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Nieves
Ser podcast.
Emma Vallespinós
En la Cadena SER. Cualquier tiempo pasado fue anterior. Con Nieves con costrina.
Nieves
Madrugada del 25 de julio de 1568. Alcázar de Madrid. Tras once días en huelga de hambre, tomando apenas un poco de leche y miel y bebiendo solo agua helada, el primogénito de Felipe II, el príncipe Carlos, muere en la habitación donde lo había encerrado su padre seis meses antes. Tenía 23 años recién cumplidos, un carácter inestable, por no decir endemoniado. Era un despilfarrador, un borde agresivo, cruel con los inferiores, iracundo. Pues no se perdió nada, el mundo, pensará cualquiera, ni mucho menos salió perdiendo la Monarquía Hispánica con la muerte de semejante ejemplar. Cierto, pero a Felipe II no le vino nada bien que se le muriera el que estaba llamado a ser, Carlos II. Porque si el rey ya arrastraba mala fama en Europa, el que su hijo muriera en esas condiciones y enclaustrado en el Alcázar sólo sirvió para acrecentar la famosa leyenda negra y acusar a Felipe II de haber asesinado a su propio hijo. A ver, que al entrar ganas de matarlos. Una cosa a él. Bueno, no sólo a él, a toda la servidumbre, los ministros, embajadores y cualquiera que se hubiera cruzado en su camino. Pero otra muy distinta es que lo hiciera. Pues claro que no. El príncipe Carlos, además de no estar bien de la azotea, puso todo de su parte para morirse. Y aunque su peripecia ha dado mucho juego a la historia, la música y la literatura, una no sabe que es peor. Sí que hubiera llegado al trono el colérico Carlos o que llegara el que al final llegó, el lerdo de Felipe III. Eres tonto, muchacho. Tú eres tonto y en tu casa lo tienen que saber, porque aquí estamos hartos de saberlo. Que eres tonto.
Singer (performing 'Soy zurdo')
¿Y qué le vas a hacer?
Nieves
Felipe II no tuvo suerte con la prole en general, y mucho menos con la prole masculina. Se le murió Carlos, luego Fernando, después Carlos Lorenzo Cascó, luego Diego Félix. Y cuando ya sólo le quedaba un chico, ese fue el que sobrevivió. Y tuvo que ser el citado Felipe. Ese del que dicen que dijo su Dios que me ha dado tantos reinos, me ha negado un hijo capaz de gobernarlos. Da igual si es una frase solo atribuida a Felipe II o si lo dijo de verdad. Pero ahora que ya tenemos todos los datos, podemos afirmar que si lo dijo dio en el clavo. A Dios le gusta mucho putear a los suyos. Cuando nació el niño Carlos, del matrimonio con su primera mujer, el príncipe Felipe, porque todavía no era rey, se llevó un alegrón. Jo, qué bien. Un chico a la primera. No sé si el alegrón fue equiparable al disgusto que se llevó cuando cuatro días después del parto, su esposa y prima hermana, María Manuela de Portugal, murió con solo 17 años. Ay, la maldita y exageradamente practicada endogamia entre las casas reales, patrias y. Y da igual que hablemos de Austrias o Borbones, que así luego nos salen todos flojos de intelecto. Décadas les va a costar ventilar el ADN. Felipe y María Manuela tenían los mismos abuelos, lo que lleva a que el niño Carlos tuviera cuatro bisabuelos en vez de ocho, y seis tatarabuelos en vez de dieciséis. Y tengo entendido que esto no es nada bueno para el cuerpo ni para la cabeza. De cualquier forma, Carlos arrastra una gran y apasionante historia. No solo vital. Una historia con muchas política, científica, artística. Así que si alguien quiere conocer mejor al chaval y cómo las pasó su padre intentando sacudirse el San Benito que le colgaron de haberlo matado, lean a los que saben. Ahí tienen el libro Don Carlos, príncipe de las Españas, de Fernando Bruquetas y Manuel Lobo. U otro El demonio del sur. La leyenda negra de Felipe II, de Ricardo García Cárcel. Vamos al lío. ¿Conocen a alguien que haya muerto de furia juvenil? Bueno, ese fue el diagnóstico. Y como diagnóstico suena hasta gracioso morirse de eso. Si no fuera porque, como su propio nombre indica, te mueres joven y eso ya no mola. Pues así se murió el príncipe Carlos.
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
Furioso, perdido.
Nieves
Y esa furia lo acompañaba desde pequeñito. Nació un poco perjudicado, no era su culpa, pero tenía chepa, un cabezón enorme, una pierna más corta que otra, el pecho hundido, pocas luces. Aunque alguna de estas descripciones puede que se haya exagerado por sus detractores. A ello se le fue añadiendo un carácter violento y caprichoso, soberbia, mucha mala leche. No aprendió a hablar hasta los tres años. Y resulta que la primera palabra que dijo no. Tampoco podía decir ni papá ni mamá, porque al papá no le veía el pelo y a la madre no la conoció. Cada dos por tres andaba con fiebre. Y encima a los once años pilló la malaria. Pero Claro, es que tampoco te pueden educar a golpes y pretender que ames a la humanidad. Una de las mayores preocupaciones que tuvieron con el príncipe Carlos cuando era un niño es que era zurdo. Y la zurdera se asociaba con el demonio. Como los guionistas de la novela bíblica se inventaron que en el Juicio Final Dios pondrá a los suyos, a los justos como Donald Trump, Hitler y Franco a su derecha y a las víctimas de los malos a su izquierda, los de la secta cristiana le pillaron manía a las manos izquierdas y a todos los zocatos les obligaban a usar la derecha. Hace falta ser cenutrio. Y hay que ver lo mal que se lo han hecho pasar a miles de niños por intentar quitarles la costumbre de usar la mano izquierda. Esto no se toca.
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
Quita.
Nieves
Con esto no se juega, dale. Esto no se toca.
Fernando Palacios
Quita.
