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Ser podcast. En la Cadena SER Cualquier tiempo pasado fue anterior con Nieves con costrina. 21 de julio de 1921. Interior de la Catedral de Burgos. Una multitud emocionada tras escuchar a varios oradores de soberana elocuencia, entre los que se encontraban el rey Alfonso XIII y su heredero, oyó en mitad de un impresionante silencio caer la losa sobre la tumba del Cid. Un ruido grave y profundo que retumbó en lo alto de la bóveda como una salva de honor y que España hacía a las glorias de diez siglos. Esto no es mío. Esto es una adaptación de las crónicas que describieron el acto cumbre de la celebración del séptimo centenario de la Catedral de Burgos. Y ese acto cumbre fue el entierro de los. Iba a decir restos, no, restos no. Lo que fuera que enterraran diciendo que eran los restos del Cid y de su señora, doña Jimena. Y es que el arzobispo de la ciudad, un tipo más listo que el hambre, que se llamaba Juan Benyoc, ¿Cómo organizo yo unos actos por los 700 años de la Catedral de Burgos para que esto trascienda más allá de la Archidiócesis, más allá del Cabildo, del Ayuntamiento, de la Diputación? ¿Cómo vincular el séptimo centenario de la Catedral a la nación entera, a España, a la Patria? Pues ya está, dijo él Voy a glorificar las celebraciones uniéndolas al machote español por excelencia. Voy a enterrarlo bajo el cimborrio. Solo tengo que pedir al Consistorio de Burgos que me entreguen los huesos que guardan en el Ayuntamiento, que vete tú a saber de quién son, pero que da igual, porque aquí se trata de que se lo crean, y organizar un monumental sarao para que dentro de 100 años, los de Cualquier tiempo pasado fue anterior de la Cadena SER estén hablando de mí y de mi genial idea. Y así fue. El Cid, el devoto cristiano, el fiel vasallo, un caudillo del copón, un guerrero magnificus, quedó unido a la Catedral, a la religión, a la Corona, a Castilla, a España, a Burgos. El mito se reforzó, se revitalizó. Luego llegó el canalla de Franco y lo usó durante la dictadura como imagen de su propaganda del espíritu nacional. Y en los años 50 ya los franquistas inauguraron en el centro de Burgos un monumento del Cid a caballo, espada en mano y con unas barbas más largas y con más movimiento que el pelo, pantene que son más que un guerrero castellano. Parece un superhéroe de Marvel con capa. Y ya a finales de los años 80 hasta el entonces presidente de Castilla y León, José María Aznar, cuando El País Semanal le propuso que eligiera disfrazarse de alguien o algo que lo apasionara para salir en un gran reportaje con otros personajes, Aznar eligió disfrazarse del Cid Campeador, un tipo al que sólo conoce por lo que le han contado los franquistas y madre mía, qué fantoche, madre mía. El que eligió el disfraz lo hizo a mala leche, seguro. Pero Aznar estuvo muy tonto para dejarse. Todavía hoy hay quien se cree que la foto es un meme. Pero no, es Aznar voluntaria y ridículamente disfrazado del Cid agarrando una espada y un casco. Y con bigote. El bigote es tremendo. En los inicios del siglo XX, los rancios del relato oficial se esmeraron en revitalizar al Cid, personaje del que se tienen 4 datos, sacando los otros 100 datos de 1 cantar de gesta. Así se dio forma a un personaje novelesco al que muy hábilmente hicieron pasar luego por histórico y lo utilizaron como propaganda política. Y Aznar es uno de los que se ha comido el mito. No fue casualidad esta apuesta propagandística nacional y religiosa por el Cid, cuyo impulso definitivo se produjo en aquellos actos del séptimo centenario de la catedral de Burgos. Y no fue casualidad porque unos años antes el intelectual progresista Joaquín Costa se atrevió a pedir en voz alta doble llave al sepulcro del Cid para que no vuelva a cabalgar. Bueno, bueno, bueno. La que se montó. Cómo se pusieron. Como si les hubieran mentado a la madre. Evidentemente, Joaquín Costa estaba utilizando al Cid como símbolo de la España de la naftalina. Este aragonés de poblada barba y permanente cara de cabreo, principal pluma del movimiento regeneracionista, estaba basta ya de mitos patrios, de nacionalismos añejos, de gestas medievales y cuentos chinos. Dejen de sacar de paseo al Cid. No existió. El hombre que propagan no es el héroe que venden. Déjenlo en la tumba y ciérrenlo con doble llave para que él deje de cabalgar y los españoles progresen. Que dejen de mirar con admiración y nostalgia a un héroe de hace mil años que no existió tal y como creéis que existió. Eso de doble llave al sepulcro del Cid tenía su contexto, por supuesto. Lo dijo durante una conferencia en noviembre de 1898 donde animaba a la reconstitución y europeización de España. Y es que a finales del siglo XIX, ya saben, se consumó el desastre. El Imperio se había ido al garete, se habían perdido las últimas colonias, el país era beato, analfabeto e inculto, cuajado de caciques y curas. Europa estaba ahí mismo, pero nos sentíamos tan lejos de ella que hubiera dado igual que estuviera en la Conchinchina. De eso iba el movimiento ideológico que se llamó regeneracionismo a finales del XIX y principios del XX. Iba de pararse a pensar e intentar solucionar los problemas. España había tocado fondo y había que ser conscientes de ello para poner remedio a la decadencia. Mitos como el del Cid sólo eran un estorbo para el avance, porque no podía ser que se mirara con nostalgia las supuestas heroicidades de un tipo de hacía mil años. No quieran saber cómo se pusieron los constructores del relato histórico oficial tocaron arrebato. Conozcamos a este hombre sin quitarle ni pizca de mérito, pero despojándole de todas las fantasmadas con las que lo disfrazaron para armar el famoso Cantar de Mío Cid, que no es otra cosa que una ficción literaria. Es la construcción de un mito. Nació nuestro prota de hoy en torno al año 1048, pero no se sabe exactamente cuándo y mucho menos se sabe dónde. Hay un pueblo en Burgos que se llama Vivar del Cid para que parezca que nació allí. Y a él lo conocemos como Rodrigo Díaz de Vivar por lo mismo, para que lo asociemos a ese lugar de nacimiento. Pero no hay nada que diga que eso es cierto. Es en el Cantar de Mioci donde se dice que nació en Vivar. Ya está. Pero el Rodrigo auténtico lo mismo pudo haber nacido en Cabezón de la Sierra. Rodrigo Díaz era un líder NATO, un gran estratega y un hábil caudillo militar que se ponía al servicio del que mejor pagara. Dados los poquísimos datos ciertos que se tienen del Cid, lo que los expertos creen es que gran parte de sus huestes estaban compuestas por bandidos sin patria que no seguían a ninguna bandera y que se ponían al servicio de tal rey o de tal señor, dependiendo de lo que pagaran, o sea una mezcla de bandidos y mercenarios. Podían ser castellanos, andalusíes, cristianos o musulmanes. Daba igual, iban a lo suyo. Y también es necesario visualizar cómo estaba por aquel entonces, año mil y poco, la península ibérica. No piensen en España, por favor. España no existía. Portugal no existía. Lisboa pertenecía a la taifa de Badajoz. Una taifa, para entendernos, era un reino musulmán. Así que tenemos que casi tres cuartas partes de la península, por abajo y por la derecha, era un mosaico de taifas musulmanas. Taifa de Zaragoza, Taifa de Albarracín, Taifa de Lérida. Taifa de Almería, Taifa de Badajoz. Taifas, taifas, taifas por todas partes. Y que poco más de un cuarto de la península, por la parte de arriba, eran reinos cristianos. Reino de León, Condado de Castilla, Navarra, Aragón, Condado de Barcelona. Así que estamos de acuerdo, ¿No? España. ¿Un follón de reinos que los flipas por arriba y por abajo, no? España. Y me preguntaba otra vez de Marujita.
