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Creé un nuevo espacio diferente es este que estás a punto de escuchar. Bienvenido, bienvenida al buzón de Psicología al Desnudo. Son capsulitas más cortas que buscan responder algún comentario, mensajito, experiencia o secreto que ustedes me dejen en el buzón de mensajes. Me parece apasionante poder leerles, escucharles y pensar juntos qué propuestas tiene la psicología para decir sobre esos dolores que nos recorren todos los días. Escuchemos entonces el mensajito que me dejaron en el buzón del día de hoy. Rocío, de Córdoba, Argentina.
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Hola, Marina. Escucho Psicología al desnudo desde el 2021 y me has ayudado un montón. Gracias por eso. Me gustaría que hables sobre por qué hoy es tan normal que una persona te tenga ahí esperando, te llame de vez en cuando, te propone un plan, pero nunca se termina concretando nada. Después vuelve, te dice dos o tres cosas lindas y chau. Desaparece para siempre. Cero compromiso, cero responsabilidad afectiva. Me pasó ya varias veces, y no solamente a mí, sino que a muchos amigos, amigas también. ¿Te parece que es algo generacional? ¿Puede ser que le tengamos miedo a comprometernos afectivamente con alguien?
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Soy Marina Mamolitti, psicóloga clínica. Esto es Psicología al Desnudo, el podcast de salud mental de Psi Mamoliti. En el episodio de hoy, Dejar de esperar en la banca, Benching, Orbiting y Breadcrumbing, recibí varios mensajes, como el de Rocío, además de cientos de sesiones con un montón de consultantes hablando exactamente del mismo tema. La incertidumbre que genera tener un vínculo con alguien que no deja en claro cuál es su intención, es decir, qué quiere con nosotros, es tremenda. Vamos a hablar hoy de estos fenómenos que parecen muy nuevos, pero que son tan antiguos como la humanidad. Estos neologismos que la sociedad hoy llamamos Benching, Breadcrumbing y Orbiting. No te preocupes si nunca los escuchaste. Los neologismos son formas nuevas de explicar algo que ya venía pasando, pero que están cada vez más presentes en nuestras relaciones y vínculos hoy. Más allá de que nunca hayas escuchado estos términos, estoy segura de que alguno de ellos te va a haber tocado de algún modo alguna vez. Empecemos distinguiéndolos. El número uno es el Benching. Esta palabra proviene de bench, que en inglés significa banca. En el deporte, la banca es el lugar donde están los suplentes, los que esperan entrar al juego sin saber cuándo van a entrar, cómo o por cuánto tiempo. Ahora, si llevamos esto al plano de las relaciones, el venting es un modo de vincularse, donde una de las partes tiene al otro como ahí, esperando. Le da señales confusas, intermitentes, sin nunca llegar a comprometerse. Salir de vez en cuando pero por meses, hablar con esa persona pero no todos los días, recibir mensajitos esporádicos y algunos me gusta en historias o en fotos. Siempre se tiene como una sensación de estar en un loop infinito de más de lo mismo, lleno de incertidumbre y mucha ambigüedad. Por un lado, querés que mantenga el interés en vos, me escribís, nos vemos. Pero por otro, es como si no te interesara. Puedo pasar días sin recibir ni una noticia tuya y cuando intento avanzar tengo la sensación de que me evitás. En el benching, lo que busca la persona es que del otro lado no se pierda el interés, es decir, que la otra persona esté disponible. Que haya disponibilidad. Es como decir ya vas a entrar a jugar vos, tranquila, tranquilo, estate atento porque ya en cualquier momento entras. Dos. Lo voy a decir en un español bien en criollo porque no existe traducción de esta palabra, y es breadcrumbing. Breadcrumbs en inglés significa migajas de pan. El nombre ya lo dice todo, ¿No? El bread crumbing es muy similar al venting, pero acá las señales son todavía más intermitentes y puede que ni siquiera exista una intención real más que la de tener el interés de la otra persona. Me pone un like en una historia, me contesta otra, Pasan unos días y nada, le