechas. Así que en un dedo, que es la mujer de las alas de mariposa. Bueno, esta mujer se deja pinchar voluntad por el amor de Cupido. Es muy poético todo. Y está extendiendo el dedo para que, de hecho, voluntariamente, para que le alcance esta flecha. Y como sabes, estas flechas tenían el poder mágico de hacer que te enamoraras.
A
Sí, lo cantaba Karina. Aquí está bien, ella tan feliz con sus flechas de amor para ti.
D
Efectivamente.
A
¿Y por qué pinta María Cristina justo este tema?
D
María Cristina no daba puntada sin hilo y esta pintura formaba parte de una campaña de autobombo. El óleo lo pintó en la época en la que su marido, Fernando VII, había estado enfermo en el Palacio de la Granja y promulgó la Pragmática Sanción que legitimaba a su hija Isabel para que ocupara el trono. Ya sabes, la que sería luego Isabel II. Lo que pretendía María Cristina era que se asociara el matrimonio de Cupido y Psique, cuya historia hemos contado ya, al suyo propio tela, y que se pensara en ella como la que había salvaguardado el bienestar del Estado español mientras su esposo convaleciente, estaba sufriendo y en el borde de la cama con todo su amor cuidado. En fin, también quería decir con esta pintura que igual que sabía pintar, en fin, lo de sabía pintar, pues que sabía llevar las reinas del Estado. ¿Bueno, Nieves, cómo decirte, no? Kof, kof, que nos da algo. Y como fruto de su amor, de su amor, había nacido su hija Isabel. Igual que fruto del amor de Cupido y Psique nació una hija llamada Edone. En fin, si es que María Cristina era una adelantada a su tiempo. Era la Shakira del XIX lanzando indirectas, pero lo hacía con la pintura.
A
¿Y qué fue esa pintura? ¿Dónde fue a parar? ¿Qué fue de ella?
D
Pues en abril de 1833, insisto, la fecha, se la mandó a su maestro de pintura, el reputadísimo artista José de Madrazo, para que se la diera a la Academia de Bellas Artes de San Fernando. La acompañó de una carta en la que decía que la enviaba para que conserva esta pequeña muestra de mi afición por la hermosa arte de la pintura. Estoy leyendo literal. Y bueno, como ves, con gran, grandes dosis de modestia, mañana mismo yo estoy por escribir a la reina Sofía mandándoles un dibujo mío para que puedan conservar también una muestra de mi amor por el arte. Y te animo a ti, Nieves, animo a todos.
A
Yo solo sé dibujar elefantes de espaldas.
D
Bueno, pues como María Cristina, a lo mejor los académicos y la prensa de la época le hicieron mucho la pelota, por supuesto, diciéndole que era un honor, que tenía mucho mérito y un sinfín de cosas donde la mentira era la principal protagonista. Pero muy importante, Nieves, es que en todo este relato nos detengamos en la fecha de realización de esta pintura. 1833.
A
Es que es un año gordo, ¿Verdad? Pasaron tantas cosas, tantas cosas en 1800, tanto.
D
Cualquier tiempo para poder desarrollar este año a todos los niveles. Bueno, tú ya has adelantado una parte de todo esto, yo lo voy a relacionar con la pintura y es que María Cristina mandó esta pintura, mandó a la Academia En abril de 1833, como bien sabes, ya lo has dicho tú, ese es el año en que muere Fernando VII, concretamente en septiembre. María Cristina, ese mismo año, a finales de diciembre, se casó en secreto, que también lo has comentado tú, con Fernando Muñoz y Sánchez, el guardia del Cors, con el que tuvo unos cuantos hijos. Solo habían pasado tres meses desde la muerte de Fernando VII. Que yo no seré quien juzgue el duelo tan durísimo que debió pasar esta señora en tres meses. No es mi trabajo. Pero en fin, que esta pintura de amor y psique, el amor eterno por su marido y el cuidado del Estado, pues hombre, era un poco postureo, oye.
A
Tiene. ¿Tiene más pinturas María Cristina de Borbón?
D
Pues hombre, tiene muchas, pintó mucho. Debía tener mucho tiempo libre durante los casi 20 años siguientes hacer esta pintura. Maurice estuvo mandando obras hechas por ella a las exposiciones anuales de la Academia de San Fernando. Casi todo, Nieves, eran copias de otras pinturas y asistentes realizadas por grandes maestros, sobre todo italianos. Y por supuesto, eran pinturas muy pensadas para lavar su imagen por el nuevo marido, los embarazos, el dineral que se estaba llevando a las arcas del estado.
