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Nieves Con Costrina
En la Cadena SER. Cualquier tiempo pasado fue anterior. Con Nieves con costrina. Mi señor y padre murió vestido con una miserable túnica. A los pies de su cama, unos gastados borceguíes moriscos. Su rostro deformado lo hacía casi reconocible. Quedó tan deshecho que no fue menester embalsamarlo. Fui yo quien le cerré los ojos. Don Enrique, el cuarto, rey de Castilla y León, a sus 55 años, me dejaba sola ante mi porvenir, encendiendo la llama que quemaría sus reinos. La reacción de mi tía doña Isabel al enterarse del óbito fue inmediata. Se despojó de sus enlutadas ropas para proclamarse reina en Segovia. Sé que mucho tiempo habrá de pasar para que alguien intente hacerme justicia sin temor a represalia. Pero algún día alguien enderezará los tergiversados caminos de la injusticia y hará valer mis derechos, así hayan pasado cinco siglos de mi muerte. Porque la verdad, más allá de la voluntad de algunos, siempre sale a la luz. Firmado yo, la reina. Y esa reina firmante era Juana, mal llamada la Beltraneja, hija y legítima heredera de Enrique IV, mal llamado el Impotente. Sobrina de Isabel, mal llamada la Católica. A Isabel le podrían haber llamado cualquier la golpista, la fullera, la tramposa, la lianta, la Macarra. Pero católica no, porque de los quince Mandamientos se saltó diez.
Eduardo Juárez
Yo entregaré estos mandamientos a tu pueblo. Oídme. Escuchadme. Prestad atención. El Señor, el Señor Jehová os ha dado a todos estos 15. Bueno, 10. Estos 10 mandamientos para que todos los obedezcáis.
Nieves Con Costrina
Esto iba de los Trastámara, de tres tristes Trastámara tras el trono de Castilla y de León. Los tres Tristes se llamaban Enrique, Alfonso y Juana, a los que se merendó uno detrás de otro. La Trastámara traidora. Isabel lo hizo mintiendo, falsificando documentos, conspirando, propagando noticias falsas. Pero ella fue la que ganó. Así son las cosas. Está muy bien que a estas alturas ya se le haya caído la careta, pero a ver quién le quita lo bailo. El contexto de aquella Castilla del siglo XV es el que era. Y ahí estaba todo Dios, a guantazos por gobernar. Aquí no se trata de que nos den pena los tres tristes Trastámar. Se trata de conocerlos y de reconocer que, aunque más mala que un dolor, Isabel era más lista que los otros tres juntos, más conspiradora que el delincuente comisario Villarejo y que, como él, tenía la decencia en el trasero. Presentemos primero a esta Los Trastámara Empezaron siendo castellanos, pero extendieron luego sus tentáculos por las coronas de Aragón, Navarra y Nápoles hasta que se fueron disolviendo porque llegaron los Austrias. Era una dinastía que, como todas, estuvieron a leches prácticamente desde su fundación. Los hermanos se mataban entre ellos, los primos se casaban también entre ellos, los maridos traicionaban a las esposas, las hermanas envenenaban a los hermanos. Lo normal. Esto a grandes rasgos, porque a lo que vamos es a un momento concreto de la casa Trastámara, a lo ocurrido entre 1454 y 1474. Mare mía la que tenían liada en Castilla en aquellos veinte años. Juan II de Castilla tuvo tres Enrique, Isabel y Alfonso. Cuando cascó el rey Juan subió al trono el mayor con el nombre de Enrique IV, aquel al que las malas lenguas apodaron el impotente. Bueno, las malas lenguas no. El bulo lo lanzaron, lo extendieron y lo afianzaron su hermana Isabel y su camarilla de conspiradores. Nos esmeraremos en hacer esto fácil, porque pocas cosas hay más peñazo de relatar que las broncas medievales castellanas. Esto sólo lo hicieron de lujo el director de la serie Isabel, Jordi Frades, con guión de Javier Olivares y su hermano Pablo, creadores también del Ministerio del Tiempo. Y hablando de tiempos, qué tiempos. Cuando Televisión Española apostaba por la verdad hasta en la ficción, la serie Isabel fascinó porque fue una maravilla, fue entretenida y porque muchos espectadores descubrieron la verdadera cara de aquella reina usurpadora. Eso lo supieron contar Javier y Pablo, Olivares y Frades. Voy con el primer triste Trastámara. El rey Enrique IV de Castilla llegó al trono con 29 años. Hasta un año antes había estado casado con Blanca II de Navarra. Pobre chica la que le cayó encima. Fue tratada como un cacho, carne con ojos. Acabó repudiada por su padre, repudiada por su marido, repudiada por su madrastra, repudiada por todios. Durante su matrimonio con el todavía príncipe Enrique no hubo ni amor, ni buen rollo, ni mucho menos hijos. Es que ni se rozaban, vamos. Y dado que no engendraron una criaturita para la continuidad del negocio, el príncipe Enrique pidió la nulidad. Como digo, Enrique IV tenía 29 años cuando fue proclamado rey, y aunque ya estaba en tratos con su prima Juana de Portugal para celebrar un segundo matrimonio, el rey de Castilla llegó al trono soltero y quizás entero, o no, yo qué sé. Su hermana Isabel tenía sólo tres añitos y por tanto aún no suponía un peligro. Y el otro hermanico, Alfonso el pequeño, todavía era un niño de teta, no había cumplido ni un año. Lo noto. Sé que nos pasa algo, aunque selles tus labios.
Ana Baltierra
Hay mal rollito entre los dos.
Nieves Con Costrina
Lo noto. Tú siempre estás cansada y nunca dices nada, pero sé que no estás. Pasó el tiempo, pasaron los años y los reyes Enrique y Juana no conseguían tener hijos. Nadie piense que durante este tiempo Castilla era un remanso de paz. Qué va. La nobleza castellana era lo peor de lo peor. Bueno, la castellana y la aragonesa y la navarra, siempre ávidos de privilegios y de poder. El caso es que Castilla estaba permanentemente embroncada entre los distintos bandos de nobles. Los los rumores, la propaganda malintencionada que decía que Enrique IV era impotente y homosexual formaba parte de todas esas intrigas nobiliarias. Lo de la impotencia ni se sabía ni se confirmó. ¿Y lo de la homosexualidad? ¿Y qué si era gay Enrique IV? Tenemos reyes gays por un tubo. Los ha habido, siempre los hay, y ojalá cada vez haya menos. No porque no sean gays, sino porque acabemos ya con esta gente coronada tan casposa. La buena noticia para los reyes de Castilla llegó en 1462 porque nació la princesa Juana, la niña que estaba llamada a ser la futura reina. Al principio bien, pero en cuanto se agravaron los malos rollos con un bando de nobles, comenzó una campaña de desprestigio sobre la virilidad de Enrique IV y su improbable paternidad. No crean que lo de publicar y publicitar noticias falsas lo inventó Ferreras.