Nieves
Con esto no se juega, dale. Quita los pies de la mesa. En el salón no se juega. En el sofá no se come. En el salón no se juega. La estigmatización de los zurdos viene de ahí, de las supersticiones de las sectas. Da igual que sean católicos que musulmanes, porque también estos consideran la mano izquierda la impura, porque es la que usan para limpiarse el. Para coger el papel higiénico. Que la mano izquierda también se llame mano siniestra y que siniestro signifique funesto, inclinación a lo malo, malintencionado, pues es por algo. A Carlitos le ataban la mano izquierda la espalda para que no la utilizara. Y cuando estaba en la mesa, su tía Juana le daba golpes con un cuchillo cada vez que no usaba la mano derecha. Lógicamente, así crece escabreado. Este es el plan que la vida le tenía reservado al príncipe. Pero su hoja de ruta estaba a punto de empeorar. Porque cuando tenía 16 años, mientras estudiaba en Alcalá de Henares, tropezó, se cayó por unas escaleras y acabó descalabrado e inconsciente. Al parecer por ir detrás de una chavala no se mató, pero más valdría que lo hubiera hecho Felipe II no reparó en gastos ni en tonterías para salvar a su hijo. Porque cuando el chico se descalabró, además de meter en la cama de Carlos la momia de San Diego de Alcalá, que poco podría hacer ese tío putrefacto porque llevaba muerto un siglo, le encargó al más prestigioso cirujano y anatomista de Europa que intentara salvar al chico. Esto es porque cuando vienen maldadas, ya saben, hasta los católicos saben que el último que te va a ayudar es Dios. Por eso en la pandemia de 2020 los obispos se colaban para vacunarse, porque saben que Dios no existe y prefirieron la ciencia. Ellos son así. Felipe II pidió que atendiera a su hijo, al italiano Andreas Vesalio, al que Carlos V ya había contratado en su momento como médico imperial. Ese gritalito roto. Yo sentí como crujía antes de caerse a suero. Ya sabía que se rompía. Está parpadeando la luz del descansillo, una voz en la escalera, alguien cruzando el pasillo. Malamente. Supongo que Vesalio, cuando llegó a ver al chico, lo primero que diría es que sacaran de la cama la guarrería esa de San Diego de Alcalá. Si es que todavía lo tenía acostado al lado. Que no lo sé, la verdad. Lo de que Andreas Vesalio fuera médico y cirujano era raro en aquel siglo XVI, porque los médicos eran los que pretendían curar sin pringarse de sangre, mirando y especulando lo que le podría pasar al enfermo. Vesalio decía que para ser médico, para curar, había que aprender diseccionando cadáveres, conociendo el cuerpo humano por dentro. Había que enseñar a los alumnos a que tocaran los cuerpos, que conocieran lo que había dentro. En fin, Vesalio es un tipo interesantísimo. Fue el que le dio la vuelta a la enseñanza de la anatomía cuando el príncipe Carlos acabó descalabrado e inconsciente tras su caída. Y pasaban días y días y el chaval no volvía en sí porque se estaba muriendo de a poquito. Los médicos de la Corte, además de ponerle vendas en la cabeza y considerarlo insalvable, no sabían qué más hacer. Y Felipe II pero bueno, si tengo en mi corte al médico más prestigioso, que me traigan a Vesalio y que diga qué hay que hacer. Y Vesalio trepanación. Y le abrió la cabeza al muchacho, le libró de la hemorragia interna. Y el príncipe Carlos recuperó la salud tras una larga convalecencia. Bueno, rectifico, recuperó la consciencia, pero no recuperó la salud. En cuanto el príncipe volvió en sí, lo primero que pidió, fíjate tú, fue oír misa. Y dijo haber soñado con un fraile sanador. Y entonces todos dijeron milagro. Y agradecieron a Fray Diego de Alcalá y a Dios la curación del príncipe. Llámenme desconfiada, pero lo mismo es que cuando despertó estaba el momio al lado, o estuvo desde su inconsciencia oyendo algo del momio y pensó que lo había soñado.
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
Yo qué sé.
Nieves
Después de agradecerle al garrapiñado Diego de Alcalá que curara al príncipe, se fueron a esa iglesia que hay al lado de la estación del AVE de Atocha, agarraron a la muñeca que hay dentro, esa a la que la ciudadana Letizia, de venida en reina consorte, fue a ofrecer su ramo de novia y luego a sus dos hijas, que ya le vale, y la sacaron en procesión. ¿A la muñeca? No, a Leticia. Alegría. Aleluya. Y decía que cas. Si. Hubiera sido mejor que Vesalio no trajera de vuelta a este mundo a Carlitos. Porque a partir de ahí todo se agravó. Todo fueron disgustos. Felipe II, feliz de ver a su hijo recuperado, a su heredero, no gracias a la medicina de Vesalio, sino al momio de San Diego de Alcalá, decidió darle responsabilidades de gobierno para que se fuera haciendo a su futuro cargo de rey todopoderoso de la Monarquía Hispánica. Lo nombró presidente del Consejo de Estado. Ahí es nada. Pero aquello no pitaba. No fue una buena idea dar poder a una persona desequilibrada. Eso es más propio de estadounidenses y alemanes contemporáneos, pero no de aquel tipo al que la historia ha llamado Felipe II el Prudente. Prudente, dice. Madre mía. El príncipe Carlos era un tipo iracundo. Montaba en cólera cuando se le llevaba la contraria. Cambiaba de humor de un minuto para el siguiente. Pretendía aplicar castigos ejemplares a servidores. A uno lo quiso hasta castrar. Insultaba a políticos. Es que hasta le puso un puñal en el cuello al duque de Alba. Por no hablar de su gratuita crueldad con los animales. Maltrataba a los caballos. Le arrancó la cabeza a una ardilla de un mordisco. Tiró a un paje por la ventana. Daba pescozones al personal de la Corte. No, una locura aquello. Pero todo esto lo sabían en la Corte y pocos, salvo los embajadores, que informaban de todos estos comportamientos a sus respectivos gobiernos. Aquí no se aireaban los trapos sucios. Pero esa situación era insostenible. Se agravaba cada día que pasaba. Por mucho que Felipe II intentara dar muestras de confiar en su hijo. Esa confianza fue retrocediendo y el rey entendió que o retiraba responsabilidades políticas a su hijo y le restaba poder o le iba a arruinar el imperio. Hasta que llegó a tomar la decisión que nunca querría haber encerrar a su hijo para que dejara de hacer estrop. Pero siguiendo su erróneo reinado personalista, en el que las cosas se hacían porque Felipe II decía que así se hicieran, y sintiendo que no tenía por qué dar explicaciones a nadie, el rey se negó a justificar y dar las razones del encierro del príncipe heredero. Las razones no solo las daba el propio carácter violento y déspota de Carlos, es que también fue un conspirador. Llegó un momento en que Felipe II no dejaba