A
¿De qué pinturas hablaba?
D
En otoño de 1834, estando embarazada, es que esto es muy fuerte, del guardia del corps ya mencionado, envió una copia atenta de la Inmaculada concepción de Murillo. ¿Cómo te quedas? Ahí va eso. Venga, sin miedo. Como si ella se hubiera quedado embarazada de manera virginal. Y casi sagrada. Es increíble, Nieves, el rostro que le echó en estos años, porque todos estos embarazos y partos los iba teniendo de manera clandestina, como has mencionado, a escondidas. Y mientras iba mandando pinturas de vírgenes y más vírgenes a la academia, pintadas por ella. Es que no se puede tener más rostro que todo esto. Paralelamente, la Academia de la época seguía haciéndole la pelota, diciéndole que qué bien llevaba las riendas de la nación, que qué buena pintora y protectora de las artes. No quiero ahondar mucho porque nos vamos a atragantar otra vez con la tos, pero bueno, si encima te digo que no las hacía ella, ¿Cómo te quedas?
A
Ya, bueno, me puedo hacerla sorprendida, pero bueno. ¿Quién realizaba las pinturas que firmaba ella? ¿Quién las hacía?
D
Pues mira, conservamos algunas cartas entre José de Madrazo y su hijo Federico, que era también un gran pintor. En ella se queja de cómo María Cristina se empeñaba en pintar y se le daba regular, pues tenía que estar horas y horas hasta que salía algo presentable, porque encima tenía que estar el pobre José de Madrazo ahí encima. También dice de manera sucinta que tenía que retocar así como sutilmente sus pinturas. Y bueno, mucho menos sutil fue su hijo Federico Madrazo cuando tuvo que escribir de María Cristina, quien ya directamente decía, y aquí voy a abrir comillas, esta señora no ha puesto una sola vez el pincel sobre los cuadros que ha pintado más que para firmarlos. Los hemos pintado papá, Luis y yo. Papá era José de Madrazo, Claro.
A
El tonito ya parece mosqueado y con razón.
D
Bueno, sí, claro, y con mucha razón. Los Madrazo fueron una gran familia de artistas que trabajaron mucho y muy duro. José, el patriarca, decía también en sus cartas qué menudo empeño tenía María Cristina por pintar, con el buen día que hacía para pasear. No puedo más. Supongo que él decía que si todo el mundo estaba paseando, pues no entendía santo de que la reina se quedaba en palacio pintando. Y lo de pintando, como vemos, es un decir. Y Federico Madrazo era más tajante todavía y se quejaba en sus cartas de que ni siquiera les había dado las gracias cuando les hacía pintar sus obras para que María Cristina pusiera la firma. Directamente exclamaba, y ahora también es literal, abro comillas, Oh, mundo. Cuántos pillos en el candelero, cuánto robo cierro comillas. Como ves Nieves, en el mundillo del arte y en la época también la.
A
Llamaron ladrona, ¿Por qué no me sorprende de verdad? Cuando un Borbón se mete a corrupto se mete hasta las trancas, ¿Para qué vas a hacerlo a medias? Si hay que robar se roba y si hay que falsificar se falsifica. En fin, otra lección de arte. Muchísimas gracias Ana.
D
Gracias Nieves.
A
La invitada con Jesús Pozo. Momento de Jesús Pozo, periodista y magnífico husmeador y localizador de expertos y expertas como el de la psicóloga Laura Merino, profesional del Centro TAP en la ayuda a personas afectadas por grupos de manipulación destructivos.
E
Así es, y quería aprovechar este programa para que Laura Merino nos ayudara a entender por qué a la gente le gustan tanto los símbolos, como por ejemplo el de esta monarquía corrupta que empezó con María Cristina de Borbón. ¿Por qué querer ser siervo, servilón, fan, fanático?
