Transcript
A (0:00)
Creé un nuevo espacio diferente es este que estás a punto de escuchar. Bienvenido, bienvenida al buzón de Psicología al Desnudo. Son capsulitas más cortas que buscan responder algún comentario, algún mensajito, alguna experiencia o algún secreto que me dejen en el buzón de mensajes. Es apasionante leerles, escucharles y sobre todo pensar juntos qué propuestas tiene la psicología para decir sobre esos dolores que nos recorren todos los días. Vamos a escuchar entonces el mensajito del buzón del día de hoy. Karen me saluda desde México y me lanza un pedido que vengo escuchando en el consultorio hace años. Necesito que me ayudes. Mis papás me dicen que soy de la generación de cristal, que se me nota que soy una exagerada. Se burlan o se ríen cuando les digo que no pueden entrar a mi habitación. Cuando estoy en el medio, una sesión de terapia. En las cenas familiares siempre se burlan de que voy a terapia, como que revolean los ojos, como si yo estuviera loca por ir. ¿Cómo puedo hacerles entender que la salud mental es igual de importante que la salud física? Soy Marina Mamolitti, psicóloga clínica. Esto es Psicología al Desnudo, el podcast de salud mental de Psi Mamoliti. En el episodio de hoy hablamos de salud mental. La mente puede enfermar o curar. Pensemos en esto un segundo. Te duele la cabeza, te rompes la rodilla y vas al médico. Te duele algo emocional y si podés y te sale, llorás. Si no te lo guardás, no vas a un profesional para que atienda ese dolor emocional, No consultás con nadie. Acumulás, acumulás, acumulás incluso un problema que te está robando años de vida, te pone de mal humor, te genera malestar. Claro, acumulas tanto hasta que en algún momento termina saliendo a modo de enfermedad física, de ansiedad excesiva o de depresión. ¿Por qué llegamos a esos extremos? ¿Cómo te sentirías si te rompes la pierna y las personas te ven con muletas? Te están viendo, pero incluso viéndote te dijerá ay, te duele la pierna, dale, metele onda, metele voluntad, dale, caminá, empezá a caminar, si vos podés, fuerza de voluntad. Si te duele el pecho muchos días seguidos, ¿Te quedarías con la duda de qué te pasa o quizás irías a consultar con un profesional que te pueda ayudar, probablemente consultarías con un médico? Ahora, ¿Por qué no hacemos lo mismo con el dolor emocional? ¿Crees que porque no se ve tiene menos peso? Estamos en el mes de la salud mental, es un mes importante y me parecía que es clave que le demos a la salud mental el lugar que se merece. Crecimos pensando que lo físico siempre tiene que ir primero. ¿Pero qué pasa cuando lo que se quiebra no es visible? ¿Cuando lo que nos duele está por dentro y no se arregla con un yeso o un calmante para el dolor? Podés tener un físico de atleta, tener la mejor alimentación del mundo, pero si tu mente no está en paz, todo eso se siente vacío. La verdadera salud empieza desde adentro. Las problemáticas de salud mental no son tan visibles como romperse una pierna o tener neumonía. La mayoría de los problemas se sufren en silencio porque los problemas de salud mental son experiencias subjetivas. Es decir, cada uno de nosotros sufre dentro de nosotros mismos y a nuestro modo particular. No hay algo así como un modo único de sufrir por un desamor o por una ruptura con una amistad de muchos años o porque te despidan del trabajo. Cada quien lo sufre a su forma y además, no siempre estos dolores emocionales son visibles para el afuera y al parecer eso le quita seriedad al asunto. Hay personas que pasan años sufriendo ansiedad y hasta que no comienzan con un ciclo de ataques de pánico alarmantes y llegan a la guardia de un hospital pensando que es un ataque al corazón, no se movilizan, no buscan respuestas solamente para descubrir ahí mismo que su corazón y su cuerpo están bien, están perfecto, en perfecto estado físico. Ahora, lo que no está bien es la parte emocional, el estrés, por ejemplo, no está bien su psiquis, algo en sus cabezas, esa parte propia que nunca miraron, pero que ahí está y que nos constituye de igual forma que nuestro cuerpo físico. Hay otras personas que se habitúan, como que se amoldan a un estado de malestar constante, se acostumbran y entonces pueden pasar muchísimo tiempo creyendo que eso que sienten, ese desgano, esa desesperanza, esa falta de voluntad, es parte de uno mismo, es parte de lo que se es y no hay nada que se pueda hacer para cambiarlo. Claro, Entonces esa persona se va apagando, va volviendo tenue