B
¿Y tú de quién eres?
A
De Josefita, le dije yo a la vieja. Y había que buscarse la vida en aquellos tiempos convulsos de conquistas y guerras. Rodrigo Díaz, en vez de poner una panadería en su pueblo o el que fuera, se echó a guerrear al campo y empezó su carrera de caballero en un momento en el que el reino de León estaba a broncas con los castellanos y con los navarros, que a la vez estaban a broncas con los reyes de las taifas musulmanas, pero dependiendo, a ver si van a creer que los reyes cristianos no estaban aliados con los reyes musulmanes. Vamos, todo el rato dependiendo de los intereses y de la pasta que hubiera por en medio. La religión era un mojón de excusa, porque señores y reyes de uno y otro lado andaban constantemente firmando acuerdos, alianzas y tratados que rompían con mucha soltura cuando tocara hacerlo para cambiar de aliado. Y esto mismo hacía el Cid, porque era su curro trabajar para el que mejor pagara, fuera cristiano, musulmán o budista. Rodrigo Díaz comenzó sus aventuras guerreras con 15 o 16 años al servicio del infante leonés Sancho, el futuro rey Sancho II de Castilla. El infante nombró a Rodrigo su armígero. Y los armígeros eran unos tipos pagados por los reyes para que se encargaran de custodiar sus propiedades, de vigilar las fronteras para que no entraran malhechores ni tropas del reino de al lado. En estas compañías de almígeros había bandidos, tipos que huían de la justicia de otros reinos y otros hombres a los que simplemente les iba el rollo militar. Rodrigo era uno de estos, de los que les iba a estar al servicio de un señor. Como se hizo muy colega del infante, cuando SP tuvo que ir en misión diplomática a la taifa de Zaragoza para encontrarse con el príncipe zaragozano Muqtadir, aliado de su padre, el rey se llevó con él a Rodrigo. Estamos hablando de un pipiolo adolescente que cuando vio aquella ciudad llena de vida, sus mezquitas, el estilismo de los zaragozanos, el impresionante Alcázar, la decoración de los palacios, alucinó por un tubo. Aquel viaje al reino musulmán de Zaragoza como escudero del infante Sancho le sirvió a Rodrigo para conocer de qué iba el rollo de la política entre cristianos y musulmanes y cómo eran las alianzas del rey castellano y leonés con los príncipes de las taifas. Eso significaba que los reyes estaban comprometidos a ayudarse en caso de ataque de un tercero. Daba igual si el que atacaba era un reino musulmán o cristiano. Había que defender a tu aliado de quien fuera. Es más, en aquel viaje a la taifa de Zaragoza de Rodrigo y el infante Sancho se concretó un acuerdo por el que se organizó un ejército mixto cristiano musulmán para atacar al rey aragonés Ramiro I y quitarle la plaza de Graus para reintegrarla a la taifa de Zaragoza. El ejército mixto ganó y hasta se cargaron al rey aragonés en la batalla. A la porra, Ramiro. Los festejos vividos en Zaragoza por aquel triunfo, los agasajos a la delegación leonesa en el Alcázar por ayudar a derrotar a los cristianos aragoneses, dejó marcado al joven Rodrigo. Walá. Aquello fue la leche. Aquello fue excitante. La lucha en el campo de batalla, la victoria, la celebración. Eso le molaba. Ya ven. Ese relato farsante de la reconquista cristiana en nombre de la fe para echar a los infieles musulmanes es más falso que un euro de madera. Eso de la reconquista es un concepto fabricado en el siglo XIX y metido a capón por la Real Academia en el diccionario en 1939 para fijarnos el término entre ceja y ceja para meterlos en el cerebro. No existió tal reconquista. Existió una conquista de tierras, una lucha encarnizada entre reinos por hacerse con el poder, los territorios y los recursos. Y si los reinos cristianos tenían que atacar a otro reino cristiano para ayudar a tal o cual taifa musulmana lo hacían porque luego los musulmanes se pegaban contra los musulmanes para defender a sus aliados cristianos. A SP, cuando Cascó, su padre, le tocó en el reparto la parcela del condado castellano. Y entonces pasó a ser Sancho II rey de Castilla. Por supuesto, a su lado continuó su fiel servidor Rodrigo Díaz, que ya se había ganado el apodo de Campidoctor Campeador, porque el tío, la verdad, era un hacha en el campo de batalla. Por eso llega a lo más alto de la corte, a jefazo de los ejércitos. Pero su colega Sancho duró en el cargo, más bien poco se lo cargaron y Rodrigo pasó a las órdenes del nuevo rey de León y Castilla, Alfonso VI. Diez años estuvo Rodrigo al servicio de Alfonso VI. Pero oye, que no lo ascendía. Y entre que ya estaba muy bregado en la batalla, que conocía el territorio, que era un líder para sus hombres, que sabía cómo y por dónde combatir tanto a cristianos como a musulmanes, dijo éste ¿Y si voy haciendo algún trabajillo por mi cuenta? ¿Y si voy yo estudiando cómo está el mercado para ver si me hago autónomo? Lo habló con sus chicos y qué os venís conmigo. Pasaron a la taifa de Toledo, saquearon aquí y allí, ganaron todas las escaramuzas porque sabían cómo combatir. Asaltaron fortalezas y volvieron a Castilla a repartirse