B
Necesitamos sentirnos identificados con algo, sentimos identificar algo que vela por nosotros nos ayuda o nos va a hacer conseguir una serie de objetivos importantes. Cuando a lo mejor la vida que uno tiene es bastante penosa, pues bueno, si le dan una fuente de redimirse de alguna manera, porque siempre son símbolos que van a llevar a algo mejor, a un cambio en la vida y ya cuando hay tres que lo creen, pues yo me siento bien solamente por el efecto social de grupo. Las personas nos sentimos bien cuando nos identificamos con otras personas, lo que pasa que a veces para identificarnos con otras personas tenemos que simplificar mucho los argumentos y un poco a veces lo que ves en la tele es eso, que nos dedicamos a reducirlo todo a frases muy simples que lo ponen todo muy fácil pero que han requerido muy poco.
A
Razonamiento, o sea que cuanto menos piensas más necesitas un referente al que admirar.
E
Más o menos, pero con más sustancia. Las emociones influyen mucho en los siervos y así evita pensar y reflexionar.
B
Hay un psicólogo que es muy famoso que se llama Kahneman, que estudia un poco los procesos de razonamiento, cómo funcionan en las personas y a mí me gusta mucho cómo él insiste en que la mayoría de las opiniones de la gente no se basan en algo racional, en algo meditado, pensado y estudiado. La mayoría de opiniones están basadas en una emoción Además él en alguna entrevista lo oído decir, mira, la gente primero opina, luego lo justifica. Entonces hablaba una vez en una entrevista tema de la pandemia, como mucha gente había respondido de maneras muy extrañas al fenómeno de la vacuna y él planteaba que no era una cuestión de falta de datos y de racionalidad, sino de exceso de emoción. La gente reaccionaba durante la pandemia con miedo y eso es muy difícil de gestionar. Y él siempre entrar a discutir una creencia por datos racionales hace que la persona se te cierra. Las personas no se mueven porque crean que hay un señor que anda por el agua racionalmente, se mueven porque tiene un sentido mi vida, porque tiene un sentido de trascendencia, porque me siento buena persona, porque tengo alguien que me pone fácil el tomar decisiones. Y eso es por lo que triunfan un poco las políticas y los poderes y autoridades.
A
Claro, de ahí que algunos nos neguemos a debatir nada sobre mamandurrias de creencias. ¿Cómo vas a debatir con alguien sobre sus emoci? A veces basadas en la mentira y en la estafa.
E
Eso es, eso es. Pero insiste Laura Merino en que es muy importante, además del asunto de la emoción, la vulnerabilidad de la persona y advierte además que todos podemos caer en manos de un manipulador o manipuladora, que.
B
Cualquier persona, que a mí eso siempre me gusta subrayarlo, es susceptible de entrar en una secta, en un movimiento religioso perverso o político o de ahora está muy de moda nueva era, espiritualidad, que al final va a condicionar la vida de una persona y el pensamiento hasta un extremo negativo, irracional y sobre todo perjudicial para la propia persona. Y esto la psicología, tanto social como la psicología ha estudiado de dónde viene toda esta vulnerabilidad de las personas. Y lo que es más importante es que cualquier persona en unas circunstancias concretas y con, yo siempre digo, con un manipulador adecuado, es decir, a lo mejor a mí el manipulador que ha manipulado a mi amiga, pues no me llega, pero resulta que otro con otro discurso en otro momento, pues sí que me puede llegar. Y es que a ese efecto todos somos muy vulnerables.
A
¿Y de dónde le viene esa invitación a la sumisión al ciudadano para derivar en fanático o en un sectario?
E
Pues para eso están los medios de comunicación.
B
A mí los medios de comunicación me parecen como la fuente más fácil que pueden usar ciertos poderes para hacer precisamente valer esto del miedo. Y a la vez esas fuentes que son como los enviados, ¿Qué les interesa? Pues les interesa generar respectación. Tú mira, las noticias que triunfan, triunfan. Leemos mucho las desgracias, leemos mucho los problemas, leemos mucho o las redes sociales, porque triunfan. No triunfan por compartir ideas constructivas precisamente, aunque las haya, que no digo que no las haya, pero lo que se hace viral es algo emocional y normalmente negativo o de enfado, de cabreo o de miedo. Y es como los medios de comunicación que se nutren de esto, ¿Por qué van a apostar? ¿Por qué aposta los programas de televisión que vemos? ¿Por qué han ido apostando? ¿Por discursos racionales, científicos y constructivos o por gente que se está peleando y se está diciendo de todo o está luchando contra los monstruos de la sociedad? Entonces volvemos a lo mismo, lo que vende es lo emocional y es tristemente lo que convence.