esa luz que antes, en algún momento supo ser muy brillante, muy luminosa se aleja de lo que hace bien y se encierra. Pero claro, es tan paulatino este cambio que no se nota. Y sin saber cómo, la persona se alejó de amigos, de familia, el trabajo pesa 10 veces más y lo único que quiere es que nunca se haga de día para no salir de la cama. La Organización Mundial de la Salud estima que en todo el mundo el 5 % de los adultos padecen depresión y cada año más de 700.000 personas se suicidan. ¿Sabías que los trastornos de ansiedad son los trastornos mentales más comunes del mundo? Los datos nos dicen que en 2019 afectaron a 301 millones de personas. Y en este momento, atentis con lo que les voy a contar, solamente una de cada cuatro de esas personas recibió tratamiento. Y estoy hablando solamente de personas que recibieron el diagnóstico, es decir, que fueron a una consulta con un profesional. Imaginen la cantidad de personas que queda por fuera de estos números. Claramente, las personas que no recibieron tratamiento son muchas más. La salud es mucho más que obtener buenos resultados en un análisis de sangre. Es mucho más que tener un buen funcionamiento de nuestro cuerpo. De hecho, según datos del Instituto de Métricas y Evaluación de Salud de EE. UU. Los trastornos mentales y del comportamiento representan cerca del 15% de la carga total de enfermedades en países desarrollados. Y esto supera incluso a muchas enfermedades físicas crónicas. No existe la salud física sin la salud mental. Hay dos grandes caminos para cuidar nuestra salud La psicoterapia y el autocuidado. Empecemos por la primera. Empecemos hablando de psicoterapia. Bueno, hay todo un camino que recorre una persona antes de tomar la decisión de ir a un psicólogo. A veces el caminito es más corto y otras es mucho más largo que lo que debería. Y un poco esto de que sea más largo se debe a dos grandes primero, a prejuicios. ¿Cómo voy a contarle mis problemas a un desconocido? No Sabría qué decir. ¿Terapia? ¿Qué es eso? Eso es para los locos. Yo hablo con mis amigos o lloro un poco y listo. Y en segundo lugar, la negación del propio malestar. No me pasa nada, no es para tanto, estoy bien, estoy bien. Es solamente un momentito, nada más. Muchas veces hay incluso vergüenza de empezar un proceso psicológico. Sí, sí, vergüenza porque sigue habiendo muchas creencias asociadas a ir a terapia afortunadamente, claro, esto sucede cada vez menos y hay mucha conciencia sobre la importancia de la salud mental. Esto crece cada día más, la conciencia y el panorama sobre salud mental en relación a las generaciones anteriores, como las de nuestros abuelos, la verdad que hoy es mucho mejor, es prometedor. Pero no estaría yo acá haciendo este episodio si aún no quedara mucho trabajo por hacer. Entonces, avancemos. Supongamos que la persona ya hizo este caminito largo o corto y llegó al punto de muy bien, empiezo terapia, Busca a un terapeuta y pide turno. Acá una pequeña recomendación. En el episodio 99 de la primera temporada vas a encontrar mucha información valiosa que puede servirte para esta parte del proceso. En ese episodio, el 99 te ayudo a elegir al mejor terapeuta para para vos, así que si te interesa, podés ir a escucharlo. Bien, volvamos a la historia de la persona que ya pidió el turno, ya tiene el turno agendado y está muy próximo a empezar terapia. ¿Qué pasa justo ahí, en los inicios? Bueno, lo más frecuente es que pidamos turno con el psicólogo justo cuando tenemos que apagar alguno o varios incendios, es decir, cuando el malestar es tan grande que ya está afectando a una o varias áreas de nuestras vidas. No consultamos antes, lo hacemos cuando las papas queman. En general solemos ir a terapia cuando no podemos parar de pensar, sobre todo por las noches, antes de dormir, nos abruman los pensamientos, te acostás en la cama y le das vueltas y vueltas a una reunión de trabajo o algo que tenés que hacer al día siguiente, es decir, no podés ni siquiera parar de imaginar lo que podría salir mal y esos pensamientos te mantienen despierto durante horas o cuando tenemos miedo de que algo malo vaya a pasar pero no entendemos bien qué o empezamos a evitar ciertas actividades que antes nos eran cotidianas porque nos da miedo que nos pase algo, nos imposibilita, tenemos un estado de ánimo bajo, tristeza, desgano hace mucho tiempo ya nada nos genera placer, ni mirar nuestra serie favorita o comer esa comida que antes nos encantaba, como si no pudiéramos