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Nieves Concostrina
La sociedad española de radiodifusión presenta ser activa la radio podcast siempre. En la Cadena SER. Cualquier tiempo pasado fue anterior. Con Nieves con costrina. Nueva York, Hospital Cornell 9 y 8 minutos de la noche del 22 de abril de 1994. El que fuera 37º presidente de los Estados Unidos muere tras cuatro días en coma por un derrame cerebral. Richard Nixon tenía 81 años. El escritor Enrique Jardiel Poncela, lo he mencionado en varias ocasiones, tiene un fantástico epitafio en su nicho que si buscáis los mayores elogios, moríos. Y eso le pasó a Nixon, que fue un tramposo como gobernante, una persona soberbia, traidor y perjuro como presidente. Pero en cuanto se murió, Oye, hace ya 30 años. Todos fueron halagos hipócritas y críticas descafeinadas. Político sabio lo llamó el presidente ruso Borís Yeltsin. Entre las condolencias más entusiastas, como no, la de Israel, que dijo haber perdido un amigo y que su presencia en la Casa Blanca fue garantía de seguridad. Con eso está dicho todo. La seguridad de Israel era tener en el Despacho Oval a un político corrupto, tramposo, torticero y mentiroso como fue Richard Nixon. Lo que no sabían entonces los amiguitos israelíes es lo que Nixon pensaba de ellos. Todos los judíos nacen espías, dijo el presidente. Y conste que todos esos vicios los traía de serie como político. No los adquirió. Sus tretas y sus malas artes mientras intentaba alcanzar la presidencia de Estados Unidos eran tan descaradas que a Richard Nixon le colgaron un apodo del que ya nunca se pudo desprender. Tricky Dick. Dick el tramposo. Y lo peor es que siguió haciendo trampas cuando ya no necesitaba hacerlas. En este programa no nos preocupa hablar mal de los muertos. Así que vamos a hablar muy mal de Tricky Dick. Para dejar dichos sus logros como presidente y quitárnoslo de encima. Sí, con Richard Nixon se puso fin a la pesadilla de la guerra de Vietnam. Cierto. Con él se inició una apertura con China de la que todavía el mundo se sigue beneficiando. Y sí, también mejoró mucho las relaciones estadounidenses con la Unión Soviética. Entonces, ¿Por qué con todas estas ganancias en la política internacional decidió pifiarla con tantas ganas en la política nacional? Pues porque no podía evitarlo. Su naturaleza le llevaba a jugar sucio. A esos logros son a los que se agarraron sus cortesanos para deshacerse en halagos cuando Nixon murió, como si su traición al país, a la democracia y a la Constitución fueran lo de menos. Aunque claro, teniendo en cuenta que uno de los que se deshacía en halagos fue Ronald Reagan, que dijo de Nixon que fue uno de los mejores estadistas que este mundo haya visto jamás. Pues en fin, y lo decía él. Reagan, el presidente que vendía armas a Irán en secreto después de que su propio gobierno hubiera decretado el embargo armamentístico a Irán, el famoso caso Irangate, o sea, otro tramposo. Los que aplauden el fin de la guerra de Vietnam y el buen rollo con China y la Unión Soviética, tienen mucho cuidado de esconder debajo de la alfombra la intervención activa del presidente Richard Nixon en el golpe de estado de Pinochet, en el fin de la democracia en Chile y en el derrocamiento del presidente salido de las urnas, Salvador Allende. Esto no lo incluyen entre sus éxitos internacionales. No cuentan lo que este gran estadista le dijo a su secretario de Estado, Henry Kissinger, para arrancar la maquinaria del si hay una forma de desbancar a Allende, hazlo. Casi tres años, entre 1970 y 1973, estuvo Richard Nixon financiando bajo cuerda una organización que creó las condiciones necesarias para que Pinochet diera su golpe de Estado. Ahogaron a Chile, provocaron el caos económico y social, para que luego apareciera el ultraderechista Pinochet como el salvador de la patria. Poco le importó a Nixon que en el paquete también fuera el asesinato de 3.000 chilenos. Y vamos ya a lo que vamos, a la gran pifia de Tricky Dick, al escándalo Watergate. Cuánto cuidado hay que tener con los que, aprovechando que ya han pasado 50 años de aquel escándalo político, a la vez que gran éxito periodístico, que todo hay que decirlo, pretenden ahora decir que aquello que solo fue un desliz. Pues para que no se nos olvide, hagamos memoria del desliz de Richard Nixon, que le obligó a dimiter como presidente de Estados Unidos para así evitar la vergüenza del impeachment con el que lo iban a destituir. Nos vamos a mediados de junio de 1972 a un gran complejo urbanístico que hay en Washington y que se llama Watergate. Allí hay un hotel, apartamentos de lujo, oficinas, piscinas, jardines, lo que viene a ser un complejo urbanístico en toda regla. Allí, en el Watergate, estaban las oficinas del Comité Nacional del Partido Demócrata. A las que una noche entraron cinco tipos. Pero los pillaron todos. Llevaban encima billetes nuevecitos de $100. Y con números de serie correlativos. Parecía que alguien les había pagado por aquel trabajito. Aquella vulgar noticia no tuvo al principio trascendencia. Pero entró en escena el olfato periodístico de un redactor jefe de la CBS. Que envió a una joven reportera llamada Leslie Stahl. A cubrir la detención de aquellos cinco tipos que habían irrumpido en el complejo Watergate. Y el olfato también de otros dos redactores. De la sección de local del Washington Post. Carl Bernstein y Bob Woodward. A todos ellos les sonó muy raro aquella irrupción en las oficinas del partido demócrata. ¿Por qué? ¿Para qué? Y el olfato no les falló. Resultó que de los cinco detenidos, cuatro eran unos mindundis. Pero el quinto era James McCor, de la CIA. ¿Qué hacía un ex agente de la CIA ahí metido? Pero es que después de él cayeron otros dos peces. El asesor financiero de la campaña de Nixon. Y otro ex agente de la CIA. Aquello estaba empezando a crecer. Y tanto la reportera de la CBS como los del Washington Post. Ya no dejaron dormir el tema. Día a día siguieron muy de cerca. Todo lo que tuviera que ver. Con aquella extraña irrupción En las oficinas del Partido Demócrata. En las que enseguida se supo habían conseguido colocar dos micrófonos. Eso apestaba a espionaje político. Del Partido Republicano de Richard Nixon. De cara a las elecciones de noviembre. Nixon terminaba en aquel 1972 su primer mandato. Y pretendía ser reelegido. Para un segundo. Lo que pasa es que lo tenía ganado. El triunfo de Nixon para la reelección estaba prácticamente cantado. El Partido Demócrata pasaba por un momento desastroso. Ni siquiera tenía el líder del que echar mano. Ya eran ganas de Nixon meterse en líos sin necesidad. Las investigaciones periodísticas cada vez cerraban más el cerco. Mientras, los miembros del Comité de reelección de Richard Nixon. Y el propio Richard Nixon. Creyéndose sobrados de poderío, Iban empeorando las cosas. Se creían capaces de aplastar a la prensa. De silenciar al Washington Post, de cerrar la CBS. Pero ojo, cuidado, que ni todos los políticos son iguales. Odio esa frase. Una simpleza producto de la ignorancia. Ni todos los colaboradores de Nixon en el Partido Republicano, ni los miembros de su comité de reelección aceptaron continuar trabajando para un corrupto. El tesorero del Comité, escandalizado cuando comprobó que el dinero con el que se había pagado el Trabajito a los 5 detenidos del Watergate lo había facilitado él, sin saber que era para delinquir, dimitió. Y como él, otros miembros del Partido Republicano se apartaron de Nixon. Sin embargo, el jefe de gabinete del presidente, Bob Haldeman, se implicó directamente en hacer más gorda la bola de nieve. Todo presidente necesita un hijo de puta. Y yo soy el de Nixon.