a su hijo ni poner la mesa. Así que el chaval empezó a organizarse por su cuenta, a recabar apoyos a escondidas, a pedir dinero y créditos para largarse a Flandes con unos cuantos fieles. Y entonces se dio el hecho que decidió a Felipe II a optar por aislar a su hijo para que dejara de enredar. Carlitos necesitaba a su tío don Juan de Austria para llegar a Flandes, porque su tío era el jefazo de la Armada. Sin su ayuda, Carlos no llegaría ni a Navacerrada. Así que el príncipe llamó a Juan de Austria y le tito, ¿Me ayudas a llegar a Flandes? El Tito, tú estás loco. Y se chiva Felipe II. Carlito se mosquea, agarra un arcabuz y se va por su tito Juan. El arcabuz sale en casquilla, así que coge una daga, ataca. Juan de Austria lo esquiva hasta que lo redujeron. Eso fue lo que colmó el vaso. Felipe II ordenó el registro de la habitación de su hijo. Y ahí aparecieron cartas, documentos de su plan de fuga a Flandes, un montón de pasta en una especie de caja B de créditos que había ido pidiendo. Y ahí se decidió. La noche del 18 de enero de 1568, aprovechando que la puerta de su habitación del Alcázar de Madrid estaba abierta, entraron el rey y cinco hombres de su confianza, retiraron todas las armas del príncipe, clausuraron las ventanas y allí quedó encerrado Carlos. Y ya está. Se impuso entonces el más absoluto silencio en la corte, como si nadie fuera a echar de menos al príncipe heredero de la monarquía hispánica. Lo mismo Felipe II albergaba alguna esperanza de recuperación, que su hijo quizás sentara la cabeza, se calmara, se le bajara los humos. Puede que alguien se a lo mejor bastaba con apearle de la sucesión sin necesidad de encerrarlo o. Y qué va, porque si lo dejaban suelto continuaría liándola. Además, esto no era tan simple. Por una parte, no podía inhabilitarlo como heredero según las leyes dinásticas. Para retirarle sus derechos sucesorios tendría que demostrarse que había atentado contra el rey, que no lo hizo, o haber manifestado opiniones contrarias a la fe católica, que tampoco lo hizo. Acuérdense que en cuanto se despertó después del descalabro, lo primero que pidió fue oír misa. Se le consideraba ileo, príncipe muy católico y verdadero hijo de la Iglesia. Seguramente bastó que se hubiera acostado con el momio de San Diego de Alcalá y que no se considerara contrario a la fe. Sus intentos de apuñalamiento y su maltrato a criados y animales, ya vemos. Y además es que Felipe II no tenía repuesto. Su tercera esposa, Isabel de Valois, porque la segunda, la reina María I de Inglaterra, que además de esposa era su tía abuela segunda o un parentesco igualmente de loco y parecido, se murió sin darle hijos. Isabel de Valois, digo, sólo le dio hijas y eran muy chiquititas. Entonces no tenía otro varón que llevarse al trono. Sólo había dos chicas en el banquillo. Y aunque las mujeres podían ser reinas titulares con los Austrias, siempre preferían encajar a las hijas en otras monarquías y que el trono lo heredara el que tuviera un par. Y el único con un par era el príncipe Carlos. Insisto, lo mismo albergó alguna esperanza de recuperación Felipe II, pero no, aquello continuó yendo a peor. Si ya era un tipo colérico, al verse encerrado se disparató del todo. Tuvo varios interés, intentos de suicidio, uno de ellos tragándose un diamante muy gordo. Hombre, esto es un poco tonto, porque eso luego tuvo que salir y hubo
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
que hurgar para recuperarlo.
Nieves
Durante su encierro también se declaró en huelga de hambre y solo quería beber agua helada, que según los investigadores era un síntoma de la malaria que padecía. Pero el caso es que poco a poco se fue muriendo hasta que se murió del todo, absolutamente debilitado. Tenía 23 años, recién cumplido el señalamiento que tenía encima en Europa, Felipe II, por ser un cansino católico fundamentalista, empeñado en convertir a todo el mundo a cachiporrazos montando hogueras para quemar herejes cada dos por tres. Pues toda esa leyenda negra se iba a ennegrecer aún más en cuanto se supiera que el diabólico rey de España había encerrado y matado, eso dijeron, a
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
su propio hijo y heredero.
Nieves
Corrió el bulo de que Felipe II había ordenado matar a su hijo. Y aunque se pedían explicaciones en la corte de Madrid, Felipe II callaba. Hasta el Papa Pío V exigió saber por qué lo había encerrado, a lo que el rey contestaba que por el bien de estos reinos y por causa de su natural y particular condición. Pero todo eran medias palabras, porque Felipe II consideró que como rey con mayoría absoluta no debía dar cuentas a nadie. Calculó muy mal su silencio porque las conjeturas vinieron solas y su mala fama en Europa se disparó. Y así nació también el mito romántico del príncipe Don Carlos, el drama de Schiller, la ópera de Verdi. Todo puro mito. Pero ahí quedó la leyenda negra del rey prudente por culpa de su imprudencia y de su soberbia. Por mucho que suene feo decir que Felipe II encerrara a su hijo, hay que reconocer que el hijo estaba para que lo encerra.
Emma Vallespinós
Historias con sonido Cara A con Emma Vallespinós Y vamos con la cara A
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
del programa de hoy. Hola, Emma.
Co-host (possibly Nieves or Emma)
Hola, Nieves. Decías que una de las cosas que más preocupaban del príncipe Carlos cuando era un crío era que fuera zurdo. Y mira que había cosas de las que preocuparse como para elegir esta. Se calcula que algo más del 10% de la población es zurda. Y pese a los mitos que se asocian al uso de la mano izquierda, ser zurdo no determina ni habilidades ni destrezas, según los expertos. Nuestra cara de hoy es una canción titulada Soy zurdo, del humorista gallego Víctor Grande, que yo recomiendo que estéis muy, muy atentos a la letra, que no
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
sé yo si será Víctor Grande zurdo, pero es zurdo. Es zurdo o no. Es imaginable.
Nieves
Pero la escuchamos muy atentos.
Singer (performing 'Soy zurdo')
Soy zurdo porque el mundo me ha hecho así. Me levanto con el pie derecho y comienzan mis torpezas. Intento cortar por la línea de puntos, abrir una lata, pelar dos patatas pero no puedo porque no soy diestro. Soy zurdo porque el mundo me ha hecho así. Con el coche tuve problemas me saqué el carnet a la sexta. Intento abrir una botella, usar un ratón, escribir sin manchar, pero no puedo porque no soy diestro. No podría ser nunca un torero porque los toreros son diestros. Y es que además no soporto el maltrato animal. ¿Y el baño? Al fondo a la derecha.