sacar fuerza de voluntad para nada. Incluso para tareas que antes nos eran sencillas, nos resulta extremadamente difícil levantarnos para ir a trabajar o preparar un almuerzo, a pesar de que antes quizás esas eran actividades que eran parte de tu rutina diaria, o cuando aparecen conductas compulsivas de las cuales no tenemos control, que realmente son más fuertes que nosotros. No podemos dejar de mirar redes sociales, de comer compulsivamente, de comprar compulsivamente o de jugar algún juego, lo que sea, nos come cuando procrastinamos, lo que es muy importante para nosotros y eso nos causa problemas, o si nos damos cuenta que nos estamos aislando y no podemos conectar con lo que nos pasa a nosotros ni contarlo a otras personas. Y así un millón de incendios que nos envían a terapia y recién nombré solamente algunas, las más recurrentes. Pero la realidad es que hay un montón de situaciones en las que podemos sentir que el malestar nos sobrepasa y vamos a buscar ayuda. Lo importante es en este punto, ver si algo dentro de mí está evitando que yo viva como quiero, o si hay cosas que me están bloqueando para sentirme bien. Y yo amo el espacio de terapia porque más allá de que es el que más conozco para trabajar por mejorar no salud mental, es justamente ese espacio en el que podemos explorar las respuestas a estas preguntas de si hay algo que me está impidiendo sentirme bien o vivir como quiero, y hacernos esas preguntas de verdad, mirarnos a la cara y respondernos. Suelo decir que casi nunca nos tomamos el tiempo de ponernos un espejo enfrente, mirarnos y decirnos las más grandes verdades en terapia sí es este tiempo que nos dedicamos a mirarnos a la cara y decirnos la verdad. Algo importante a aclarar igualmente es que no es que terapia es la cura mágica a todos nuestros problemas. Voy a una sesión y ya mis problemas listos, se fumaron, alguien me dice cómo resolverlos y más o menos todo mejora en una sesión. No se trata de eso, pero sí es cierto que es un gran espacio para aprender nuevas herramientas para sobrellevar nuestros problemas de la mejor manera, o mirarlos desde otra perspectiva para que no nos siga desgastando y nos siga generando un malestar constante y acumulativo los grandes conflictos que la vida nos pone adelante. Pocas veces nos conocemos más a nosotros mismos que en el espacio de terapia, porque es una hora semanal dedicada a conocernos a nosotros, con una persona experta que nos guía en ese camino. Qué mejor que eso. Por lo que recomendación para quienes tengan la posibilidad de acceder a terapia que busquen su espacio y se lo dediquen. Ahora, caminito número 2 para ganar salud mental. Ya sea que es que no está la posibilidad de acceder a terapia o no lo deseo, bueno, hay un segundo camino y es el camino del autocuidado. La terapia, como les dije antes, implica ir al encuentro con un profesional semana a semana. Ahora, el autocuidado es esta rutina de cuidado que hacemos en casa todos los días. Se pueden hacer ambas en simultáneo, de hecho es lo mejor, pero también podemos incluir alguna rutina de autocuidado y eso va a cuidar aumentar un montón nuestra salud mental. ¿Qué es esto del autocuidado? Son todas esas prácticas conscientes que una persona toma para cuidar de de su salud física, mental y emocional e implica escuchar a nuestro cuerpo, escuchar a nuestra mente e ir tomando decisiones que nos generen bienestar. Específicamente, si hablamos de nuestro cuidado mental, diría que existen seis acciones que la ciencia afirma que pueden mejorar ampliamente nuestra salud mental. Si pudiéramos asegurarnos de hacer estas acciones todos los días, nuestro nivel de salud mental aumentaría en 1 por 10. Voy a enumerarte esos 6 hacks que la ciencia nos propone para mejorar nuestra salud mental. Mientras vas escuchando, fíjate si podés ir incorporando algo de todo esto a tu rutina cotidiana o si hay cosas que ya tenés. Primero, dormir bien. Si sos oyente de Psicología al Desnudo, ya sabés la gran importancia que tiene dormir bien. Dormir bien es innegociable si queremos proteger nuestra salud mental y por el contrario, la consecuencia de no tener un buen descanso. Las consecuencias, porque son muchas, son innumerables, tantas que inervan, afectan incluso nuestra salud física. Por ejemplo, si sabías que este es un dato de color, dormir menos de lo estimado, es decir de 7 a 9 horas por día puede llevarnos a aumentar el riesgo de padecer cáncer a más del doble. Yo tuve mi momento en el que me