Pepe Rubio
Hijo de puta, hay que decirlo, más.
Emma Vallespinós
Hijo de puta, mas.
Pepe Rubio
Hijo de puta, hay que decirlo, más hay que decirlo, más hijo de puta que se lo.
Nieves Concostrina
Así que tenemos a Richard Nixon y a sus chicos del Partido Republicano negándolo todo. Y a la prensa haciendo su trabajo. Es decir, seguimiento de la noticia. Investigación y búsqueda de fuentes fiables. Bernstein y Woodward, los redactores del Washington Post, preguntando y preguntando y buscando y buscando, llegaron hasta una fuente perfectamente informada que, con todas las garantías de confidencialidad, fue contando al detalle las maniobras que se estaban realizando desde la Casa Blanca para frenar cualquier investigación sobre el caso Watergate. El tema estaba engordando, porque si desde el Despacho Oval se estaba intentando frenar la investigación, es porque ahí había mandanga. Aquella Garganta Profunda, como se le nombró para protegerlo como fuente, resultó ser Mark Felt, número dos del FBI en el momento del escándalo Watergate. Su identidad se protegió hasta que 33 años después, en 2005, el mismo se destapó durante una entrevista a la revista Vanity Fair. Soy el tipo al que llamaban Garganta Profunda, dijo Felt. Estaba facilitando informaciones increíbles al Washington Post. Porque al estar en la cúpula del FBI, le llegaban las órdenes desde la presidencia de los Estados Unidos para entorpecer las investigaciones en torno al caso Watergate. El asunto era muy grave, gravísimo. No era una bronca ni un juego sucio entre los partidos Republicano y demócrata. Era la utilización de los recursos del Estado en beneficio de un partido. No sé si esto les está sonando de algo, porque es exactamente lo mismo que ha hecho el Partido Popular en España. Aguanten hasta el final del programa si quieren comprobar las sorprendentes similitudes entre aquel Partido Republicano del tramposo Richard Nixon y el PP del tramposo M. Rajoy. Y otra cosa, si quieren conocer al detalle este fascinante episodio de corrupción política y buen periodismo, muy recomendable el libro de Ángel Montero Lama Watergate deconstruido, de la editorial PoeBooks. Ahí está todo. Y no le falta un perejil a la historia.
Pepe Rubio
Mi gas con chocolate, cebolleta en vinagreta. Morteruelo. La con congrelos, Macala y un poquito perejil.
Nieves Concostrina
Richard Nixon, por supuesto, ante cualquier información salía a defender su integridad como presidente y a negarlo todo a la vez que continuaba su campaña. Primero para salir elegido de nuevo candidato del Partido republicano para las elecciones de noviembre del 72, que lo tenía ganado, y después para ser reelegido presidente, que también lo tenía ganado. Pero vamos, de largo. Triki Dick. El tramposo Nixon se permitía subirse a una tribuna y decir cosas como esta. América no dice Estados Unidos, él dice América porque los yanquis se creen que todo el continente es suyo. América está en peligro no por el fracaso de su pueblo, sino porque han fallado sus líderes. Y lo que necesita el país son líderes que se ajusten a la grandeza de sus gentes. Ya líderes como él no mentiroso, hasta decir bastante. Ya saben que los más tramposos son los que más acusan a los demás de hacer trampas. En esto también son clavados, por ejemplo, Nixon y Feijóo y la desorientada presidenta de Madrid. Me refiero en cuanto a culpar a los demás de lo que hacen ellos, no a las habilidades intelectuales. Porque eso sí, Richard Nixon tenía un expediente académico brillante. En agosto del 72, dos meses después del episodio del Watergate, Richard Nixon, tal y como estaba previsto, salió elegido candidato de los republicanos a la presidencia. Desbordaba entusiasmo en público, pero en privado, ay. Ahí tenía el culillo apretado. La prensa seguía ahí, mordiendo el tobillo. El periodista de la CBS Walter Cronkite, de un prestigio apabullante, no olvidó el asunto Watergate. Lo que estaba ocurriendo en la Casa Blanca no sólo carecía de precedentes, sino que deterioraba seriamente la democracia y el juego limpio en política. Cronkite, En octubre del 72, a un mes de las elecciones, emitió desde su programa en la CBS una serie de reportajes de investigación haciendo un pormenorizado recorrido cronológico de todo el escándalo Watergate.
Pepe Rubio
No importa lo que haga, sé que la voy a cagar porque todo me sale mal.
Emma Vallespinós
Mal.
Pepe Rubio
Todo me sale mal.
