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La suma de estas pausas, de esta toma de conciencia, es lo que puede hacer toda la diferencia entre vivir un día con conciencia y vivirlo en modo automático. ¿Quién te devuelve los momentos chiquitos, los silencios, las risas sin foto, las charlas sin celular que dejaste pasar porque estabas ocupado? ¿Estás escuchando Psicología al desnudo, un podcast de Psima Moliti? No mires el celular, va, míralo un segundo, responde ese mensajito y de paso aprovechá y scrolleá un poco. Contestá ese mail también y ponele play a algo de fondo mientras haces otra cosa. Multitarea, siempre multitarea. Ahora decime ya, sin pensarlo dos veces, ¿Cuándo fue la última vez que estuviste con alguien realmente presente sin desbloquear el celular, el medio? ¿La última vez que viste una película entera sin mirar el teléfono? ¿Y la última vez que te bañaste sin repasar mentalmente la lista de pendientes? Si no podés responder a estas preguntas, no es que estés distraído, es que probablemente hace tiempo que más que viviendo, estás funcionando. La psicología nos cuenta cuáles son los efectos de vivir así, que son concretos y bastante graves. Hoy vamos a hablar de qué nos pasa cuando vivimos siempre conectados, pero emocionalmente desconectados, y de cómo salimos del piloto automático para volver a habitar el presente. No te voy a proponer que tires el celular ni que te vayas a vivir a la montaña, no te preocupes. Hay herramientas mucho más básicas que nos ayudan a entrenar la capacidad de estar acá, con vos, con otros, con tu vida en el presente. Quédate que vamos a salir juntos del piloto automático. El mundo parece girar más rápido, se aceleró, vivimos en por dos, no frenamos, y además tenemos la oscura certeza de que frenar es igual a perder el tiempo. Y nadie nos lo dice explícitamente, nadie nos obliga a correr, pero sentimos muy adentro que frenar es sospechoso, es de vagos. Y mientras más hacemos y más rápido vamos, menos presente estamos, menos conscientes somos de las experiencias que vivimos. Es como si fueras sentado en el asiento del conductor de un auto. Tenés las manos en el volante, los pies cerca de los pedales, pero en realidad vos no estás manejando. Vos no elegís la velocidad ni cuándo frenar. No elegís si doblar o si seguir derecho. El auto avanza solo. Vos sos en realidad un pasajero disfrazado de conductor. Después de un tiempo, ya no sabés bien hacia dónde vas ni por qué. Y no tiene que ver con que el camino sea malo, no esté bueno, pero hace rato que soltaste el control de la experiencia. Eso es vivir en piloto automático. De repente ya no tenés registro de ese café a la mañana, o de ese ¿Cómo estás? Que recibiste de un amigo, de tu pareja. Pasó tu día entero, cumpliste con todas las cosas que tenías por hacer. Pero si alguien en algún momento te ¿Y cómo estuvo tu día? ¿Cómo te sentiste? Pero de verdad, no una respuesta del estilo bien, quizás no sabrías qué responder. No voy a generalizar. Hay quienes pueden vivir su vida a un ritmo propio, pero para la realidad de la mayoría, el piloto automático es la nueva norma. Ojo, no vine a juzgar en este episodio. Querer ser productivos, hacer cosas por nosotros y por nuestra vida, no tiene nada de malo. De hecho, hacer es súper importante. Es en la acción donde construimos la vida que queremos. El problema aparece cuando solamente hacemos. Hacemos. HacemOS. No experimentamos, no sentimos, no conectamos con la experiencia, no registramos, no estamos. Hay dos modos de funcionar según la terapia dialéctico comportamental, que es un abordaje derivado de las terapias cognitivo conductual de última generación que la mente del hacer y la mente del estar. La mente del hacer es la que se enfoca en cumplir objetivos. Es esa parte que planifica, resuelve, la que nos permite funcionar en el mundo. Estamos en la mente del hacer cuando estamos respondiendo mails mientras caminamos, cuando comemos mirando el reloj porque necesitamos terminar algo antes de determinada hora, cuando manejamos pensando en lo que viene después. Supuestamente es necesaria porque sin ella el auto no se movería. Y la mente del estar, en cambio, se centra en registrar la experiencia. Registrá lo que pasa