el botín. Ahí tienen al héroe español, Rodrigo Díaz, el Cid Campeador, un bandido. Pero claro, a su rey Alfonso VI lo dejó con el culo al aire ante el príncipe Al Qadir de la taifa de Toledo, con el que tenía buenas relaciones personales y políticas. ¿Qué hizo el rey? Desterrar al vasallo Rodrigo Díaz por gamberro. Y ahora sí que sí, el Campeador se hizo autónomo. Rodrigo y sus hombres campearon a su bola, pillando botín, rescatando rehenes por encargo, haciendo del cobrador del frac, o sea, cobrando los tributos para tal o cual señor. Ofreció sus servicios a quien pagara, bien fuera musulmán o cristiano. Y al final se quedó trabajando para Muqtadir, rey de la taifa de Zaragoza. Rodrigo Díaz iba de triunfo en triunfo a las órdenes de Muqtadir. Ganó a los musulmanes de las taifas de Tortosa, Lérida y Denia y venció a los cristianos de Aragón y Barcelona. Lo mismo le daba ocho que ochocientos. Luchaba contra quien fuera al servicio de quien mejor pagara. Pero éramos pocos y parió la abuela Verán había poco lío de reinos en la península y poca bronca entre unos y otros, cuando en el año 1086 irrumpieron en la península unos visitantes con malas pulgas, los almorávides. Con estos no valían acuerdos, ni alianzas, ni pactos de amistad, ni leches. Venían a por todas. Y entonces el rey Alfonso VI volvió a contratar a Rodrigo porque los almorávides le estaban ganando y necesitaba todos los efectivos a su servicio. Le encarga Rodrigo que se vaya a la parte de Valencia y la ponga a nombre del reino castellano y leones. Y allá que se va el Cid. Y lo consigue. Mantiene a todo el mundo a raya y allí se queda controlando un territorio y unos tributos que le engordaron su particular cuenta corriente. Pero Alfonso VI volvió a ordenar a Rodrigo y a sus hombres que ahora fueran a defender la zona de Murcia, que los almorávides se estaban poniendo muy pesados. Pero ahí el Cid pues mira, va a ser que no pasó. Alfonso VI se mosqueó y lo desterró otra vez. Y el Cid pues me da igual, porque voy a llegar a acuerdos con los musulmanes, voy a poner todo este territorio a mi nombre. Aquí el vos voy a ser yo. Y así lo hizo. Se apropió de la zona levantina y se autoproclamó soberano absoluto, señor de Valencia. Y así hasta que se murió de lo que fuera en el año 1099. Lo enterraron en la catedral de Valencia, de donde lo sacaron dos años después, porque los almorávides se quedaron con el territorio. Y a partir de entonces los restos iniciaron un periplo y un reparto mundial entre absurdo y cómico, y que hoy no toca porque el asunto de los huesos del Cid necesita programa aparte. Cuando vayan a la catedral de Burgos y alguien les diga que ahí, debajo del cimborrio están enterrados el Cid y doña Jimena, díganle que sí, que vale, que a otro perro con ese hueso. Y ya está. Díganme ustedes si este señor era el héroe español y máximo representante del espíritu patrio que se han inventado, o simplemente un líder guerrero, hombre de su época que iba a lo suyo, un mercenario dispuesto a servir al mejor postor y poniendo sus propios intereses y el dinero por delante de reyes y religión. Ese es Rodrigo Díaz, El Cid, despojado de fantasías, mentiras, cantares y leyendas. No se sientan mal por saberse engañados No es culpa suya, no es culpa nuestra. Es que ese era el plan. Las mentiras de la historia están planeadas para que nos las comamos. Pero siempre se está a tiempo de conocer la doble llave al sepulcro del Cid para que no vuelva a cabalgar. Porque cabalga sobre una gran mentira. Y hablando de cabalgar, su caballo tampoco se llamaba Babieca. Eso se lo inventaron después. Historias CON sonido CARA A con EMMA VALLESPINÓS Vamos con la primera historia con sonido de hoy. Hola, Emma.
C
Hola, Nieves. Hoy las historias con sonido se dividen en héroes y antihéroes. ¿Qué les gusta a algunos? Un héroe al que idealizar. Eso seguro que tiene un nombre, pero yo no me lo sé.
A
Héroe fans.
D
Ah, vale.
C
Me parece bien.
A
Lo acuñamos.
C
Decías antes que los franquistas reconvirtieron al Cid en una especie de superhéroe de Marvel. Y si lo necesitan, aquí tienen un consejo. Si les dan a elegir, rechacen imitaciones. Nos quedamos con los de Marvel. No sé, Nieves, si eres más de Thor, de Hulk o de Capitán América.
A
Hulk.
C
Pues el protagonista no es Hulk. El protagonista de esta historia con sonido es Spiderman. ¿Y por qué? Pues porque no todos los superhéroes pueden presumir de que los Ramones hayan hecho una versión de la canción de su serie. Y él sí, el tema Nuestra cara A fue incluido como bonus track en el último disco de la Banda, publicado en 1995 bajo el título de Adiós, amigos.
A
Pues la escuchamos muy bien.
B
At the scene of a crime Like a street of life He arrives within time Spider Man, Spider Man friendly neighborhood Spider Man wilt The family's ignored Action is his reward Look out Here comes the Spider Man Look out. Let's go. In the shield of the night At the scene of a crime Like a streak of life He arrives to fill time Spider Man Spider Man friendly neighborhood Spider Man.