Nieves Concostrina
La Casablanca presionó todo lo que pudo y más para frenar aquellos reportajes de la CBS. Pero no pudieron impedir que Walter Cronkite, al margen de partidismos, cumpliendo con la misión periodística de informar de la verdad. No como esa pareja de periodistas vendidos que van con ello por muy burda que sea la mentira que tienen que contar a su audiencia. Nixon no pudo impedir, digo, que Cronkai dijera a millones de espectadores que el Watergate era una amplia campaña de espionaje y sabotaje político contra el partido Demócrata desde la Casa Blanca. No perdieron ripio de todo lo que se dijo en aquellos reportajes y entendieron que aquello era muy nocivo políticamente hablando. Nixon montó en cólera y su jefe de gabinete, su perro de presa, ese que estaba orgulloso de ser el hijo de puta del presidente, tuvo una reacción propia de matones. Dijo textualmente en una conversación con esto va a acabar con ellos. Esto está listo para destrozar por completo a la CBS. No me digan que esto no le recuerda a lo que dijo el otro perro de presa que lo fue de Aznar y luego lo ha sido de la presidenta desorientada. Miguel Ángel Rodríguez, cuando dijo que iba a triturar al diario, es. Pues es lo mismito. Si alguien se está preguntando por qué se conoce con tanta exactitud las amenazas del jefe de gabinete de Nixon y del ventrílocuo Miguel Ángel. Pues porque fueron muy torpes. El de Madrid dejó sus amenazas por escrito y el de Washington se olvidó de que todo lo que se hablaba en el despacho Oval estaba siendo grabado. Pero no grabado a escondidas. Grabado porque Nixon decidió durante su presidencia que todo lo que se hablara en el despacho presidencial quedara grabado para poder usarlo a conveniencia. Pero resultó que esas grabaciones acabaron saliendo a la luz y volviéndose en contra de Nixon y su orgulloso hijo de puta. Tras la emisión de los reportajes de la CBS, recuerden que estamos en octubre del 72, todavía a un mes de las elecciones, Richard Nixon hizo unas declaraciones muy cabreado diciendo que nunca había visto reportajes tan escandalosos, despiadados y distorsionados en 27 años de vida pública. Por supuesto, él sabía que todo era verdad, pero lo único que podía hacer de momento era negarlo con toda contundencia. Y escuchen otra de sus perlas respecto a la investigación del caso Watergate, recién ganada su segunda se han hecho verdaderos avances en la búsqueda de la verdad. Condeno cualquier intento de encubrimiento en este caso, independientemente de quien esté implicado. Nixon creía estar pisando terreno seguro. Porque pese a toda la porquería que estaba saliendo del Partido Republicano, pese a todas sus maniobras e ilegalidades, arrasó en las elecciones de noviembre del 72. Renovó la presidencia. Luego estaba claro que a una mayoría de los estadounidenses les daba igual si su presidente era o no un corrupto. Es lo que suele ocurrir cuando un candidato o candidata no tiene votantes. Tiene hooligans, que da igual que les pillen metiendo la mano en la caja. Lo votan porque lo votan. Recuerden lo que dijo Donald tengo a la gente más leal. Podría pararme en mitad de la Quinta Avenida y disparar a la gente, y no perdería votantes. Pero por mucho que renovara la presidencia de los Estados Unidos A Dick el Tramposo todo se le empezaría a poner en contra. Las investigaciones periodísticas, políticas y policiales seguían dando sus frutos. Porque además de periodistas haciendo su trabajo y policías investigando a aquellos cinco tipos detenidos en el complejo Watergate, también hubo políticos que se emplearon en conocer la verdad. Los recursos del Estado no podían estar empleándose en beneficio de un candidato de un partido político, ni mucho menos en obstru. Una investigación. Eso era lo que se estaba haciendo desde la Casa Blanca, ordenando al FBI que pusiera trabas a toda investigación. Es inevitable equiparar lo ocurrido entonces con la corrupción endémica en el Partido Popular de Feijóo y la red de jueces y magistrados a su servicio. A los populares se les llena la boca de honestidad y de acusaciones contra los demás. Pero cuando llega la hora de votar una investigación contra la corrupción, votan en contra, porque en esa corrupción está el PP. A Nixon se le fue cortando la risa a lo largo de 1973 y fue perdiendo los papeles. Tanto él como su jefe de gabinete siguieron sin dar importancia a que todo lo que se hablaba en el Despacho Oval se estuviera grabando. Escuchen esta frase enrabietada de Richard Nixon contra la no ataques al rey si no lo puedes matar. Golpearon y no mataron. Y ahora vamos a matarlos nosotros. No me importa lo que cueste. Van a morir. Pero Nixon ya estaba muerto, aunque él creyera que no. En mayo del 73 comenzaron las audiencias en el Senado para esclarecer el escándalo Watergate. El senador que dirigió la investigación si las acusaciones hechas hasta hoy son ciertas, entonces los ladrones que irrumpieron en la sede del Comité Nacional Demócrata estaban irrumpiendo en el hogar de cada ciudadano de los Estados Unidos. Silencio.
Joaquín Bosch
Silencio.
Nieves Concostrina
Durante un mes se estuvieron celebrando audiencias de las que todo el país estuvo pendiente. Los estadounidenses no despegaban la nariz del televisor, ni la oreja de la radio, porque se transmitieron íntegras y en directo. Todos pudieron escuchar, hasta los hooligans de Richard Nixon, los distintos testimonios y las pruebas que demostraban que el caso Watergate había sido un complot del Partido Republicano para espiar al demócrata urdido desde la Casa Blanca, con miembros del gobierno implicados y utilizando, por un lado, recursos del estado y por otro, un fondo secreto de 700 mil dólares para pagar actividades encubiertas en la campaña de reelección. Richard Nixon continuó en sus trece haciendo declaraciones grandilocuentes y mintiendo a los la gente debe saber, dijo, si su presidente es o no un delincuente. Y yo no lo soy. Y sí lo era. Delincuente y tramposo. Tan tramposo y tan cobarde que eligió dimitir para evitar ser destituido tras el impeachment, el proceso judicial que el Congreso iba a abrir contra Nixon. El 9 de agosto de 1974, Tricky Dick dirigía una escueta carta al Secretario de Estado, Henry querido señor Secretario, por la presente renuncio al cargo de presidente de los Estados Unidos. Sinceramente, Richard Nixon.
Joaquín Bosch
Silencio. Silencio. Silencio.
Nieves Concostrina
Silencio.
Joaquín Bosch
Silencio.
Nieves Concostrina
Historias con sonido CARA A con Emma Vallespinós Vamos con la primera historia con sonido de hoy. Hola, Emma.
Emma Vallespinós
Hola, Nieves. Nuestra cara tiene un nombre Forrest Gump. Y lo que vamos a escuchar es uno de los temas de su fantástica banda sonora. La película, estrenada en 1994 y protagonizada por Tom Hanks, está basada en la novela homónima de Winston Groom. Y es la historia de un hombre que, pese a poseer una baja inteligencia, se las apaña más que bien para salir adelante sin proponérselo. Forrest Gump acaba protagonizando momentos históricos. Por ejemplo, cuando es un niño con prótesis en las piernas. Su madre alquila habitaciones para llegar a fin de mes y uno de los huéspedes es el mismísimo Elvis Presley. Y Forrest es quien le enseña a bailar. También es él quien inspira la letra del Imagine de John Lennon. Y el que una noche en la que se aloja en el hotel Watergate por recomendación del propio presidente Nixon, acaba ya al vigilante de seguridad porque hay alguien en las oficinas de enfrente con unas linternas y los destellos no le dejan dormir. Vamos a escuchar el tema que suena justo cuando Forrest, sentado en un banco con su caja de bombones en el regazo, se lo cuenta a la persona que espera el autobús junto a él. Raindrops keep falling on my head de BJ Thomas.