Nieves
Situación.
Singer (performing 'Soy zurdo')
Si hubiera un bar lo pondría a la izquierda. Sólo por incordiar. Solo por incordiar. Soy zurdo porque el mundo me ha hecho así. Salgo a la calle con miedo de algún nuevo invento que me haga infeliz. Y cuando muera, moriré frustrado porque a la izquierda del padre están los condenados. No me salvaré porque no soy diestro y además soy ateo. Pequeño detalle. Soy zurdo porque el mundo me ha hecho así. Y como yo, otros tantos. Van Gogh, Jimi Hendrix, Beto, Benton Cruise, Guppy Goldberg, Robert De Niro, Bill Gates, Ringo Star, Henry Ford, Nadalí, Marilyn, Leonardo da Vinci, Casillas y Pol Ma Carne. Pero encima de todos los zurdos está el zurdo más grande entre los grandes. El zurdo más famoso.
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
¿Quién?
Singer (performing 'Soy zurdo')
Ned Flanders. Ned Flanders. Ned Fl.
Emma Vallespinós
Contarte el arte. Ana Valtierra.
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
Ana Valtierra, doctora en Historia del Arte.
Nieves
¿Preparada?
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
Otro programa más para ilustrarnos y sacar punta artística al tema que nos ocupa hoy. Hola, Ana.
Nieves
¿De qué va hoy la cosa?
Ana Valtierra
Hola, Nieves. Pues vamos a dedicar la sección, sorpresivamente a una sección de retratos de Carlos de Austria que son de lo más curioso. De hecho, Nieves, creo que puedo afirmar con poco margen de error que los retratos que le hicieron a Don Carlos en vida son uno de los ejemplos más elocuentes de disociación entre la imagen política y la biografía verídica de un personaje. Pensemos que era el heredero al trono, por lo que había que vender al niño como alguien coherente y normalizado. Y el arte aquí juega un papel fundamental. Y más si tienes un padre como Felipe II, que era un gran aficionado a la pintura y un importante coleccionista.
Nieves
Y pese a eso no se lo
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
deseo a nadie, ¿Verdad?
Ana Valtierra
¿Que padre? Bueno, yo me quedaba con su colección de arte, que eso se hereda. Lo que se hizo fue poner en marcha toda la maquinaria para crear retratos suyos que no dejaran traslucir todas sus excentricidades, maldades y enfermedades físicas. Esto es cuando alguien liga por Tinder o por Grindr o por cualquier app. Una cosa es la foto de perfil donde ves un señor o una señora apañado con una biblioteca detrás, sujetando la pluma en posición pensativa y otra nieve es lo que te encuentras cuando se queda a tomar un café o ya lo que surja. En este sentido, los retratos de Carlos funcionaban como dispositivos de poder, porque son, en sentido estricto, construcciones visuales al servicio de una dinastía que necesitaba estabilidad, continuidad y legitimidad. Porque estamos hablando del heredero de una monarquía donde el cuerpo del príncipe era ya el cuerpo del Estado.
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
Bien visto. Claro, si no lo ves tú, que es la que sabe de esto, imagínate. ¿Y cómo fueron esos retratos propagandísticos?
Ana Valtierra
Bueno, Nieves, falsos, muy falsos. Imaginabas, ¿Verdad? Cualquier parecido con la realidad era pura coincidencia. Ten en cuenta además que normalmente hablamos siempre de la psicología del retrato, es decir, que los retratos son capaces de transmitirnos si el pintor es hábil, claro, cómo es el carácter de la persona pintada. Y por supuesto, no iban a vender que el heredero al trono era un sádico sin escrúpulos, porque así regular todo. Además, por supuesto, en la corte de Felipe II la imagen estaba cuidadosamente controlada, la pintura no era espontánea ni era psicológica, era política y el heredero debía aparecer como garante del futuro, en realidad, como la monarquía de hoy. En realidad, seguimos sin novedad al respecto.
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
Vamos, Ya te digo, nuestro futuro es una princesa en la que lo más destacable es un moño perfectamente ejecutado. ¿Quién?
Ana Valtierra
¿Y está segura de que se lo hace ella?
Nieves
Preguntó.
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
No, por favor, tres peluqueras, por lo menos. Hasta en los ejércitos.
Nieves
Yo ahora peluquera puesta, yo qué sé.
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
¿Quién se ocupaba entonces de este trabajo inmenso de intentar que Carlos de Austria pareciera un heredero en condiciones óptimas?
Ana Valtierra
Pues Nieves, tamaña proeza o marrón recae en manos de Alonso Sánchez Coello, que era el pintor de cámara de Felipe II. Este pintor trabajó principalmente en Madrid y en el entorno de la corte, convirtiéndose en el gran constructor visual de la imagen pública de los Austrias. Los retratos de Carlos de Austria que tenemos atribuidos a Alonso Sánchez Coello son muy representativos de esta manipulación de la imagen. En ellos vemos a un joven Don Carlos vestido de negro riguroso, con formala etiqueta cortesana española. Esta sobriedad cromática lo que hace es que concentremos nuestra mirada en mirarle a él, a la figura, y eliminemos lo que se llama distracciones narrativas que no pensemos, vaya. Así que el príncipe suele aparecer de pie, en posición frontal o ligeramente girado, con espada o guantes en la mano. Y no hay teatralidad, el cuerpo es contenido, vertical, casi rígido. Esto es importante, porque esta rigidez es la imagen de la autocontención, una virtud esencial en la ética política del momento. Y claro, estarás pensando, pero Carlos de Austria era de todo menos una persona contenida.
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
A ver, es que miras el retrato y sale hasta medio guapo el tío bueno.