A
Contarte el arte Ana Baltierra. Hay que reconocer que a veces a los pintores los carga el diablo. Y con el Cid, la verdad, parece que se le fue a algunos un poquito la pinza. Dale a un artista una leyenda y se vuelve loco. Y de esto sabe mucho. ANA BALTIERRA Doctora en Historia del Arte Hola, Ana.
D
Hola, Nieves. Bueno, hoy efectivamente vamos a hablar de una leyenda, de un tema que tuvo cierto éxito en la pintura del siglo XIX en España. El de las hijas del CIF. Esta trama se impulsó desde el ámbito oficial, generando una cierta moda. La finalidad era totalmente propagandística, como te puedes imaginar. Se quería ensalzar los supuestos orígenes históricos de España a través de sus principales hitos o héroes. Y parece que el tema de las hijas del Cid encajaba bastante bien con esa idea. Así que fueron varios los artistas que se liaron a hacer este tema de las hijas del Cid y lo presentaron a concursos, exposiciones nacionales de bellas artes. Esperaban que al estar el tema de moda tendría más posibilidades de ganar. Es como cuando el profesor te dice en el tema libre y tú haces su tema favorito para hacerle la pelota y tener más posibilidades de aprobar. Pues ahí estábamos. Ahora, si de verdad era histórico o no, pues ya era totalmente secundario, por supuesto.
A
¿Y qué es lo que pintan de las hijas del Cid?
D
Pues sobre todo la violación que sufrieron a manos de los infantes de Carrión. Según el cantar, las dos hijas del Cid, Doña Elvira y Doña Sol, estaban casadas con los infantes de Carrión, dos seres viles y capaces de cualquier maldad. El caso es que el Cid no le gustaba mucho, pero la cosa se torció del todo cuando públicamente ellos solitos pusieron en evidencia que eran unos cobardes, huyendo de la batalla contra los musulmanes y de un león que se había escapado. En esta época parece que el honor era esto. Y a raíz de estos hechos todos se comenzaron a burlar de ellos. Así que enfadados y haciendo alarde una vez más de su cobardía, deciden pagarlo con sus mujeres. Debía ser más fácil que enfrentarse al propio Cid o a los otros nobles. Como ves, otro acto de valentía.
A
¿Y qué es lo que hacen y qué se representa en la pintura?
D
Pues estos infantes deciden cogerlas, violarlas, agredirlas, atarlas y luego las abandonan en el robledal de Corpes, que estaría en Guadalajara, con idea de que se lo comieran los lobos. Son dos maltratadores de manual ejerciendo violencia de género, repito, violencia de género, esa que se nos infringe a las mujeres solo por ser mujeres y que desgraciadamente real. Pues este es el momento en que se va a representar en la pintura.
A
¿Y quiénes son los que van a pintar este tema de las hijas?
D
Pues por ejemplo lo pinta Dioscoro Puebla en el año 1871 y está en el Museo del Prado. Es una pintura que en cuanto a calidad técnica es buenísima, una maravilla. Si nos fijamos en ella, Nieves, el dibujo de las figuras recuerda las Venus griegas o las pinturas del francés Ingres. Es una auténtica preciosidad el cómo aplica el color. A pesar de esta perfección técnica, no tuvo mucho éxito en la época y le criticaron bastante. Nadie apreció esta belleza estética que tiene y incluso cuando la presentó a la exposición nacional de 1871 no se comió un colín, nada de nada.
A
Pues eso sí que no se entiende. Es una maravilla. ¿Por qué se criticó esta obra si era tan bonica?
D
Bueno, pues por lo mismo, Nieves, que podemos criticarla nosotros hoy por cómo está pintado el tema. Aparecen en primer plano Elvira y Sol, las hijas de Cid, atadas en la arboleda. Las dos están cubiertas con los restos de sus vestidos de cintura para abajo, dejando los pechos al descubierto. La hija que está a la izquierda está tumbada en el prado con las manos atadas. La hija de la derecha parece casi una Venus griega saliendo del baño, de esas que llamamos púdicas y que simulan que las hemos pillado en un momento un poco inoportuno. Ambas miran al cielo, que es un gesto para indicar piedad o la petición de ayuda divina y que se usa mucho en las pinturas de las vírgenes. Por ejemplo, en varias vírgenes que tenemos en pintura del XVII van a aparecer de esa manera. Así que aquí hay una mención a la santidad entendida como bondad o inocencia de las hijas del Cid, las cuales no se merecían semejante trato, Claro que ni ellas ni ninguna mujer incluso, claro, no por ser cristianas, vamos, quiero aclarar. En el cuello de una de ellas hay una cruz haciendo alusión a su carácter cristiano claramente. Y al fondo, en la parte derecha de la pintura, podemos ver a los dos maltratadores huyendo a caballo.
A
La verdad es que es un poco rarita esa representación para lo que está contando, que es una violación y un maltrato.
D
Sí que lo es, y tanto que lo es. Lo que narra el cantar es un pasaje muy violento de violación y maltrato de género. A pesar de lo cual las dos hijas del Cid están pintadas sin atisbos de violencia. Sí, están atadas y con la ropa rota, pero no tienen ni un solo moratón, ni un solo atisbo de sangre. Son dos mujeres semidesnudas pintadas, como decíamos, de manera preciosa, obviando totalmente toda esa parte de la agresión.
A
Están.
D
Sí, están muy guapas, están muy guapas, esa es la verdad. Esta pintura está totalmente, como te imaginarás, Nieves, desconectada, sufrimiento y el dolor físico y psicológico que si estuviera pasado en verdad, pues tendrían estas dos mujeres.
A
Y además podemos compararlo con la fuente, con el cantar.
D
Bueno, efectivamente, es que si ya lo comparamos con el cantar, ya te caes de espaldas, porque contrasta notablemente con lo que dice, y sería la fuente, además de la que estaría bebiendo el artista. El cantar, fíjate que describe mucho, con mucho detalle, la agresión, y voy a abrir comillas, Con las cinchas corredizas les pegan sin compasión, hiérenlas con las espuelas donde sientan más dolor y les rasgan las camisas y las carnes a las dos sobre las telas de seda limpia. La sangre asomó. Desfallecidas se quedan tan fuertes, los golpes son los briales y camisas, mucha sangre los cubrió. Cierra comillas. Aquí no hay nada de sangre en esta pintura. Y en cambio, fíjate que en esta descripción están hablando de las carnes, las heridas. Fue una paliza brutal, Nieves, donde los infantes las dieron por muertas, fíjate hasta qué punto las dejaron cubiertas de sangre. Pero si miramos la pintura, ni rastro de todo esto, ni una gota de sangre. Este libro, añado, es lectura obligatoria en el colegio desde hace décadas y nadie se despeina. Eso sí, claro, esta es otra. Eso sí, al Orlando de Virginia Woolf le ponemos pegas y lo prohibimos, porque.