Nieves Concostrina
¿La escuchamos correctamente? Forest Gam. Me encanta. Let's go check us.
Pepe Rubio
Raindrops are falling on the hill And just like the guy whose feet are too big for his bed Nothing seems to fit Those raindrops are falling on my head They keep falling So I just did me some talking to the.
Nieves Concostrina
Sun.
Pepe Rubio
And I said I didn't like the way he got things done Sleeping on the job Those raindrops are falling on my head They keep falling But there's one thing I know The blues they send to meet me Won't defeat me It won't be long till happiness themselves to greet me. Raindrops keep falling on my head But that doesn't mean my eyes will soon be turning red Crying's not for me Cause I'm never gonna stop the rain by complaining.
Nieves Concostrina
Contarte el arte Ana Baltierra. Pisamos territorios muy contemporáneos con este programa, pero Ana Baltierra, doctora en Historia del Arte, le da igual. La que sabe de arte, sabe de arte, la pongas donde la pongas, en el siglo III o en el 20. Hola, Ana.
Ana Baltierra
Hola, Nieves.
Nieves Concostrina
Cuéntanos, cuéntanos de qué vamos hoy.
Ana Baltierra
Bueno, hoy con este temazo me ha hecho un poco de spoiler porque está muy bien hilado. Yo pensaba sorprender a nuestros escuchantes a pesar de que vamos a tratar a uno de los pintores más conocidos y populares de la historia del arte, que es Andy Warhol. Sí, Nieves, el artista pop famoso por sus series de colorines dedicadas a las famosas latas de sopa Campbell o a esta Marilyn Monroe que nos canta de fondo, también traída por Emma Vallespinos.
Nieves Concostrina
Y.
Ana Baltierra
Por Nieves con costrina, Por supuesto. Bueno, os estaréis preguntando, ¿Y qué narices tendrá que ver Andy Warhol con el escándalo Watergate? ¿Blanquear un dinero a base de sopa camper? Bueno, si lo hicieron, Nieves, no tengo ni idea. Pero sí sé que Warhol estuvo metido de lleno en las elecciones de la presidencia que llevaron a Richard Nelson al poder en su segundo mandato. Como lo oyes. Andy Warhol en primera línea de batalla política. Por supuesto.
Nieves Concostrina
Cuenta, cuenta, cuenta. Qué intrigas.
Ana Baltierra
Te cuento, te cuento. Andy Warhol hizo, redoble de tambor, los carteles de apoyo a la campaña política presidencial de George McGovern en 1972. McGovern, como bien sabes, fue el candidato presidencial demócrata durante las elecciones de este año de 1972, que perdió ante el luego presidente Richard Nixon, que se presentaba a la reelección. Había sido piloto de guerra en la Segunda Guerra Mundial, tenía un doctorado en historia y había ejercido como profesor de historia en la universidad. Aquí te preguntarás quizá porque Warhol se arrimó a este candidato. Y la respuesta es que en primer lugar porque era el que tenía unas ideas más socialistas. Había prometido un programa para reducir la pobreza, para terminar con la participación estadounidense en la guerra de Vietnam, que era una herida muy abierta, e incluso para descriminalizar la marihuana. Fiesta, ¿No? Así que Andy Warhol se embarcó en la que fue su obra más política, el apoyo a esta campaña. Así que aunque Andy Warhol era conocido principalmente como artista y figura de la cultura pop, se comprometió activamente con la política. Warhol simpatizaba con sus posturas progresistas y encontró en la campaña de McGovern una oportunidad para expresar sus opiniones políticas a través del arte. Así que el que Andy Warhol era demócrata no era un secreto en la época, aunque hasta este momento no hizo alarde abierto de ello.
Nieves Concostrina
Lo dijo las clases.
Ana Baltierra
Efectivamente, salió del armario, o por lo menos él decía. Vivía la política con una cierta indiferencia, o eso parecía, porque hasta llegó a decir en alguna ocasión que sólo había votado una vez en su vida, como cuando a veces lo dice la gente con orgullo. Eso sí, eso sí, le fascinaba la capacidad de reinvención que tenían los políticos. De ellos decía que junto con los actores eran los que más cambiaban sus personalidades, como los camaleones.
Nieves Concostrina
¿Y cómo eran los carteles que hizo para aquella campaña?
Ana Baltierra
Por aquí vamos a la cosa curiosísima. Esos carteles de la campaña de 1972. Son litografías a color que representan, ojo, a Richard Nixon, no a Max, claro esta. Es donde explota la cabeza. Las litografías son, para entendernos, impresiones hechas cuando no existía la impresora láser o similar, ni por supuesto, los ordenadores, aunque se seguía utilizando con fines artísticos a día de hoy. La técnica consistía en trazar un dibujo en una plancha metálica y luego ir poniéndola en papel, sacando copias como si fueran nieves, una especie de sello. Este tipo de técnicas, especialmente las serigrafías, le permitían a Warhol aplicar diferentes colores en las copias. Por eso tenemos a Marilyn Monroe. Amarillas, rojas, rosas, azules. Todo el arco iris, todo el orgullo gay cabe en esas coloridas obras de Warhol, que iba intentando conseguir diferentes efectos con esa gama cromática y precisamente con costrina. Este es el quid de la cuestión en esta obra titulada Bota McGovern, de 1972. Es la foto del entonces presidente de los Estados Unidos, Nixon, con el rostro teñido de verde y azul y la corbata manchada de rosa y rojo. Y debajo, fíjate, Foto de Nixon. Y debajo escrito pone eso. Vota Mac Govern. Ahí queda eso.
Nieves Concostrina
Visto lo visto, luego a lo mejor ganó Nixon con tan amplia mayoría, porque además de su campaña, también se la hicieron los demócratas.
Ana Baltierra
Se liaron, ¿No?
Nieves Concostrina
La primera vez que pasa. Hubiera sido mejor una imagen de McGover diciendo Vota McGover.