Eduardo Juárez
No.
Nieves Con Costrina
Las cloacas del poder van a pachas con las periodísticas desde siempre. El objetivo era fabricar el bulo de que la princesa Juana no era hija del rey porque Enrique IV era impotente, que la reina se la había pegado con un tal Beltrán de la Cueva, que incluso fue un acuerdo de los tres, dijeron con la connivencia del propio rey para que la reina pariera un heredero. Se dijo de todo. Faltó que le inventaran a Enrique IV una cuenta en un paraíso fiscal. Insisto en lo mismo. Que con lo de la homosexualidad ya me dirán cuándo ha sido problema que los hijos de los reyes de España fueran de estrangis. Tenemos la monarquía española a reventar de bastardos. Isabel II, sin ir más lejos, tuvo 12 embarazos y ninguno lo provocó su marido, que era homosexual, por cierto. Pero en el caso de Enrique IV interesó insistir en que la princesa Juana no era legítima y pasaron a llamarla Juana la Beltraneja para deslegitimarla al hacerla hija de Beltrán.
Emma Vallespinós
Yo no conozco a tu mare ni.
Nieves Con Costrina
A tu pare, pero a Tu tío sí.
Emma Vallespinós
¿Seguro que familia mía?
Eduardo Juárez
Y me pregunt.
Nieves Con Costrina
De Marujita. A la cabeza de toda aquella gentuza noble estaba el mal o malísimo Juan Pacheco, el marqués de Villena, que movilizó también a unos cuantos arzobispos para hacerle la envolvente al rey y no parar hasta lograr que la niña Juana fuera apeada de la sucesión al trono de Castilla. Y lo consiguieron. Vaya que sí lo consiguieron. Enrique IV tragó y nombró sucesor, príncipe de Asturias, a su hermanico pequeño, Alfonso el segundo triste Trastámara. Tenía 10 años y el plan era que ese chaval, más pronto que tarde, acabara siendo un rey títere en manos de los nobles. Un pasmarote. Además del acoso a Enrique IV por su supuesta impotencia, su homosexualidad y la inventada ilegitimidad de la princesa Juana, el grupo de nobles castellanos que le tenían puesta la proa a Enrique IV también le reprochaban que fuera poco beligerante, que fuera flojo de carácter, que se llevara demasiado bien con los musulmanes. Vamos, que no le iban a dejar el reinado en paz hasta que renunciara definitivamente al trono. Exigieron a Enrique IV que adoptara una serie de medidas sabiendo que eran inaceptables. Por ejemplo, que tuviera mano dura con judíos y musulmanes, que. Que los cargos eclesiásticos ya no los podría nombrar él el rey. Que la justicia que hubiera que aplicar a los nobles se la guisaran y se la comieran los propios nobles, Mira tú qué listos. Y Enrique IV dice que no, que eso no lo firma. Y dicen o firmas o te apeamos del trono, que esa era la idea, apearlo y poner a su hermano al títere. Y lo depusieron. Lo depusieron por decreto, porque sí. Pero como la deposición oficial les pareció un poco sosa para dejar constancia ostentosa del asunto y con muchos testigos montaron un teatrillo, que estas cosas gustan mucho a la plebe indocta. A los súbditos más pavos les pones delante de las narices, banderitas, mucha parafernalia, colorines y protocolos rimbombantes. Y se vuelven tan contentos a casa, o sea, propaganda. Lo que hicieron fue instalar en las afueras de Ávila un escenario, hicieron un muñecajo de trapo que representaba a Enrique IV, lo disfrazaron de rey y allí, con público, le leyeron una lista de agravios, le quitaron la corona, le arrebataron el bastón real y después le arrearon un guantazo al muñeco y lo tiraron al suelo al grito A tierra, puto. Ese era el insulto a los homosexuales. Puto.
Emma Vallespinós
Siempre hay dos bandos. Siempre hay dos bandos. Dime si estás en el que estoy yo. Siempre hay dos bandos. Siempre hay dos bandos. Uno el vencido y otro el vencedor.
Nieves Con Costrina
Inmediatamente después de la pantomima, se presentó y se coronó al pequeño Alfonso como nuevo rey de Castilla. El chavalín pasó a ser Alfonso XII, que como bien deducirán, no pintó nada en el recuento oficial, porque luego tuvimos al otro Alfonso XII, llamado el Puigmoltejo, por cierto, un bastardo hijo de. De un tal Puig, muerto. Es decir, aquel relevo peliculero de Enrique IV y la inmediata coronación de Alfonsito, que era un pavo en edad de jugar a la play, fue una farsa. Y con ese nombre pasó a la la Farsa de Ávila. Y así fue como se lió en Castilla la guerra por la sucesión, porque no todo el reino estuvo de acuerdo con aquella farsa. Se montaron dos bandos, uno que apoyaba al rey legítimo y otro que apoyaba al rey pelele. Tres años estuvieron guerreando, mientras la hermana mediana, Isabel, andaba ahí, ojo avizor, preparada en la línea de salida para lo que fuera menester. Era una adolescente, pero ya estaba atenta al momento en el que corriera el escalafón, porque alguno de los dos hermanos tenía que desaparecer, o los dos. El primero en caer fue el títere, el infante Alfonso, aunque los farsantes le dieran tratamiento de rey Alfonso XII. Resulta que en 1468 estaba el pelele Alfonso en Cardeñosa, en Ávila, zampándose una trucha empanada, cuando se puso a morir. Uy, qué mal cuerpo. Se puso tan a morir que de hecho se murió con la lengua hinchada negra y todos los síntomas de un envenenamiento. Por aquel entonces, cada vez que alguien se moría sin saber a cuento de que, enseguida aparecía un listo que decía uy, eso ha sido la peste. Otros dijeron vaya por Dios al niño que le ha dado un hamacuco y se ha quedado listo. Unos acusaron al rey legítimo de Castilla, a Enrique IV, de haber envenenado a su hermano pequeño para recuperar el control del reino. Otros señalaron a la más peligrosa de la familia, a Isabelita, y los de más allá, al malísimo marqués de Villena, a Juan Pacheco. Sea como fuere, y fuera quien fuera, como diría alguien ha matado a alguien, alguien es un asesino. No se ha podido probar cómo y con qué lo envenenaron ni quién lo hizo, pero que le dieron matarile, eso fijo, porque nadie se muere de forma natural con 14 años y con la lengua negra. Una vez muerto y enterrado el infante Alfonso, el bando de nobles castellanos se quedó sin títere que manejar. Pero ya habían puesto el ojo en Isabel para repetir la maniobra, es decir, nombrar la reina títere y seguir mangoneando Castilla. Pero Isabel no era Alfonso, era más lista que el hambre. A sus 17 años prefirió negociar con su hermano, el rey Enrique IV, y llegar a un acuerdo para que la nombrara, por las buenas, heredera al trono de Castilla. Aquel acuerdo se tradujo en el famoso tratado de los Toros de Guisando que siempre caía en los exámenes de bachillerato. Los Toros de Guisando son un conjunto de cuatro esculturas muy tochas que representan eso, toros, y está ubicado este conjunto en un pueblo de Ávila que se llama El Tiemblo. Ese conjunto lo hicieron los vetones, unos tipos que andaban por esas tierras castellanas hace unos 2.300 años, antes de que llegaran los romanos. Allí, cuentan, junto a los Toros de Guisando, se formalizó el acuerdo que iba a pacificar Castilla, que permitía a Enrique IV volver a reinar sin ir de susto en susto y que otra vez despojaba de sus derechos sucesorios a la legítima, a la princesa Juana. Pero en ese tratado, Isabel, a cambio de ser reconocida como princesa de Asturias, se comprometía a echarse un novio que contara con el beneplácito de su hermano mayor, el rey Enrique IV. Hombre, eso era lógico, ¿No? El hombre que se casara con la princesa Isabel tenía que ser aliado, no enemigo del rey, porque entonces le podrían hacer la pinza entre la hermana y el cuñado. Y otra vez a la porra al trono. En esta ciudad, que cada día es.