Ana Valtierra
Efectivamente. Y eso que, como bien sabes, don Carlos tenía peculiaridades físicas derivadas tanto de la consanguinidad como de accidentes sufridos en su juventud. Sin embargo, en los retratos oficiales estas dificultades o peculiaridades quedaron cuidadosamente amortiguadas. Conservamos muchos retratos suyos porque el territorio de Felipe II era grande y había que mandar imágenes políticas del heredero. Del niño, claro. Un ejemplo bien cerquita, por si alguien quiere verlo, en el Museo del Prado, donde todavía es un niño adolescente y nos lo ponen ya con toda la parafernalia. La obra en esta pintura no reproduce al príncipe tal y como fue, ni de broma, sino como debía ser visto. Es decir, frente a la fragilidad física y psicológica, la pintura estabiliza su figura mediante la frontalidad rígida, una idealización del rostro, del cuerpo. Está bueno, vamos, para entendernos. De hecho, si nos fijamos, se parece en el rostro bastante a su padre, Felipe II. Y esto es algo intencionado, porque ten en cuenta que el único mérito de los monarcas es ser herederos. Con lo cual nosotros, a mirar estos retratos, teníamos que reconocer el linaje y la herencia era importante. Lleva una capa forrada en lince, piel de lince y jubón amarillo, que refuerza su ranco y desplaza la mirada hacia la nobleza del linaje. Y al fondo, Sánchez Coello, muy hábilmente nos pinta a Júpiter y el águila con la columna de Hércules, que eran los símbolos de la casa de Austria. Así que todo está puesto para que nos fijemos más en qué es el heredero que en todos los problemas mentales y físicos que tenía, porque cuanto más inestable era su realidad biográfica, más estable debía ser su imagen o pintura pública. Así que el espectador del siglo 16 no esperaba ver vulnerabilidad en el heredero, esperaba ver continuidad, legitimidad, dignidad.
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
La verdad es que en esos retratos no se masca la tragedia que había detrás.
Ana Valtierra
Efectivamente, pero porque en estos retratos todavía la pintura del siglo XVI está controlada por el rey. Pero pasa el tiempo y se empieza a pintar sin tapujos todo. Además se empieza a trastocar todo para construir la llamada leyenda negra. Se escriben obras literarias y grandísimas óperas contando todas las vicisitudes de la vida de Carlos de Austria y por supuesto, la pintura no se va a quedar atrás. Así que en el siglo XIX sí se dibuja a veces para ilustrar libros el arresto de Carlos de Austria, como por ejemplo un dibujo de anton Ziegler de 1840 para ilustrar, atenta al nombre, una obra llamada Memorias históricas nacionales y extranjeras. Es fantástico. Entonces, en esas memorias históricas nacionales y extranjeras, pues se refuerza la imagen trágica del príncipe y se inserta en toda la tradición europea. El episodio sobre todo que va a gustar mucho, el del encarcelamiento del Príncipe en 1568 por orden de su padre, se le va a representar sorprendido en la cama y rodeado de hombres armados. En estos años, Nieves, la cosa ya se había ido de madre del todo. Tal y como has contado, había hasta atacado con una daga al entonces duque de Alba. Que bueno, a ver si es que yo tampoco lo veo para tanto. Si ni siquiera le mató algún que otro heredero emérito mató al héroe de un tiro y ahí le tienes pegándose la gran vida. A veces, Nieves, nos ponemos de un exagerado. Seguro, Seguro que don Carlos de Austria era hasta simpático comparado con algún espécimen de ahora.
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
A mí me recuerda. Don Carlos me recuerda mucho al Destroyer, al Borbón este de Froilán me recuerda. Están fatal los dos. Y en cuanto a antipatía, bueno, pues cualquier miembro nos sirve, ya sea griega, asturiana o borbón. Bueno, Ana, otra lección magistral y como siempre, pues muchísimas gracias.
Ana Valtierra
Muchas gracias, Nieves.
Emma Vallespinós
El invitado con Jesús Pozo.
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
Jesús Pozo, periodista, urdidor de programas y culo inquieto, viene con un magnífico invitado con el que vamos a hablar de otro Don Carlos, el polarizado por la ópera de Verdi.
Nieves
Hola, Jesús.
Fernando Palacios
Hola, Concotrina. Fernando Palacios es pedagogo musical, divulgador, compositor y director español. Música clásica especialmente para niños y jóvenes. También es asesor en el Teatro Real y realiza proyectos multidisciplinares que incluyen la interpretación con instrumentos insólitos como la trompetilla, de plástico y como ha hecho Emma ahora mismo. Empecemos con Verdi, era el número uno
Jesús Pozo
en todo en Italia, hizo óperas enormes, como un Bali masquera, como La fuerza del destino, y le llegó un encargo para hacer una ópera en la Ópera Nacional de Francia, para hacer una ópera francesa. Hacer una ópera francesa quiere decir que tiene. Tenía que ser larga y con ballet dentro de la ópera. Lo que le gustaba a los parisinos es echar la tarde, pero echar la tarde entera, o sea que tuviera cinco actos, una ópera que además tuviera ballet, porque los franceses son los abanderados del ballet, casi los inventores de este asunto. Y Verdi cogió el mito este, bueno, el mito, la historia esta que había hecho Schiller sobre el Don Carlos, sobre la leyenda negra española, y entonces allí en Francia se llamó Don Carlos, es importante eso con la s, bueno, una ópera inacabable, enorme. Entonces empezó a pegar recortes por todos los lados para que pudiera triunfar en Italia, que les gustaba la cosa más breve, más concisa, y entonces en Italia, cuando se estrenó, ya no se llamaba Don Carlos, sino Don Carlo.
Fernando Palacios
Sigamos con lo que escucharán los que no conozcan a Verdi y su Don Carlos.
Jesús Pozo
La mayoría de las óperas tienen un carácter romántico, oscuro, negro, negro, quitando con la Ida, que tiene otro punto, pero La fuerza del destino, el Balloon Masker, el Simón Bocanegra, el Rigoletto, todos estos son óperas siempre con este punto oscuro, también con la orquestación de Verdi también es así, con trombones, con una parte digamos profunda, pero por otra parte un sentido del drama extraordinario, con lo cual, aunque sea larga, se pasa la cosa más bien rápida, o sea que Don Carlos, una obra magistral donde hay momentos como un monólogo que tiene Felipe II, que es seguramente de lo mejor que existe de la historia de la ópera.
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
El Don Carlos tiene además una última escena un poco rarita, ojo, no lo he visto, no lo he visto, pero lo he leído, sé que es así.
Nieves
Muy bien.
Fernando Palacios
Con Cotrina es la que protagoniza Carlos V.
Jesús Pozo
Esta ópera tiene el final más extraño que se conoce, no se lo puede creer nadie, eso no se sabe cómo pudo Verdi poner un final al por hacer un final estrambótico y que ya se sale del mundo de lo real de la corte, para que aparezca el espectro de Carlos, vá y se lleva a Don Carlos a la tumba. Bueno, una cosa verdaderamente inusual. Yo he visto varios Don Carlos, he visto tres o cuatro y siempre cuando llega al final ya nos pegamos en el codo y decimos espera, espera que llega al final, se pega ahí un pequeño monólogo y a cabeza entre el humo y tal y acaba la ópera por todo lo alto, como suelen acabar las óperas de Verdi.