dará vergüenza invitarme a salir. Ah, no, otro like, pero sigue sin pasar nada. Me invitó, vamos a salir una hora antes, me cancela, se siente mal. Dos semanas sin señales. Uy, otro like. Antes de las redes sociales, el breadcrumbing se daba cuando alguien mantenía a otra persona interesada a través de señales mixtas y atenciones esporádicas sin ninguna intención de profundizar la relación. Se usaban métodos más directos para enviar estas migajas de interés. Podían ser cartas o notas con cumplidos o mensajes que sugerían interés pero sin un seguimiento real. Invitaciones ocasionales para salir o reunirse que se cancelaban o se posponían. Conversaciones telefónicas muy esporádicas que mantenían la esperanza de una posible relación, pero sin dar nunca claridad. Una aclaración antes de el benching y el breadcrumbing no suceden únicamente cuando estamos saliendo, conociendo a alguien. Puede darse incluso en relaciones de hace muchos años y no solamente de pareja. Pueden darse en cualquier contexto, amigos, colegas de trabajo o bueno, sí, amores. Pasemos al orbiting. Orbiting en inglés significa orbitar, es decir, permanecer a la distancia pero no lo suficiente como para no dejar nunca de ser vistos, de estar presente. El orbiting se da cuando un vínculo o una relación se termina, pero la persona que decidió ponerle fin sigue apareciendo, sigue dando señales confusas y sigue permaneciendo presente de algún modo en la vida de la otra persona. Es decir, permanece como en el radar. Hace unos años tuve una consultante que estaba atravesando una ruptura amorosa súper difícil. Ella había logrado salir, pero muy dolida porque su ex pareja le había dicho que no la amaba tanto como para mantener un compromiso con ella. Y claro, eso era muy válido. Puede pasar que no amemos a otra persona y no queramos tener ningún compromiso. Ella lo entendió con mucho dolor y se dispuso a atravesar esa ruptura con terapia. Ahora, su ex pareja, después de terminar la relación, el terminarla seguía apareciendo, le mandaba mensajes para preguntarle cómo estaba, a veces con excusas como preguntarle recetas que ella solía cocinar, o tenía conductas algo raras en redes, como por ejemplo, cada vez que mi consultante subía una foto, él tres días después le ponía me gusta. Siempre esperaba tres días y ahí le ponía me gusta. Seguía apareciendo. Claro, con estas apariciones, hacer un proceso de duelo para ella era casi imposible porque le seguía generando muchísimo dolor y sobre todo le daba la esperanza de algo que nunca iba a pasar. ¿Qué es lo que lleva a una persona a tener este tipo de conductas? Bueno, las causas pueden ser muchas. Puede que detrás de quien hace estas conductas haya personalidades con rasgos un poco narcisistas que necesitan ser miradas, o personas con estilos de apego evitativo, donde hay un gran miedo, un gran temor al compromiso y a la cercanía emocional. Más allá de que uno quiere la cercanía, no puede con el miedo que le genera acercarse. También podría ser una forma de mantener el control sobre otra persona sin involucrarse emocionalmente o simplemente un juego de poder para alimentar un poco el ego. También puede surgir de la inseguridad, donde la persona no quiere cerrar completamente la puerta porque le da miedo quedarse sin opciones, o por indecisión o falta de claridad sobre lo que realmente uno quiere. Bueno, es estoy indeciso, no sé muy bien lo que quiero, entonces elijo mantenerme en el radar por las dudas, por si me arrepiento. Ahora, sea por la causa que sea, nunca ninguna de estas tres opciones nos va a llevar a construir un vínculo saludable. OK, ya identificamos qué es cada uno de estos tres neologismos que de nuevo, no tienen nada. Ahora quiero contarte qué tienen en común y por qué es tan importante que los identifiques para que veas si vos experimentaste alguno de estos tipos de manipulación emocional. Lo primero que tienen en común es que una de las partes tiene la constante sensación de que el vínculo con la otra persona es inestable, es confuso. Cuando nosotros nos relacionamos de manera saludable con