Emma Vallespinós
Más pequeña, donde sucede lo mismo una.
Eduardo Juárez
Y otra vez, es difícil relacionarse y.
Nieves Con Costrina
Más hacer amigos, y los pocos que.
Eduardo Juárez
Se tienen cuestan de mantener Cruz los dedos ¿Para que?
Nieves Con Costrina
Tremendo error confiar en la fullera Isabel, que ni tenía palabra ni tenía escrúpulos, le sugirieron que se casara con el rey de Portugal, aliado de Enrique IV, pero la nena se buscó su propio su primo Fernando, príncipe de Aragón, otro Trastámara tan tramposo como la que iba a ser su mujer y enemigo de Enrique IV. Este matrimonio no tenía autorización eclesiástica porque los novios eran primos, así que Isabel, con la ayuda del bando de nobles que tenía de su parte, consiguió una bula papal falsificada y organizó una boda discretita, dado que era una boda ilegal. Y esta pareja es la que llevan vendiéndonos a los españoles como los Reyes Católicos Católicos. A este par de trileros, además de ser unos traidores, no les entraba un pecado más en el cuerpo. Y digo que era una boda ilegal porque se casó con quien juró no hacerlo, no pidió permiso a su hermano el rey para casarse, que esa era su obligación como doncella menor de 25 años, y falsificó documentos oficiales, o sea, todo mal, por supuesto. Enrique IV denunció la violación de los acuerdos firmados, apeó a su hermana Isabel del Principado de Asturias y declaró declaró a su hija Juana legítima heredera al trono de Castilla y León. A partir De aquí, los cinco años de reinado que le quedaban a Enrique IV fueron un calvario, porque volvió a liarse la guerra otra vez. En un lado el bando de los nobles partidarios de Enrique IV y en el otro los nobles partidarios de Isabel, que además ya contaba con el apoyo militar de la Corona de Aragón desde su matrimonio con el príncipe Fernando. Es que la tía lo tenía todo calculado. Murió Enrique IV en 1474, aunque parece que más bien lo murieron de nuevo las sospechas de envenenamiento recayeron sobre Isabel la Catoliquilla, que al parecer tenía prisa por reinar. No habían pasado ni 48 horas de la muerte de su hermano Enrique cuando ya se estaba autoproclamando en Segovia reina de Castilla y León. Eso era un golpe de Estado en toda regla. Porque los acuerdos de Guisando se habían anulado y por tanto, la legítima heredera, la princesa de Asturias, era la hija del rey, Juana. Por supuesto, continuó la guerra en Castilla. Otra vez un bando del lado de la golpista Isabel con apoyo de la Corona de Aragón y otro bando del lado de la reina Juana con el apoyo del reino de Portugal. No hace falta que les recuerde quién ganó la guerra, la golpista. En este país las guerras las provocan los golpistas y las ganan los golpistas, se llamen Isabel la Católica hipócrita o Franco hipócrita católico. Lástima que lo del infierno sea un cuento chino. Y les recuerdo cómo empezó esta con la esperanza de la reina Juana de que algún día alguien enderezará los tergiversados caminos de la injusticia y hará valer mis derechos, así hayan pasado cinco siglos de mi muerte. Pues ya casi han pasado. Y la verdad, Juana, no sabemos cómo hubieras sido tú de reina, la verdad. Si mejor o peor, o si tan fullera como tu tita Isabel, o si los destinos de Castilla hubieran quedado unidos a los de Portugal y la Corona de Aragón hubiera ido a su bola ya pa los restos. Que yo creo que todos estaríamos a estas alturas mucho más contentos sin tanta España y tanta leche, ¿No? En fin, que hasta aquí la primera parte de los Tres tristes Trastámaras que anduvieron tras el trono y a los que se merendó la otra Trastámara traidora. En un ratito, el triste final de los Tres Tristes Trastámara. Historias con sonido cara A con Emma Vallespinós Vamos con la primera de las historias con sonido de hoy. Hola, Emma.
Emma Vallespinós
Hola, Nieves. Hoy nuestras historias van de ficción, de series. Porque hay lo que nos gusta. Una familia mal avenida. Celo, rivalidad, traiciones, mala leche y puñaladas. Cuentan que el creador de la serie, Succession se inspiró en los Murdock. Pero también le habrían servido los Trastámara. Succession mezcla poder, política y dinero a través de una familia muy chunga, los Roy. Cuando el patriarca está considerando jubilarse, empieza la lucha entre los hermanos. La serie ha sido multipremiada. También su banda sonora que firma el compositor y pianista Nicholas Brittel. Una música instrumental inspirada, ha contado él, en el hip hop de los años 90. Nos quedamos con la sintonía de su cabecera.
Nieves Con Costrina
Yo estoy ahí, ansiaviva, deseando que venga la cuarta temporada porque me parece fantástica. Brian Kos, ese patriarca más malo que un dolor.
Emma Vallespinós
Qué malo.
Nieves Con Costrina
Vamos a escucharla. Contarte el arte. Ana Baltierra. Siempre que hay reyes por en medio también hay arte, porque son los que tienen pasta para pagárselo, ¿Verdad? Y si hay arte también está en medio a la que no ha escuchado. Ana Baltierra, Doctora en Historia del Arte. Hola Ana, ¿Con qué asunto artístico nos ilustras hoy de los Trastámara?