Ana Baltierra
Hubiera sido por lo menos lo canónico. Pero es que Warhol, bueno, no era muy canónico. En este caso inventa lo contrario, porque era un cartel antini. Más que pro MacGovern, era anti Nixon. Lo que hizo Warhol fue recoger una fotografía que había aparecido en la portada del periódico Nes Week del presidente y su esposa, Pat Neeson. Qué manía las americanas de ese cambiando el apellido cuando se casan. Eso sí que es un lío. Como si en pleno siglo XX o XXI fueran apéndices de su marido.
Nieves Concostrina
Luego se divorcian y quieren recuperar el apellido.
Ana Baltierra
Se vuelven a casar. Ya no sabes. Ya te pierdes con ellas. Y tomando como base esa fotografía y utilizando los colores que llevaba Pat Nisson en su vestido, tiñó la cara del presidente de verdad. Si yo te digo, Nieves, que pienses en alguien con la cara verde y que me digas qué impresión te da, ¿Qué me dirías?
Nieves Concostrina
Mal rollo, Vómito verde. Verde, Mal rollo.
Ana Baltierra
Box moco vomitona. Efectivamente. De hecho, hay un emoticono muy gráfico en este sentido que podéis todas y todos consultar en WhatsApp. Es alguien enfermo que está vomitando con náuseas. Efectivamente, claro. Es decir, Warhol en este cartel pretende crear de alguna manera la impresión de que ni es alguien nauseabundo o enfermo. Encima, fíjate que de fondo pone ese naranja chillón y una cabeza que es enorme para su cuerpo. Parece que en vez de un honorable presidente es una caricatura. Alguien que lo que nos hace es generar rechazo. No porque, fíjate, distorsione sus rasgos, sino gracias al uso de los colores, que era un mago en esto Warhol. Warhol era católico y poner el rostro de Nixon de un color verde espeluznante da a entender que el presidente es diabólico. Esta es la simbología. Entonces Warhol quiere mostrarnos el mal que reina en el país. Nixon es el mismísimo demonio. Por eso pone la foto de Nixon intentando generar una imagen desagradable y debajo la solución al problema. Todo arreglado. Este es el demonio. Vota McGovern. Es como si mira, este es Nixon. Te estoy enseñando su alma. Es el mismísimo diablo. ¿Que más necesitas? Vota por McGovern.
Nieves Concostrina
¿Era habitual que Warhol se implicara tan activamente ahí con un partido, con un político?
Ana Baltierra
Pues Warhol fue bastante activo en este sentido. Fue un artista muy político y un buen comerciante. Claro. Y al final muchos de estos políticos estaban contratando sus servicios, le pagaban. De hecho, tenemos más casos en los que Warhol se relacionó con políticos o algunos políticos quisieron contratarle. Por ejemplo, Jimmy Carter, también del Partido Demócrata, envió un mensaje a Warhol para que se hiciera un retrato suyo durante la campaña presidencial de 1976. Era un intento muy claro de llegar a los votantes más jóvenes. Lo que pretendía era usar la popularidad y el estatus de Warhol, que era ya una estrella, para posicionarse como líder progresista. Esto es un poco, Nieves, lo que hemos visto en los últimos años en las elecciones de candidatos en TikTok o siendo entrevistados por influencers, tratando de llegar así a otro tipo de público, como la generación Z, los zoomers, que también vota a fin de cuentas. En todo caso, a Warhol no le hicieron mucho caso y MacGobert perdió las elecciones. Efectivamente. Nixon resultó ser el mismísimo diablo, como hemos visto en el escándalo Watergate que ya has contado tú. Pero no será porque Warhol no nos lo avisó.
Nieves Concostrina
Efectivamente. Oye, pues magníficamente. Muchísimas gracias, Ana. Otra lección magistral de arte, esta vez contemporáneo.
Ana Baltierra
Gracias, Nieves.
Joaquín Bosch
El invitado con Jesús pozo.
Pepe Rubio
Recuerdo aquellos 90, todo empezaba a ir bien. Mi trabajo, aunque precario, era el fin y al cabo trabajo también.
Nieves Concostrina
Turno de Jesús Pozo y su invitado. Esta vez ha conversado con Joaquín Bosch, magistrado y portavoz territorial de Juezas y Jueces para la democracia. En 2022 publicó un libro de mucha pegada y un título que me encanta porque yo uso La patria en la cartera. Pasado y presente de la corrupción en España. Hola, Jesús.
Joaquín Bosch
Hola Concostrina y juez que habla claro y sabe de lo que habla por su ejercicio profesional y por sus propias investigaciones. Así explica la corrupción política en Españ.
Es una minoría la que está corrompida. Lo que ocurre es que no es una minoría de cuatro manzanas podridas, porque hay más de cuatro, más de cuarenta, más de cuatrocientos y más de cuatro mil. Es decir, es una minoría amplia. Pero el discurso contra la política, en definitiva, es un discurso contra democracia. Y allá donde no hay políticos lo que hay son dictadores. Por eso yo creo que es importante encapsular lo que son los corruptos de verdad, ver dónde hay tramas estructurales que a veces afectan a los principales partidos, como nos demuestran los hechos probados de las sentencias. Y sobre todo remarcar la honestidad de quienes ven la política como un servicio público, como aquello que decía Manuel Azaña, que la política debe ser el estadio más elevado de la cultura. Por eso digo que hay que relativizar sin ignorar que España tiene un problema muy grave de corrupción política, como nos dicen todos los organismos internacionales.
También explica perfectamente que no habría políticos corruptos sin electorado corrupto.
Yo en el libro intento acuñar un concepto que es el de electorado corrupto, más allá de una votación a nivel general, donde pueden influir muchas variables, pero todos conocemos perfectamente poblaciones pequeñas o medianas en las que hay una ciudadanía o un electorado que ha votado alcaldes corruptos con seguridad completa de que eran unos corruptos. Bueno, hay casos clarísimos como el de Marbella y Jesús Gil. Y esto nos demuestra que a menudo hay complicidades ciudadanas para que la corrupción haya sido posible. Y esto también acredita déficits importantes en materia de convicciones éticas en una parte.
Nieves Concostrina
De las Y todo esto tendrá un origen muy mucho español.
Joaquín Bosch
Concotrina lo tiene y está perfectamente identificado.
Porque arranca en el franquismo. La corrupción alcanzó al Caudillo, a muchos de sus familiares, de sus ministros, de sus empresarios y durante muchas décadas claro, esas estructuras corruptas se tenían que haber cortado con la transición pero como bien explicó Javier Pradera, aquello no fue posible ¿Y qué ocurrió? Que los partidos políticos utilizaron esas dinámicas para financiarse. La corrupción del urbanismo no la inventó Jesús Gil en Marbella, eso está arranca con el desarrollo turismo, la especulación inmobiliaria, las recalificaciones del franquismo, las grandes mordidas en materia obras públicas arrancan en el franquismo y las leyes que permitían eso, la democracia no las cambió y cuando las tocó lo hizo tarde y mal porque precisamente mantener esas estructuras legales permitió muchos pelotazos a los principales partidos, pero además también posibilitó muchos enriquecimientos individuales, los empresariales que continuaron del franquismo a la democracia y los de la nueva clase política que en esas órbitas evidentemente el dinero por donde pasaba iba mojando en muchas manos.