alguien, ¿Qué es lo que tenemos? ¿Claridad, más allá del tipo de vínculo? Las reglas están claras, cada parte sabe lo que quiere, sabe lo que la otra persona necesita, y se siente como muy libre de expresarle lo que uno quiere, lo que el otro quiere. Ahora, por el contrario, tanto en el benching, en el breadcrumbing o en el orbiting, se tiene una sensación como de que nada está claro y que el vínculo en cualquier momento puede cambiar radicalmente. De un minuto al otro. La sensación es que todo es frágil. Si me escribe con un tono cariñoso, pero hace días no hablábamos, entonces hay algo que no me queda ¿Por qué desapareció durante cinco días? Si después me manda un mensaje para decirme que me extraña, la sensación es de inestabilidad y mucha confusión. La segunda característica que comparten es que la comunicación es muy pobre y es intermitente. Una de las principales características de este tipo de dinámicas vinculares es la falta de comunicación, ya sea en relación al contenido o a la frecuencia. Y cuando me refiero al contenido, me refiero a hablar del vínculo, hablar del nosotros, hablar de él cómo me siento, qué quiero, qué pienso, qué necesito, qué necesitas vos, qué queres que hagamos. Es como si la persona que tuviera estas conductas pensara algo yo quiero que vos estés ahí para mí, pero yo no quiero tener que estar ahí para vos. Entonces, mientras más borroso esté todo, mejor. Mientras menos definiciones, menos claro, todo mucho mejor para mí. Tercer característica que se siente en estas pensar en este vínculo genera una sensación de mucha ansiedad y alerta, como si algo pudiera pasar en cualquier momento. Es como que siempre estamos frente a una posible amenaza. Si yo recibo mensajes intermitentes y confusos y no tengo para nada claro qué quiere la otra persona, bueno, voy a estar en un estado de alerta constante. ¿Por qué? Porque lo más probable es que frente a la falta de información, mi mente genere miles de escenarios catastróficos para intentar descifrar hacia dónde vamos, qué somos, qué queremos, qué no queremos. Y señoras y señores, vivir en un estado de alerta nos trae altos niveles de cortisol, que es la hormona del estrés y que termina impactando directamente en nuestra salud. En los vínculos marcados por estos tres neologismos existe algo así como una sensación de eterna espera, como si en algún momento la otra persona fuera a elegirnos, a decidir quedarse con nosotros. Pero esto nunca pasa. La falta de claridad o falta de compromiso nos puede llevar a sentir que no somos suficientes además, o que algo está mal con nosotros. Y ni hablar de que estar ahí detenido, detenida, esperando por alguien eternamente, impide que podamos abrirnos a otras posibilidades, posibilidades nuevas, o avanzar en el proceso de superar ese vínculo que nunca será para continuar con nuestro camino. Vincularnos con personas no disponibles emocionalmente nunca nos va a llevar buen puerto, y sobre todo cuando no hay honestidad ni claridad en las intenciones, en qué quiere el otro conmigo. Algo muy importante a aclarar en este momento es que es muy difícil salir de este tipo de dinámicas porque se genera algo así como un círculo vicioso a causa de lo que en psicología llamamos refuerzo intermitente, que es algo súper similar al mecanismo que pasa con las maquinitas tragamonedas del casino. ¿Vieron esto de que los premios llegan, pero de manera aleatoria? Uno nunca sabe cuándo. Entonces, frente a esta esperanza de en cualquier momento puedo ganar, se intenta una y otra vez. La persona no se rinde porque quizás en algún momento ganamos, ¿Cómo me voy a ir? El tema es que eso nos lleva de a poco hacia un agotamiento emocional súper fuerte y a sentirnos frustrados o desesperanzados con las relaciones. ¿Qué podemos hacer entonces para impedir vincularnos de esta forma? Bueno, algunas de las cosas que podemos hacer Hablar con personas de confianza sobre lo que estamos sintiendo en relación a este vínculo. Expresar lo que nos preocupa para tener otro punto de vista puede ayudarnos un montón a percibir la situación con mayor