A
España se rompe, te van a robar en casa cuando bajes a por el pan. Los comunistas te roban, los ocupan y mientras no ves que el que te está robando es el rey.
E
Recuerda la manipulación de los concepto libertad junto al de cañas de cerveza. Bueno, pues esto que me explicó Lauro Merino nos ayuda a entenderlo perfectamente.
B
Mira, es interesante porque sí que me apunta una frase, espérate a ver si la encuentro. ¿Sabes? De Hofer, que a mí me gusta mucho que nos unimos a movimientos de masas para escapar de la responsabilidad individual o en palabras del apasionado y joven nazi, para ser libres de la ley. A mí me parece impresionante. Y es que ser libre requiere mucha responsabilidad y mucho pensar y mucho leer y mucho estudiar y mucho conocer. Y a veces es como más cómodo decir mira, lo dejo en manos de este que sabe más, que está puesto ahí porque sabe más y está ahí para dirigirnos a todos. Y me abstraigo de tener un juicio, una responsabilidad sobre mi conducta y mis decisiones a la hora de votar, por ejemplo.
A
Claro, ser libre requiere responsabilidad individual. Si te vas de caña no tienes que pensar ya piensan por ti mientras estás con la cerveza en la mano.
E
Claro, se entiende por qué volvió María Cristina de Borbón, por qué Juan Carlos era el campechano y por qué en Madrid mucha gente votó, una foto y un programa en blanco donde sólo ponía libertad. ¿Pues si, no? Laura Merino lo amplía y mira, otra.
B
Cosa que estudió la psicología y de la que yo soy consciente constantemente en mi consulta es de un efecto que los psicólogos llamamos disonancia cognitiva y es el efecto de tensión psicológica que las personas sufren cuando algo les demuestra que están creyendo una tontería, por decirlo así. Un poco de andar por casa, si me dan un dato objetivo de que esto que yo creo es idiota. Es curioso como las personas en vez de decir ah vaya, pues estoy equivocada, a ver, muéstrame. Entramos en un estado emocional que lo que nos hace es buscar a otras personas que crean lo mismo o que tengan más argumentos que nos ayuden a convencernos más. Un efecto muy paradójico pero muy real que además lo descubrió un psicólogo a raíz de introducirse en un grupo sectario que creía en el fin del mundo. Este hombre dijo a ver qué pasa cuando llegue el fin del mundo con estos que lo defienden y que lo creen, Pues evidentemente dejarán de creerlo y su sorpresa fue que todo lo contrario, que se volvieron más proselitistas, Jesús todavía quería más en el grupo, en los compromisos del grupo, en los objetivos del grupo, aunque la fecha había pasado, pero como la fecha había pasado y el mundo no había desaparecido, pues la rec calcularon y otros simplemente dijeron que es que el mundo no desaparecía objetivamente o físicamente, sino energéticamente, que esto es muy típico de las sectas, voy a buscar.
A
A otros idiotas que piensen como yo en vez de salir de la idiotez oye, ¿Qué solución tiene esto? Esta gente no está bien.
E
No, no está bien. Y Laura Merino explica además que la peor estrategia es ridiculizarse o reírse de.
B
Ellos precisamente, o fanatismo, ¿Sabes? Mira que las palabras vienen de la misma terminología, solo que hay una diferencia de grado, no es lo mismo un fan que un fanático, pero en el fondo estamos hablando de fanatizaciones sobre ideas, sobre ídolos, sobre creencias que funcionan mucho desde lo emocional. Eso es lo importante que hay que entender. Entonces por mucho que vayamos conciencia, datos y razón, pues a las personas no las vamos a llegar tan fácilmente o no las vamos a educar desde los datos. También hay que tener en cuenta que está convencida de la bondad de su creencia. No es alguien que quiere imponérsenos o quiere imponernos un mal o está consciente de decir un disparate. Para ella suena muy racional. Entonces, según les entramos, a mí muchas veces me pasa que aunque leo y consulto mucho o me gusta mucho los divulgadores con cierto tono jocoso, la realidad es que al que le tiene que llegar, que yo siempre pienso en ellos, que son las personas manipuladas, engañadas y adoctrinadas en creencias irracionales, si les vamos jocosamente o con burla o con superioridad moral o de sabiduría, pues las cerramos mentalmente. Hay que entrarles con otra serie de argumentos y yo creo que está por inventarse todavía la comunicación social que atraiga a estas personas para que sean capaces de cuestionarse esos principios en los que sustentan todo su sentido de de vida.