mientras el auto avanza, siente el cuerpo en el asiento, nota la respiración, escucha los sonidos, mira el paisaje. Cuando hablas con alguien y ¿Estás escuchando en serio? Cuando conducís y te das cuenta de cómo estás tensionando los hombros o apretando la mandíbula. No quiere resolver nada, ni llegar más rápido, solamente quiere estar ahí. Cuando nos quedamos pegados en uno de esos dos estados todo el tiempo, es que la cuestión se vuelve problemática. Si vivimos siempre en la mente del hacer, todo es una lista dependiente. Si nos desconectamos del momento, entonces llegamos a muchos lugares, pero no sabemos muy bien cómo llegamos ni por qué. Y si vivimos solo en la mente del estar, podemos quedarnos detenidos, sin dirección, mirando el paisaje, disfrutándolo, pero sin avanzar hacia lo que queremos. En el medio de esos dos está lo que llamamos mente sabia, que aparece cuando logramos integrar ambos, cuando entendemos que hay momentos para acelerar y hay momentos para frenar. Hay momentos para hacer y momentos para contemplar. Y manejar bien no es soltar el volante ni apretar el acelerador todo el tiempo, es saber cuándo hacer cada cosa. Eso es justamente lo que nos saca del piloto automático y nos devuelve la sensación de estar manejando nuestra propia vida. Así que hoy quise traerte una herramienta que es de las que mayor efectividad viene mostrando para pausar el impulso automático y volver al presente. Vamos a entrenar nuestra mente sabia para salir del reinado de la mente del hacer y entender cuándo es hora de meternos en la mente del estar. Se llama que significa parar en inglés y es un acrónimo, es decir, cada letra es una indicación. Te voy a invitar a usarla en esos momentos en los que notás que el día te lleva puesto, cuando venís haciendo sin parar, saltando de una tarea a otra, medio que respondiendo mensajes sin freno y en automático. Esos días en los que estás trabajando pero no sabes bien y desde cuándo que comés sin darte cuenta de qué estás comiendo. Terminás una conversación y no te acordás de lo que se dijo. Así que vamos con el paso a paso. Primer letra es la s de stop, que en castellano es frenar o parar. Para esta letra frená lo que sea que estés haciendo. Puede ser cerrar la computadora, sacar tu cara del frente de la pantalla, soltar el teléfono, o simplemente quedarte quieto o quieta y dejar de hacer lo que sea que estés haciendo. Después viene la t que es de tomar una respiración. Take a break en inglés. Respira profundo, inhalá por la nariz contando hasta 4, exhalá por la boca contando hasta 6 y hacé esa respiración un par de veces. Esta respiración es el puente entre el piloto automático y la conciencia. Nos saca de la cabeza para traernos al cuerpo. El aire entra y el aire sale, nada más. Tercera letra es la o de observar, presta atención. ¿Qué está pasando en vos y a tu alrededor? ¿Qué estás pensando? ¿Tengo que apurarme, no me alcanza el tiempo? ¿Qué emoción sentís? Quizás sea tensión, ansiedad, cansancio. Y el cuerpo ¿Cómo se siente? ¿Está tenso? ¿Está relajado? No busques cambiar nada todavía, solamente registra, mirá lo que pasa. Y la última letra es la P de proceder con atención, Proceed mindfully. Acá vas a elegir conscientemente cómo seguir. Quizás retomás la tarea con otro foco, quizás decidís levantarte, estirar las piernas y tomar un poco de agua. La clave es no volver de forma automática, hacer lo que estabas haciendo. Si no intencional, volvés a la mente del hacer o del estar, pero con otro foco consciente, eligiendo. Podés decir, a ver, voy a seguir contestando estos mails como hasta ahora, pero antes me voy a estirar un poco, voy a abrir la ventana, me voy a servir un vaso de agua y vuelvo más consciente. Sé que quizás lo veas demasiado fácil o simple, justamente porque es tan simple, funciona, está hiper demostrado. La suma de estas pausas, de esta toma de conciencia, es lo que puede hacer toda la diferencia entre vivir un día con conciencia y vivirlo en modo automático. Puedes anotar esta técnica en tu celular, en un chat con vos mismo, o en una hoja, o volver a este episodio siempre que necesites para ponerla en práctica. Nadie llegó nunca al final de su vida, se dio vuelta y dijo uy, qué bueno que nunca frené y