claridad. La psicoterapia, por ejemplo, como acompañamiento para estos procesos, suele ser clave porque es un espacio además confidencial, seguro, cuidado y profesional. Otra cosa que podemos hacer es expresar claramente qué esperamos de la relación. Sí, yo sé que puede ser muy difícil hablar de ciertas cosas, sobre todo si el otro no muestra ningún interés en hablar de esto, pero a veces las charlas incómodas son las más necesarias. Si entendemos que estamos en alguna de estas dinámicas y queremos salir, es importante que hablemos, incluso con el miedo de que la respuesta del otro lado no sea lo que esperamos. Pero pensémoslo así, sea cual sea la respuesta del otro lado, es mejor una respuesta que no queremos escuchar antes que vivir en la incertidumbre y en la alerta constante de no saber si finalmente hay una decisión. Por bueno, vamos a comprometernos mutuamente y es lo que las dos personas queremos. Genial. Se establecerán las reglas y las medidas para que sea sano para ambas partes. Y si no, bueno, qué bueno que pudiste hablarlo y aclararlo, porque ahora sí, sos vos quien puede tomar la decisión de quedarte ahí con esas condiciones o seguir adelante. Y ahora sí, mi parte favorita, que es la parte práctica, para conocer qué herramientas podemos utilizar. Vamos a ir con dos ejercicios. Uno es para que hagas hoy y otro para que te lleves de acá en adelante para cada vez que vayas a vincularte emocionalmente con alguien más. Para hacer hoy vas a buscar una hoja, un cuaderno y algo para escribir. Y una vez que los tengas a mano, tomate el tiempo para anotar y pensar. Si alguna vez viviste alguna de estas situaciones, me gustaría que las ¿Con qué persona? ¿En qué momento? Y abajo responde ¿Cómo empezaron estas relaciones? ¿Qué características tuvieron? ¿Puedo notar algún patrón en común? ¿Qué podría hacer de ahora en más para notarlo más rápidamente y sobre todo para que no me vuelvan a pasar? Y para hacer de ahora en adelante, te propongo hacer tu propia checklist mental sobre tus no negociables a la hora de establecer un nuevo vínculo con alguien más. Eso que no estás dispuesto a negociar, que sabes que si lo permitís, eso te puede hacer daño y llevá con vos. Tené siempre en mente esta lista de no negociables antes de relacionarte con otra persona. Es tan importante cuidar del otro como de mí. No se trata de permanecer al lado de la otra persona a cualquier costo, para nada. Si no tenés claridad, si no sabés qué esperar de la relación, no es el camino. Con la persona adecuada te vas a sentir tranquila, tranquilo, vas a sentir que podés hablar de lo que te pasa, de lo que querés, de lo que esperás y probablemente no tengas miedo de preguntar, de sacarte las dudas. Todos merecemos construir relaciones que nos den calma, no relaciones que nos quiten la calma. Cuando empecé Psicología al Desnudo me di cuenta que hay muchas personas que quieren aprender más sobre psicología, salud mental, bienestar, pero buscan no solo contenido teórico, sino experiencia que los transformen desde adentro. Por eso, con el equipo de Psimamoliti creamos un nuevo espacio para acceder a información validada de alta calidad, pero de una manera diferente, más profunda, más dinámica, mucho más interactiva. Así que después de tanto trabajar por hacerlos realidad, ahora sí, y con muchísima emoción, puedo contarles que ya están disponibles los cursos de Psi Experiencias súper Transformadoras. Encontrás toda la información en la descripción de este episodio. Hasta acá el episodio de hoy. Psicología al Desnudo es un podcast de Psi Mamuliti. Si disfrutás de este podcast, te super invito a que nos ayudes para que sigamos generando este contenido. Y podés hacerlo siguiéndonos, rankeandonos y sobre todo compartiendo estos episodios. Eso nos ayuda un montón a seguir creciendo. Puedes conocer más del universo de contenido de simamolity en nuestra web. Tenemos un montón de contenido gratuito que puedes explorar y también podés encontrarnos como Psi Mamoliti en YouTube, TikTok, Instagram o tu red social favorita. Nos escuchamos el próximo episodio.
