
Loading summary
A
Hoy existen en el mundo unos 20 países en los que tu familia elige a tu futura pareja. Te obligan a casarte y a compartir tu vida con alguien. Afortunadamente, en las sociedades occidentales hace ya unos 200 años que el matrimonio arreglado se extinguió. Y hoy podemos elegir a nuestras parejas acorde a lo que sentimos, con mucha más libertad. Pero aún así, con toda esta libertad, se calcula que más de la mitad de los matrimonios terminan en divorcios. Parece que todavía no encontramos la receta del éxito. Hay algo que se nos está escapando. ¿De dónde viene esta dificultad para elegir una pareja que sea buena para nosotros? ¿Qué nos atrae más de algunas personas y que de otras? ¿Seguir nuestros sentimientos, la llama de la pasión o la química es algo bueno? ¿No pueden nuestros sentimientos jugarnos en contra a la hora de elegir? Abrir la puerta de nuestro mundo interior para relacionarnos con otros puede transformarse en un verdadero infierno si elegimos personas que nos lastiman. Lo más doloroso de todo esto es reconocer que hoy sí tenemos la libertad para elegir a esas personas. La elección es nuestra. ¿Qué nos lleva entonces a esos lugares? ¿Somos masoquistas? ¿Queremos sufrir y por eso elegimos a quienes nos dañan? ¿Por qué elegimos, al parecer conscientemente, personas que no nos hacen felices? ¿Qué nos atrae tanto de esas personas que nos ignoran? ¿Por qué nos cuesta salir de vínculos que nos lastiman? ¿Qué dicen nuestras elecciones de pareja sobre nosotros mismos? No puedo evitar ¿No será que hay alguna fuerza más inconsciente manejando los hilos desde abajo sin que nos demos cuenta? Me di cuenta que la psicología tiene mucho para decir sobre esto. En el episodio de hoy hablamos de por qué elegimos a personas que no nos hacen bien. Antes de ir con el episodio, quiero contarte que tenemos canal de YouTube, Se llama Psi Mamoliti y vas a encontrar videos que explican en profundidad temáticas diferentes a las que abordo acá en el podcast, con muchos otros formatos, como reseñas de libros y películas con aprendizajes súper valiosos. Así que si te gusta este podcast, YouTube te va a encantar. Te dejo el link al canal en la descripción. Ahora sí, vamos con el episodio. Esto es Psicología al Desnudo, el podcast de salud mental de Epsi Mamolitti. Soy Marina Mamolitti. Marina MAMOLITI Psicóloga clínica Y En esta nueva temporada sumamos video para que además de escucharnos, podamos vernos cara a cara, estar más cerca. ¿Buscás un cambio? Llegaste al lugar indicado en el episodio de hoy. ¿Por qué me gustan las personas que no me hacen sentir bien? Se estima que entre el 40 y el 60 por ciento de las personas que buscan ayuda psicoterapéutica lo hacen por relaciones de pareja perturbadas. Una relación de pareja que nos hace mal puede derivar en muchísimo su sufrimiento. Los motivos por los que nos sentimos atraídos a otras personas siguen siendo de los mayores misterios existenciales que la psicología se ha dedicado a investigar desde sus inicios. Ya perdí la cuenta de cuántas veces escuché en terapia frases siempre me gustan personas que no gustan de mí. ¿Cómo puede ser que si estoy queriendo estar en pareja me atraigan personas que no tienen ganas de formalizar ni me muestran interés? ¿Por qué encuentro interesante una persona que no me Tiene en cuenta? ¿Cómo se explica eso? Hay miles de respuestas posibles. Descubrí varias buceando entre muchas de mis notas de distintas sesiones con consultantes de los últimos años. Pero voy a quedarme con dos. Dos creencias que suelen estar debajo del fenómeno de elegir a quienes no muestran interés por nosotros, de elegir a amores no correspondidos. La primera es que si no está disponible es porque vale más. Algo así como la ley de oferta y demanda del mercado. Si el otro no me muestra interés, debe ser porque tiene ya muchas opciones y yo tengo que demostrar que soy la mejor opción dentro de toda la oferta que tiene. Y si por el contrario, sí está disponible para mí, significa que ninguna otra persona se interesó en él. Entonces tampoco es que yo valgo tanto. Suena fuerte, pero esta en particular suele ser de las creencias inconscientes más comunes a la hora de elegir compañeros que nos hacen mal. La segunda es peligrosa. Si yo te gusto, debe haber algo malo en vos, porque yo no valgo nada. Esta es una creencia compuesta. Primero está la creencia yo no valgo nada y a eso se le suma arriba la siguiente creencia de que si vos me elegís y yo no valgo nada, vos estás