obsesioné con la ciencia detrás del sueño y en ese momento hice una miniserie del sueño que tiene cuatro episodios que están en este podcast en Psicología el Desnudo sobre el universo fascinante del sueño. Podés escucharlos en la segunda temporada, son los episodios 28 29 30 y 31. Te super recomiendo que los escuches. Número 2 Reducir el tiempo de consumo de redes sociales y filtrar el contenido. Podemos pasarnos el día entero escroleando nuestros teléfonos sin darnos cuenta, solamente para llegar al final del día y sentir un vacío enorme. No nos aportó nada y además nos hizo compararnos y sentirnos feos, poco exitosos, mal. Entonces, recomendación. Segunda forma de cuidarnos es reducir el tiempo que pasamos en redes sociales y reemplazar ese tiempo con actividades que nos permitan conectar con nosotros, que nos den sentido, como salir a caminar, pasear o mimar a nuestra mascota, encontrarnos con amigos, pasar tiempo en la naturaleza, lo que sea que tenga sentido para nosotros. Y en un segundo lugar es dejar de seguir aquellas cuentas te muestren contenido que veas que te causa malestar, que te pone ansioso y seguir cuentas que sí te generen bienestar y que te nutran. Número 3 Plantear objetivos y metas diarias realistas Esto realmente puede mejorar un montón nuestra salud mental, hiper exigirnos siempre va a terminar en un agotamiento mental. Y claro, eso es paradójico porque cuando con un cerebro agotado es muy difícil cumplir con lo que nos hayamos propuesto. Por eso lo mejor es plantearnos objetivos realistas que tengan en cuenta nuestro cuidado diario. No sirve de nada tener en mente una lista interminable de cosas para hacer para las cuales no te alcanzan las horas del día, si vas a terminar quemada, quemado, exhausto y probablemente sin haber terminado con todo lo que se había propuesto. Lo que si queda en la listita sigue preocupando, sigue dando vueltas en la cabeza, sigue generando malestar para el día siguiente y así acumulándose esa lista de cositas que genera malestar. Claro, si en lugar de eso reducimos nuestras expectativas teniendo en cuenta nuestra estabilidad mental y emocional, entonces podemos plantearnos objetivos posibles más amables con nosotros. Y recordemos siempre que los logros, ir alcanzando los logros y llegar a hacer todos esos logros que nos habíamos propuesto nos genera mucho bienestar. Número 4 actividades que nos ayuden a conectar con el momento presente Acordémonos siempre que el autocuidado tiene que ver con acciones chiquititas que se acumulan, actos chiquitos que vamos sumando en nuestro día a día para aportarnos calma. Entonces incluí a tu vida actividades que te anclen en el aquí ahora, como tener una conversación significativa con alguien que quieras escuchar música meditación y atención plena, es decir, dedicar unos minutitos al día a sentarte en silencio y solo concentrarte en la respiración. Hacer actividades creativas como dibujar, pintar, escribir, tocar un instrumento musical o cualquier otra actividad artística que permita que nuestra mente se enfoque 100% en el proceso creativo. Ir a teatro, por ejemplo, y pasar tiempo en la naturaleza, por ejemplo, quedándonos descalzos, sintiendo el contacto de nuestros pies con el césped, con el suelo, con la arena, con lo que fuera. Número 5 Cuidar tus vínculos y elegir a personas que te nutran. Cultivar vínculos que son importantes para nosotros, compartir tiempo con ellos, tener espacios de conversación y de escucha, es parte muy clave de cuidar nuestra salud mental. Y también es parte de autocuidarnos. Alejarnos de ciertas personas o romper vínculos que vemos que nos hacen daño o que sobrepasan nuestros límites o que nos faltan el respeto. Las dos son autocuidado, nutrir ciertas relaciones, pero también alejarnos de otras. 6. Actividad física. Siempre movernos es fundamental. La ciencia de los hu tiempos ha demostrado que la actividad física es la mejor terapia que ha visto la humanidad hasta el momento. Nos ayuda a mantenernos fuertes, ágiles, nos da energía, mejora mucho nuestro sistema inmune, ganamos masa muscular que es esencial para envejecer sanos, mejora mucho la salud de nuestro corazón, la calidad del sueño, estimula la liberación de endorfinas que son nuestros analgésicos naturales o calmantes del dolor naturales. Ahora, con esto no quiero decir que te tengas que inscribir ya mismo en un gimnasio, no. La cosa, lo importante es que te muevas. Si lo tuyo es salir a caminar, bienvenido sea. La cuestión