Nieves Concostrina
Ya sabemos otro mal que nos dejó el franquismo además del Rey, la corrupción. Y también nos dejó la transición para perpetuar los males.
Joaquín Bosch
El magistrado se ha referido, recuerda al libro de Javier Pradera Corrupción política. Los costes de la democracia. Pradera fue escritor, abogado, analista político, columnista en El País y editor español y fue un testigo privilegiado de aquella época.
Cuenta que en la transición se sabía perfectamente quiénes eran los corruptos que en la dictadura se habían enriquecido y que no debían haber continuado en política en democracia. Pero también añadía Pradera que si eso se ponía sobre la mesa, igual que otros temas como el tema de las fosas comunes, de la exigencia de responsabilidades, había temas que no se podían poner sobre la mesa y uno de ellos era el tema de la corrupción del franquismo porque si se ponía eso sobre la mesa pues se torpedeaba el proceso para llegar a un sistema democrático y entonces hubo que mirar hacia otro lado, no tocar determinados temas y por eso subtitula Javier Pradera el libro así Los costes de la democracia. La corrupción fue uno de los costes que tuvo que asumir nuestra democracia para poder ser una democracia, porque al no afrontar el problema continuó e incluso se adaptó a la nueva situación de un.
Nieves Concostrina
Sistema de partidos me falta alguien en la ecuación el paraguas que avalaba ese coste y blanqueó la corrupción con ello.
Joaquín Bosch
Con ello va ahora el magistrado Joaquín Bosch.
La monarquía, las acusaciones de corrupción contra el rey emérito vienen de antiguo y precisamente están vinculadas con el problema de la inviolabilidad, con la falta de transparencia y con la falta de controles democráticos en su momento. Efectivamente En el siglo XIX María Cristina de Borbón dos Cecilias ya fue expulsada de España por corrupta y mucha gente recuerda cómo Se marchó Alfonso XIII, pero está menos contado que fue acusado de manera muy amplia por corrupción, que fue juzgado por corrupción durante la Segunda República. Lo que ocurre es que claro, obviamente no vino, no vino para que se pudiera celebrar el juicio. Es que nuestra Jefatura de Estado ha sido concebida siempre de una manera en la que apenas tiene que rendir cuentas y esto podía pasar en la Edad Media, pero claro, en el siglo XXI, en una sociedad democrática avanzada es inaceptable que el presidente de una República o el jefe de Estado de una monarquía parlamentaria pues pueden actuar sin transparencia, sin rendir cuentas y además con impunidad a través de la figura de la inviolabilidad.
Nieves Concostrina
O sea que desde 1936 tenemos una jefatura de Estado que va a su bola, que no rinde cuentas, que actúa con impunidad, que tiene una trayectoria corrupta ininterrumpida y que encima no sirve para nada. Viva el rey.
Joaquín Bosch
Bueno, pero también habla de sus propios compañeros los jueces.
Fue expulsado de la procesión el juez Turquía por temas vinculados a la trama de Gil Marbella, también fue expulsado Salvador Alba por maniobras contra la magistrada Victoria Rosey y también ha habido otros magistrados que han actuado con un abuso del cargo, además lo hacen en el ejercicio de funciones públicas, lo cual es peligros. ¿Creo que ya decía Quevedo aquello de que hace más daño a la sociedad un mal juez que 100 delincuentes, porque claro, el efecto que genera puede ser.
Devorador Y lógicamente con este repaso que da el magistrado Bosch le pregunté también cómo cree que percibe la sociedad española toda esta situación?
Yo pienso que la corrupción genera una fuerte desmoralización cívica y el caso del rey emérito es significativo porque estamos hablando de figuras que especialmente tienen una función simbólica y que en un sistema de elección no democrática se fundamentan en un sentido de la ejemplaridad. Si quien debe dar más ejemplo, pues no lo da, es normal que de allí hacia abajo, pues la ciudadanía piense que los valores éticos no tienen ninguna relevancia. La ejemplaridad circula de arriba abajo y no al contrario. Son quienes están en el foco, desde el jefe de Estado a los grandes líderes políticos, los que deben comportarse de manera honesta para ser un espejo en el que pueda reflejarse la ciudadanía. Por tanto, en la medida en que nuestras figuras públicas sean más deshonestas, pues más poco entusiasmo por la democracia.
Nieves Concostrina
Volvemos otra vez al rey delincuente. Yo no lo llamo emérito porque a Su Majestad no le gusta. Odia que le llamen emérito. Me viene la frase que dijo Leslie Stahl, la reportera de la CBS que cubrió el Watergate desde el principio, que dijo, refiriéndose al presidente Nixon, que la persona de arriba infecta todo lo que hay debajo. Y si hay un rey corrupto es el perfecto paraguas para la corrupción de los cortesanos de abajo. Está clarísimo.
Joaquín Bosch
Rey corrupto, emérito.
Nieves Concostrina
Emérito.
Joaquín Bosch
Pero no todo está perdido. Soluciones hay, pero eso sí, hay que querer poner las soluciones encima de la mesa.
Básicamente en tres frentes, que son los de la prevención, la persecución y el castigo de la corrupción. Y ahí tenemos que trabajar mucho en medidas de transparencia, en reforzamiento de la separación de poderes y fortalecimiento de los órganos de contrapeso y de controles de las principales fuerzas políticas. En tener más instrumentos en los juzgados para perseguir la corrupción. A menudo los jueces perseguimos en bici a corruptos que escapan en Mercedes, porque las tramas corruptas tienen más medios para eludir a la justicia de los que tenemos los magistrados para perseguirla. Pero estas reformas se han hecho en otros países y no hay ningún obstáculo constitucional ni legal para que se lleven a cabo, salvo que necesitan de una fuerte voluntad política y soluciones que no.
Sólo dependen de los políticos, también de la ciudadanía activa de este país.
Que si en Dinamarca u otros países europeos pasara la décima parte de lo que pasa en España, estaría medio país en las calles y no se movían de ahí hasta que no hubiera soluciones El problema es que aquí nos hemos acostumbrado mucho a las prácticas corruptas. Hay como cierta resignación. Es verdad que los últimos años han surgido más voces críticas. Ha habido incluso exigencias en algunas fuerzas políticas. Pero todavía hay demasiada parte de la ciudadanía que justifica o mira con indiferencia el grave problema de la corrupción.