A
Esto lo saben hacer los psicólogos. Es que los manipuladores saben hacer muy bien su trabajo de captación. Desenganchar al toxicómano siempre es mucho más difícil que engancharlo. Bueno, y del campechano, porque lo aplauden algunos pese a estar probados cinco delitos fiscales, otro de cohecho, otro de blanqueo de capitales. ¿Por qué aplauden al ladrón de guante blanco y condenan al roba gallina, el inviolable?
E
Pues lo estaba dejando para el final. Le pedí a Laura alguna reflexión sobre aquella clarificadora expresión de su última visita a Galicia. ¿Recuerda explicaciones de qué?
B
A ver, un poco salvando mucho las diferencias, pero como pasa con los gurús de las sectas, que muchas veces me preguntan ¿Pero el gurú se cree lo que dice o es perverso y malvado solamente? Y pues hay un poco de todo, pero también hay mucho de me creo en esta potestad y además no sólo me la creo, me la han construido y me la han reforzado socialmente. ¿Cuántos años hemos vivido el buenismo de un Juan Carlos campechano y agradable? Porque nos salvó de un golpe de Estado. Y eso ha funcionado durante mucho tiempo. Emocionalmente se le ha positivizado y no se le ha exigido nada más. Nos damos cuenta y él no entiende por qué se le recrimina. Sigue siendo el mismo, el mismo campechano, el mismo comprometido. Seguramente él está comprometido con su rango, con su monarquía, con su pueblo, si no, tampoco tendría sentido para él. Pero en el PAC él entiende que va todo incluido. Y si, me lo has dicho tú antes. Si miras un poco cómo se repiten los temas de las monarquías y sus defectos, el pueblo al que le llega poca información y además le llega sesgada está validando algo que realmente no conoce.
A
Pero lo estamos Juan Carlos primero, el héroe de la democracia. La gran falacia. Seis horas tardó en salir a defender la democracia. Seis horas. El héroe protegido por los secretos oficiales. Muchas gracias, Jesús. Y gracias por tu charla con la psicóloga Laura Merino, experta en sectas. Yo cada vez tengo más claro que los monárquicos son sectas. Y yo.
E
Adiós.
A
Esto era un gato con los pies de trapo y la cabeza al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez? Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo lindas sueñas. Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo lindos sueños. Como he dado mucha turra al principio del programa con eso del marido ilegal y lo de los hijos ilegítimos, toca explicarlo con detalle a la corrupta reina y a la conocida. Pero ¿Quién era Fernando Muñoz? Era hijo de Juan Antonio y Eusebia Sánchez, los estanqueros de Tarancón, Cuenca. El jovencito Fernando tuvo enchufe para irse a la corte a buscarse la vida y meterse a soldado de la tropa real. De vez en cuando iba por palacio acompañando a su amigo Nicolás, también guardia, porque estaba ennoviado con Teresa, una de las modistas de la reina. Así conoció la regente María Cristina de Borbón, viuda desde hacía sólo siete años semanas al guardia Fernando. La Borbona le echó el ojo, lo nombró gentilhombre, le puso un sueldo de 30 mil reales, le dio una habitación en palacio y oigan, que decidieron casarse al mes de conocerse. Pero claro, ¿Quién los casaba? ¿Dónde? Cómo ese matrimonio tenía que ser secreto, buscaron un cura de confianza, lógicamente uno de Tarancón. Marcos Aniano se llamaba. Que dan ganas de decir agnano. Bueno, pues Marcos Aniano era un pipiolo de 23 años, recién ordenado, que vivía en una pensión en Madrid y. Y que se quedó acojonado cuando le dijeron que tenía que ir a palacio a casar a un paisano suyo con la reina regente de España. El susto se le pasó cuando le prometieron nombrarle capellán de honor de la Casa Real. Eso sí que fue llegar y besar el santo. Una carrera meteórica la del cura Aniano, al que también acabaron nombrando administrador del Hospital del Buen Suceso y deán de la Santa Iglesia de La Habana, todo ello regado con unos cuantos miles de reales al año. El cura Aniano, más perdido que un pulpo en un garaje, intentó recabar los permisos y la documentación eclesiástica necesarias para celebrar el enlace, pero no hubo forma. El obispo de Cuenca le dijo que donde iba. Lo mismo le respondió el capellán mayor de la cara Casa Real y el nuncio de Roma le dijo que bueno, que hiciera lo que le saliera del alzacuellos, pero que esa boda no iba