mal. Y es esta misma sentencia la que hace que nos enamoremos de quienes no están interesados en nosotros. Cuando consiga que esa persona me mire, sí voy a ser alguien de valor, voy a valer la pena cuando esté con alguien como él. Como ella. Esta creencia es súper habitual y es justamente la que nos pone en lugares que nos duelen, lo que nos hace confirmar una y otra vez que efectivamente no merecemos amor. Hay un fenómeno llamado sesgo de confirmación por el cual nuestro cerebro tiende a buscar la confirmación de su teoría. Si nuestra creencia de base es que no valemos nada, va a intentar confirmar la teoría de que efectivamente no valemos nada. Buscando a personas que no nos elijan, vamos a caer a los pies de quienes no nos ven y nos vamos a alejar de quienes sí tienen un interés genuino por nosotros. ¿Porque enamorarnos de quienes sí están enamorados de nosotros? Y iría en contra de la creencia inconsciente de que no valemos nada. Y nuestro cerebro quiere la confirmación de la teoría que sostiene de base. Pero ¿Qué dice la ciencia sobre la atracción? Muchos investigadores a lo largo de la historia se preguntaron ¿Qué hace que nos gusten más algunas personas que otras? ¿Por qué nos seducen ciertas personas y otras no? Y hay muchas teorías al respecto. ¿Qué se esconde detrás del hecho de que Pepito me parezca tan lindo y Juancito no me genere nada? Miles de estudios han arrojado datos muy curiosos. Veamos algunos. Es más probable que nos sintamos atraídos por personas que vemos seguido que son próximas a nosotros. Por eso es tan común escuchar que una pareja se conoció en el trabajo o en la universidad. Nuestra mente asocia la proximidad con seguridad. Quizás te pasó alguna vez que una persona inicialmente no te parecía muy atractiva, pero empezó a gustarte con el paso del tiempo. Quizás al inicio ni le prestabas atención, pero de a poco empezás a interactuar y anotar ciertos detalles que te parecen interesantes. Eso puede estar provocado por la proximidad o la exposición repetida. Pero hay un factor que pesa más que cualquier otro y es justo en el que vamos a profundizar en este episodio. Un factor la familiaridad. Lo conocido. Lamentablemente no nos enamoramos de quienes nos cuidan de la forma en que nos conviene o que sería más sana para nosotros, sino que nos enamoramos de quienes nos tratan de formas que nos resultan familiares, aquellas que de acuerdo a nuestra historia nos resultan conocidas. Bueno, ¿Y habría algún problema con eso? No si fuimos criados en un hogar donde nos sentimos amados, valorados mimados. Está bien, La cosa cambia si crecimos en un hogar caótico, violento, repleto de abusos, críticas, control excesivo, manipulación o ausencia. En este punto radica entonces la gran personas que saben que están en relaciones que les hacen mal, que saben en el fondo que no va a funcionar, pero no pueden dejar ir. Hablamos nada más ni nada menos que del mecanismo de base sobre el que se construyen las relaciones hoy llamadas tóxicas o poco sanas. De forma inconsciente, la persona tiende a recrear lo que vivió en su infancia. Ahora, en su vida adulta. Martín fue abandonado por su papá. Para Martín, el amor entonces, es abandono. ¿Por qué? Porque el amor no es más que eso que me mostraron quienes me amaron por primera vez allá en mis primeros años. El amor no es esa definición universal que vemos por todos lados. El amor es, para cada uno de nosotros, lo que aprendimos de la relación con nuestros padres o nuestras madres. Si mis padres o madres me cuidaron, el amor es cuidado. Si mis padres me violentaron, el amor es violencia. Si me pegaron, el amor está ligado a los golpes. Si me abandonaron, el amor es ausencia. Me refiero a lo que está debajo de la idea del amor. Claro que todos entendemos racionalmente lo que significa amor. Lo que quizás no sabemos es que vamos a vivir buscando el amor que conocemos, por muy dañino que eso sea. Cuando Martín crezca y se convierta en un adulto, es muy posible que tienda a enamorarse de personas que lo ignoren o lo abandonen. Eso es el amor para él. Eso le resulta conocido, es eso lo familiar. Probablemente rechace a personas que lo pongan en primer lugar o que muestren un verdadero interés por él. No porque no se sienta lindo ser importante para alguien, sino porque esa conducta le es poco familiar. Y por muy lindo que se sienta, lo descoloca, lo incomoda. Y acá entra en juego lo consciente. Es muy probable que Martín formule en su mente miles de argumentos super