es movernos. Y llegamos a la parte práctica de este podcast. Quiero invitarte a hacer un ejercicio reflexivo para evaluar cómo está tu salud mental. Es un ejercicio con dos etapas. La primera es así vas a buscar una hoja o un cuaderno y algo para escribir. Si no podés escribirlo, no te preocupes, hacelo mentalmente, es decir, respondételo en tu cabeza. Bien, voy a pedirte que repases mentalmente o anotes si actualmente estás atravesando por alguna situación en tu vida que te cause malestar o si existe algo en vos que últimamente te estuvo haciendo ruido. Quizás si existe algo que identificás que sería mejor que fuera diferente, qué situación es, OK, Ahora respóndete con esa situación en la cabeza. ¿Qué intentos de solución probaste hasta el momento para sentirte mejor? ¿Te funcionaron o hay que cambiar la estrategia? Si estás en medio de un proceso terapéutico, pregúntate si estás abordando este tema y si no es así, es un muy buen momento para planteárselo a tu psicólogo o psicóloga. Y si no estás en un proceso terapéutico e identificaste que tenés trabajo por hacer, quizás podés dar ese primer gran paso del que hablamos al principio del episodio, animarte a empezar terapia o usar algunas otras de las herramientas de este u otro de los episodios de Psicología Desnudo. Y el segundo momento, la segunda etapa de este ejercicio, es hacer tu propia checklist. Vamos a hacer una lista sobre todos los hábitos de autocuidado que hoy tenés, teniendo en cuenta todas las actividades de autocuidado de las que hablamos antes. Andá anotando todas las que vos hoy ya tenés o también anotar esas que te gustaría sumar. Por ejemplo, si dormir más horas es algo que crees que podría aportar a tu bienestar, porque quizás no estás durmiendo tanto, anótalo en tu lista y propone organizar tu día para poder sumar mayor tiempo de sueño. Mi recomendación es que no guardes esta lista en un cajón, pégala en la heladera, así tenés un recordatorio diario de todas esas cositas que podés ir haciendo para sentirte mejor, para cuidarte. No puedo disfrutar de un cuerpo sano si mi mente me atormenta. No puedo pasarla bien en una comida con amigos, si solamente quiero irme a mi casa, encerrarme, quedarme en mi cama. De nada me sirve irme de vacaciones al mejor lugar del mundo si siento un miedo constante de que algo va a pasar y la estoy pasando mal. La salud mental no solamente es importante, es fundamental cuidar nuestra salud mental. Además depende de nosotros y también podemos ser refugio seguro para otras personas, es decir, acompañar, por ejemplo, a quienes estén sufriendo. Quizás la próxima vez que alguien tenga la valentía de contarte sobre su dolor, sobre su lucha interna, podés intentar escuchando atentamente. No nos damos cuenta, pero a veces la escucha puede ser una gran luz en el medio de la oscuridad para alguien más y podemos transformarnos en promotores de salud mental para otros. Ahora, si sentís que necesitas ayuda terapéutica no dudes en pedirla. En Psimamoliti contamos con un equipo de psicólogos y psicólogas con muchos años de experiencia, súper especializados en un montón de temáticas que pueden acompañarte en un proceso terapéutico. Y también quiero decirte que en la descripción de este episodio vas a encontrar números de contacto a los cuales podés acudir si tenés alguna emergencia relacionada a tu salud mental. Cuando empecé Psicología al Desnudo me di cuenta que hay muchas personas que quieren aprender más sobre psicología, salud mental, bienestar, pero buscan no solo contenido teórico, sino experiencias que los transformen desde adentro. Por eso, con el equipo de Epsimoly creamos un nuevo espacio para acceder a información validada de alta calidad, pero de una manera diferente, más profunda, más dinámica, mucho más interactiva. Así que después de tanto trabajar por hacerlos realidad, ahora sí y con muchísima emoción, puedo contarles que ya están disponibles los cursos de Psychología, experiencias súper transformadoras. Encontrás toda la información en la descripción de este episodio. Hasta acá el episodio de hoy. Psicología al Desnudo es un podcast de Psi Mamoliti. Si disfrutás de este episodio, seguinos rankeanos y sobre todo, el mejor modo de ayudarnos es compartir estos episodios con alguien más, haciendo que este contenido circule. Podés conocer más del universo de contenidos de Psimamoliti en nuestra página web o encontrarnos como psimamoliti en YouTube, TikTok, Instagram o en tu red social favorita.