Ana Baltierra
Hola Nieves. Pues efectivamente tenían pasta para hacerse las pedazo de tumbas reales de la Cartuja de Miraflores en Burgos, donde están enterrados Juan II de Castilla, su segunda esposa Isabel de Portugal y y el hijo pequeño que tuvieron ambos, el infante Alfonso. El proyecto de la tumba fue un encargo directo de Juan II, aunque finalmente la obra corrió a cargo de Isabel la Católica, que para eso era su familia, eran sus padres y su hermano pequeño va a mandar construir una espectacular tumba, para lo cual contrata al maestro gil de Siloé.
Nieves Con Costrina
¿Por qué eligió Juan II la cartuja de Miraflores para ser enterrado allí?
Ana Baltierra
Porque los reyes hay veces que piensan más en su supuesta gloria póstuma que en ser recordados por lo que han hecho por los ciudadanos. La Cartuja de Miraflores era origen un palacio de Alcázar usado para la caza, que estaba a unos tres kilómetros de la ciudad de Burgos. Y el rey, en su testamento, había decidido dárselo a los monjes cartujos. Juan II se lo dio a estos monjes cartujos para que lo convirtieran en monasterio. Ojo, Nieves, no fue una nación desinteresada, lo que quería era que los cartujos tuvieran un sitio donde consagrarse a Dios, pero también que fuera el lugar donde se enterrase tanto él como su esposa Isabel de Portugal, y así lo dejó especificado en vida. Es decir, que se montó la tumba con un grupo sustancioso de monjes rezando por salvación de su alma en la eternidad. Así que bueno, no te creas que fue fácil, que esto es bastante gracioso, convencer a los monjes para que se fueran a vivir allí, y eso que les daba la casa. Apuesta que yo firmo por eso. Y además una zona muy buena, pero se quejaban de que era un sitio muy frío, que no tenían agua, y al poco de ser fundada por Juan II, con los monjes ya allí trasladados, se quemó. Así que hubo que partir de cero que es la construcción que vemos hoy. Cuando Juan II, con todas estas peripecias, murió, las obras todavía no estaban muy avanzadas, así que se puso su tumba así como a nivel del suelo, como que se dejó ahí provisionalmente. Pero en una de estas que Isabel la Católica fue a visitar la tumba de su padre, decidió que le iba a dar una sepultura mejor. Así que se hace cargo, decide continuar con las obras y le encarga a un maestro escultor llamado, ya lo hemos dicho, Gilde Siloé, que tallara unos suntuosos sepulcros para sus padres y su hermano pequeño Alfonso. Por tanto, aunque el proyecto fue ordenado por Juan II, las obras al final corrieron a cargo de su hija.
Nieves Con Costrina
Cuéntanos cómo son, cómo se hicieron, pero sobre todo cómo son esos sepulcros, porque a mí solo me sale decir que son espectaculares.
Ana Baltierra
Es que son espectaculares, o sea que con eso ya están bien definidos. Bueno, como decíamos, fueron obra del maestro Gil de Siloé, un escultor gótico de finales del siglo XV. Desarrolló su actividad en Castilla y más concretamente en la ciudad de Burgos y sus alrededores. Para el diseño de la Tumba de Juan II, Isabel de Portugal ideó una pequeña maravilla, una base tallada en alabastro, tallada en forma de estrella de ocho puntas, está en D y es una estrella muy alta, como si fuera una tarta muy gruesa, para que te hagas una idea, con forma de estrella, en la que en vez de poner encima a los novios de pie, como las bodas, las tartas de boda, pues los ponen tumbados porque están muertos, entonces están caídos. Es decir, si lo miramos desde arriba vemos una estrella y si lo miramos desde el suelo, los laterales miden 1,60 metros. Eso hace que en cada uno de los lados de esa estrella pongan esculturas de esa tarta. De hecho lo llenan de decoración, son muchas esculturas porque cada pico de La estrella tiene dos lados, así que son 16 lados esculpidos con relieves más los difuntos encima tumbados. Es una brutalidad.
Nieves Con Costrina
¿Y por qué esa forma de estrella? ¿Tiene algún significado?
Ana Baltierra
Uff, Nieves, pues los historiadores del arte han escrito mucho sobre esto y lo cierto es que ninguno ha dado una explicación que convenciera a los demás. Se ha dicho que podría ser porque la corte de Juan II les gustaba la estética islámica o mudéjar, que utiliza mucho estas formas, que podría ser un signo salomónico o la estrella de David, o que incluso podría ser una manera de establecer un paralelo entre lo sagrado del gobierno de Juan II y Dios. Juan II el modesto, le podríamos haber llamado.
Nieves Con Costrina
¿Con qué más cosas lo decoraron?
Ana Baltierra
Pues curiosamente, los laterales se decoran con leones. Todos son leones puestos en diferentes posturas. Algunos están erguidos, otros sentados, otros tumbados. Normalmente van acompañados de algo, que puede ser un león, más algo, otro animal, un objeto, y es lo que le da el sistema a estos leones, lo que lleva. Por ejemplo, si el león está con un niño, pues simboliza la fuerza del amor. Muy metafísico todo. Propaganda también. Escenas del Antiguo Testamento, de las virtudes, que aparece la fe, la caridad, la templanza y todas estas cosas de propaganda política que además ayudarían a la salvación del alma del rey. Esculturas de monjes cartujos encapuchados que sostienen libros, emblemas de armas, emblemas del rey profeta. Bueno, no le falta detalle. Nieves con pasamontañas, dan un poco de miedo. Muertos los reyes, pues encima de la tarta, pero como están muertos, pues tumbados en vez de de pie. Juan II, curiosamente, tiene los ojos abiertos, por lo que se cree que Gilé Siroé quizás se pudo inspirar en algún retrato suyo que hayamos perdido. Ella, en cambio, tiene el rostro cubierto por un velo. Están vestidos con sus mejores trajes, enjoyados de arriba abajo. Y a este conjunto hay que sumarle que tuvieron que meter al infante Alfonso, el hermano pequeño de Isabel, que al morir con 14 años fue enterrado en el monasterio de San Francisco de Arévalo, hasta que su hermana lo trasla aquí a la Cartuja de Miraflores y le hicieron en un ladito un arcosolio, un sepulcro un poco más modesto, también gótico, de alabastro, encajado en el muro, cómo.
Nieves Con Costrina
Era el sepulcro del pavo este del infante de don Alfonso.
Ana Baltierra
Te cae fenomenal. Bueno, pues tipo arcosolio, que es cuando se hace un hueco en la pared, se pone un arco, que en este caso termina en punta, y dentro se mete el sepulcro, está metido en el muro. Pretende emular los arcos de triunfo romanos, simbolizando el triunfo sobre la muerte, por eso son tan populares como tumbas, porque son muy simbólicos. Dentro representan al adolescente en posición de estar orando, de rodillas, con las manos juntas en el pecho. Como ves, todo nuevecito. Un monasterio a estrenar por Juan segundo y su mujer, construido expresamente para rezar.