sofisticados para justificar que esta persona que lo pone como prioridad en su vida no es para él. No está muy desesperada, no hay química, no, no es mi tipo. Lo que en realidad está pasando es que esa persona no lo ignora ni lo abandona de la forma en la que él espera para sentir que ese amor es real. Si crecimos en un hogar caótico, donde abundaban los gritos las peleas. Es posible que de adultos busquemos a una pareja que se enoje fácil, con la que tengamos conflictos y discutamos muy a menudo, porque la creencia que comanda de fondo es que eso es el amor. Si creciste con una mamá o papá alcohólico o drogodependiente, es posible que te sientas atraído por personas con hábitos autodestructivos porque su comportamiento te resulta familiar. Sí, incluso aunque sean hirientes, hay un no sé qué que te mantiene atraído con conectado, atado. ¿Cómo son tus relaciones hoy? ¿Cómo fueron tus relaciones en tu infancia? ¿Encontrás alguna similitud? Cuando somos chicos creemos que todo lo que hacen nuestros padres es lo que está bien. Ellos son la voz de la razón, la autoridad y nuestro espacio seguro. Cualquier niño o niña va a querer la atención y la protección de su mamá o de su papá. Está en nuestra naturaleza y estamos dispuestos a hacer lo que sea con tal de tener su atención, ser rebeldes, ser perfectos, sonreír, mendigar amor, mantenernos callados o hacer clases de piano, aunque odiemos los instrumentos. Por eso, cuando un niño no recibe amor o cuidado, prefiere culparse y pensar que si no le dan atención es porque él no se lo merece, porque hizo algo mal. De esa forma crece creyendo que sus padres no son malos y que en realidad sí podrían amarlo si él se portara bien. Porque creer que sus padres lo rechazan o lo ignoran es mil veces peor que creer que la culpa es suya. Este tipo de creencias suelen ser tan inconscientes que generalmente las arrastramos hasta la adultez. Y hay dos consecuencias de no hacerlas conscientes, de no entender que el maltrato no fue nuestra culpa. Una, que caigamos una y otra vez en vínculos y lugares que nos maltratan y dos, que evitemos los vínculos por completo para no volver a sufrir. En palabras simples, cuando nos atrae gente que no es buena para nosotros, quien está eligiendo es nuestra versión herida, aquella niña o niño lastimado, ese niño que todavía está atrapado en el pasado y vive dentro nuestro. Frenemos un minuto antes de seguir. Trabajar las creencias asociadas a nuestras experiencias tempranas no es algo simple, ni es algo que se puede hacer de la noche a la mañana. La verdad es que lleva mucho tiempo y además, como son creencias inconscientes, es difícil descubrirlas y mucho más difícil es descubrirlas solos, por lo que siempre recomiendo que lo ideal es trabajar de la mano de un psicólogo. Si quisieras conocer más sobre nuestras sesiones de psicoterapia, podés entrar en Psimobility. Com. Sentir mariposas en la panza por alguien no significa necesariamente que sea una persona que va a hacernos bien. La atracción por sí misma no es suficiente para construir relaciones sanas, porque podemos sentirnos atraídos una y otra vez hacia personas que nos dañan, la mayoría de las veces comandados por nuestras heridas del pasado. Si nos damos cuenta que estamos repitiendo patrones de elección de personas que nos hacen mal, porque instintivamente ponemos el ojo siempre en esas personas que nos ningunean, nos ignoran, nos manipulan, abusan de nosotros, Frenemos, frenemos porque claramente hay algo de nuestra historia que necesitamos mirar y trabajar. Dejar de seguir a nuestros sentimientos por un momento y mejor cuestionarlos, sobre todo cuando son esos mismos sentimientos los que nos llevan directamente al ojo de la tormenta. A veces nos cuesta cambiar lo que nos atrae, porque sumado a nuestras heridas tempranas está la bioquímica del amor que complica la cuestión un poco más. Cuando nos enamoramos, nuestro cerebro entra en este estado que es una especie de borrachera química que muchos expertos llaman secuestro emocional y que es difícil, por no decir imposible de manejar. No importa cuántas veces nos empeñemos inconscientemente en repetir lo que vivimos en nuestra infancia, nunca vamos a resolver con estas nuevas relaciones adultas aquello que estuvo mal en el pasado. El modo de resolverlo es emprender un trabajo personal que si no lo hacemos nos va a condenar a seguir repitiendo las mismas relaciones dañinas una y otra vez. Aclaración súper importante acá Que te sientas atraído por