Nieves Concostrina
No hay obstáculo legal para acabar con la corrupción. Lo que hay es cobardía política y jueces, como lo del Consejo General del Poder Judicial, que se saltan la Constitución y la ley con absoluta impunidad. ¿Es eso? Vaya lujo haber tenido una voz tan autorizada y clara como la de Joaquín Bosch, autor de La patria en la cartera. Esa cartera que suele llevar una pegatina con la bandera de España que también nos legó la dictadura. Por cierto, muchísimas gracias, Jesús. Esto era un gato con los pies de trapo y la cabeza al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?
Pepe Rubio
Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo lindas señas. Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo lindos sueños.
Nieves Concostrina
50 años de. Pues está más que demostrado gracias a documentos y grabaciones desclasificadas y a testimonios de los directamente implicados, que Richard Nixon estuvo metido hasta las trancas en el escándalo Watergate. No pudo demostrarse que ordenara el espionaje al partido Demócrata porque dimitió para evitar ser investigado y destituido. El impeachment es un proceso judicial utilizado por el Congreso de los Estados Unidos contra el presidente, vicepresidente o miembros de la administración estatal por delitos ejercidos en el desempeño del cargo. Delitos como traición o cohecho, o perjurio o malversación. Parece que la palabra deriva del francés empiece y significa impedimento. Juzgan para decidir si se impide que el acusado continúe en el cargo. El Congreso propone y acusa formalmente, pero el que juzga al acusado es el Senado. También les digo que Estados Unidos tiene mucho rollo con esto del impeachment porque nunca llegan a nada. Marean mucho la perdiz para que al final todo quede en agua de borraja. Solo dos presidentes han sido procesados. Uno al principio del siglo XIX, Andrew Johnson, acusado de abuso de poder. Pero vamos, nada, absuelto por un voto. Y el otro, Bill Clinton, no por haberse aprovechado de su erótica del poder para tener un rollo con la becaria Mónica Lewinsky, sino por haber jurado que no lo tuvo y resultó que sí. Pero. Bah, Nada. También salió inocente el Dandy Clinton. Eso sí, la becaria Mónica, de 22 años, quedó como la puta de América, así la llamaron en las televisiones, con la reputación destruida y sin encontrar trabajo. Mientras que el señor presidente, con 30 años más que la becaria, casado con una hija y ya señalado por ir toqueteando jovencitas, siguió paseando sonrisa y se decidió que bueno, total, por nueve felaciones de una jovencita buscona en el despacho. Val, no iban a condenar a un tío tan simpático. El único que seguro, seguro habría salido condenado y destituido en el impeachment era Richard Nixon. Pero como dimitió para librarse al final también. Na. Nada de nada. Pero lo que sí quedó demostrado es que un tal R. Nixon, que nadie sabe quién es, quiso tapar el escándalo de corrupción de su partido utilizando recursos del Estado aprovechando que el Partido Republicano estaba en el poder. Exactamente lo mismo que hizo el Partido Popular de M. Rajoy, que tampoco sabemos quién demonios es el PP, aprovechando que estaba en el poder y a través, presuntamente, del Ministerio del Interior y de las presuntas maniobras del Ministro del Interior, ese que muy bien no está el hombre porque dice que su ángel de la guarda le ayuda a encontrar aparcamiento. Digo yo que también se lo ayudará a encontrar presuntamente, pues utilizó recursos del Estado para frenar las investigaciones del caso Kitchen. Todo presunto, todito presunto. La operación Kitchen es el Watergate español, pero en cutre. Bueno, tampoco es que el Watergate fuera un ejemplo de finura y elegancia. El caso Kitchen, recuerden, es una investigación de la Fiscalía Anticorrupción, sobre todo al ex comisario José Villarejo, un policía sin escrúpulos que ha cantado la Traviata contando que desde el Ministerio del Interior del tipo que hablaba con su ángel de la guarda, se orquestó una operación para robar documentos al ex tesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, porque en ellos se implicaba a un montón de altos cargos del partido en el Gobierno en casos de corrupción. El caso Kitchen tiene los mismos ingredientes que el Watergate, los sustracción de documentos, grabaciones, policías corruptos, jefes de gabinete, cómplices, tesoreros, extorsión, amenazas a la prensa, periodistas burdos, fiscales valientes, fondos reservados, dinero negro, reparto de sobres. Y el objetivo en los dos casos era el utilizar personal y capital de la Administración del Estado para tapar la corrupción del partido en el poder y boicotear la investigación judicial de la trama Gürtel. Más claro. Y cuidao que me voy a poner escatológica. El Partido Popular va y la caga con la Gürtel y entonces intenta tapar la cagada con el mojón de la Kitchen y solo consigue una mierda de dimensiones monumentales, o sea, de mal en peor. Pero de la misma manera que para que se produjera el escándalo Watergate era imprescindible que el líder del Partido Republicano fuera Richard Nixon, para que el PP haya sido ya aceptado como el partido más corrupto de la Europa Occidental por los casos Púnica, Gürtel, Led o Kitchen, también era imprescindible que estuvieran al frente personajes como Dolores de Cospedal, aquella maestra de la oratoria que hizo el ridículo con lo del la indemnización en diferido en forma de simulación o como Mariano Rajoy, como Fernández Díaz y su Ángel Marcelo, como Eduardo Zaplana, como Rita Barberá, como Esperanza Aguirre, Ignacio González, Rodrigo Rato, Jaume Matas, Carlos Fabra, Francisco Granados. La pandilla está muy nutrida. Más similitudes, porque al igual que en el Watergate aceptar intentaron implicarse agentes del FBI y de la CIA siguiendo instrucciones desde el Despacho Oval de la Casa Blanca. En la Kitchen la Fiscalía Anticorrupción pidió prisión para seis comisarios de policía a los que señala como implicados en el espionaje al tesorero del PP para hacerle callar. Ahí están Villarejo, el comisario Pino también, y García Castaño y Gómez Gordo, Olivera, Martín Blas. Bonita cúpula. Policía trabajando sin control judicial para tapar la corrupción. Y aquí sí que hay que establecer alguna diferencia entre el número 2 del FBI Mark Feld, crucial para el éxito de la investigación periodística del Washington Post sobre el Watergate, y el excomisario de policía José Manuel Villarejo y su implicación en la operación Kitchen. Mientras Mark Feld jugaba a favor de la transparencia y contra la corrupción del Partido Republicano, facilitando datos a la investigación para que se conociera la verdad, el ex comisario Villarejo se puso al servicio de un partido político, el PP, para tapar la verdad y su corrupción. Mark Fell ha pasado a la historia como un héroe, el famoso Garganta Profunda. El comisario Villarejo será siempre un villano, un policía ruin que más que un Garganta Profunda era. No sé cómo llamarlo. Oreja insaciable, porque grababa hasta el cajero del Carrefour cuando pagaba la compra. Historias con sonido Cara B con Emma Vallespinos Y acabamos como siempre, con música.