Nieves Con Costrina
Por sus pecados ¿Y dónde se enterraban antes los Trastámara?
Ana Baltierra
Pues esto es curioso, porque ya sabes que los reyes se entierran por sagas. Así que tenemos el panteón del Monasterio del Escorial con los Austrias y los Borbones apelotonados. En este caso, los Trastámara anteriores se hicieron un panteón regio en la catedral de Toledo. Es la llamada Capilla de los Reyes Nuevos. Y está está en la zona de la cabecera de la catedral de Toledo, dentro de las catedrales. Ya sabes que cuanto más cerca del altar, mejor, más cara la tumba y más importante eres. Esta tumba fue iniciada por Enrique II de Castilla, el primer rey de la casa Trastámara, que buscó que su familia se enterrase en el mismo edificio donde estaba la Capilla de los Reyes Viejos. Como ves, imaginación al poder. Reyes viejos, reyes nuevos. Ahí, en los Reyes Viejos, es donde estaba Sancho IV, Alfonso VII y Sancho III. Y era una manera de legitimar su poder, es decir, de decir al mundo que ellos tenían la sangre, elegidos por la gracia divina, continuadores del linaje, parafernalia política. Y Juan II no fue ajeno a toda esa parafernalia. Por cierto, Nieves, y para todos los que vayáis, merece mucho la pena la visita. Aparte de las tumbas, no os podéis perder el espectacular tríptico del Calvario, atribuido a la escuela de Roger van der Weyden, y el coro hecho en madera de nogal del siglo XV.
Nieves Con Costrina
Así que la próxima vez. De verdad que me fijo cada vez que voy. Yo solo tengo ojos para los reyes.
Ana Baltierra
Muertos, para las tumbas. No toda la tumba para los reyes muertos.
Nieves Con Costrina
Son tan monos. Gracias, Ana. Como siempre, magnífico repaso.
Ana Baltierra
Gracias.
Nieves Con Costrina
El invitado con Jesús Pozo, Eduardo Juárez, nuestro historiador de cabecera y experto en las monarquías y dinastías de todo pelo y condición, porque a este hombre no le falta un perejil en lo que a testas coronadas se refiere. Vuelve invitado por Jesús Pozo, recordemos, es profesor de la Universidad Carlos III y Cronista Oficial del Real Sitio de San Ildefonso en Segovia. Y escritor. Muy buen escribón.
Jesús Pozo
Escritor. Que es escritor. Muy buen escritor.
Nieves Con Costrina
Se me lengua la traba. Hola.
Jesús Pozo
Sin más dilación. Hola. Y sin más dilación comenzamos con Eduardo y los Trastámara. Primera pregunta, ¿De dónde viene toda esta gente?
Eduardo Juárez
Una pandilla de bastardos, todo se ha dicho así. Diez hijos que tiene fuera del matrimonio el rey Alfonso XI de Castilla, el penúltimo de la dinastía borgoña, que tiene tres hijos con su esposa la reina y luego tiene diez hijos con Leonor de Guzmán, que es una noble sevillana de la que se queda prendado uno de ellos. Al Mayor, a Enrique II, le entrega una distinción que es un título nobiliar, que es el condado de Trastámara, que es lo que los define. De hecho el condado de Trastámara conlleva un privilegio estupendo con lo que significa el nombre, porque Trastámara significa más allá del río Tambre, es decir, más allá del Támara, que como se decía en galego y en latín ya vulgar, el río Tambre. Entonces todas las tierras al norte del Tambre corresponde a este. Entonces este básicamente lo que se convierte es en un hijo alternativo de Alfonso XI, hermanastro del rey Pedro I, que compite con él de forma constante por el trono y detrás tiene un vasallaje sobre todo de aristocracia muy muy potente del norte de Galicia, que no nos olvidemos que hoy vemos Galicia como el Camino de Santiago y el fin del mundo allá arriba. Pero en esa Castilla del siglo XIV es una de las zonas donde se genera una nobleza más potente y sobre todo más implicada en el ejercicio del.
Nieves Con Costrina
Qué tiempos aquellos en los que los bastardos se llevaban con naturalidad, no como ahora, que esconden a las criaturas.
Eduardo Juárez
Esa idea de que un rey se casa con una princesa por amor, eso es una chorrada del siglo XIX. Estos se casan para fundamentar esos lazos políticos claros y evidentes. Yo creo que mira, las mujeres son piezas del ajedrez, entonces tú entregas a una mujer a una de tus hijas o a tu hermana, a otro, para conseguir una fidelidad y un poder y lanzas. El problema es que Alfonso XI reconoce a esos 10 hijos como tal. Tú tienes un ejemplo mucho más tardío de uno de los últimos Trastámara, que es Felipe IV. Felipe IV tuvo 28 bastardos. El primer rey Trastámara, que es Enrique II, este tuvo tres hijos con su esposa y luego tuvo 10 bastardos. Este tuvo 10 con 10 mujeres diferentes y reconoció a unos cuantos. De hecho uno de ellos estaba enterrado en la catedral de segundo se cayó por la ventana, es el mito famoso que se cayó por la ventana del Alcázar y que abrieron hace poco su tumba para estudiar los cuerpos, que era el infante Pedro.
Jesús Pozo
Efectivamente, los bastardos eran una pieza clave en el juego político y Eduardo nos.
Eduardo Juárez
Cuenta por qué y ¿Por qué es importante esto, Jesús? Es importante porque introduces una categoría en la competencia por el poder político y el favor del rey, muy importante. Pero claro, ya los aristócratas, aquí tenemos como un nivel de aristócrata de gran poder, los Lara, los Hurtado de Mendoza, los Aro, que son familias que nacen de la caballería villana en Alta Edad Media y luego ya al llegar al siglo XIV son gente muy consolidada con lo que se dice ricos hombres o magnates, también se le llama en los documentos. Luego hay un segundo nivel que es esta aristocracia que salta de la burguesía, que salta de las ciudades, del control del poder político en esas ciudades importantes, como ha dicho antes Sevilla, estos son los nobles de segunda fila, por ejemplo Pacheco, Juan Pacheco y compañía. Y luego entre medias aparecen los bastardos. Entonces aquí todos compiten. Entonces si un rey reconoce a los bastardos, mete un actor más en la película esta entonces Alfonso un décimo, mete diez. Claro que Pedro I se encarga de cargárselos a todos los que puede, se carga prácticamente a todos, se carga hasta la madrastra, no tenía ni contar.
Jesús Pozo
¿Y quién es el primero que sufre a sus hermanos bastardos? Pues Pedro I, un rey que, como dice Eduardo Juárez, fue muy complicado, es.