A
Nos parece ya tremendo, tremendo. ¿Y era normal representar de manera así, tan literal, lo que decían los textos? Representarlo, digo, ¿Era normal en la pintura de la época representarlo así?
D
Pues curiosamente sí esta obra se encuadra dentro del género de la pintura de historia. Sí, lo sé, historia no, pero bueno, en el siglo XIX pretendía recrear grandes hitos del pasado español. Ya digo que sí, que de historia histórica tiene poco, pero la línea, Nieves, entre la ficción y la realidad de la narración histórica, ya lo has contado tú, a veces es un poco difusa la historia, desgraciadamente se usa, o yo diría más bien se malusa, para recrear un supuesto pasado glorioso al servicio de la política seguimos haciéndolo hoy estamos hartos de verlo en boca de nuestros políticos. Todavía. Cuando se hacía pintura de historia se intentaba que fuera lo más veraz posible, se leía libros de historia, se buscaban los emplazamientos originales o incluso se buscaba la ropa de época, como si fuera una superproducción de cine de época, pero versión pintura. Aquí el pintor, como ves, se ha saltado toda esa parte porque ¿Para qué? Poniendo por delante la estética de la pintura, el bosque tiene mucho protagonismo. Es una preciosidad. El dibujo, el color que decíamos que era una maravilla, ahora no parece en dos mujeres a las que se les acaba de dar una paliza. Y aquí hay que decir que es peligroso romantizar este tipo de agresiones, que es lo que aparece en la pintura, donde encima las mujeres aparecen sin un rasguño, con cara de santidad, como si el soportar que alguien te pegue fuera algo bueno, te convirtiera en alguien más santa. Claro, o como si el hecho de maltratar a una mujer cristiana fuera menos grave que hacerlo con una mujer atea, musulmana o de cualquier religión del mundo.
C
Es horrible.
D
Siempre. Ya en lo verosímil de la historia del Cindy me meto, que ya lo has contado tú, claro. ¿No? En conclusión, es una pintura bonita en su factura, sí lo compramos, pero que representa con poco realismo la agresión brutal que sufrieron las hijas del Cid. Y hombre educativo, Educativo. Este texto quizá nos lo tendríamos que.
A
Hacer mirar Mucho, mucho. Bueno, pues muchísimas gracias, Ana. Buenísima historia la tuya, pero más falsa que un euro de madera. No te la has creído la que representa la pintura. A ti sí. A ti sí. La pintura no. Pero enseguida vamos a contar todo este mito de doña Elvira y de doña Sol, que ni siquiera se llamaban Elvira y Sol.
D
Efectivamente.
A
Ahora lo contamos. Muchas gracias, Ana.
D
Gracias, Nieves.
E
El invitado con Jesús Pozo.
A
Turno de Jesús Pozo, periodista, ideólogo y perpetrador de este programa. Y turno también de su invitado. Hola, Jesús.
F
Hola, Concostrina. Lo presento rapidito, que hay mucha tela que cortar. Pera Ortega es investigador y analista en temas de paz, no violencia, desarme y conflictos y profesor del curso Conflictología de la Universitat Oberta de Cataluña.
A
Y viene para hablarnos sobre el oficio de mercenario, que sabe mucho de ellos. Aprovechando que el Cid fue un pedazo de mercenario sin escrúpulos, que es como tienen que ser los mercenarios.
F
Así es, así es. Pero vamos a conocer a los mercenarios modernos, que en realidad son empleados en nómina de empresas.
E
Empresas militares de seguridad privada. Estas empresas surgen sobre todo tras el final de la Guerra Fría, o sea a partir de 1991, porque es un momento en que hay una cierta desmilitarización en el mundo occidental y oriental. En los dos bloques, tanto en el bloque occidental capitalista, como en el bloque oriental, mal llamado socialista o soviético. Hay una disminución importante tanto del gasto militar y en consecuencia también de los ejércitos. Hay una desmovilización. Por otro lado, hay diversos conflictos en el mundo, conflictos sobre todo en los países del sur, en África subsahariana especialmente. Hay algunos avispados hombres de negocio que crean estas empresas de seguridad privada.
F
Pero no te creas que son unos indocumentados.
E
Ofrecer servicios de todo tipo, del ámbito militar y de seguridad. El campo es muy amplio. Ofrecen servicios tanto de mantenimiento de los ejércitos existentes en el mundo, porque están formados sobre todo por exmilitares que salen de los ejércitos públicos del Eje, de los estados, tanto de la Unión Soviética como de las repúblicas soviéticas, pero también occidentales. Hay que fijarse que las primeras empresas que surgen para ofrecer estos servicios son de Estados Unidos, son de Reino Unido, son de Sudáfrica y son también de la Unión Soviética, o sea de Rusia.
A
¿Pero qué hacen? ¿Cómo trabajan?
E
Igualmente pueden suministrar armas a los ejércitos regulares. No solamente son las empresas militares. No, estos también pueden vender armas, pueden dar formación en utilizar este armamento, pueden ofrecer mantenimiento de las armas o incluso de los ejércitos. Pueden dar apoyo logístico y también, por lo tanto, vender todos servicios logísticos. Pueden dar formación militar a los ejércitos. Fíjate que te he hablado de países del Tercer Mundo donde todo esto es mucho más precario. En cambio, como Estados Unidos, Reino Unido, en países donde la formación militar es elevada, puede ofrecer todos estos servicios. Pueden montar instalaciones, pueden dar servicios de inteligencia y servicios de seguridad. Y es el auge de estas empresas. Y estas empresas las ves contratadas por muchos señores de la guerra en los conflictos africanos, a veces para derrocar al gobierno local o al revés, son los gobiernos locales que contratan a estas empresas para combatir a señores o grupos guerrilleros que luchan contra ellos. En realidad qué son ejércitos privados.