personas que no son buenas para vos no significa que hayas tomado esa decisión voluntariamente. No significa que quieras ser maltratado y definitivamente no significa que es tu culpa. Nuestra historia está impresa en nosotros aunque no la traigamos a la conciencia y muchas veces nos arrastra como olas a tomar decisiones que no siempre nos llevan a buen puerto. Hay varias cosas que podemos empezar a hacer desde hoy para frenar ese ciclo de relaciones que no nos hacen felices. ¿Cómo hacemos esto? Bueno, vamos a la parte práctica de este podcast. Vamos a dividir la parte práctica de este podcast 3, así que atentis y manos a la obra. Vas a tomar un lápiz y un papel y vas a trazar una línea vertical para que te queden dos columnas. En la primera columna vas a escribir dos Qué personas te resultan atractivas y qué personas no. Te propongo que anotes los rasgos que tienen esas personas que sí te atraen y qué rasgos tienen aquellas personas que no. Podés poner cómo se manejan en la vida, qué sensación tenés cuando estás con ellas, qué te excita, qué admirás, qué te genera rechazo. Lo que vos quieras. Armá esas dos listas dentro del cuadrante de la izquierda. La idea acá es que seas muy sincero con vos mismo. Realmente pensá en qué tipo de personas te seducen. Si son esas personas que se hacen las superadas y no te escriben, escribilo tal así, por mucho que te pese. ¿En la segunda columna a la derecha, vas a escribir qué esperás de una pareja? ¿Cómo sería tu pareja ideal? Intentá visualizarlo y ver qué aparece. ¿Qué te dicen tus sentidos y tu intuición? ¿Cómo se siente? ¿Con qué frecuencia saldrían? ¿Es cariñosa, es demostrativa o es más bien seria distante? ¿Cómo sería la cotidianeidad? ¿Cómo se comunicarían? ¿Sobre qué charlarían? ¿Sobre qué te gustaría que sean sus charlas? Lo que vos quieras. Anótalo todo a la derecha. OK, Ahora mirá a ambas listas. Hay disonancias, es decir, hay rasgos que no coinciden. Si en la primera columna pusiste, siendo muy honesto con vos mismo, que te resultan atractivas las personas egocéntricas y distantes, que se hacen las lindas y te ignoran, no sabes por qué, pero por alguna razón te seducen esas personas. Pero en la segunda columna pusiste que tu pareja ideal sería alguien cariñoso y que esté emocionalmente presente para vos, que te haga sentir tenida en cuenta y escuchada, sería bueno que notes que hay algo que no cierra tu idea de pareja ideal y los rasgos que te seducen en la realidad hacen cortocircuito. Y cuando eso pasa, hay algo que indudablemente hay que trabajar. Segundo mini ejercicio Te propongo que hagas este ejercicio a conciencia, porque realmente vas a encontrar un patrón interesante que hable de vos y de qué rasgos te atraen. Así que tómate tu tiempo para hacerlo y podés poner pausa si es necesario en cualquier momento. Empecemos. Te invito a que recuerdes tus relaciones sexo afectivas pasadas. Pueden ser personas con quienes hayas tenido una relación o simplemente que te hayas sentido atraído o atraída. Enumeralas en tu cabeza o anótalas en una lista, en un papel. Ahora vas a notar al lado de cada nombre qué rasgo tenía esa persona, qué era lo que te resultaba magnético de ella. Cuando hayas terminado de poner todas las características al lado de los nombres, fíjate si entre todos ellos encontrás algún patrón en común. Puede ser, por ejemplo, que todas las personas tuvieran rasgos controladores y siempre te decían qué hacer, cómo, dónde y cuándo, o puede ser que tengan en común que al principio no parecían mostrarte mucho interés o que todas ellas son sumisas y vos podías hacer y deshacer lo que quisieras, tomar todas las decisiones. Puede ser que encuentres que lo común es la forma en la que te hacían sentir, más que sus rasgos de personalidad. Puede que fueran personas muy distintas unas de otras, pero que tenían en común el hecho de hacerte sentir despreciada, poco interesante, poco atractiva o por el contrario, muy halagada, muy mimada, muy idealizada. Tomate tu tiempo. ¿Encontraste tu patrón? OK, ahora quiero que te preguntes si hubo alguien que te hizo sentir de esa misma manera cuando eras chico o chica, si hubo alguien que tenía esta misma actitud hacia vos. Ahora vas a volver a las dos columnas que hiciste al principio, a ese primer ejercicio, y vas a agregar una nueva. En esta tercera columna vas a escribir lo que de ahora en más querés empezar a buscar intencionalmente para construir los tipos de vínculos que escribiste en la segunda columna vamos a bajarlo a