Host: Psi (Marina) Mammoliti
Fecha: 11 de noviembre, 2024
En este episodio, la psicóloga clínica Marina Mammoliti responde a una consulta enviada por una oyente sobre la tendencia creciente de las relaciones intermitentes, carentes de compromiso y llenas de ambigüedad. Marina explora y explica tres neologismos que describen estos fenómenos en las dinámicas vinculares actuales: benching, breadcrumbing y orbiting. El propósito del episodio es entender por qué surgen estos comportamientos, los efectos que tienen en nuestra salud emocional y cómo salir de círculos viciosos de manipulación afectiva.
“La incertidumbre que genera tener un vínculo con alguien que no deja en claro cuál es su intención, es tremenda.”
— Marina Mammoliti (01:30)
“En el benching, lo que busca la persona es que del otro lado no se pierda el interés... Es como decir ‘ya vas a entrar a jugar vos, tranquila, tranquilo, estate atento porque ya en cualquier momento entras’.”
— Marina Mammoliti (03:25)
“El breadcrumbing es muy similar al benching, pero acá las señales son todavía más intermitentes y puede que ni siquiera exista una intención real más que la de tener el interés de la otra persona.”
— Marina Mammoliti (04:55)
“El orbiting se da cuando un vínculo o una relación se termina, pero la persona… sigue dando señales confusas y sigue permaneciendo presente de algún modo en la vida de la otra persona.”
— Marina Mammoliti (07:10)
“Puede que detrás de quien hace estas conductas haya personalidades con rasgos un poco narcisistas… o personas con estilos de apego evitativo, donde hay un gran miedo, un gran temor al compromiso y a la cercanía emocional.”
— Marina Mammoliti (09:50)
“La sensación es que todo es frágil… Si me escribe con un tono cariñoso, pero hace días no hablábamos, entonces hay algo que no me queda. ¿Por qué desapareció durante cinco días…?”
— Marina Mammoliti (11:45)
“Vincularnos con personas no disponibles emocionalmente nunca nos va a llevar a buen puerto, y sobre todo cuando no hay honestidad ni claridad en las intenciones…”
— Marina Mammoliti (16:35)
“Se genera algo así como un círculo vicioso a causa de lo que en psicología llamamos refuerzo intermitente… Uno nunca sabe cuándo. Entonces, frente a esta esperanza de que en cualquier momento puedo ganar, se intenta una y otra vez.”
— Marina Mammoliti (17:20)
“A veces las charlas incómodas son las más necesarias… sea cual sea la respuesta del otro lado, es mejor una respuesta que no queremos escuchar antes que vivir en la incertidumbre y en la alerta constante.”
— Marina Mammoliti (20:08)
Para hoy:
Para el futuro:
“Es tan importante cuidar del otro como de mí. No se trata de permanecer al lado de la otra persona a cualquier costo… Si no tenés claridad, si no sabés qué esperar de la relación, no es el camino.”
— Marina Mammoliti (22:05)
| Segmento | Timestamp | |-------------------------------------------------|-------------| | Pregunta de la oyente y presentación | 00:43–01:24 | | Introducción a benching, breadcrumbing, orbiting| 01:55–07:15 | | Ejemplos detallados y causas | 07:15–11:20 | | Características comunes y efectos emocionales | 11:22–17:05 | | Refuerzo intermitente y círculo vicioso | 17:15–19:02 | | Herramientas, consejos y ejercicios prácticos | 19:10–22:13 |
Marina Mammoliti, fiel a su estilo claro y empático, brinda un análisis profundo y herramientas prácticas para identificar y salir de vínculos ambiguos marcados por el benching, breadcrumbing y orbiting. El mensaje clave es la importancia de la honestidad y la claridad en toda relación, el valor de poner límites, y la posibilidad de construir vínculos que aporten calma y bienestar.
Guía útil, directa y empática para quienes quieren entender por qué las relaciones modernas pueden ser tan confusas, y cómo recuperar el control y el bienestar emocional.