Fernando Palacios
Y un asunto más allá del Don Carlos, La ópera tiene la particularidad de que es capaz de adaptar clásicos a situaciones de actualidad.
Jesús Pozo
Se estrenan obras que tienen mucho que ver con el mundo de hoy. Los directores de escena con las óperas clásicas le dan una vuelta al tema de tal manera que actualizan a través de la dirección escénica y los escenarios y la escenografía, actualizan los temas para convertirlos en actuales. Uno puede ver por ejemplo el último Othello que se ha hecho en el Real y lo que estabas viendo era personajes que los podía reconocer con lo que estaba ocurriendo hoy día en la política y así va ocurriendo con todo, es decir, una Madama Butterfly en estos tiempos te está hablando posiblemente también de la trata de mujeres, de la mafia y de todo esto, te lo está poniendo en el escenario, o la misma Traviata, según cómo el director de escena la ve, también puede tener muchas adaptaciones, maneras de ver nuestro mundo a través de los temas de otro tiempo.
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
Las está pasando mal Don Carlos. Y Don Carlos lo estoy notando porque
Fernando Palacios
para mí siempre Don Carlo, Don Carlos, efectivamente.
Nieves
Oye, ¿Por qué puede ser que la
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
ópera no tenga el tirón que cabría esperar que sea una cosa tan exclusiva?
Fernando Palacios
Pues sobre esto también hablé con Fernando Palacio. Escuchemos al maestro.
Jesús Pozo
El problema fundamental que tiene la ópera en estos días es la voz. El tipo de voces que se utiliza en la ópera es muy distinto al tipo de voz que se utiliza normalmente en otro tipo de espectáculos, en la música pop, etc. Es una voz para que no se ponga un micrófono, para que no se amplifique, porque Tradicionalmente, desde hace 400 y pico años que tiene este género de la ópera, se cantaba en salones o en teatros sin micrófono, evidentemente, porque no se había inventado. Entonces eso genera una manera de cantar que es la impostación que hace que sea esa manera, esa forma, la forma lírica, voz lírica, y eso produce en mucha gente, y sobre todo los jóvenes, un enorme rechazo. Pero una vez que alguien entra en esa forma de cantar, claro, el espectáculo que ofrece normalmente una ópera es un espectáculo único y seguramente el más grandioso que se ha inventado. No nos engañemos ver cualquiera, pero en un buen teatro es una cosa muy espectacular porque tienes, para empezar tienes a una orquesta de unos 80 en el foso, tienes a un coro de 70 cantando y tienes una selección de 8 o 10 solistas, más grupo de baile, más escenografía, más luces y tal. Es decir, nadie te ofrece eso que no sea la ópera. Evidentemente esto si no está subvencionado, esto muy caro.
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
Y ese podría ser otro problema difícil de entender la ópera y con fama de elitista porque es muy cara.
Fernando Palacios
Grave error con Costrín. Esta es la opinión de Palacio De
Jesús Pozo
lo mejor que puedes ver para iniciarte en una ópera puede ser La Traviata de Verdi o La Bohème de Puccini, por ejemplo, que serían las dos mejores óperas para iniciarse. Tú ves una Bohème bien hecha y sales diciendo esto a mí me gusta mucho, cómo no he podido venir antes, etc. Claro, lo que pasa es que para ver una buena representación en un buen teatro, o eres listo para sacar la entrada con tiempo, o no te importa ir a una tercera con media visibilidad, o pides entrada o pides algo beneficio en la taquilla por ser más de no sé cuántos o menos de no sé qué, o si no te va a costar caro. Una buena entrada en anfiteatro del Teatro Real te cuesta lo mismo que ir a ver El Rey León. Pero si con tiempo te organizas, puedes sacar una entrada un día que puedas en un sitio que esté bien, con plena visibilidad y con una acústica como por ejemplo la del Teatro Real de Madrid que es inmejorable. Una acústica increíble donde hay momentos en los que suenan tantos decibelios como un concierto de los Rolling Stones.
Fernando Palacios
Y además hoy en día la ópera se puede escuchar en diferentes plataformas para televisión y cine a precio muy apañado, al alcance de cualquiera con una buena tele.
Jesús Pozo
Lo que sí está claro es que estas plataformas digitales que han salido, Mario Ópera Player y otras en la ópera, en el cine y tal, que te muestran con un gran sonido, con una imagen impecable, de altísima definición, algunos de los títulos de las mejores producciones de teatros de ópera del mundo, puede ver en su casa o en el cine una representación de muchísimo nivel o por 6 euros al mes. Es decir, que hay sistemas de divulgación que incluso sea la competencia de la gente que acude a la ópera. Fíjate tú de lo que estamos hablando. Es decir, la Filarmónica de Berlín que la ópera número uno del mundo, la orquesta número uno del mundo, tiene una plataforma que es tan increíble que yo no sé si va en contra de ir a los conciertos de la Filarmónica de Berlín. Porque muchos dirán, oye, si por este dinero que es tan poquito, yo puedo ver en mi súper pantalla de casa y mi super equipo puedo escuchar una sinfonía de Beethoven con esta calidad, pues no sé, si me arriesgo a ir, me va a costar un montón y tengo que ir, claro, ya sabemos que no es lo mismo.
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
Bueno, está claro que Fernando Palacios es un excelente divulgador y digo yo que tendrá que ver mucho su trabajo en el Teatro Real para acercar la la música clásica a gentes de todas las edades, sobre todo los niños y los jóvenes, como has dicho antes.
Fernando Palacios
Así es, así es y así nos lo ha contado.
Jesús Pozo
Si es con niños o con adolescentes o con jóvenes o con universitarios, se utilizan técnicas pedagógicas y si es ya para mayores, se utiliza un tipo de atractivo para poder llegar y poder, digamos, casi convencer de que todos podemos disfrutar del arte si tenemos ese puntito de preparación. Y ya los últimos 15 años en el Teatro Real, bueno, más años, pero haciendo unos talleres que se llaman, ahora se llaman. ¿Te suena? Antes se llamaban Todos a la gallarde, que tienen que ver con la ópera que se representa, que eso es una cosa que tiene mucha gracia. Quien no puede ir, por ejemplo, a ver Othello, sí que puede venir a ver mi hotelito. Yo hago un taller familiar, domingo por la mañana, un par de sesiones en un teatro chiquito en el que les comento, lo adapto de tal manera que algo de ese hotel pueda también ser disfrutado por una familia. No es una representación, sino que es en torno a la ópera que se está representando. Pues un taller con actuaciones, con proyecciones, con participación del público, con niños, con mayores, con todo. Ese es el trabajo fundamental que hago.