Eduardo Juárez
El primero que sufre este problema de tener que competir con diez hermanastros y que en el momento en que él pise el callo a alguien, pues automáticamente va a haber una facción que va a proclamar rey de Castilla a otro tío, un medio hermano suyo. Él, como buen político, pues lo que hace es dedicarse a cepillarse a todos. Este tío tuvo tres mujeres a la vez. Esto es otra cosa que es de chiste, porque el tío se casó, fíjate, los Velázquez, que eran una de las familias contrarias a él y favorables a los Trastámara que tenía en casa, y su señorío era Cuellar, en Segovia. Él se fue a casar con una tía, con una mujer en Cuellar, y de hecho en Cuellar están orgullosísimos de la casa del rey Pedro I, y le llaman Pedro I, un justiciero. Pero bueno, es un rey muy complejo, pero es uno de los últimos reyes que que se opone al poder de aristocracia, en lugar de someterse de esos magnates que te he dicho, sino que se apoyan minorías como la burguesía, las ciudades y por supuesto en los judíos. Protege a los judíos como una fuente de financiación, pero también como una fuente de ruptura social frente a la nobleza que intenta establecer un control católico de las ciudades o cristiano de las ciudades. Entonces es un rey complejo de estudiar.
Nieves Con Costrina
También era muy complicada la situación política y de poder, lo que recordemos todavía no era ni España ni grande, ni una libre, que no había España.
Eduardo Juárez
Cuando aparece nuestras cámaras es un momento de tremenda crisis de ese modelo, porque había habido dos reyes que habían intentado crear un Estado, sobre todo principalmente Alfonso X de Castilla, que había intentado agrupar todos los territorios de lo que entonces empezó a llamarse la Corona de Castilla, que juntaba los territorios del antiguo reino de Neón. Él intenta a través de las leyes del reino, las famosas Partidas, establecer un modelo político y social y eso fracasa porque la aristocracia, sobre todo la aristocracia no feudal, porque no me gusta decir ese concepto, porque yo lo veo como bastante desfasado y mitológico, sino básicamente la nobleza agrícola, diríamos ahora, de posesión de la tierra, se niegan bajo ningún concepto a aceptar la construcción de una estructura superior a ellos en la que deban ellos sustentar con sus recursos, es decir, un Estado en dos palabras. Entonces ellos se niegan absolutamente y fracasa el modelo de Alfonso X. Alfonso XI también lo intenta, también lo intenta con los ordenamientos de Alcalá y también fracasa, es decir, porque intenta coger un poquito del legado de Alfonso X y también fracasa.
Jesús Pozo
Y tal y como explica Eduardo, en un momento de crisis total, incluso con una pandemia también brutal, los Trastámara viven.
Eduardo Juárez
En un momento, además en un siglo terrible, porque los Trastámara entran, es como el futbolista que entra en un partido perdiendo 0-5, aquí esos tíos entran a jugar el partido de la monarquía castellana en una crisis institucional terrorífica, con toda la sociedad envuelta, Europa en la guerra ya de los 100 años y con una crisis sin pre, que es la peste negra que se cepilló al 40% de la población de Europa. Entonces tú imagínate gobernar esas situaciones cuando hay tipos como Enrique III que se no sabe ni qué hacer porque la población asalta a las juderías, que ellos habían fomentado el asalto a las juderías porque apoyaban a Pedro I, ya sabemos.
Jesús Pozo
De dónde viene esta gente y lo difícil que lo tuvieron. Pero de repente aparece ella, la Trastámara más famosa, Isabel I de Castilla, pero no surge de la nada. ¿Quién estaba detrás de Isabel en sus primeros momentos de asalto al poder?
Eduardo Juárez
Digamos que como dos sectores, uno la aristocracia paleta, que son los nobles de segunda fila engrandecidos por Juan II y Enrique IV. Después tenemos a la oligarquía comercial, la nobleza villana de las ciudades, la burguesía comercial, y en tercer lugar a una parte del clero que está más interesada en la política que otra cosa, que es la aristocracia eclesiástica, representada en los que Fonseca, primero Carrillo y luego los Fonseca, que son los que van a defender la posición y van a dar visto bueno al matrimonio en secreto entre Fernando el Católico e Isabel. Entonces es muy importante. Luego hay un factor importante, que esto es además sorprendente, que son las minorías étnico religiosas. Es decir, a Isabel la Católica la defiende los judíos ricos macho. Esto es una cosa sorprendente, que luego ellos firman el decreto fusorio en el 95. Estos apoyan claramente la proclamación de Isabel la Católica y sus descendientes, los Pérez, Coronel, Gómez Coronel, todos estos van a ser isabelinos de postín y van a defender este tipo de monarquía, la que representan los Reyes Católicos. Es una monarquía centralista, porque ellos entienden que les va a proteger, cosa que luego no ocurre. Ellos sacrifican peones en el momento de ganar la batalla esta, pues van sacrificando los peones que tienes.
Nieves Con Costrina
Fíjate, ha dicho Eduardo, defendida Isabel por la aristocracia paleta, por la oligarquía comercial y por el clero fullero, ha descrito cómo alguien ganó la Comunidad de Madrid.
Jesús Pozo
Pues eso mismo pensé yo. Y también ha dicho los judíos ricos, ojo, que fueron los que defendieron a los nazis en su primer momento, que el mundo da muchas vueltas para volver a la casilla de salida, donde lo único que interesa es el poder para manejar y salvaguardar la economía de los ricos.
Nieves Con Costrina
¿Está claro eso? Sí. Bueno, y para eso es muy importante manipular la historia, eso está clarísimo.
Jesús Pozo
Así es. Mira cómo cuenta Eduardo cómo Isabel puso en marcha la propaganda como fundamento imprescindible para gobernar.
Eduardo Juárez
Es el primer rey, yo creo que desarrolla, en este caso reina, un aparato propagandístico importantísimo y ha alterado tanto la imagen de la reina con el paso de la historia que uno ya no sabe si lo que está viendo o la imagen que tiene es una realidad o es una ficción provocada por la lectura constante de esta propaganda. Incluso lema que se asocia con Isabel la Católica, no es de ella, es el lema, es el mote del escudo de Fernando, porque ya está sometida a una presión permanente y constante del esposo, e incluso adapta, como te he dicho el lema que El lema. Todo el mundo dice esa chorrada de tanto monta, monta tanto bla, bla, bla, blA, bla, bla. Cuando el lema es tanto monta cortar como desatar, que es el lema del escudo de Fernando el Católico, que alude al nudo gordiano y Alejandro Magno. Es decir, que llega a ver nudo y dice esto. El que lo desate dominará el mundo. Saca la espalda y lo corta. Da lo mismo cortar que desatar. Da lo mismo. Al fin y al cabo ha roto el nudo. Y eso es lo que decía El fin justifica los medios, que diría Maquiavelo. De hecho, Maquiavelo siempre decimos que en su libro El príncipe se inspira en César Borgia. Y yo veo claramente a Fernando el Católico, ¿Sabes? En ese libro. Porque es un tipo que claramente mantiene sus objetivos y sus intereses personales en toda la política. Entonces ella debe luchar contra.