me pasé la vida haciendo mil cosas. No nos pone orgullosos haber tachado la lista de pendientes por años. Cada vez que elegís frenar, darte un tiempo y conectar con el momento, estás eligiendo ser consciente de la vida que vivís. No estás perdiendo el tiempo, ni estás dejando de avanzar, estás recuperando algo que la velocidad te robó. El equilibrio entre el hacer y el ser No es un ideal zen, ni una utopía, la verdad es que es una decisión que podemos tomar de manera cotidiana, es elegir agarrar el volante en lugar de dejarnos llevar. ¿De qué sirve correr todo el día si nunca estamos ahí para vivir lo que estamos construyendo? ¿De qué sirve cumplir, producir, si en el camino ni siquiera Sabemos para qué? ¿Cuál es el sentido de eso? ¿Quién te devuelve los momentos chiquitos, los silencios, las risas sin foto, las charlas sin celular, que dejaste pasar porque estabas ocupado? Antes de irme quiero decirte que esta mini pequeña guía es solo una herramienta más, una que de corazón espero que te sirva. Pero si sentís que la rutina te come, te domina demasiado, que estás abrumado, abrumada, que te cuesta reconectar con vos, pedí ayuda profesional. Siempre esa va a ser la mejor opción. Y acá te dejo la recomendación de que si querés hacer terapia con nosotras, en Symamolitis somos un equipo grande de psicólogos y psicólogas con muchos años de experiencia clínica, así que podés encontrar toda la información para hacer terapia en nuestra web que te dejo a los pies de este episodio. Hasta acá el episodio de hoy, nos vemos la semana que viene.
Episode: Piloto automático: Volver a disfrutar el presente
Host: Psi Mammoliti (Marina Mammoliti)
Date: April 2, 2026
In this insightful episode, Marina Mammoliti delves into the experience of living life on "autopilot"—functioning mechanically through tasks and routines without conscious presence or emotional connection. Drawing from clinical psychology and the principles of Dialectical Behavior Therapy (DBT), she explores the consequences of this fast-paced, automatic mode of living, contrasts it with intentional presence, and offers practical tools to reclaim mindful awareness, including the easy-to-implement STOP technique. The episode invites listeners to pause, savor everyday experiences, and integrate emotional awareness into their daily life.
"Si no podés responder a estas preguntas, no es que estés distraído, es que probablemente hace tiempo que más que viviendo, estás funcionando." (01:30)
"Manejar bien no es soltar el volante ni apretar el acelerador todo el tiempo, es saber cuándo hacer cada cosa." (09:15)
"Esta respiración es el puente entre el piloto automático y la conciencia." (12:10)
"Justamente porque es tan simple, funciona, está hiper demostrado." (15:30)
"Cada vez que elegís frenar, darte un tiempo y conectar con el momento, estás eligiendo ser consciente de la vida que vivís. No estás perdiendo el tiempo, ni estás dejando de avanzar, estás recuperando algo que la velocidad te robó." (17:25)
"¿De qué sirve correr todo el día si nunca estamos ahí para vivir lo que estamos construyendo?" (18:15)
Multitasking Critique:
"Multitarea, siempre multitarea. Ahora decime ya, sin pensarlo dos veces, ¿cuándo fue la última vez que estuviste con alguien realmente presente sin desbloquear el celular?" (00:35)
On Mindful Presence:
"La suma de estas pausas, de esta toma de conciencia, es lo que puede hacer toda la diferencia entre vivir un día con conciencia y vivirlo en modo automático." (15:42)
On the Value of Small Moments:
"¿Quién te devuelve los momentos chiquitos, los silencios, las risas sin foto, las charlas sin celular que dejaste pasar porque estabas ocupado?" (17:50)
Encouragement for Professional Help:
This episode challenges the listener to reflect on their relationship with time, productivity, and presence. With compassionate guidance, Marina Mammoliti offers practical psychological insights and accessible methods, like the STOP technique, to regain control over one's experience and find meaning amidst daily routines. The message is supportive, grounded, and aspirational—encouraging listeners to reclaim the small, meaningful moments lost to the tyranny of busyness, and to seek help when life feels overwhelming.