F
Y aquí está la madre del cordero. Según nos explica Pera Ortega, estoy hablando.
E
Sobre todo de que son contratadas por los Estados, pero actúan fuera del control de los Estados. ¿Y con esto que te quiero decir? Que en realidad es la privatización de la violencia. El Estado tiene el control legítimo de la violencia. Esto desde Weber, en nuestros Estados occidentales el Estado tiene el control legítimo de la violencia y del uso de la fuerza. La puede utilizar de acuerdo con el contrato, con la Constitución, el contrato social, por decirlo de alguna manera, que es la. Pero es evidente que está sujeto a unas normas y por lo tanto si se cometen delitos por parte de las fuerzas armadas puede ser juzgado. Y en cambio estas empresas están fuera de este control y por eso se las contrata. En realidad lo que hacen estas empresas son guerras sucias porque está violando el principio de derecho internacional, de derecho nacional, porque son contratadas precisamente para hacer aquellos servicios que el Estado no se atreve a hacer.
A
Madre mía, qué miedo. Es la privatización de la guerra y sin control.
F
Sí, sí, la privatización de la violencia, como decía Per Ortegan. Y si sólo fuera eso, las grandes.
E
Empresas transnacionales que actúan extrayendo recursos, sobre todo recursos minerales o recursos energéticos, ya sea gas o petróleo, en muchos países, sobre todo parte del mundo, donde no hay una seguridad como si la hay en los Estados europeos, pues también contratan empresas de seguridad privada para que protejan esas distracciones. Y por lo tanto tampoco sabemos si se producen crímenes o no se producen crímenes contra las poblaciones locales que a lo mejor protestan porque esas extracciones pueden vulnerar cuestiones básicas como la contaminación de las aguas, aguas subterráneas de los ríos, etc. Como así ha sido y hay mucha resistencia por parte de poblaciones en muchos lugares en Latinoamérica y en África subsahariana. Y estas empresas son contratadas por las transnacionales que actúan allí al margen y porque los Estados de esos países lo permiten, como son contratistas y los trabajadores son contratistas y firman un contrato. Y la mayoría de ellos, ya te lo he dicho, son exmilitares, son esos militares que abandonan el servicio activo de los ejércitos nacionales para contratarse en unas empresas que pagan unos elevados monumentos, sobre todo los mandos.
A
Me da miedo preguntar si en España también hay empresas de estas.
F
Pues hace años hubo una muy conocida y cuyo responsable luego fue ministro de Defensa con el PP, vas a recordar.
E
De quién habla, Pera Ortega, cuando en la operación Atalanta que se vio puso en marcha por la Unión Europea para proteger a los pesqueros europeos, sobre todo españoles y franceses, que operaban en las aguas del Índico, frente a Kenia y frente a Somalia. Pues pidieron protección al Estado. Entonces el Estado español se lo pensó mucho. No, nosotros no podemos poner militares en los pesqueros para protegernos, pero sí que permitieron que fuera una empresa de seguridad privada. ¿Y qué empresa fuera Seguribérica? Pero Seguribérica no puede llevar armas pesadas, solo puede llevar. Tienen permiso para armas ligeras. Y por lo tanto no eran suficientes para hacer frente quizás a un ataque de los piratas. Lo digo entre comillas, lo de piratas. Y por lo tanto fue el ejército. Las Fuerzas Armadas españolas es igual el Ministerio de Defensa, mejor el Ministerio de Defensa que. Que les proporció armamento pesado. Cuando digo pesado me refiero a ametralladoras pesadas para llevar a los pesqueros. Se adiestró a los miembros de esta empresa para saber utilizarla y operaron dentro de los pesqueros privados españoles.
A
Ya sé, con todos estos datos sólo puede ser Pedro Morenese, que fue presidente de Seguro Ibérica y que acabó siendo ministro y se fue luego a otra empresa armamentística y sigue firmando contratos millonarios con el Ministerio de Defensa. Que por cierto, Segur Ibérica, la empresa que dejó, ya no estaba. Él creo que tuvo un pufo con Hacienda de 12 millones de euros.
F
Yo creo que está hasta cerrada esa empresa.
A
No sé ni siquiera en qué habrá quedado eso. Y de los mercenarios más conocidos, los famosos Wagner, que te ha contado es.
E
El crimen que contrata a los Wagner porque no envía su ejército nacional a Siria o a otras repúblicas africanas y no envía soldados propios, envía a Wagner para hacer la guerra a favor de Al Asad en Siria. Y es Wagner que va a hacer allí la guerra. ¿Qué hace Wagner en Siria? Pues no lo sabemos, pero seguro que violaciones de los derechos de la población ha habido muchos y que Wagner habrá cometido, pero actúa fuera de la jurisprudencia del Estado, tanto sirio como ruso. Y lo mismo en las otras repúblicas que ha estado en este momento está Mali, está en República Sudafricana, está creo aún en Libia. Y los ha enviado Vladimir Putin, el gobierno ruso, porque así no envía ejército propio, envía esta empresa. Y por lo tanto es el Estado ruso el que paga. Y cobran, bueno, lo que dice la prensa, más o menos unos 2.000 dólares. 2.000 dólares al mes. No sabemos cuántos miembros tiene Wagner. Se ha hablado de 25.000. Bueno, pues multiplica 25.000 por 2.000 dólares. Claro, muchos militares rusos prefieren trabajar en Wagner que trabajar en el Ejército Nacional Ruso, donde no pagan casi nada.
F
Claro, cobran las empresas 50 millones de dólares al mes como mínimo. Y son empresas muy opacas. Y no sólo rusas, también hay varias norteamericanas.
E
Sabemos de muy pocos casos de que contratistas, porque en realidad son contratistas o mercenarios, llámalo como quieras, pero ellos los llaman contratistas, hayan sido juzgados por cometer violaciones del derecho o de los derechos humanos. Pero en cambio, seguro que los ha habido. La más conocida es Blockbuster, Titán y CAC, que actuaron precisamente. Te acordarás de los escándalos que se produjeron en Abu Ghraib, cuando hubo violaciones contra los presos que fueron humillados, torturados. Pues Abu Ghraib era una empresa privada, era una de estas empresas. Y hubo incluso algún juicio en Estados Unidos Pero poco se ha sabido de las condenas. Y volvemos a estar en lo mismo. No podías condenar a Estados Unidos si acaso tenías que condenar a la empresa.