Nieves Con Costrina
Debe ser Isabel la reina más tramposa, pecadora, corrupta y sinvergonzona que ha pasado por la península ibérica. Gracias, Jesús. Y gracias sobre todo al profesor Eduardo Juárez, tan generoso siempre.
Eduardo Juárez
Adiós.
Nieves Con Costrina
Esto era un gato con los pies de trapo y la cabeza al revés.
Eduardo Juárez
¿Quieres que te lo cuente otra vez?
Emma Vallespinós
Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo. Linda. Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo lindos sueños.
Nieves Con Costrina
¿Y qué fue de los tres tristes? ¿Trastámara? ¿Dónde dieron con sus huesos? Pues si fueron unos desgraciados en la vida, ni les cuento la muerte. Empecemos por el primero que cascó por el infante Alfonso, al que llamaron el Inocente, porque los que ponen nombres a los reyes son muy de eufemismo. Fernando VII el Deseado. Pues no. Mastuerzo. Juan Carlos I el Emérito. Pues no. Delincuente. Tres años se tiró el infante Alfonso haciendo de rey, pero sin reinar. Cumpliendo ó haz esto, di lo otro, firma aquí. Hala, vete a jugar. Hasta que lo quitaron de en medio dándole una trucha empanada. Fue terminar de zampársela y perdió el habla. Se quedó insensible, cuajado, ya no recuperó la conciencia y cinco días después murió. La peste ha debido de ser la peste. Y una leche. La peste fue veneno, porque el chico sirvió para lo que sirvió y cuando dejó de servir, estorbaba. Decía Juan Pacheco el malo, malísimo marqués de Villena, que el crío se había vuelto muy arrogante. ¿Y qué quieres? Lo habéis nombrado mandamás de Castilla y León con 11 años. Le habéis hecho creer que era el rey del mambo. Le habéis enfrentado al legítimo rey, que encima era su hermano mayor, ¿Y esperas que actúe con su sensatez? Pues no. Se volvió un gilipollas. Alfonso acabó enterrado en el monasterio cartujo de Miraflores, en las afueras de Burgos, muy cerquita de Papá Juan II de Castilla y de mamá Isabel de Portugal. En el año 2009 se exhumaron los restos para intentar averiguar con qué mataron al chaval, pero los despojos estaban muy deteriorados y ha costado mucho tiempo sacar conclusiones. Pero alguna hay alguna. En 2013 se hizo público el informe elaborado por el antropólogo forense Luis Caro y la historiadora Carmen Morales Muñiz. De entrada, la peste no lo mató. Tendría que haberse detectado en los restos la bacteria Yersinia pestis. Y no, no está fue veneno. Aunque según el estudio no se sabe qué tipo de ponzoña, porque por aquel entonces estaban muy familiarizados con las hierbas venenosas y sabían cómo elaborar mejunjes caseros letales. Y los datos forenses y toxicológicos se refuerzan con los hechos históricos. La peste no pudo matarlo porque es raro, raro, raro que nadie, salvo él, se viera afectado. Es más, el campamento donde se alojaba el rey Pelele en Cardeñosa estaba recién levantado. No hubo tiempo de que se instalaran las ratas, que eran fundamentales en la transmisión de la peste bubónica. Bueno, en realidad la pulga que iba a bordo de las ratas. El siguiente en morir fue el rey legítimo, Enrique IV, en condiciones más que lamentables y bajo la sospecha también de haber sido envenenado por su hermana Isabel o por sus partidarios, que vendría a ser lo mismo. Murió en diciembre de 1475. 34. Hecho una piltrafa moral y física. Escuchimizado, ninguneado. Pidió ser enterrado en el monasterio de Guadalupe, en Cáceres, junto a su madre, pero como no tuvieron ni tiempo ni ganas de trasladarlo, lo dejaron provisionalmente en un monasterio jerónimo del Pardo, en Madrid. ¿Y entonces? Entonces nada. Porque nadie volvió a hacer puñetero caso a Enrique IV, rey de Castilla y León, y se le perdió la pista. En España tenemos muchísima soltura perdiendo muertos. Pero un día de 1946. Ya ven, hace nada hubo que arreglar algo detrás del retablo del altar de la iglesia del Monasterio de Guadalupe y como no era fácil acceder, descolgaron a un zagal con unas cuerdas y fue entonces cuando se oyó la voz del mozo diciendo desde allá atrás algo así que aquí detrás hay dos muertos, uno encima del otro. Mira tú. A que van a ser Enrique IV y su madre. Y sí eran eran ellos. Resulta que en algún momento lo trasladaron. El hallazgo se comunicó a la Real Academia de la Historia y uno de los designados para el reconocimiento de restos fue el cacareado doctor Gregorio Marañón, que estudió a ojo la momia del rey y apuntó todas sus conclusiones. Y digo lo de a ojo porque hay que ver que con lo poco que había avanzado entonces la antropología forense, el doctor Marañón se tiró a la piscina y sentenció que Enrique IV fue un displásico eunucoide con reacción acromegálica. Y no pienso explicarlo porque voy al meollo. Resulta que años antes, años antes del descubrimiento de los restos, Marañón había escrito un libro que se tiene Ensayo biológico sobre Enrique IV de Castilla y su tiempo. Hace falta ser un poquito atrevido para escribir un ensayo biológico sin tener ni un hueso que llevarte al microscopio. Mejor hubiera sido titularlo Ensayo especulativo, porque encima Marañón se documentó en las crónicas de cinco siglos atrás escritas por los partidarios de Isabel, los periodistas cloaqueros que fabricaron toda la propaganda sobre la homosexualidad, la impotencia de Enrique IV y la ilegitimidad de la reina Juana. Sobre todo se fijó Marañón en la semblanza que escribió de Enrique IV el cronista Alonso de Palencia, que era lo peor. Por ejemplo, escribió marañón que Enrique IV cuarto retraído, débil, de carácter displásico, eunucoide, esquizoide, con tendencias homosexuales, exhibicionista y con impotencia relativa. Que alguien me explique dónde hay que mirar para ver en una momia un carácter débil, exhibicionismo y sobre todo tendencias homosexuales. Le guiñó un ojo la momia Marañón Todo ello lo escribió 15 años antes de descubrirse los restos. Así que cuando ya tuvo al rey delante, no estuvo dispuesto el doctor a desmentirse a sí mismo y se mantuvo en sus trece de que era eunucoide. Con un par o sin el par. Dadas las circunstancias, nos queda la tercera triste trastámara Porque alguien estará pensando, ya que está localizado Enrique IV, ¿No sería posible compararlo genéticamente con su hija Juana para aclarar ya mismo su paternidad y quitarle de una maldita vez lo de la belleza? Pues no, no es posible. Estuvo localizada, pero ya no. Murió en Portugal, enclaustrada en el convento de Santa Clara, harta de todo y de todos, despojada de sus derechos y señalada como ilegítima. Aunque ella nunca dejó de firmar, como yo, la reina. El terremoto de Lisboa de 1755 destruyó el convento y a la porra Juana y su tumba perdida para siempre. Así que ya ven que a estos tres tristes Trastámara no les salió una derechas. Sin embargo, ahí tienen en a Isabel la Trastámara, que traicionó el trono, enterrada en la catedral de Granada como si fuera católica, pese a ser una golpista, quizás asesina de su hermano, excomulgada por la falsificación de documentos papales, conspiradora y embustera, no le tembló el pulso para traicionar a sus dos hermanos y a su sobrina. Vamos, que te toca una pariente como ella y mejor adoptas un ornitorrinco que te va a dar más cariño. Historias con sonido cara B con Emma Vallespinós. Y terminamos, como siempre, con música.