Fernando Palacios
Pero también ha caminado por otras músicas fuera de la clásica.
Jesús Pozo
Sigo haciendo y estrenando obras de música escrita. He tenido también un grupo de jazz paródico, también monté un grupo de jazz en el que yo tocaba unos instrumentos, unas trompetillas de plástico en las cuales me hice virtuoso, podríamos decir. Bueno, tengo cierta facilidad, digamos, para poder sacarle sonido a instrumentos que no están pensados más que para hacer pi pi pi pi pi. Pero bueno, pues tiene distintas maneras distintas técnicas como para ese pi pi pi con en que se hace melodías y monté un grupo y que estuvimos 10 años, el Rudy Armstrong Quartet, 10 años actuando por toda España. Grabamos disco, programamos la tele, etc. Y era una cosa muy divertida, una manera muy divertida de enfrentarse a la música. También eso es música. Es decir, que no solamente dentro de las músicas clásicas y de las músicas contemporáneas también ha habido y sigue habiendo afortunadamente, un sentido del humor con el que se puede también disfrutar muchísimo. No solamente, como siempre relacionamos a la música clásica con algo pesaroso, serio, etc. No tiene por qué ser así. De hecho nunca fue así.
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
Ahí tenemos al maestro Fernando Palacios con el bello arte de la trompetilla y que como hemos visto, vale para un roto y para un descosido. Ahí estaba con su grupo Rudy Armstrong Quartet y ya vemos que explica Verdi con el mismo arte que luego emplea con la trompetilla de plástico. Maravilloso invitado. Muchísimas gracias por vuestra charla.
Nieves
Jesús.
Fernando Palacios
Adiós.
Emma Vallespinós
Esto era un gato con los pies de trapo y la cabeza al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?
Singer (performing 'Soy zurdo')
Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo lindas señas. Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo linda.
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
Decíamos hace un rato que Felipe II no reparó en gastos ni en tonterías para salvar la vida de su hijo, no tanto porque lo amara con toda su alma, sino porque no le sobraban sucesores al trono. Además de meter en la cama del príncipe el momio de San Diego de Alcalá a ver si lo curaba, Felipe II también dijo aquello Puedo prometer y prometo que si Dios hace el milagro y cura a mi hijo gracias a la mediación del fraile garrapiñado Diego, yo también ofreceré a Dios un milagro. Sus palabras fueron Eso juro milagro por milagro. Y aunque fue el médico y cirujano Vesalio el que alivió la hemorragia cerebral del Príncipe Carlos, Felipe II se lo agradeció al momio y al tal Dios. Qué malas son las supersticiones. Y sobre todo, valiente majadería ofrecerle algo a un fraile muerto o a un ente que no existe. Pero Felipe II cumplió su juramento y le encargó al relojero, ingeniero, inventor y genio de amplio espectro Juanelo Turriano que hiciera un autómata. Es decir, el rey Felipe II primero se inventa un milagro inexistente, que en realidad sólo ha sido una curación médica, y luego ofrece un milagro a Dios. Pero el milagro, que no es tal, solo es pura mecánica e ingenio humano, encima lo tiene que hacer otro. ¿Otro? Esto se llama tener mucho morro. Presentemos a Juanelo Turriano, que no se llamaba así, se llamaba Giovanni Torriani. Pero aquí somos mucho de adaptar los nombres a nuestro gu Tengo una amiga que a Mike Oldfield lo llama Miguelito Campoviejo. Pues el señor Juanelo fue uno de los ingenieros y científicos venidos de Italia, Alemania, Portugal o Flandes, que Carlos V y Felipe II se trajeron para que la Monarquía Hispánica, además de un imperio territorial, también pudiera presumir de imperio tecnológico. Juanelo Turriano era de Cremona, en Lombardía, en Italia, un extraordinario relojero con el que se cruzó el emperador Carlos V en 1529. Y Carlos V resultó que era un apasionado de los relojes.
Nieves
Le flipaban.
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
Por eso le dijo a Juan tú conmigo, hazme relojes. También le flipaba la cerveza. Y también se trajo al mejor maestro cervecero de Bélgica. Eso estuvo bien, hazme cerveza. Pero Juanelo Turriano también fue un ingenioso ingeniero, valga la redundancia, y recibió el encargo de construir en Toledo uno de los artefactos más eficaces y enigmáticos que se recuerdan. Porque nunca desvel Desveló los detalles de su construcción y como ya no existe, no pueden estudiarlo. Se trató de un ingenio para llevar agua del Tajo a lo más alto de Toledo, salvando un desnivel de casi 100 metros. Juanelo diseñó un mecanismo complicadísimo, con torretas, engranajes, poleas, todo en madera, que subía diariamente 18 mil litros de agua desde el río Tajo hasta el Alcázar de Toledo.
Nieves
Y este era el problema, que el
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
Alcázar era propiedad del rey y toda
Nieves
el agua se quedaba en el Alcázar.