a ninguna parte. Pero el cura Aniano los casó. Fue el 28 de diciembre para que encima aquello pareciera una inocentada. A escondidas. A las siete de la mañana, María Cristina de Borbón se casaba con el hijo de los Estanqueros de Tarancón. Ejercieron de testigos el marqués de Herrera, la modista Teresita Valcárcel y la moza de retrete Antonia Roble. Cuando Cristina de Borbón, su marido, sus hijos y todos los cuñados y colegas de la camarilla del matrimonio, que habían sido colocados en distintos puestos de palacio con buenos sueldos, fueron expulsados en 1840, el gobierno de Espartero intentó evitar que volviera a repetirse el expolio que llevaron a cabo en la Casa Real y la corrupción que habían extendido por el país en tan poco tiempo. Todos los chupópteros fueron despedidos, incluidos el cura, pero todos fueron recolocados en sus puestos cuando Espartero cayó y la Borbona y el Muñoz volvieron a España en 1843 bajo el amparo del reinado de Isabel II. Y con ellos volvió la corrupción y las prisas por trincar todo lo posible por ocupar el mayor número de cargos con buena remuneración y por conseguir la mayor cantidad posible de títulos nobiliarios que convirtiera a todo el clan de los Estanqueros de Tarancón en personas de alto estado. El padre de Fernando Muñoz, el Estanquero, fue nombrado vizconde de Saviñán y conde de Retamoso. Le hicieron caballero de la Orden de Santiago y lo instalaron como administrador del Real Cortijo de Aranjuez. Suma y sigue, El hermano José Antonio Muñoz pilló un pedazo de cargo como contador del patrimonio de la región casa. Y por supuesto, al propio marido de la reina había que hacerle algo grande para que dejara de ser un hidalgo de teta y bragueta, que así lo conocían en la Corte. Había que declararlo grande de España, pero para eso tenía que tener un título o varios. Pues venga, de un golpe, como por Tarancón pasa el río Riánsares, nombramos al hijo del estanquero duque de Riánsares y grande de España a la vez. Todas las distinciones nobiliarias las rubricaba la reina de España Isabel II, que les recuerdo, era una pequeña mastuerza de 13 años que firmaba todo lo que le decía su madre. Y por supuesto, hubo que empezar a maniobrar para legalizar el matrimonio de María Cristina de Borbón con Fernando Muñoz, que ni estaba reconocido por Roma ni por las Cortes, y ya tenían seis hijos que no pasaban de ser bastardos. Así que hubo que soltar unas cuantas mordidas en el Vaticano para que Gregorio XVI facilitara la celebración de una boda religiosa en Madrid, aunque impuso como penitencia a la pareja agárrense para espiar sus pecados, tres meses de abstinencia sexual y otra extravagancia propia de la hipocresía borbona. Esta nueva boda religiosa se celebró con María Cristina de Borbón, embarazada de siete meses de su séptimo hijo. Al día siguiente de la boda, el ya marido legalizado fue nombrado teniente general de todos los ejemplos, ejércitos y senador vitalicio. Barra libre pagaban los españoles. Y una vez que el marido de la ex reina dejó de ser ilegal y los hijos dejaron de ser bastardos, hubo que seguir reuniendo títulos y prebendas, porque a toda esa parentela había que ir casándola en un futuro con grandes familias europeas. Y así la adolescente reina Isabel II fue otorgando a sus hermanos, por orden de su madre, el condado de Vista Alegre para una, el marquesado de Castillejo para otra, el ducado de Tarancón con grandeza de España para otro, al que también nombraron vizconde de Rostro Llano, vizconde de la Alborada, al que pretendieron hacer rey de Ecuador, porque esto ya era una locura y tiene su propia historia. A otra nena le cayó el marquesado de la Isabela y el vizcondado de la Dehesilla, otro fue conde del Recuerdo y Vizconde de Villaverde Rubio, otro se murió con 5 años y no se comió un mojón de título y el último fue nombrado conde de Gracia y vizconde de la Arboleda aún sobreviven todos esos títulos aún se benefician quienes los ostentan de la enorme fortuna que les dejaron sus ascendientes, El estanquero de Tarancón y la que fue Reina regente de España, María Cristina de Borbón. Cuando se presentan nunca dicen que son descendientes de la corrupción, sino de una Borbón, que viene a ser lo mismo. Nada de esto debe indignar a los españoles, solo es un recordatorio de lo gilipollas que somos.