Emma Vallespinós
Pues será tentador seguir con otras familias tóxicas como las de Dinastía o Juego de Tronos, pero terminaremos con todo lo contrario, con la familia más traumatizada de la historia de la ficción reciente, sí, pero también una de las más la de This is Us. La serie cuenta en seis temporadas la historia de la familia Pearson. Jack y Rebecca son una pareja que esperan trillizos en 1980. Uno de ellos muere en el parto y acaban adoptando a otro bebé, abandonado ese mismo día. A través de la vida de los tres hermanos, los Súper tres, Kevin, Kate y Randall, la serie salta continuamente al pasado, al presente e incluso al futuro de la familia. Yo siempre digo que si llorar ensancha los pulmones, cuando terminas This is Us tienes la caja torácica del tamaño de un campo de fútbol. Tiene además una muy buena banda sonora. Y terminamos con un tema que suena en la quinta temporada, en un flash forward que te deja turulata, el Why down we go de la banda islandesa.
Nieves Con Costrina
Qué bien terminar con una familia que se lleve bien con estos alegres. La escuchamos, pero antes nos despedimos Recuerden que este programa ha sido posible gracias a Jesús Pozo, Ana Baltierra, Emma Vallespinós, Pepe Rubio, a nuestra técnico de sonido María Jesús Rodríguez y a mi misma Nieves con Costrina, que también suelo venir.
Emma Vallespinós
What we deserve Oh, we get what we deserve And where down we go When we're down we go. Down we go Way down we go. Whoa, you let your feet run W time has come As we all.
Nieves Con Costrina
Go.
Emma Vallespinós
Down Ever for the food.
Nieves Con Costrina
Do you.
Emma Vallespinós
Better look all right in the eyes Yeah Oh God say we run you down Down to the door Yeah Sunday we run you down I'll see you fall Oh, and they will run you down And see you go.
Nieves Con Costrina
You can't.
Emma Vallespinós
Grow no more And where down we're down we're down below. We run you down Down to. What they. So Where down we go Way down we go.
Date: September 25, 2022
Host: Nieves Concostrina
Guests: Eduardo Juárez, Ana Baltierra, Jesús Pozo, Emma Vallespinós
Podcast: SER Podcast
This episode presents a dynamic and irreverent deep-dive into the power struggles of the Castilian Trastámara dynasty in the 15th century. With her trademark wit and sharp critique, Nieves Concostrina unpacks the story of three “tristes Trastámara” (Enrique IV, Alfonso, and Juana “la Beltraneja”), all manipulated or destroyed in pursuit of the throne by their ambitious relative, Isabel la Católica. The show brings history alive, lampooning the manipulations, betrayals, and propaganda that shaped Spain’s monarchy—while interrogating the myths around Isabel la Católica, the nature of royal legitimacy, and just how toxic historical families can get.
The rumor of Enrique IV's impotence and alleged homosexuality was a political weapon, not a medical fact; Nieves points out that the Spanish monarchy “ha estado a reventar de bastardos” and paternity has never been an obstacle—unless politically expedient.
Juana’s legitimacy as Enrique’s heir was endlessly questioned for propaganda.
“No crean que lo de publicar y publicitar noticias falsas lo inventó Ferreras. Las cloacas del poder van a pachas con las periodísticas desde siempre.” (Nieves Concostrina, 07:57)
Instead, Isabel forges a papal dispensation (since she and Fernando were cousins) and marries Fernando of Aragón in secret.
Enrique denounces this, restoring Juana as his heir. War resumes—a contest between Isabel (backed by Aragón) and Juana (with Portugal).
“Tremendo error confiar en la fullera Isabel, que ni tenía palabra ni tenía escrúpulos...” (Nieves Concostrina, 16:24)
Infante Alfonso: Almost certainly poisoned after outliving his political usefulness. Forensic analysis in 2013 confirmed no plague—just poison.
Enrique IV: Died neglected and humiliated, possibly poisoned by Isabel or her side. After his death, he is largely forgotten, his remains shifting between forgotten crypts.
Juana la Beltraneja: Forced into a Portuguese convent after her defeat. Her remains lost forever in the Lisbon earthquake of 1755.
In contrast, Isabel rests as a state-builder in the Cathedral of Granada, despite Concostrina’s withering conclusion on her character.
“Te toca una pariente como ella y mejor adoptas un ornitorrinco que te va a dar más cariño.” (Nieves Concostrina, 49:45)
With Ana Baltierra, Art Historian
The Trastámara, anxious for eternal renown, built majestic tombs—especially in the Cartuja de Miraflores (Burgos), at the order of Isabel.
“Los reyes hay veces que piensan más en su supuesta gloria póstuma que en ser recordados por lo que han hecho por los ciudadanos.” (Ana Baltierra, 23:27)
With Eduardo Juárez, Historian
Nieves and her guests dismantle the sanitized, Catholic “fairy tale” of Isabel la Católica, exposing the knife-edge political machinations and manufactured legends that defined the Trastámara’s rule. The episode makes a compelling case for scrutinizing history’s narratives: behind every myth, there are losers, invisible hands, and a trail of dropped bastards and betrayed children. The monarchy, the art, and even the language of legitimacy—all are revealed as tools in an endless family power struggle, as gripping as any prestige TV drama.
Engagement level: High for listeners interested in history, political intrigue, and Spanish dynastic drama—especially those tired of hagiographic storytelling.
Recommended for: Fans of smart, irreverent history, the Spanish monarchy’s inside stories, or anyone who marvels at how little human nature (or politics) has changed.