A
Todo esto da mucho miedito.
F
Pues sí, da mucho miedito. Y atenta a la reflexión final que hace nuestro invitado Vera Ortega sobre la situación.
E
Hoy en día, este capitalismo demencial en que estamos viviendo, cómo la seguridad y el uso de la fuerza, ya no está bajo control del Estado, sino está al margen del Estado, lo cual ya es la máxima, digamos, aberración en la que nos podemos encontrar. Y es un negocio en auge, pues.
A
Es el mundo que hemos creado entre todos. Así que ajo y agua. Muchas gracias, Jesús, y gracias a Per Ortega por su magnífica charla.
F
Adiós.
A
Esto era un gato con los pies de trapo y la cabeza al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?
B
Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo lindas señas. Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo lind.
A
Yo no sé si hay personaje histórico que reúna más mentiras en su biografía que el Cid. Difícil encontrar otro al mismo nivel. Y uno de los famosos inventos en torno a la figura del Cid es la famosa Jura de Santa Gadea. Ya hemos contado que Rodrigo Díaz entró como escudero al servicio del infante Sancho, que acabó siendo Sancho II el Fuerte, rey de Castilla. Castilla porque le tocó en herencia rey de Galicia. Galicia porque se la birló a su hermano García y rey de León, León, porque se lo quitó a su hermano Alfonso. Queda claro que el tal Sancho era un ambicioso del copón y lo quiso todo para él. Como este hombre no iba por la vida haciendo amigos, todo el mundo le tenía ganas, empezando por su propia familia, con lo cual le duró el reinado. Nai menos se lo cargaron en Zamora. Las sospechas del asesinato recayeron sobre su hermano Alfonso, al que le había birlado el trono de la Y encima, tras la muerte de Sancho, este pollo lo heredó todo y pasó a ser Alfonso VI de Castilla, de Galicia y de León. Rodrigo Díaz, El Cid, como era no sólo mano derecha del rey Sancho, sino también colega, se agarró un cabreo cuando mataron a su señor, sobre todo porque perdía estatus y poder. Y entonces pasó lo siguiente. Mejor dicho, no pasó lo el Cid Campeador obligó al rey Alfonso VI a jurar en la iglesia de Santa Gadea, en Burgos, que no estaba implicado en el asesinato de su hermano hermano. Y entonces fue el poderoso rey y aceptó las exigencias del tal Rodrigo y lo juró todo, todo y todo. Venga ya, Suma y sigue. ¿Como nos han contado que se llamaban las espadas del Cid? Colada y Tiz. Esas espadas se las regaló Rodrigo Díaz a los infantes de Carrión cuando se casaron con sus hijas, doña Elvira y doña Sol, que luego fueron ultrajadas por sus maridos canallas, que después de azotarlas las dejaron tiradas, maniatadas y en pelotas. Vale, pues todo mentira. Si el Cid le puso nombre a sus espadas, no se sabe, pero desde luego ni se llamaban Colada y Tizona, ni se las regaló a sus yernos, los infantes de Carrión, porque estos yernos no existían, existieron. Ni las hijas se llamaron doña Elvira y doña Sol, se llamaban Cristina y María y se casaron una con el infante navarro Ramiro Sánchez y la otra con Ramón Berenguer III, conde de Barcelona. Y lo que tiene mucho delito es que, pese a que todo historiador serio sabe que lo de las espadas es mentira, la Junta de Castilla y León, durante la presidencia de Juan Vicente Herrera del Partido Popular, como no, compró en 2007 por 1,6 millones de euros la espada que alguien les coló como la Tizona del Cid. Fueron el hazmerreír de todos los expertos. A todo el mundo se le ha olvidado y a la mayoría de los castellanos y leoneses les debe dar igual. ¿Que tienen su dinero de esta 1,6 millones de euros en una espada antigua? Vale, pero que ni de coña tiene ese valor ni mucho menos. Perteneció al Cid porque es del siglo XV o XVI, pero la Junta de Castillo y León se comió el bulo y para su propaganda patriotera nacional le venía de perlas decir que tenía la espada del Cid. La pena es que con ella engañan a quien pase a verla. Si alguien cree tener el orinal de Isabel la Católica, que vaya a la Junta de Castilla y León, que seguro que lo compran por una millonada. Y lo que viene a continuación no entra en el capítulo de las mentiras porque está históricamente documentado, pero sí forma parte de esa fábula que dice que era un vasallo cristiano y héroe conquistador contra el hereje musulmán. Cuando el Cid bajó a la taifa de Sevilla como embajador de Alfonso VI para renovar los acuerdos de paz y para cobrarle los impuestos correspondientes al señor al Mutante por asegurarle la defensa ante cualquier ataque de quien fuera, también bajó exactamente a lo mismo, pero a la taifa de Granada, otro embajador del rey Alfonso VI, García Ordóñez se llamaba. Y García Ordóñez bajó a cobrar al granadino Ab Alá Ibn una pasta gansa. Y ya hemos quedado en que si los reyes musulmanes pagaban, había que defenderlos frente a quien fuera o atacar a quien correspondía respondiera. Y resulta que estando en la taifa de Granada, su rey musulmán le dijo a García Ordóñ Oye, que quiero atacar a mi colega de la taifa de Sevilla para quedarme con su parcela. Me tienes que ayudar. Y dijo Ordóñez, pues vamos para allá. Pero claro, también el rey de la taifa de Sevilla había pagado para ser defendido y allí estaba el Cid Campeador para defenderlo. Como encima Rodrigo Díaz le tenía ganas a García Ordóñez porque había recibido más cargos y más prebendas del rey Alfonso Villa, pues estuvo encantado de pegarse con su colega. Y ahí los dos supuestos cristianos, los dos enviados por el rey de Castilla y León, Alfonso VI, ayudando a dos príncipes musulmanes distintos y a hostias en el campo de batalla. ¿Es bonito o no es bonito esto? Los dos estaban obligados a hacerlo, puesto que las dos taifas tenían el mismo acuerdo con el rey Alfonso VI. Esto tiene un nombre y se llama descoordinación o desbarajuste de política exterior. Esto es como si Alemania hubiera firmado el mismo acuerdo para la defensa con Ucrania y con Rusia. Y al final acabaran pegándose los alemanes entre ellos defendiendo a Rusia y a Ucrania. Por cierto, en lo que hemos contado ganó el Cid y El cabreo de García Ordoño fue del 7. El Cid es el símbolo del orgullo castellano, del devoto cristiano contra el hereje musulmán y del caballero leal a su rey por encima de todo. Y ya ven, de eso nada. Su orgullo, su fe y su lealtad estaban donde estuviera la pasta. De héroe nada de nada. Y de español, pues menos. España no existía. De ti yo fe viví los álamos y las torres. Cuánta cosa está presente la memoria y los ríos sobre el Que gracia cuvierte. Pero esta tuya, está que te vayas y te que conven. Y tú te vayas, que con irte tú te acerques. Historias con sonido Cara B con Emma Vallespinós Y ahora la de antihéroes Emma, que lo prometido es deuda.