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Historias con sonido Cara B con Emma.
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Vallespinós Y acabamos con gilipollas o con.
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Tontos, que se le parece, pero no es lo mismo. El diccionario de la Real Academia describe al gilipollas como necio, estúpido y al tonto como a la persona falta o escasa de entendimiento, razón. Así que quizá hay más intencionalidad en el gilipollismo que en el tontismo. Que el tonto no puede evitar serlo y el gilipollas disfruta siendo.
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Puede ser.
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Vamos a la música. Hoy terminamos con Los tontos de C. Tangana y Kiko Veneno. Un tema que dice que hasta los tontos tenemos tope. Y ojalá que los gilipollas también tengan tope y nos cansemos de hacer un poco ya el panoli. Que ya lo dicen las abuelas, la primera vez que te engañan es culpa del otro, pero a partir de la segunda la culpa ya es tuya.
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Clarísimo. Bueno, pues con esto hay un bizcocho. Hasta cuando sea y a la hora que quieran escucharnos en Ser Podcast y en toditas las plataformas del mundo mundial, recuerden que este programa ha sido posible gracias a Jesús Pozo, Ana Baltierra, Inma Vallespinos, Pepe Rubio, a nuestra técnica de sonido María Jesús Rodríguez y a mí misma. Nieves con Costrica. Tú te has creído que por ser.
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Yo bueno.
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Puedes ir pisando por donde friego Crees que eres el sitio donde estoy cayendo pero con la misma que has venido te puedes ir yendo porque te advierto que me cans. Que hasta los tontos tenemos tope y esta vez voy a acertar aunque sea de rebote porque te perdona pero hasta los tontos tenemos tope y esta vez voy a acertar aunque sea de rebote. ¿Tú te has creído que por ser yo bueno es que puedes ir pisando por donde friego Crees que eres el sitio donde estoy cayendo pero con la misma que has venido te puedes ir yendo? Porque te advierto que me he cansado, que hasta los tontos tenemos tope y esta vez voy a acertar aunque sea del rebote. Porque te he perdonado, pero hasta los tontos tenemos tope y esta vez voy a acertar aunque sea de rebote. No te escucho. Hablas mucho. A ver si te callas ya. Cuando quiera baja a verme, ya verás la que te espera con culebras y serpientes. Ve a meterte en la nevera. Cuando quieras baja verme, ya verás la que te espera con culebras y serpiente. Ve a meterte en la nevera. Suscríbete a Cualquier tiempo pasado fue anterior.
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Podcast: Todo Concostrina (SER Podcast)
Host: Nieves Concostrina
Air Date: January 29, 2023
Episode Theme:
A sharply critical, satirical, and engaging historical investigation into the life and legacy of María Cristina de Borbón, queen regent of Spain in the 19th century, examining her central role in entrenching corruption in the Spanish monarchy—with a comparison to contemporary scandals.
Nieves Concostrina, true to her signature irreverent tone, delves into the origins of Spain’s enduring political corruption, putting the spotlight on María Cristina de Borbón, widow of Fernando VII and regent to Isabel II. Through vivid anecdotes, historical research, and the help of expert guests, the show draws striking parallels between past royal excesses and present-day institutional impunity.
Un episodio que desmenuza, con ironía y rigor, el origen y perpetuación de la corrupción en la España moderna, mostrando cómo, desde María Cristina de Borbón hasta la actualidad, las élites han protegido el expolio monárquico apostando por la impunidad. El legado: títulos, fortunas y una sociedad acostumbrada a mirar hacia otro lado, en parte por comodidad y en parte, según la psicología, por pura emoción tribal.
Cierre con reflexión musical:
“Hasta los tontos tenemos tope... Ojalá que los gilipollas también tengan tope y nos cansemos de hacer un poco ya el panoli.” (Emma Vallespinós, 52:14)
Este resumen conserva la esencia irónica y el estilo directo del episodio, priorizando la claridad y el rigor histórico–crítico como homenaje al sello Concostrina.