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
Por eso la ciudad de Toledo se negó a pagar el trabajo. Juan el Oturriano se arruinó porque todo el dinero lo había puesto él. Después de un largo litigio, Felipe II le encargó un segundo ingenio para que pudiera vender el agua en lo alto de la ciudad y compensar sus pérdidas. Pues bien, cuatro años después, Juanelo murió sin haber recibido ni un centro por ninguno de sus trabajos. Díganme si no tengo razón cuando digo que no hay rey decente en la historia de la humanidad. Fue antes de que el artilugio toledano lo llevara a la ruina, cuando Juanelo Turriano recibió el encarguito de hacer el milagro que ofrecerle al tal Dios Un autómata con forma de fraile que representaba a San Diego de Alcalá y que gracias a una maquinaria muy precisa que guarda en su interior, a la altura de las faldas, permite que el muñeco camine, mueva la cabeza, se dé golpes en el pecho como si entonara un meáculo, hace la otra mano con una cruz y el rosario que debió de tener agarrado en su día, mueve el mentón como si hablara. Increíble semejante maravilla que funciona dándole cuerda a mediados de aquel siglo XVI. 40 centímetros mide el autómata que Juanelo Turriano, que esperamos que Felipe II le pagara y que es de los que existen en el mundo. Pero bueno, no lo tenemos nosotros. Está en el Museo Nacional de Historia estadounidense, la Institución Smithsonian en Washington DC, porque lo adquirieron en 1977. Desconozco cómo llegó hasta allí, seguramente desde manos privadas, por donación o subasta, ni idea, la verdad. Pero sea como fuere, es otro patrimonio nacional perdido. La pieza es tan fascinante que en 2019 viajó al Metropolitan de Nueva York para formar parte de la exposición Creando maravillas. Ciencia y esplendor en las Cortes. Duró. El Smithsonian de Washington tiene identificado al autómata como, abro comillas, figura autómata de un monje sur de Alemania o España, obra del italo español de Toledo, Juanello. Yo creo que se han hecho un poco de lío con esto de la descripción. El gran Juan el Oturriano murió, ya lo hemos dicho, en la más absoluta ruina. Era el 13 de junio de 1585. Lo enterraron en Toledo, en la capilla Santa María de Alficén que había en el interior del convento del Carmen Calzado, porque ya saben que otros se hacen llamar los descalzos. El convento finalmente fue derruido y por supuesto, nadie se ocupó de rescatar al gran científico ingeniero Juanelo Turri, que debe de andar ahora mismo en el subsuelo de Toledo, a la altura del Paseo del Carmen. Hay ahora un par de personajes por Toledo dando la turra a todo el mundo, hasta el Papa con no sé. Qué idiote de que se den funerales de estado a una mierdecilla de huesos que dicen ellos que son de dos reyes visigodos. Pero qué va, ni se sabe de quién son, ni están confirmados, ni se sabe si son huesos de humanos siquiera. Bueno, ellos solo buscan titular. Pero si tan aburridos están, yo les sugiero que se entretengan en buscar a Juanelo Turriano y dejen de dar la chapa con el tal Recesvinto.
Emma Vallespinós
HISTORIAS con sonido CARA B con Emma
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
Vallespinós Y acabamos como siempre con música.
Co-host (possibly Nieves or Emma)
Y escuchábamos un fragmento breve de una de las áreas de la ópera Don Carlo de Verdi al inicio de la sec Del invitado con Jesús Pozo. Pero hoy no podemos terminar de otra manera. Nos hablaba Fernando Palacios de Los entresijos de Don Carlo, una ópera que se estrenó en París en 1867 con el nombre de Don Carlos, con ese final y que posteriormente Verdi la redujo a cuatro actos en la llamada versión de Milán. Fernando Palacios nos recomendaba especialmente el monólogo de Felipe II. Decía que era uno de los mejores de la historia de la ópera. Así que es lo que vamos a escuchar para acabar. Así que es lo que vamos a escuchar hoy. Acabaremos con Ella jamás me amó en la voz de Nikolai Giaurov.
Host/Co-host (possibly Pepe Rubio)
La escuchamos, pero antes vamos a despedirnos. Recuerden que este programa ha sido posible gracias a Jesús Pozo, a Ana Baltierra, a Emma Vallespinós, a Pepe Rubio, a la técnico de sonido María Jesús Rodríguez, a algún zurdo seguramente también y a mí misma. Nieves con Costino.
Nieves
Hasta la próxima. No cuerno.
Jesús Pozo
Se dorme el trenche.
Nieves
No puede. Cortius.
Co-host (possibly Nieves or Emma)
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SER Podcast – March 1, 2026
Host: Nieves Concostrina
Con: Emma Vallespinós, Ana Valtierra, Fernando Palacios, Jesús Pozo, Pepe Rubio
La emisión gira en torno a Don Carlos, el conflictivo y trágico heredero de Felipe II, apodado "el furioso juvenil". Con el inconfundible estilo sarcástico y riguroso de Nieves Concostrina, se analizan la vida, la problemática salud física y mental del príncipe, las implicaciones políticas de su muerte, la leyenda negra en torno a Felipe II acusado de filicidio, y el impacto cultural del mito en la ópera, la pintura y la literatura, sin dejar de hilvanar anécdotas sobre la zurdera y los ingenios de la época.
"Una no sabe qué es peor. Si que hubiera llegado al trono el colérico Carlos o que llegara el que al final llegó, el lerdo de Felipe III." — Nieves (01:46)
“A Carlitos le ataban la mano izquierda a la espalda para que no la utilizara. Y cuando estaba en la mesa, su tía Juana le daba golpes con un cuchillo cada vez que no usaba la derecha. Lógicamente, así crece escabreado.” — Nieves (06:01)
“Cuando vienen maldadas... hasta los católicos saben que el último que te va a ayudar es Dios.” — Nieves (06:26)
“Corrió el bulo de que Felipe II había ordenado matar a su hijo. Y aunque se pedían explicaciones en la corte de Madrid, Felipe II callaba... su mala fama en Europa se disparó.” — Nieves (17:56)
“Los retratos... son construcciones visuales al servicio de una dinastía que necesitaba estabilidad, continuidad y legitimidad. Porque estamos hablando del heredero de una monarquía donde el cuerpo del príncipe era ya el cuerpo del Estado.” — Ana Valtierra (23:23)
"Hay momentos como un monólogo que tiene Felipe II, que es seguramente de lo mejor que existe de la historia de la ópera." — Fernando Palacios (33:05)
Reflexión sobre la dificultad actual de que la ópera atraiga a públicos jóvenes, por la impostación vocal y el coste de los espectáculos; la digitalización y los talleres para nuevos públicos son herramientas clave para acercarla hoy.
Palacios destaca la importancia de la divulgación, sus talleres en el Teatro Real y la multidisciplinariedad musical, incluso con humor y jazz.
“El milagro, que no es tal, solo es pura mecánica e ingenio humano, encima lo tiene que hacer otro. ¿Esto se llama tener mucho morro?” — Nieves (44:14)
"Felipe II no tuvo suerte con la prole en general, y mucho menos con la prole masculina." — Nieves (02:15)
“Cuando muera, moriré frustrado porque a la izquierda del padre están los condenados. No me salvaré porque no soy diestro y además soy ateo. Pequeño detalle.” — Víctor Grande (20:47)
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El episodio desmenuza la funesta historia de Don Carlos no sólo como drama personal y familiar, sino como prisma de la política, la superstición, la iconografía y la historia cultural de España y Europa. Se rechazan los mitos románticos y se desmonta la leyenda negra, mostrando cómo la realidad casi siempre supera a la ficción —tanto en crueldad como en absurdo. Como broche final, la música y la ópera recontextualizan el drama en escenarios modernos y multidisciplinares.
“Por mucho que suene feo decir que Felipe II encerrara a su hijo, hay que reconocer que el hijo estaba para que lo encierra.” — Nieves (19:03)
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