las cualidades de una persona. Así se entiende. Si querés sentirte cuidada o cuidado, la cualidad podría quiero una persona que sea atenta. Si lo que querés es sentirte segura o seguro, la cualidad podría ser encontrar a una persona que sepa lo que quiere que me dé seguridad. Esto que parece sencillo es algo que en realidad nunca hacemos. Salimos a buscar pareja sin saber bien qué buscamos y terminamos enfocándonos en rasgos poco prioritarios como la fluidez en la conversación o el atractivo físico, pero después terminamos sorprendiéndonos cuando estamos en relaciones con personas que no son para nosotros. Y un pequeño disclaimer acá es probable que al principio no te sientas muy atraído o atraída por personas que tengan las cualidades de la tercera columna. Quizás hasta te sientas un poco raro porque estás deshaciendo tus viejos patrones de vinculación. Y eso no se da de un día para el otro. Cuando empieces a exponerte repetidamente a esas personas que sean buenas para ti, vas a empezar a verlo como algo natural. Probablemente hasta ¿Cómo pude dedicarle tanto tiempo de mi vida a personas que ni siquiera me respondían un mensaje? Va a tomar tiempo, sí. Pero cuando por fin aprendas a elegir a quienes te tratan como realmente esperás y dejes de seguir ciegamente lo que te atrae de manera instintiva, no te vas a conformar con menos de lo que mereces. Y esa sensación no tiene precio. La gente se equivoca más eligiendo pareja que comprando un departamento, dijo el psicólogo Walter Rizzo con ironía y humor. Cuando nos compramos una casa nos fijamos si le da o no le da el sol, si se escucha mucho ruido de tránsito o de los vecinos, si los servicios son buenos, si los impuestos son muy altos, los años que tiene la casa. Pero con una de las decisiones más importantes de nuestra vida, que es la elección de nuestro compañero, compañera de vida, no nos hacemos ni la mitad de las preguntas. Elegimos mal porque nos dejamos llevar intuitivamente por lo que el amor nos hace sentir, sin darnos cuenta que a veces lo que marca el ritmo de esas intuiciones son nuestras heridas no trabajadas. Necesitamos saber qué buscamos, qué tipo de vínculo queremos construir y qué cualidades queremos que tengan las personas con quienes nos vamos a relacionar, sí es que lo que queremos es cultivar relaciones que nos hagan bien. Sé que no es lo más romántico, pero la elección de pareja debería ser un acto consciente, pensado, analizado. Dejarnos llevar por nuestros sentimientos sin control, como si fuéramos una ramita que flota en el océano y sigue la corriente, podría llevarnos a aguas muy turbulentas. Llegamos al final de este episodio. Si disfrutás de escuchar este podcast, acordate de seguirnos, rankearnos y sobre todo compartir estos episodios con otras personas. Somos PSMamomeliti en Instagram, YouTube y TikTok. Podés encontrarnos en Psicología al Desnudo es un podcast de Psi Mamaliti en en colaboración con Posta.
Episode: Me gustan los tóxicos, ¿qué hago?
Host: Psi. Marina Mammoliti
Date: November 7, 2024
In this episode, clinical psychologist Marina Mammoliti explores a recurring and painful question in romantic relationships: “Why am I attracted to people who are bad for me?” Through a blend of scientific insights, real therapy anecdotes, and practical exercises, Marina unpacks the unconscious forces steering our partner choices—especially when those choices consistently bring suffering or dissatisfaction. The episode empowers listeners to reflect deeply on their patterns, recognize the origins of their attractions, and start shifting towards healthier, more fulfilling bonds.
[04:00] Many people feel attracted to partners who are not available, disinterested, or even harmful. This is a common topic in therapy.
Two major unconscious beliefs identified:
Confirmation Bias:
Our minds seek to confirm these painful internal stories by choosing, again and again, the people who reinforce them.
[27:45] Marina introduces three exercises for listeners to examine and shift their patterns:
Marina Mammoliti closes the episode driving home the message that being consistently drawn to unhealthy partners is not a character flaw, but a reflection of deep, often hidden, emotional patterns. She empowers listeners to take specific, compassionate steps toward healing—and to choose, with intention, the relationships that foster real well-being.
For more practical psychology and well-being content, follow @psi.mammoliti on social media and visit psimammoliti.com.