Emma Vallespinós
Con muy buena música y con otra ración de corrupción. En este caso la trama Gürtel, cuya primera resolución en mayo de 2018, que consideraba probada la existencia de la caja B del PP y condenaba al partido como beneficiario de un sistema de corrupción institucion acabó con la moción de censura del PSOE contra Mariano Rajoy y con Pedro Sánchez como nuevo presidente del Gobierno. Y se dio otro hito para nuestra historia, aquellas horas en las que España fue gobernada por el bolso de Soraya Sáenz de Santamaría. Pero aquí hemos venido a hablar de música y por eso nuestra cara B es el que fuera el tema número uno de los cuarenta durante aquellos días, el 31 de mayo y el 1 de junio de 2018. Nevervídese nunca será lo mismo de Camila Cabello.
Nieves Concostrina
La escuchamos enseguida. Solo te recibo una cosa. Aquí hemos venido a hablar de lo que tú quieras.
Emma Vallespinós
Venga, pues vamos.
Nieves Concostrina
Eso de entrada. Y es fundamental recordar aquella presidencia del bolso de Soraya Sáez de Santa María. Por supuesto que sí. Bueno, antes de escucharla, nos despedimos. Recuerden que este programa ha sido posible gracias al trabajo de Jesús Pozo, de Ana Baltierra, de Emma Vallespinós, Pepe Rubio, a la técnico de sonido María Jesús Rodríguez y al mío, Nieves con Costrillas.
Emma Vallespinós
And all the lines you intoxicate me just like nick Suddenly I'm a feedback And I could try to run But it will be just my head of you I know I'll never be the same It's you, babe And never nothing for the way that you move, babe And never try to run But it won't be your. I know I'll never, ever, ever be the same I'll never be the same I'll never be the same I'll never.
Pepe Rubio
Be the same.
Emma Vallespinós
Speaking in LA When the lights are low Population nicotine Here are we more feed Suddenly I'm a feed and you all at me All I need yeah, yeah all I need It's you move it.
Nieves Concostrina
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Ana Baltierra
La radio.
“Tricky Dick y el caso Watergate”
SER Podcast | 26 de mayo, 2024
Host: Nieves Concostrina
En este episodio, Nieves Concostrina desmonta la figura de Richard Nixon a través de su biografía, sus éxitos políticos y, sobre todo, su legado de corrupción con el caso Watergate, del que se cumplen 50 años. Concostrina contrapone los supuestos logros internacionales del presidente estadounidense con su naturaleza tramposa y su caída en desgracia por espiar al Partido Demócrata. El episodio abunda en paralelismos entre la corrupción política estadounidense y la española, en especial el caso Watergate con el caso Kitchen del Partido Popular. Además, se explora el papel del periodismo, la cultura pop (Andy Warhol y su arte político), y la percepción y tolerancia social hacia la corrupción. El magistrado Joaquín Bosch aporta un análisis experto sobre la corrupción estructural en España.
Nixon niega reiteradamente cualquier implicación y acusa a los demás:
La prensa sigue mordiendo el caso, sobre todo Walter Cronkite desde la CBS.
El intento de la Casa Blanca de aplastar a la prensa:
Las famosas grabaciones del Despacho Oval:
Nixon gana la reelección de calle en noviembre de 1972. La mayoría del electorado prioriza la fidelidad sobre la ética.
Las investigaciones siguen y la tensión crece:
Senado inicia audiencias públicas sobre Watergate; el país pendiente del televisor y la radio.
Concostrina enfatiza el calco entre Watergate y casos como la “Operación Kitchen”:
Desglose de la Operación Kitchen:
Diferencia moral entre Mark Felt (“Garganta Profunda”) y Villarejo (policía implicado en la Kitchen):
Sobre los elogios hipócritas al morir Nixon:
Sobre la naturaleza tramposa de Nixon:
Sobre el golpe en Chile:
La importancia del periodismo:
Sobre el jefe de gabinete Haldeman:
Sobre la grabación de las conversaciones:
Sobre el electorado fiel y la corrupción:
Paralelismo Watergate-Kitchen:
Distinción entre Garganta Profunda y Villarejo:
Joaquín Bosch sobre corrupción estructural:
Sobre la monarquía y opacidad:
| Tema / Momento | Timestamp | |:-----------------------------------------------------|:-------------------| | Presentación, muerte y repaso crítico de Nixon | 00:01 - 05:58 | | Nicaragua, Pinochet y Allende | 03:55 - 05:30 | | Inicio y escalada del caso Watergate | 05:44 - 13:15 | | Papel de periodistas y filtraciones ("Garganta Profunda") | 09:45 - 11:42 | | Nixon gana reelección, lucha mediática | 13:00 - 19:32 | | Audiencias del Senado y dimisión | 20:20 - 21:39 | | Andy Warhol, arte pop y la campaña de 1972 | 25:29 - 33:13 | | Paralelismos con corrupción española (Kitchen-Gürtel)| 44:46 - 52:26 | | Entrevista a Joaquín Bosch sobre corrupción estructural| 34:05 - 44:12 |
El programa mantiene el tono punzante, irónico y didáctico característico de Nieves Concostrina: no se ahorra calificativos (“tramposo”, “mentiroso”, “delincuente”, “cutre” para lo español), recurre a la cultura popular para contextualizar, y no vacila en hacer paralelismos críticos contra los actores políticos españoles actuales.
El caso Watergate no fue un simple “desliz” sino un hito en la historia de la corrupción política occidental y el periodismo de investigación. Nixon representa el arquetipo de líder corrupto cuyas artimañas estaban “de serie”, no como accidente. Los paralelismos entre el Watergate y la corrupción estructural en la España contemporánea subrayan la vigencia del tema: mientras no haya transparencia, controles efectivos y cultura de ejemplaridad desde arriba, la corrupción seguirá repitiéndose bajo distintos nombres y rostros — en palabras de Concostrina, con variante “cutre” en la piel de toro.
Podcast producido por Cadena SER. Resumen elaborado por AI para orientación y consulta.