C
Los antihéroes nos retratan mejor que los héroes. Porque ¿Qué nos representa mejor, ¿Ese Cid épico y amarvelado o Mortadelo y Filemón con sus pifias, Rompetechos con sus meteduras de pata, o ese edificio sito en rue del percebe, 13 en el que el del colmado infla los precios, el ascensor está siempre fuera de servicio y los niños del tercero son un unos tocapelotas? No sé. Francisco Ibáñez supo radiografiarnos desde la risa y enseñó a varias generaciones una lección valiosísima, que leer es la leche. También nos surtió de un diccionario de palabrotas por el que nadie podía castigarnos sin postre. El merluzo, el gas nápiro o animal de bellota. Así que sirva nuestra cara B, el tema Mortadelo y Filemón de los delincuentes de profundo agradecimiento.
A
Qué bonita cara ve para Paco Ibáñez. Para Francisco Ibáñez. La escuchamos enseguida. Pero antes les recordamos que este programa ha sido posible gracias al trabajo de Ana Baltierra, Jesús Pozo, Emma Vallespinós, Pepe Rubio y gracias también a nuestra técnico de sonido, María Jesús Rodríguez. Y al mío, que yo también he currado un poquito. Nieves con Costina, que no me pierdo una.
B
Esta es la historia de Dope, que se ríen con estilo. Son los reyes del humor. No cambies de rumbo, amigo, y te muevas de tu sitio, que ya empieza la función. Con los agentes de la tía Portá de los Filemón, compañeros de Patica, en el que Trepe y el gran bufón Rí de los disfraces van en busca de un nuevo caso por resolver. Llegan los agentes más secretos, son valientes y discretos. Ven a verlo y no te lo pierdas. Llegan con una nueva canción. Mortadelo y Filemón. Su misión es salvar la Tierra.
A
Hombre, y por ahí viene Mortadelo. Ole coel, gente.
B
Jefe.
A
Oiga, jefe.
D
¿Usted está seguro de que es por aquí?
B
Quieren robarnos todo. El agua que rompe techo y la vaca Ofelia hemos tenido que contratar.
A
Pues eso no es una buena noticia.
B
Menos mal que el Dr. Bacterium nos ha dado la clave, que tiene nombre de animal. Viajaremos por el tiempo, porque a la Tierra hay que salvar. Superintendente, ¿Donde no vamos a mandar esta semana? Atrapemos a los delincuentes de esta canción. Llegan los agentes más secretos, son valientes y discretos. Ven a verlo y no te lo pierdas. Hacia la luz, Filemón. Con una nueva canción. Portadelo y Filemón. Su misión es salvar la Tierra. Codijo la selvilla go.
A
Sí es el de mi pueblo.
B
Y a su banda hay que atrapar todo. Quique, su disfrace chulín, el chino y el Mataca, esos son los malos, su refresco no nos venderá. Oye. Los agentes más secretos son valientes y discretos. Ven a verlo y no te lo pierdas. Con una nueva canción. Porta de Filemón. Su misión es salvar la Tierra.
D
Jefe.
A
Mostrar bocadillos.
B
Ven a verlo y no te lo pierdas.
A
Jefe.
C
Estoy cansado.
A
Me gusta bailar.
D
Jefe.
E
Venga, baile.
A
Jefe.
D
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Cadena SER.
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La radio.
Host: Nieves Concostrina
Date: July 30, 2023
Podcast: SER Podcast – “Cualquier tiempo pasado fue anterior”
Theme: Unmasking the myths and realities around "El Cid," blending history, myth-busting, and political critique with Concostrina’s signature irreverent humor.
In this episode, Nieves Concostrina dismantles the legend of El Cid, exposing how a medieval mercenary was repurposed as a Spanish national hero – particularly during the 20th century – despite most of his story being based on myth, misinterpretation, and outright propaganda. The episode also explores the political uses of historical figures, the real role of mercenaries—both then and now—and the implications of mythmaking on national identity.
El episodio destaca por el estilo mordaz y desenfadado de Nieves Concostrina, mezclando humor (“más falso que un euro de madera”), ironía y una actitud claramente antimitificadora. Los expertos invitados refuerzan el tono crítico y desmontan la imagen oficial de "El Cid", conectando historia, cultura popular y política contemporánea.
Nieves Concostrina desmenuza la figura de El Cid, separando mito y realidad y mostrando cómo la historia se manipula para servir intereses políticos, culturales y económicos. Rodrigo Díaz fue, sobre todo, un mercenario pragmático en una península Ibérica sin España, sin patria y sin cruzada. Las mentiras e invenciones que han rodeado su figura –espadas, hijas, heroicidades, juras solemnes– demuestran que la historia, si no se examina, acaba cabalgando sobre una gran mentira.
Final memorable:
“No es culpa suya, no es culpa nuestra. Es que ese era el plan. Las mentiras de la historia están planeadas para que nos las comamos. Pero siempre se está a tiempo de conocer la doble llave al sepulcro del Cid para que no vuelva a cabalgar. Porque cabalga sobre una gran mentira.” – Nieves Concostrina (19:12)
For anyone seeking to understand el fenómeno ‘El Cid’, este episodio es una masterclass de historia crítica y desmitificación, recomendada tanto para escépticos como para quienes aún sienten admiración por el “gran caballero español”.